España es una merienda de negros

Junio 24, 2007

Alonso anuncia que la “causa más probable” de la muerte de los soldados es un atentado terrorista

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DE EDADES COMPRENDIDAS ENTRE LOS 18 Y LOS 21 AÑOS

Los militares de origen colombiano Jefferson Vargas Moya, de 21 años de edad; Jackson Castaño Abadía, de 20 años; y Juan Erickson Posada, de 20 años, y los soldados españoles Jonathan Galea García, natural de Madrid y de 18 años de edad; y Juan Vidoria Díaz, de 20 años y nacido en Avila, fallecieron este domingo en un ataque “premeditado” en El Líbano, según ha explicado el ministro de Defensa. José Antonio Alonso ha dicho que España “apoya y seguirá apoyando la misión”.

L D (Agencias) En su comparecencia, que se ha retrasado alrededor de cuarenta minutos sobre la hora prevista, José Antonio Alonso ha concretado el número de víctimas: cinco militares y tres heridos es el balance del atentado que han sufrido nuestras tropas en El Líbano. Además, el ministro ha confirmado la hipótesis del ataque terrorista, al afirmar que la “causa más probable” de lo ocurrido es la “explosión de un coche-bomba u otro artefacto activado a distancia”.

Alonso ha añadido que se descarta que las muertes se hayan debido al estallido de una mina, puesto que la carretera estaba “asfaltada” y por ella “circulan diariamente” nuestras tropas, razón por la que consideró que la acción fue “premeditada”. El ministro ha indicado que los heridos y fallecidos “fueron trasladados” en un primer momento “por personal civil, lo que dificultó la identificación de las víctimas”.

Identidad de los militares fallecidos

Tres de los soldados fallecidos eran colombianos y dos españoles. Los tres militares, de origen colombiano, son Jefferson Vargas Moya, de 21 años de edad; Jackson Castaño Abadía, de 20 años; y Juan Erickson Posada, de 20 años.

Los dos militares españoles son Jonathan Galea García, natural de Madrid y de 18 años de edad; y Juan Vidoria Díaz, de 20 años y nacido en Avila. En la misma explosión resultaron heridos otros tres militares: Enrique Vázquez Matei (de 21 años y nacido en Madrid), David Puerta Ruiz(de 19 años y natural de Sevilla) y Juan Paz Soler (de 19 años y natural de Mallorca).

Fuentes libanesas avalan la hipótesis del coche-bomba

Fuentes militares libanesas dijeron a Efe que el artefacto que causó la muerte de cinco militares españoles en el Líbano iba oculto dentro de un coche bomba. La información fue corroborada igualmente por fuentes policiales en la región que informaron que se trataba de un coche “Renault Rapid” de color blanco, con matrícula falsa.

Las fuentes precisaron que se encontraron trozos del vehículo entre los cadáveres y los heridos afectados por la explosión. Un habitante de Jiam que no quiso identificarse dijo a Efe que este sábado observó ese mismo coche dentro de la localidad circulando junto a un Mercedes y que algún detalle que no especificó le llamó la atención, pero al poco tiempo desaparecieron. La Agencia Nacional de Noticias (ANN, oficial) aseguró que la carga explosiva era de gran tamaño y que fue accionada por control remoto.

La explosión fue muy potente y pudo ser oída desde varios kilómetros a la redonda desde el lugar donde se produjo, en Sahel al Derdara, junto a la ciudad de Jiam, la mayor de las que caen bajo control español en el sur del Líbano.

Los militares españoles viajaban en dos coches en una patrulla de las que habitualmente realiza la FINUL (fuerza interina para el sur del Líbano de la ONU) cuando la potente explosión alcanzó de lleno a uno de los vehículos. Según la ANN, la fuerza del estallido expulsó dos de los cuerpos por las ventanillas del vehículo.

Inmediatamente miembros españoles de la FINUL, ayudados por militares libaneses, acordonaron el lugar y no permitieron el acceso de periodistas ni fotógrafos. Uno de los muertos y dos heridos fueron trasladados al hospital de la localidad cercana de Marjayún, mientras que el resto se encuentran en cuartel de la brigada española en Sahel Balat, en la misma zona.

Una segunda explosión, según dijeron a Efe fuentes de la seguridad libanesa en la zona, afectó a un depósito de combustibles. Según pudo comprobar Efe, numerosos habitantes de la zona se encaramaron a los tejados para intentar ver lo que había sucedido y seguir desde lejos el traslado de los cadáveres y los heridos, pero nadie pudo acercarse porque los militares españoles, ayudados por los libaneses, acordonaron totalmente la zona.

Muchos de los habitantes se mostraron sorprendidos por las explosiones, pero otros comentaron que era de prever algo parecido, sin dar otras explicaciones.

Jiam es una zona casi exclusivamente chií, donde la presencia de la FINUL ha sido siempre polémica. Los cinco militares fallecidos este domingo fruto de una explosión en el Sur de Líbano se convierten en las primeras bajas mortales de las tropas españolas en en ese país desde que el Ejército desplegó su contingente en el marco de la misión internacional Finul.

Un contingente de 1.100 soldados españoles está desplegado en este país dentro de la fuerza internacional envíada tras la guerra de Israel contra Hezbolá el pasado verano. La mayoría de ellos petenecen a la brigada paracaidista y la fuerza logística terrestre.

Según informaron fuentes de Moncloa, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, se puso en contacto con el ministro de Defensa, José Antonio Alonso, para seguir de cerca las noticias procedentes del sur de Líbano. Según estas fuentes, el líder del Ejecutivo se mantiene en contacto con Alonso para conocer el estado de los militares tras el que es el primer ataque contra las tropas españolas en Líbano que causa bajas. El ministro Alonso comparecerá para ofrecer información sobre este ataque.

La carretera fue desminada hace meses

Según informa Europa Press, un oficial de las fuerzas de seguridad libanesas destinadas en el sur del país descartó que la explosión pueda ser debida a un artefacto explosivo no detonado de la guerra del pasado verano entre Israel y Hezbolá, según declaró bajo condición de anonimato a la web libanesa Naharnet.

“No es una mina. El vehículo se desplazaba por una carretera que fue desminada hace diez meses, por lo que tampoco es un proyectil no detonado”, afirmó. “Se trata probablemente de una bomba o de un coche bomba. En ambos casos, está claro de que era un ataque contra la FINUL”, concluyó.

Mueren cinco militares españoles en el Líbano en un ‘ataque premeditado’

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AGENCIAS | ELMUNDO.ES

BEIRUT.- Cinco militares del Ejército español destinados en el Líbano han muerto y al menos otros tres están heridos tras registrarse un ataque contra su convoy que circulaba por el sur del país, según han confirmado fuentes oficiales del Ministerio de Defensa. Éstas serían las primeras víctimas españolas en la misión de paz desplegada por la ONU en el Líbano.

Tres de los fallecidos eran de origen colombiano. Se trata de Jefferson Vargas Moya, de 21 años; Jackson Castaño Abadía, de 20; y Juan Erickson Posada, de 20 años. Los otros dos muertos son Jonathan Galea García, natural de Madrid y de 18 años; y Juan Vidoria Díaz, de 20 años y nacido en Ávila.

Los tres militares que resultaron heridos son Enrique Vázquez Matei (de 21 años y nacido en Madrid), David Puerta Ruiz (de 19 años y natural de Sevilla) y Juan Paz Soler (de 19 años y natural de Mallorca).

El ministro del Interior, José Antonio Alonso, ha confirmado en rueda de prensa que el suceso es un “atentado terrorista premeditado” causado por un artefacto activado por control remoto o por un coche bomba. Un vehículo blindado BMR quedó completamente calcinado y otro más resultó dañado en el incidente.

El ministro de Defensa ha descartado la hipótesis de la explosión de una mina, “puesto que ha ocurrido en una carretera asfaltada“. Según ha explicado Alonso, el atentado sucedió en una zona donde “no se estaba ejecutando ninguna operación fuera de las de rutina”.

Alonso confirmó que en las próximás horas despegará de la Base Aérea de Torrejón un avión que viajará hasta el Líbano para repatriar los restos de los fallecidos y también a los heridos. El ministro, junto a sus colaboradores más cercanos, se desplazará hasta la zona para acompañar los cuerpos de los soldados, mientras que se espera que expertos en explosivos españoles viajen hasta el lugar para investigar el tipo de explosivo que se ha utilizado en el atentado.

La explosión fue muy potente y pudo ser oída desde varios kilómetros a la redonda desde el lugar donde se produjo en Sahel al Derdara, una aldea cercana a Khiyam, la mayor ciudad de las que están bajo la demarcación de seguridad del sector español. Fue la propia población civil libanesa “la que ayudó a rescatar y evacuar a los heridos”, según ha informado Alonso.

Los militares españoles estaban integrados en la Fuerza de Interposición en el Líbano de la ONU (FINUL). España mantiene en el sur del país un contingente de unos 1.100 militares, la mayoría pertenecientes a la Brigada de Infantería Ligera Paracaidista ‘Almogávares VI’, con sede en los municipios madrileños de Paracuellos del Jarama y Alcalá de Henares. El resto del personal que integra este contingente pertenece a la Fuerza Logística Terrestre, cuyo cuartel general está en Sevilla, y a diferentes regimientos con sede en Valencia.

El reemplazo de estas tropas estaba previsto que comenzara el próximo 7 de julio y que se realizara progresivamente hasta el día 16 de ese mismo mes.

Amenazas a los cascos azules

La zona en la que están destinados los soldados españoles se encuentra repleta de minas, bombas de racimo y artefactos sin desactivar después de la guerra que el verano pasado enfrentó a las fuerzas isarelíes y al grupo armado chií Hizbula. Recientemente esta milicia acusó a los cascos azules de la ONU desplegados en el Líbano de espiar para Israel.

No obstante, nada más producirse el incidente, Hizbula ha querido dejar claro que no tiene ninguna responsabilidad en lo sucedido y ha condenado a través de su propio canal de televisión el incidente, que ha calificado como un “ataque realizado con el objetivo de desestabilizar la zona“.

Fuentes judiciales libanesas habían advertido el pasado 8 de junio que el grupo Fatah Al-Islam, grupo vinculado a Al Qaeda que protagoniza desde hace un mes cruentos enfrentamientos con la armada libanesas, planeaba atentar contra los cascos azules de la FINUL.

El pasado mes de mayo, las tropas españolas reforzaron las medidas de seguridad en las patrullas de vigilancia que realizan hacia el centro y norte del país ante la escalada de violencia en el Líbano. Alonso ha confirmado en su rueda de prensa que en las últimas semanas se habían extremado las medidas de precaución.

La muerte de estos cinco soldados españoles eleva a 134 los fallecidos en el exterior desde que las Fuerzas Armadas comenzaron a realizar misiones en el extranjero oficialmente, en 1989.

El suceso ha ocurrido cuando se encontraba en el Líbano el director general de la Policía y de la Guardia Civil, Joan Mesquida. La visita, que en principio estaba programada para la semana pasada, tuvo que ser pospuesta por problemas de enlace de vuelos. Está previsto que el lunes se traslade a la base ‘Miguel de Cervantes’, donde se encuentra el cuartel general de la Brigada Este de la FINUL, bajo mando español.

“Organización de malhechores…” por Don Epesimo

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El excelentísimo Don Epesimo en  http://e-pe.spaces.live.com

El Psoe, más que a un partido político se va pareciendo a una organización de malhechores. Por eso debe ser que sus bases ya no se escandalizan de que su “líder” trafique con el deber de la Policía y Guardia Civil de perseguir los delitos y apresar a los delincuentes; con el deber de imputar de los Fiscales; con la obligación de instruir de los jueces pasteleros; con Navarra; con la Constitución, con Estado de Derecho…

Por eso tampoco debe extrañar que Jaume Matas, a la vista de que se puede haber estado traficando con la impunidad penal para el logro de un pacto contranatura, decida asqueado, a pesar de haber ganado las elecciones, abandonar la política y largarse con viento fresco.

Diez preguntas para el presidente

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 6:56 pm

Las informaciones de «Gara» sobre el proceso plantean cuestiones a las que Zapatero tendrá que responder – Las promesas a ETA y una posible derogación de la Ley de Partidos, entre los interrogantes

J. M. Zuloaga / P. Planas 
 

Madrid- José Luis Rodríguez Zapatero ha despachado las «revelaciones» de ETA en «Gara» con una vaga consideración sobre las intenciones propagandísticas de la banda. A pesar de las contradicciones entre algunas de las «informaciones» del periódico de referencia de los terroristas; de ellas se derivan interrogantes para los que Mariano Rajoy exigió ayer una respuesta.
 
   1- ¿Se mantuvo el «proceso» tras el asesinato de Palate y Estacio en la T-4?
 
   Zapatero reaccionó ante este atentado sin cerrar definitivamente el «proceso». Fueron Rubalcaba y Blanco quienes dieron por roto el diálogo. ETA asegura que envió una carta a Zapatero en febrero en la que se instaba a mantener abierto el proceso. Después, y según ETA, se produjo una reunión en marzo y otras en mayo.
 
   2- ¿Prometió el Gobierno derogar la Ley de Partidos tras unas generales anticipadas?La banda sostiene que el Gobierno le ofreció eso en los encuentros de mayo (durante la campaña de las municipales). Esta afirmación se complementa con la supuesta petición del propio Gobierno, realizada antes, de que las nuevas siglas de Batasuna, (ASB), se adaptaran a la Ley de Partidos.
 
   3- ¿Se pactó la declaración con la que Zapatero anunció el «proceso»?Según ETA, hubo contactos preparatorios en los que representantes del Gobierno y de la banda negociaron la calificación de «permanente» de la tregua y el cese de la «kale borroka» (que ETA mantuvo como elemento de presión, aunque negara su autoría.
 
   4- ¿Se comprometió el presidente a que la resolución definitiva del «conflicto» fuera un referéndum?A cambio del alto el fuego «permanente», el presidente habría de reconocer la «naturaleza política» del «conflicto» y un ámbito de decisión de «Euskal-Herria», lo que para ETA incluye Navarra. A eso habría correspondido el mensaje de Zapatero de su declaración institucional del 29 de junio de 2007: «Desde los principios democráticos, les digo que el Gobierno respetará las decisiones de los ciudadanos vascos que adopten libremente, respetando las normas y procedimientos legales, los métodos democráticos, los derechos y libertades de los ciudadanos, y en ausencia de todo tipo de violencia y coacción». Sin embargo, la alusión vagamente implícita a la autodeterminación no satisfizo del todo a ETA. Zapatero se reiteró en lo relativo a que el sujeto detentador de la soberanía nacional serían los ciudadanos vascos cuando contestó al comunicado de ruptura de la tregua.
 
   5- ¿Hizo gestiones el Gobierno en Francia para liberar a un negociador de ETA?
 
   A Jon Iurrebaso, detenido junto a otro terrorista, se le incautó un número de teléfono que según algunas fuentes correspondía al móvil del máximo responsable de la sección antidisturbios de la Gendarmería y que el etarra presentó a modo de salvoconducto tras ser detenido por saltarse un control policial. Iurrebaso era, según ETA, uno de los tres negociadores de su parte y él mismo adujo esa condición en su declaración policial, que trascendió en titulares de toda la prensa. Dice ETA en el serial organizado en «Gara» que el Gobierno le prometió hacer gestiones con Francia para liberarle. Dichas negociaciones, de haber existido, fueron infructuosas. Iurrebaso permanece en La Santé y el Gobierno habría sido incapaz de garantizar la seguridad en sus reuniones y la de sus interlocutores.
 
   6- ¿Han firmado algún documento con ETA los negociadores del Gobierno?
 
   De la «hoja de ruta» seriada en Gara, la versión de ETA es:
 
   a) El PSE conversó con Batasuna para elaborar una metodología y una terminología para una negociación «militar» y otra política. El PSOE traicionó el Pacto por las Libertades en la fase de «ambientación» del «proceso».
 
   b) Ya en el Gobierno, Zapatero, según ETA, se comprometió a reducir la presión policial y judicial, a legalizar a Batasuna, a crear una mesa de partidos…
 
   c) De todo esto, según ETA, hay constancia, documental en algunos casos.
 
   Bajo esos condicionantes, la banda «denuncia» que el Gobierno incumple sus compromisos y trata de chantajear a Zapatero con «Gara».
 
   7- ¿Comunicó al Ministerio del Interior las amenazas que la banda transmitía a sus enviados? ¿Sabe si Pérez Rubalcaba se las trasladó a las Fuerzas de Seguridad?No fueron pocas las «advertencias» que los terroristas lanzaron a los representantes del Gobierno. De lo publicado en «Gara» se deduce que el Ejecutivo supo con alguna anticipación de la ruptura del alto el fuego ¿Informó de ello al jefe de la oposición?.
 
   8- ¿Cuántas cartas ha recibido de ETA a lo largo del «proceso»? ¿Ha dado respuesta a alguna de ellas?«Gara» ha publicado, ayer mismo lo hizo, el texto o resúmenes de misivas enviadas por los terroristas al presidente del Ejecutivo.
 
   9- ¿Pidió a ETA antes de las elecciones municipales un comunicado en el que se comprometiese a no cometer más atentados?
 
10- ¿Pactó con la banda que no se produjeran acciones criminales ni se rompiera la tregua antes del 27 de mayo, fecha de los comicios? ¿Ofreció algo a cambio?…
 

“España pinta poco aquí”

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 6:53 pm

La democracia ha quedado en suspenso en Ondarroa. Los ediles, menos el del PP, no han tomado posesión por el miedo y las presiones

JUAN JESÚS AZNÁREZ - Ondarroa

España es algo ajeno, un imperativo legal, para la mayoría de los 9.800 habitantes del puerto pesquero de Ondarroa, que habla euskera, piensa en euskera, baila el aurresku y resume sus aspiraciones en la pintada del dique fluvial con letras gigantescas: “Autodeterminazioa”.La democracia fue secuestrada en este municipio vizcaíno porque 12 de los 13 concejales electos, todos vascohablantes, no recogieron sus credenciales al no soportar el hostigamiento de ANV, que reclama la alcaldía, sus concejales y la independencia de Euskadi. Este partido niega haber secuestrado la democracia porque, sencillamente, rechaza la legalidad española. “Aquí lo que se ha usurpado es la voluntad del pueblo vasco”, subraya un militante, aparentemente afable.

-Hombre, pero apoyar a ETA, que mata y…

El periodista es abruptamente atajado: -¿Tú eres de Madrid, o qué?

Germán López, elegido concejal en la lista del Partido Popular, es el único de los 13 ediles que ha recogido su credencial para ejercer su cargo en el Ayuntamiento de Ondarroa. Vive en Bilbao y casi le parten la crisma cuando entró en el consistorio. “Me llamaron de todo: ¡fascista! ¡asesino! Lo de siempre”. ANV reclamó como propios los 2.195 votos nulos, que traducidos en válidos hubieran supuesto la mayoría absoluta. La formación abertzale ya había anticipado sus intenciones antes de la jornada electoral: pidió, por escrito, al PNV, EA y EB que renunciaran a sus escaños al ser obtenidos en una consulta “antidemocrática”. Y sobrevolando todo, incluido el ánimo del nacionalismo moderado, el regreso de ETA, el miedo al terrorismo.

“Lo que ha pasado en Ondarroa no había pasado nunca, ni tan siquiera cuando se aplicó la Ley de Partidos hace cuatro años y Herri Batasuna no estaba legalizada. Estamos peor que entonces”, dice Antonio Basagoiti, presidente del PP en Vizcaya. “La reacción de la gente del PNV la comprendo personalmente porque viven en el pueblo, donde la presión de los batasunos y del entorno de ETA es muy dura”, agrega. Pero desde el punto de vista político, no la entiende. “El PNV tenía que haber sustituido a los concejales porque es legal”, agrega Basagoiti. La ley autoriza la sustitución de cargos públicos bajo amenaza terrorista por relevos de otras localidades. “Yo espero que esto sirva para que el nacionalismo comprenda por qué ponemos paracaidistas, de Bilbao o de donde sea, en los pueblos donde tenemos votantes: porque les hacen la vida imposible”.

La ecuación del conflicto desencadenado en el bastión nacionalista es ésta: prohibidas las listas de ANV por los tribunales, el Partido Nacionalista Vasco obtuvo 1.720 votos y nueve concejales; Eusko Alkartasuna, 347, y dos ediles; Ezker Batua Berdeak-Aralar, 194 votos y un concejal, y el PP, 191 sufragios y un edil.

El ayuntamiento trabaja casi de oficio. Hasta el nombramiento de un sustituto, el alcalde en funciones, Aitor Maruri (PNV), despacha los asuntos pendientes. Elude a la prensa. No quiere hablar. Tampoco el resto de concejales. “La situación es muy delicada y tratamos de desactivarla. No conviene que hagan declaraciones”, justifica, desde Bilbao, un portavoz de la dirección peneuvista. El activismo de los independentistas es incesante y ubicuo. Carteles, textos, convocatorias y fotografías de presos de ETA nacidos en el municipio cubren las calles de Ondarroa y la empinada cuesta hacia el edificio municipal, coronado por la pancarta más visible del pueblo: “Euskal Presoak, Euskal herrira [Los presos vascos, al País Vasco]“.

“Aquí seguimos trabajando, pero, claro, no es lo mismo”, comenta el secretario del ayuntamiento, Agustín Olavarrieta. “No podemos abordar cosas nuevas. Estamos preparando las fiestas de agosto y contratando pero, quién sabe, igual a los nuevos se le ocurre traer a la Pantoja”, ironiza. El desasosiego de un funcionario es de índole económico-laboral: “Imagínese que no nos pagan la paga extra de este mes”.

El bloqueo del consistorio apenas distrae la rutina vecinal, ni el peloteo de cuatro chavales en el frontón contiguo al Ayuntamiento, cerca del río Artibai, que forma una marisma a la entrada del pueblo. Discretamente, sin identificarse como periodista de este diario, sino como pelotari aficionado, es posible acercarse a un espectador septuagenario y a las causas de su desafección con España:

- Yo vivo en Madrid y la verdad es que allí no se juega mucho a pelota vasca.

- Sí, en España no hay afición.

- Quien venga aquí de afuera, lo tiene difícil ¿eh? Las calles sólo están rotuladas en euskera y no en español.

- Es que España pinta poco aquí.

- ¿Y eso?

- No hay tradición. El franquismo nos castigó mucho. Y le voy a dar otra razón: tengo un conocido al que reventaron un riñón en una comisaría de Madrid.

- Pero eso sería con la dictadura.

- Bueno, vaya usted a saber…

La ofensiva abertzale contra su exclusión de las municipales, y contra los concejales participantes, ha sido dura e intimidatoria. Pasquines en las mejores fachadas y en las callejuelas más angostas publican los nombres y apellidos de las listas legales, junto a la bandera española, y las ilegalizadas de ANV, enaltecidas por la ikurriña: traidores frente a patriotas.

Varios plenos de la pasada legislatura debieron celebrarse a las ocho de la mañana, a escondidas. No pocas familias nacionalistas sólo hablan de la nefasta liga de la Real Sociedad y del Athletic de Bilbao, o de la importación del besugo de Tarifa, para no debatir, y reñir, discrepando sobre ANV, ETA o las amenazas. La marea nacionalista, social y política, arrincona a los españoles que se sienten españoles, apenas visibles, casi todos votantes, de tapadillo, del PP y del PSOE. Son mayores, marineros algunos del Canarias, el buque insignia de la Flota Nacional durante la Guerra Civil; inmigrantes gallegos otros, pescadores en los años del auge de capturas, vasco-españoles los demás. La mayoría votó por Germán López.

“Me molesta la imagen que damos. No es buena para el negocio”, dice la dueña de un restaurante, votante del PNV. La última resolución del sindicato ELA, mayoritario en Euskadi, subraya sin ambages la esencia de su ideario: “Desembarazarse de la tutela de esta España hosca y autoritaria no es una de las menores razones para querer ser un pueblo soberano”.

La presencia de España es menguante. Cuatro años atrás, cerró la casa cuartel de la Guardia Civil, y el 14 de mayo de 2003, Rosa Díez, cabeza de lista del PSOE en Ondárroa en aquellas municipales, experimentó la orfandad del constitucionalismo. Prácticamente la sacaron en volandas después de un mitin. Su amigo Carlos Martínez Gorriarán, filósofo e historiador, portavoz de Basta Ya, solidario acompañante en la plazoleta del desamparo, reseñó lo ocurrido: Veinte escoltas, una docena de afiliados socialistas, dos concejales y un parlamentario autonómico acudieron al acto de la socialista, “pero ni un solo vecino de Ondarroa”. Díez no consiguió el escaño.

El batzoki, la sede social del PNV, también aguanta lo suyo. La bandera vasca, almidonada a huevazos, ondea en la puerta de entrada y una pedrada quebró la cristalera superior. “Ya la pagará el seguro. ¿Para qué la vamos a cambiar si la van a romper”, dice el cantinero del local. “Por aquí, todo tranquilo. Ya lo ve, trabajando”. “¿Tienes la acreditación de periodista?”, pregunta otro. La permanente desconfianza hacia el desconocido. ¿Será acaso policía?

Los primeros de la lista de ANV, Unai Urruzunu y Loren Arkotxa, ex alcalde (1999-2003) encarcelado por Garzón hace cuatro años, también se encuentran trabajando, cuando se pregunta por ellos, en la herriko taberna del pueblo, un parque temático del graffiti independentista. La atiende una risueña chavala independentista, que pide la tarjeta al periodista “para que te llamen”. No llamaron.

Las posiciones de ANV-HB, no obstante, son bien conocidas. El repliegue de los concejales les pareció correcto. “Mantienen abiertas las puertas del Ayuntamiento para formar un consistorio de acuerdo a la voluntad popular”, declaró Urruzunu. Pero el enconamiento de la voluntad popular es, en ocasiones, descorazonador.

- ¿Tiene hora, por favor?

- Arratsaldeko ordu bat erdiak dira [la 1.30 de la tarde]“.

- Perdone, pero no entiendo euskera.

- Pues aprende.

¿A quién le importan esos 77?

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 6:52 pm

M. RUIZ SOROA

La democracia es especialmente frágil en el ámbito reducido de los pueblos y barrios, en los que las ‘relaciones cara a cara’ predominan en lugar de las relaciones abstractas y despersonalizadas de las ciudades o de los Estados. En esos sitios humanos mínimos, el ejercicio de la democracia es especialmente satisfactorio por lo que tiene de participación activa de una comunidad que convive diariamente, pero al mismo tiempo, y por esas mismas razones, es muy fácil de romper o perturbar. Porque no hay mayor tiranía que la que puede ejercer un vecindario sobre uno de sus convecinos. Por algo la libertad personal, como ya observó Ferdinand Tönnies, nació en la sociedad ampliada, lejos de las comunidades tradicionales, de las ‘gemeinschaften’.

Esta reflexión viene a cuento por los sucesos que se están produciendo en pueblos como Ondarroa o Mendexa (por no salir de Vizcaya), en los que muchas personas electas no se atreven a tomar posesión de sus cargos por la presión matonista de sus convecinos. Unos sucesos que, a primera vista, pueden parecer de menor importancia, pero en los que todos nos jugamos mucho más de lo que parece. Y por eso, precisamente, sorprende la sequedad burocrática con la que tanto las autoridades vascas competentes como los partidos políticos a los que pertenecen los electos desaparecidos parecen afrontar la situación.

Sorprende que el lehendakari, máximo representante en Euskadi de la legalidad institucional, se limite a aconsejar a ANV una actitud de condena de la violencia «para no perder el crédito», lo que es tanto como mantenérselo intacto a pesar de los incidentes en los pueblos. Sorprende que se adopte la táctica de mirar para otro lado cuando los matones exhiben con ufanía su particular contabilidad de cargos electos que han cedido a la presión: ¿Son ya 77! Es asombroso que nuestras instituciones asistan impertérritas a este siniestro cómputo, en el que cada número no es un mero guarismo, sino un cargo democráticamente electo que cede ante la presión y el miedo. Quizás no son plenamente conscientes de que los hechos les interpelan precisamente a ellos, y les interpelan en su línea de flotación democrática (¿qué están dispuestos a arriesgar, e incluso a perder, los ciudadanos nacionalistas por defender el Estado de Derecho?), así como de que los demás ciudadanos les estamos observando con atención en este trance.

Sería fácil evadirse del desagradable escenario diciendo: ¿Al fin y al cabo son cuatro pueblos perdidos, qué importa lo que suceda en ellos! Importa, e importa mucho, como saben muy bien los radicales. Porque se trata de crear escenarios, por pequeños que sean, en los que la caliente ley de la intimidación personal pueda imponerse al amparo frío y lejano del Derecho. Porque se trata de hacer surgir mínimos ‘hamastanes’ con los que probar que ‘el pueblo’ está realmente con ellos. Demostrar que, como sucedía con aquellos regímenes coloniales en retirada, las autoridades van cediendo poco a poco a las guerrillas insurgentes el control de las aldeas, de los pueblos, de lo pequeño y profundo, y sólo son capaces de sostenerse en el anonimato de las urbes. Ésa es la lección que los matones radicales intentan darnos a todos, pero sobre todo a los integrantes de la familia nacionalista: en el cara a cara, en las relaciones directas, somos capaces de venceros, simplemente porque poseemos una capacidad de intensidad y amedrentamiento personal que nunca podréis igualar.

Pero es que, además, ceder al chantaje en cualquiera de esos sitios es tanto como abrir una puerta de dimensiones históricas al ejercicio del mismo método sobre otros concejales de decenas y decenas de pueblos, que se verán interpelados por una similar turba de entre sus convecinos para que les ‘devuelvan sus escaños’. O para que ‘atiendan la voz del pueblo’ en asuntos como el TAV. ¿Resistirán ellos solos, viendo el ejemplo que se está dando y la ausencia de reacción institucional?

A los nacionalistas democráticos les ha llegado un momento especialmente duro, y de la respuesta que sean capaces de dar va a depender grandemente el futuro de todos. Por eso es por lo que todos tenemos derecho a exigirles que se impliquen activamente en la defensa del Estado de Derecho, que hagan algo más que unas frías declaraciones en las que parecen limitarse a ‘tomar nota’ de lo sucedido. Lo más fácil es el escapismo barato («a nadie se le puede exigir ser valiente o héroe»), desmentido por un incómodo pasado: muchos concejales de humildes municipios arrostraron la muerte antes que ceder. También es fácil la huida por elevación del punto de mira («nosotros ya dijimos que era un error no dejarles presentarse»), pero no resulta de recibo: el Estado de Derecho no puede ser defendido por las autoridades con carácter selectivo, esto sí y aquello no, con esto hay acuerdo pero aquello lo impugno. Eso es tanto como volver a situaciones que todos creíamos superadas. Cuando se ha participado en unas elecciones no se pueden luego impugnar sus reglas, pues para que la impugnación tenga credibilidad hay que demostrarla previamente negándose a participar.

En este pequeño país nuestro ha habido unas casi anónimas personas pueblerinas que durante años han demostrado que la democracia y el Estado de Derecho no eran sólo conceptos, sino realidades vitales importantes para ellos. Ahora les toca demostrarlo a los nacionalistas, personas para las que resulta una experiencia sin duda altamente perturbadora el estar en la mira de los violentos. Puede verse como un problema de la familia nacionalista, como una pelea entre sus diversas ramas. Hace años, en situación parecida, una máxima autoridad adoptó este enfoque y lo resolvió diciendo: «No conseguirán que los vascos nos partamos la cara entre nosotros». Pero no, no es un problema de familia, sino de la sociedad vasca. Y si no lo atienden con eficacia, empezaremos a temer, en el fondo de nuestra alma, que la Euskadi que nos proponen no es sino como Ondarroa, pero en grande. Y eso sería terrible.

ANV exige rescatar el proceso de paz mientras Batasuna acusa a Zapatero de engañarles

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 6:50 pm

Urkaregi y Permach mantienen discursos contradictorios durante la manifestación que recorrió las calles de Bilbao por el diálogo

MANU RUEDA m.rueda@diario-elcorreo.com /BILBAO

La portavoz de ANV Arantza Urkaregi pidió ayer el «compromiso» de todas las fuerzas políticas y sociales para, a través del «diálogo» y el «acuerdo», impulsar «el proceso político que necesita Euskal Herria». El dirigente de Batasuna Joseba Permach, sin embargo, manifestaba prácticamente de forma simultánea que el Partido Socialista lo único que ha puesto encima de la mesa cuando ha negociado con la izquierda abertzale han sido propuestas «huecas, de propaganda, sin ningún tipo de contenido y que no iban a la raíz del conflicto».

Este discurso contradictorio de la izquierda abertzale marcó los prolegómenos de la manifestación convocada por Acción Nacionalista Vasca bajo el lema ‘Por un proceso democrático’, que recorrió las calles de Bilbao con la participación de varios miles de personas. La marcha, que comenzó con 35 minutos de retraso y estuvo encabezada por electos de ANV, contó con una nutrida representación de Batasuna entre los que, además de Permach, se incluyeron Rufi Etxeberria y Joseba Álvarez. También se sumaron a la movilización la parlamentaria de EHAK Nekane Erauskin y el secretario general de LAB, Rafa Díez Usabiaga.

A pesar del atentado de ETA el 30 de diciembre en la T-4, que costó la vida a dos personas, de la ruptura oficial del alto el fuego permanente, el pasado día 6, y de la publicación en ‘Gara’ del contenido de las supuestas reuniones mantenidas entre el Gobierno y la banda armada, según la versión de la organización, Urkaregi aseguró que «existe la posibilidad» de desarrollar un «proceso democrático» que conduzca a un «escenario de paz y democracia».

Las rayas rojas

Advirtió, no obstante, de que el camino para lograr este objetivo «no es seguir constituyendo los ayuntamientos y las diputaciones excluyendo la representación de una parte importante de la ciudadanía». «Tampoco lo es -añadió- encarcelar a las personas interlocutoras para ese diálogo -en alusión implícita a Arnaldo Otegi-, ni continuar manteniendo las vías represivas, que han fracasado una y otra vez».

Desde otra perspectiva, Permach entró a valorar las declaraciones del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que horas antes calificó de «propaganda» las informaciones publicadas sobre los supuestos encuentros entre ETA y sus emisarios. El dirigente de Batasuna acusó a Zapatero de haber sido «incapaz de hincarle el diente al conflicto político». A su juicio, el jefe del Ejecuivo tampoco ha sido capaz de «tener altura de miras, ni de afrontar un debate político» y apreciar «las rayas rojas que ha marcado este pueblo». De esta forma, aludió al «derecho a decidir libremente» el futuro y «la necesidad de articular el país». Esta actitud que atribuye a los socialistas obedecía, prosiguió, al interés de «mantener el marco; en definitiva, para alargar el conflicto».

Por otra parte, unas doscientas personas secundaron ayer la marcha convocada por el Movimiento pro Amnistía en San Sebastián para pedir la excarcelación de los presos de ETA Iñaki de Juana Chaos y Juan José Rego Vidal. Portavoces de esta asociación criticaron la política penitenciaria del Gobierno y recalcaron que «la situación» de estos dos reclusos «son dos ejemplos del chantaje que lleva a cabo el Estado con los presos» de ETA. Varios cientos de personas recorrieron también las calles de Pamplona convocadas por 38 colectivos para exigir el reconocimiento de «los derechos de los presos» de la banda armada.

Otegi y De Juana, dos presos comunes

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 6:48 pm

Medios penitenciarios de Martutene y Aranjuez desvelan la «vida normal» de ambos internos

E. C./BILBAO

Si en vez de trasladarlo a Aranjuez, el Gobierno hubiera decidido que José Ignacio de Juana Chaos terminara de cumplir condena en una cárcel del País Vasco, existen muchas probabilidades de que el ex activista del ‘comando Madrid’ y el líder de Batasuna Arnaldo Otegi compartieran hoy las instalaciones del penal de Martutene (Guipúzcoa). El establecimiento, uno de los cuatro más antiguos de España junto con los de Basauri, Pamplona y El Dueso, está reservado a los presos preventivos y condenados en tercer y segundo grado, nivel este último en que ambos han sido confinados. De haber coincidido, De Juana y Otegi habrían dispuesto de bastante tiempo para resolver la acalorada discusión que, al parecer, mantuvieron en la última visita del portavoz abertzale al ex etarra en el hospital Donostia.

El devenir reciente de los dos internos arroja bastantes paralelismos: fueron encarcelados a principios de este mes, con apenas 48 horas de diferencia, tras la ruptura del alto el fuego por parte de ETA -en el caso de Iñaki de Juana, llegó a la penitenciaría de Aranjuez desde la residencia donostiarra donde seguía tratamiento por sus 115 días en huelga de hambre-, los dos se encuentran sentenciados por delitos de segundo grado -amenazas (Chaos) y enaltecimiento del terrorismo (Otegi)- e incluso el número de días que pasarán entre rejas es similar, catorce y quince meses, respectivamente.

«Martutene se parece cada vez más a Marbella», sentencia un veterano funcionario de prisiones. Cierto. A sus puertas se ha podido ver en las últimas semanas a un puñado de periodistas, fotógrafos y cámaras. El interés ha decrecido un poco -la rutina es mala compañera de viaje de la noticia-, pero aún se aprecia el brillo intermitente de los objetivos. Primero acamparon por el encarcelamiento del ex responsable de la oficina de Hacienda en Irún José María Bravo, acusado de malversación de caudales públicos. Y poco antes de que Bravo abandonara el penal el 12 de junio, tras abonar 400.000 euros de fianza, llegó Arnaldo Otegi.

«¿Ha venido alguien de la mesa nacional?». «¿Sabéis si está en la enfermería?». Tanta atención acaba por molestar en algunos casos. «Es comprensible. Los funcionarios no estamos acostumbrados a la presión de los medios ni queremos estarlo. De alguna manera, te altera tener ahí enfrente a la Prensa, los familiares de Otegi y el apoyo completo de la mesa nacional para pedir su libertad. Tampoco nos gusta salir demasiado en ‘la foto’, y menos en Euskadi», sostiene un portavoz sindical de CC OO.

Unos quinientos kilómetros más abajo la expectación también ha decrecido, aunque nunca falta una cámara en busca de una imagen. Como la que permite observar a De Juana, el jueves, subiendo a la ambulancia que le trasladó al complejo sanitario Doce de Octubre, en Madrid, para ser asistido de los dolores derivados de la operación de hemorroides que sufrió en mayo. Sin embargo, lejos quedan aquellas otras fotos de cientos de simpatizantes de la izquierda abertzale vitoreándole durante su huelga de hambre. «En ese sentido, ha caído ‘en desgracia’», revelan fuentes sindicales. Salvo su novia, «apenas viene gente a visitarle, ni de Batasuna. Da la sensación de que sus propios correligionarios le han dejado aparte».

Taller o cursos

Arnaldo Otegi se habrá encontrado en Martutene con dos antiguos miembros de ETA y otros tres o cuatro internos vinculados a la kale borroka. El resto, hasta completar una población de unos 300 detenidos, son presos que carecen de relación con la violencia terrorista o radical. No es una prisión destinada a delincuentes peligrosos. El portavoz de Batasuna se levanta a las 7.30 y, una hora después, pasado el recuento rutinario, está sentado delante de un café con leche y una pieza de bollería. Desayuna, almuerza (13.20 horas) y cena (19.30) en el comedor con el resto de internos.

Pero aunque por su grado no ha sido aislado -imposible además en un recinto donde únicamente hay dos módulos y todo el mundo comparte patio y otras instalaciones-, Instituciones Penitenciarias ha ordenado que el líder abertzale sea sometido a una vigilancia especial para evitar posibles agresiones. A las ocho de la tarde se encierra en la celda. Hasta el día siguiente.

«Otegi hace la vida normal de cualquier interno en segundo grado», señala un portavoz sindical, quien considera muy probable que todavía esté a la espera de que Prisiones le clasifique definitivamente. El plazo de dictamen puede alcanzar hasta tres meses, una vez que cada miembro del equipo de tratamiento le haya entrevistado y se compruebe que carece de «actitudes conflictivas». Dado que su condena es corta, las mismas fuentes creen que el dirigente abertzale continuará en Martutene -incluso podría beneficiarse del tercer grado o de medidas de control como la pulsera que rechazaba Chaos- y no se integrará en las actividades del taller. «Su destino puede ser la biblioteca o hacer un curso en la UNED, básicamente para ocupar el tiempo».

De Juana, en cambio, convive en Aranjuez con una quincena de sus antiguos compañeros de organización. Conocido técnicamente como Madrid VI, este recinto es uno de los cuatro penales españoles que concentra mayor población reclusa de ETA. Se trata de un centro moderno: una docena de módulos -en cada uno pueden habitar hasta 85 presos- y guardería en el área de mujeres. «Es de la generación de cárceles pensadas más para la reinserción que para pagar condena».

Ni broncas ni nuevas huelgas de hambre. La actitud de Ignacio de Juana «ha sido normal» a partir de que volviera a ingerir alimentos el pasado 8 de junio, dos días después de su retorno a la prisión, en los que protagonizó un conato de ayuno. «Parecía que iba a volver a las andadas y mantener el tono abrupto, pero no ha sido así».

El veterano activista continuará en la penitenciaría de Aranjuez al menos hasta agosto, fecha en que la junta de tratamiento deberá realizar la revisión semestral que corresponde a su situación. Como Otegi, puede recibir visitas. Su condena expirará en agosto de 2008. Instituciones Penitenciarias confirmó esta semana que De Juana continúa asignado a la enfermería. Pasea para mejorar su tono muscular por un patio anexo, siguiendo las instrucciones de los médicos. «Hace la vida de cualquier otro interno que, en teoría, se halla enfermo y está en tratamiento de recuperación», han mencionado las fuentes consultadas.

La rutina sólo se interrumpió brevemente con su estancia de 24 horas en el Doce de Octubre, donde él mismo pidió el viernes el alta médica. «Normal. En el hospital está confinado en una habitación. En la cárcel puede moverse por el recinto y hablar con otros reclusos. No existe ninguna indicación especial en su caso: si quiere estudiar, puede acudir a clases, o, si prefiere trabajar, dispone de talleres por la mañana o por la tarde. Como cualquier otro preso». Como Arnaldo Otegi, con el que coincide en otro vínculo: «Los barrotes de la mente. Un interno tiene que pedir permiso para todo, y eso mina a una persona adulta».

“Perlas de luz” en Regeneración Democrática

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 6:46 pm

“Cuando Montesquieu y los padres de la Constitución norteamericana articularon la concepción de una constitución limitadora que se había desarrollado en Inglaterra, establecieron un modelo al que el constitucionalimo liberal ha venido conformándose desde entonces. Animábales, sobre todo, la idea de proporcionar una adecuada salvaguardia institucional a la libertad individual, sirviéndose para ello del artificio de la separación de poderes. En la forma en que nosotros la conocemos, esta división de poderes entre los órganos legislativo, judicial y administrativo no ha permitido ciertamente alcanzar los objetivos deseados. Todos los gobiernos han logrado, por medios constitucionales, hacerse con los poderes que aquellos hombres precisamente pretendían negarles. Es evidente que el primer intento de garantizar la libertad individual por medio de constituciones ha fracasado.

El constitucionalismo significa gobierno limitado. Pero la interpretación que se hace de las fórmulas tradicionales del constitucionalismo ha hecho posible reconciliarlas con una concepción de la democracia según la cual ésta es una forma de gobierno en la que la voluntad de la mayoría sobre cualquier objeto particular es ilimitada. No es extraño, pues, que se haya sugerido con toda seriedad que las constituciones son anticuadas supervivencias que no tienen lugar en una concepción moderna del gobierno. Y, realmente, ¿para qué sirve una constitución que permite la existencia de un gobierno omnipotente? ¿Acaso el papel de la misma ha de quedar reducido a garantizar que la máquina del gobierno funcione con suavidad y eficacia, sean cuales fueren sus objetivos?

En estas circunstancias parece importante preguntarse qué harían hoy los inspiradores del constitucionalismo liberal si, animados de propósitos análogos a los de antaño, se sirvieran de toda la experiencia que hemos venido acumulando. Es mucho lo que hemos podido aprender de la historia de los dos últimos siglos que aquellos hombres, pese a toda su sabiduría, no podían conocer. Los fines que ellos perseguían siguen pareciéndome plenamente válidos. Pero como sus medios se han demostrado inadecuados, se precisa ingeniar nuevas soluciones institucionales.”

Friedrich A. Hayek. Introducción de esa maravilla llamada “Derecho, Legislación y Libertad (Una nueva formulación de los principios liberales de la Justicia y de la Economía Política)”

Guzmi The Madriles

“Más sobre veracidad y credibilidad en política” por Carlos Martínez Gorriarán

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 6:44 pm

La respuesta cínicia más habitual a las exigencias de veracidad en la gestión política es esa que afirma la incompatibilidad de verdad y política. Los políticos serían todos, por necesidad o naturaleza, seres básicamente antiveraces, o bien –complementando lo anterior- resultaría que la política es un género de actividad que exige tanta transacción, disimulo y chalaneo que deviene incompatible con la verdad. Se acepte o no este punto de vista, el hecho es que resulta utilísimo para las maneras de hacer política reñidas con un nivel razonable de veracidad. ¿Qué es esa veracidad razonable?: la expectativa de que los gobernantes no nos mentirán en las cuestiones que trasciendan su limitado círculo de intereses partidarios. Es razonable esperar que un gobierno informe con veracidad sobre la situación real de la economía del país, la situación internacional o el riesgo que puede implicar la gripe aviar (un tanto de capa caída, por lo que parece). No es razonable en cambio esperar que un gobierno sea veraz cuando juzga sus propios méritos y los de la oposición. Pero la mayoría estamos dispuestos a aceptar que el gobierno devalúe a la oposición y se entregue al autobombo a condición de que no actúe así con informaciones relevantes para el interés general. Vamos, que no diga que la gripe aviar es una bobada si representa una amenaza seria, o que Irán es un estado pacífico de toda confianza si no actúa como tal.

 

Trasladado el asunto a nuestro drama nacional, esperamos y admitimos sin demasiado alboroto que el PSOE ponga verde al PP y viceversa, mientras el gobierno se arroga todos los logros y acusa a los demás de todos los fallos. Es una exageración absurda, pero forma parte de las reglas del juego y hay que tomarlas con humor. La conducta que destroza el principio de veracidad razonable es que el gobierno nos mintiera descaradamente sobre el riesgo que ETA representaba –la declaración de Zapatero del 30 de diciembre de 2006, por ejemplo, fue de este tipo antiveraz-, o cuando ahora mismo pretende imputar al fatalismo de las cosas las consecuencias de decisiones libremente tomadas, por ejemplo el disparate con ANV y la Ley de Partidos.

 

Con todo, los más cínicos siguen emperrados en que una buena propaganda siempre podrá imponerse a las malas noticias. Sin embargo, es un hecho históricamente documentado que los regímenes políticos mentirosos acaban siendo víctimas de su propio vicio. Dado que la verdad es un valor cognitivo antes que moral –veíamos ayer-, un gobierno que miente y engaña se acaba engañando a sí mismo y perdiendo el sentido de la realidad, lo que le incapacita para tomar decisiones adecuadas. Al reves, acabará adoptando decisiones absurdas que precipitarán su ruina: es cosa de tiempo. El ejemplo más interesante y dramático de las consecuencias destructivas de la mentira sistemática y la propaganda invasiva lo proporciona la Unión Soviética. Un sistema que colapsó como consecuencia de la incapacidad de su clase dirigente para aceptar la verdad, conocer la verdad y hacerla pública. En su caso, que su “socialismo real” era un sistema imposible e inviable. La URSS no pereció por una revolución democrática ni derrotada por el invasor, sino como consecuencia del sistemático falseamiento de la realidad practicado por sus instituciones, desde las cifras de la cosecha de cereales al costo de la carrera de armamentos, pasando por la expulsión de la verdad de la vida académica y de los medios de comunicación.

 

El soviético –no todo van a ser nazis- es un ejemplo a tener muy en cuenta para captar un problema que no preocupa a los políticos como Zapatero y tantos otros de los nuestros: el desprecio de la verdad y de la veracidad puede tener un precio muy alto: el colapso del sistema, víctima de la falsificación total, que a su vez impide percibir la realidad y distinguirla de fantasías y delirios paranoicos. Como si uno creyera que puede volar en un avión de papel maché, por muy bien acabado que haya quedado. Pues no vuela. Al revés, si te empeñas en echar a volar con eso, te estrellas. O si quieres pactar cosas con ETA creyendo que desean hacerte un regalo porque sí, porque tú sí les entiendes y la derecha no, porque es mala y mandona. Auntoengañarse para engañar también es una forma de ataque a la veracidad. Y un cierto respeto a la verdad, un principio sensato de preservación de uni mismo. Que le pregunten a Richard Nixon (vide infra).

“Conclusiones” de Rosa Díez

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 6:42 pm

INFORMACIÓN PUBLICADA EN GARA.

 

Agencias:  EL GOBIERNO “AVISÓ A LA BANDA DE QUE FRANCIA NO ERA SEGURA”.

El Gobierno ofreció a ETA la legalización de Batasuna después de la T-4.

Un representante de Zapatero se reunió con ETA en el mes de marzo, tres meses después del atentado de la T-4, según revela Gara. En el encuentro el Gobierno habría ofrecido a la banda terrorista la legalización de Batasuna-ETA  y una declaración de Zapatero de “distensión bilateral” a cambio de un comunicado en el que “no se pide un desarme”, sólo “seguir sin atentados”. El Gobierno dijo a ETA que estaba haciendo gestiones para que Francia liberase a un negociador etarra detenido días antes y les advirtió que este país “ya no es seguro”. Gara reproduce la carta que envió ETA a Zapatero en febrero.

 

PROPAGANDA.

(Europa Press) José Luis Rodríguez Zapatero fue preguntado por una información publicada este sábado por el diario Gara, que afirma que un interlocutor del Gobierno se reunió con ETA en marzo justo tres meses después del atentado de la T-4. “Ni conozco ni voy a hacer ningún comentario ni valoración sobre las especulaciones que responden a una propaganda muy evidente y menos de un periódico muy determinado”, respondió.

TRANQUILIDAD.

 

EUROPA PRESS

DAKAR (SENEGAL).- El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, ha afirmado que el supuesto comando de ETA que abandonó el pasado jueves un coche con más de 100 kilogramos de explosivos en Ayamonte (Huelva) “no tenía objetivos concretos establecidos”.

 

CONCLUSIONES:

Cuando se robaron armas en Francia, se nos dijo que no era seguro que hubiera sido ETA, y que en todo caso eso no significaba que fueran a atentar, que se trataba de una maniobra de “aprovisionamiento”. Cuando encontraron un zulo en Amorebieta se nos dijo que era un “proyecto de zulo”. Cuando tomaron territorio disparando al aire en Aritxulegi se nos dijo que eran gestos hacia su gente, de consumo interno. Cuando remitieron cartas de extorsión se nos dijo que no estava verificado que se hubieran escrito después de la declaración de alto el fuego; cuando quemaron la ferretería de Berriozar se nos dijo que eran conflictos personales. Cuando volaron la T4 y asesinaron a Estacio y Palate se dijo que había sido un “accidente”. Cuando se dijo que había sido un ·accidente” se no dijo que había sido un “lapsus”.

Minimizar la gravedad de los problemas no hace que éstos desaparezcan. Creo que era Ungaretti quien decía que “no se puede pactar con las dificultades; o las vencemos o nos vencen”. Tampoco se puede disimular permanentemente; no es creible que el Presidente no conociera la información pyublicada en GARA; puede desmentirla; unos le creerán y otros no; pero nadie le creerá si dice, como ha dicho, que “es evidente que ni conozco ni…”.

Y no tranquiliza que el Ministro del Interior se precipite a decir que “no tenían objetivos concretos” quienes trasnportaban los explosivos. Un hombre cauto como Rubalcaba no debía dejarse llevar por la estrategia presidencial. Alguien debiera actuar de forma creible en esta materia. Quitarle importancia al descubrimiento de un coche con máss de cien kilos de explosivos  es una estrategia ya gastada por este Gobierno. No tranquiliza a nadie.

En cualquier país de nuestro entorno las revelaciones publicadas en GARA hubieran producido una gran conmoción social. Y hubieran provocado una inmediata declaración oficial del Gobierno. Resulta evidente que España es diferente. Sólo una sociedad sin cuajo democrático puede soportar en silencio lo que está ocurriendo.

 

Querían paz, tuvieron indignidad

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 6:33 pm

PEDRO G. CUARTANGO

Nada hay más desalentador para una persona que crea en la libertad y la dignidad que asistir al triste espectáculo de un Gobierno democrático cediendo al chantaje de quien amenaza por la fuerza.Esto sucedió en el Pacto de Múnich, en septiembre de 1938, y acaba de suceder en España donde el presidente del Gobierno aceptó ceder al chantaje de ETA a cambio de una tregua «permanente» que ha durado 14 meses.

Neville Chamberlain, primer ministro británico, cambió una paz que nunca tuvo por la entrega de los Sudetes a Hitler.

Zapatero también quería la paz y, para ello, accedió no sólo a una serie de vergonzosas concesiones sino además a entablar una negociación política con ETA.

Hay un paralelismo impresionante entre ambas actitudes: tanto Chamberlain como Zapatero creían ingenuamente que podían aplacar al monstruo mediante migajas. Pero el monstruo lo quería todo.

También el proceso negociador que el Gobierno ha mantenido con ETA guarda una extraordinaria similitud con la política de apaciguamiento de Chamberlain.

Tanto hace 70 años como ahora, Hitler como ETA utilizaron una mezcla de halagos y amenazas para obligar a ceder a sus interlocutores. La altura moral de Chamberlain queda retratada cuando accedió a transmitir las amenazas del dictador nazi al presidente Benes, mientras que la de Zapatero se pone en evidencia cuando acepta negociar el modelo de Estado con una banda terrorista.

Sin embargo, Chamberlain regresó de Múnich a Londres como un gran triunfador. «Traigo la paz de nuestro tiempo», fueron sus palabras. Es lo que pretendía Zapatero, pero le ha salido mal.

Hay también una gran similitud entre la reunión en la Casa Parda, sede de los nazis en Múnich, y el discurso de Zapatero del 29 de junio de 2006 en una sala del Congreso, lugares donde se escenifica la victoria de Hitler y de ETA.

En la Casa Parda, Daladier y Chamberlain firman el protocolo redactado por los colaboradores de Hitler ante la presencia de éste y de Mussolini. En el Congreso, Zapatero reconoce «el derecho a decidir de los vascos», una fórmula pactada con ETA como sucedáneo del derecho de autodeterminación.

Si se leen las actas de los tres encuentros entre Hitler y Chamberlain a lo largo de aquel fatídico septiembre, cualquiera se puede dar cuenta de cómo el afán de evitar la guerra llevó al primer ministro británico a claudicar ante las exigencias de un tirano que le despreciaba y le consideraba un cobarde.

Hitler combinaba sus habituales ataques de ira con una perversa seducción de sus víctimas. ETA actúa de la misma manera: promete que no seguirá matando si el Estado se pone de rodillas y se pliega a todas sus peticiones.

Cuando Chamberlain regresó a Londres sólo se pudo escuchar una voz crítica: la de Churchill. Entre los aplausos atronadores de conservadores, liberales y laboristas en el Parlamento, Churchill profetizó entonces: «Os han dado a elegir entre la indignidad y la guerra. Habéis elegido la indignidad, pero tendréis también la guerra». Zapatero ya tiene la suya con ETA.

Zapatero: ¡Un poquito de dignidad!

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 6:32 pm

¡Qué vergüenza! ¡Qué humillación se experimenta leyendo las actas de esos encuentros mantenidos entre los representantes de un Gobierno democrático y una banda de mafiosos asesinos! ¿Se puede caer más bajo que arrastrarse ante unos terroristas y negociar con ellos el futuro político de esta nación soberana? Se puede y se hará, que nadie tenga la menor duda, a menos que las urnas lo impidan.Sabíamos que ETA desvelaría todos los detalles de ese infamante proceso entablado con los emisarios de Zapatero en la clandestinidad, pero nunca pensamos que las cosas hubieran llegado tan lejos. Yo misma, que jamás otorgué la menor posibilidad de éxito a esta farsa, ni me fié de las intenciones que la inspiraban, me siento escandalizada ante la magnitud de lo que se nos relata: No sólo se garantizó desde La Moncloa impunidad a los delincuentes, atando de pies y manos a las Fuerzas de Seguridad (la Guardia Civil detuvo a dos etarras en todo el 2006), sino que se les pidió perdón por esas capturas, culpando de las mismas a ciertos «jueces que son instrumentos del PP», como Gómez Bermúdez, citado con su nombre y la consiguiente diana en la frente. No sólo se consensuó hasta la última coma del discurso con el que el presidente respondió al anuncio de tregua-trampa, sino que se acordaron en secreto un preámbulo y varios anexos al texto del pacto alcanzado, en los cuales los enviados de ZP reconocían la identidad propia de Euskal Herria, incluída Navarra, y el «derecho a decidir» (o sea, la autodeterminación) de sus ciudadanos, al margen de la legalidad vigente, susceptible de ser «modificada en el futuro, siempre en aras al objetivo últmo de que no sea una limitación a la voluntad del pueblo vasco». Y por si no fuera suficiente, se comprometió un pacto de Estado con el PP destinado a blindar los acuerdos suscritos, del que jamás se dijo nada a este partido.

El trilero Zapatero prometió lo que no podía cumplir. Mintió a propios y extraños. Puso la integridad de España sobre la mesa de negociación. Regaló más de dos años a la banda para rearmarse y regresar a las instituciones, donde obtiene recursos públicos e información. Y todo lo que responde ahora es que Gara no tiene credibilidad (¿Josu Ternera sí la tenía?) o ese mantra machacón e infantiloide que se resume en «y tú más».

Pero lo peor es que reincidirá. Lo dicen su gesto, sus silencios, sus palabras. En caso de que vuelva a ganar derogará la Ley de Partidos y consumará la rendición. Si algo ha quedado claro es que Zapatero ignora lo que significa dignidad.

El Gobierno no dijo la verdad mientras negociaba con ETA

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 6:30 pm

Mientras el Gobierno sigue instalado en su estrategia de dar la callada como única respuesta, Gara publicó ayer una nueva entrega sobre las conversaciones entre el Ejecutivo y ETA. Las revelaciones del diario abertzale no hacen sino corroborar que se mantuvieron negociaciones en toda regla con la banda después del atentado en la T-4, por lo que la «suspensión» del diálogo, anunciada por Zapatero el 30 de diciembre, resultó ser una falsedad. Sólo tres meses después, fueron los propios negociadores del Gobierno quienes ofrecieron a la banda varias concesiones para reanudar el proceso. La respuesta de sus macabros interlocutores volvió a ser la misma de siempre: la exigencia de que se cumpliera el «acuerdo político» pactado previamente al alto el fuego. Los términos en que se produjeron los contactos son especialmente graves, ya que ponen de relieve el gran embuste trasladado a la opinión pública durante estos meses. Porque mientras desde Moncloa no cesaban de repetir «primero la paz, y luego la política», se sentaban frente a unos pistoleros que no habían variado un ápice su pretensión de obtener ventajas políticas como condición insoslayable para poner fin a la violencia. La misma reivindicación antes y después de que Zapatero ganara las elecciones, antes y después de la tregua, y antes y después del atentado de Barajas. Y el presidente lo sabía. Por ello, es inexcusable que el Gobierno emprendiera el proceso e incluso pactara con ETA los comunicados oficiales. Una actitud con la que ayer quiso marcar distancias el ex presidente Aznar, quien aseguró que él «nunca pactó declaración alguna con los etarras y que su actitud fue siempre «transparente y de plena lealtad con la sociedad española» durante el alto el fuego que ETA declaró en su primer mandato al frente del Gobierno.

Un tratado para ir tirando… y es Polonia la que ayuda a Zapatero

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 6:29 pm

La Cumbre de Bruselas concluyó a las 4.30 de la madrugada del sábado, tras una compleja negociación que a punto estuvo varias veces de romperse debido sobre todo a la posición intransigente de Polonia, pero también a los reparos del Reino Unido y la República Checa. Aunque los jefes de Estado y de Gobierno de los 27 miembros de la UE se felicitaron por haber desbloqueado la crisis política derivada del naufragio de la ambiciosa Constitución europea y de la ampliación, lo cierto es que lo acordado es un parche para ir tirando hasta la próxima. Lo que se aprobó in extremis son las líneas maestras de un minitratado que sustituirá a la non nata Constitución Europea, ratificada por 18 Estados de la Unión pero rechazada en referéndum por Francia y Holanda. El Tratado tendrá que estar redactado antes de finales de año y no será ratificado en España mediante un referéndum, sino en el Parlamento. A nadie se le escapa que la sustitución de la Constitución por este Tratado no es simplemente una cuestión formal, sino que refleja la renuncia a construir una Europa federal para continuar con un modelo en el que los grandes estados son quienes realmente marcan el rumbo de la Unión.

Uno de los obstáculos para el acuerdo era la definición de las competencias del futuro ministro de Exteriores de la Unión, cargo que ahora ejerce Javier Solana sin ese rango. Los 27 acordaron que el responsable de la política exterior se seguirá llamando «Alto Representante», será vicepresidente de la Comisión y coordinará las reuniones de los ministros de Exteriores. Si bien los países reticentes han logrado introducir una disposición por la que cada Estado podrá seguir manteniendo la política exterior que considere oportuna.

El presidente del Gobierno español hizo ayer un balance triunfalista -demasiado, cabría añadir- sobre los resultados de la Cumbre. Zapatero dijo que lo acordado recoge las principales aspiraciones de España, con especial referencia a la carta de Derechos Fundamentales -que no regirá para el Reino Unido- y al cargo de Alto Representante que ocupa Solana. Sin embargo, los españoles votaron una Constitución en toda regla -debido a la voluntad política del Gobierno de ser un alumno aventajado- y lo que ha salido de la Cumbre de Bruselas no lo es.

Otro tanto pasa con las explicaciones del presidente sobre el sistema para la toma de decisiones. Zapatero comenzó su mandato con el estribillo de «volver al corazón de Europa» -apoyando a Schröder y a Chirac- y diagnosticó la defunción del Tratado de Niza, donde Aznar logró -con la ayuda polaca- un sistema de decisiones beneficioso para nuestro país y perjudicial para Alemania o Francia. El procedimiento se cambiará, pero dentro de siete años. La prolongación del sistema de Niza hasta 2014 ha sido un logro innegable del Gobierno polaco, que de rebote permitió a Zapatero sacar pecho asegurando que la Cumbre había recogido las principales «aspiraciones» de España. Así es, pero no porque él se empleara tan a fondo como los polacos.

El acuerdo de Bruselas va a permitir a la UE seguir avanzando a medio plazo, pero no resuelve el problema de identidad del proyecto europeo, suscitado por las profundas divergencias que existen entre 27 países que carecen de cohesión económica y social y que, además, no coinciden en su visión de Europa. Los 27 han evitado la parálisis de la UE, pero no lograrán devolver la ilusión a los cada vez más escépticos ciudadanos europeos.

Rajoy y la nueva ‘madrastra’

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 6:27 pm

Mariano Rajoy ha pasado esta semana por el Foro de EL MUNDO y, como nuestros lectores podrán comprobar, el líder de la oposición se muestra muy seguro de sí mismo. Se puede afirmar sin lugar a dudas que Rajoy ha llegado al tramo final de la legislatura más fuerte que nunca debido sobre todo al espaldarazo de las municipales, primeras elecciones que gana el PP desde el año 2000. «Estoy convencido de que voy a ganar las generales y voy a formar Gobierno», asegura sin dudarlo. Incluso va más allá al advertir -contra casi todos los pronósticos- que aunque pierda las elecciones no se irá a su casa, aunque no contempla esa hipótesis. También este aviso tiene mucho que ver con la seguridad que tiene en su proyecto como líder del PP. Esta opinión viene a indicar que Rajoy cree que la peor de las hipótesis para él sería la derrota por una mínima diferencia de escaños con el PSOE. Si el margen es más estrecho que en las elecciones de 2004, la nueva legislatura sería tan inestable que quizá no durara cuatro años. La afirmación más atrevida del presidente del PP tiene que ver, precisamente, con esa seguridad de que ganaría las elecciones si no fuera por un par de obstáculos que se lo impiden. Concretamente, Rajoy señala que su adversario «no es tanto el Partido Socialista como las televisiones» y augura que en los próximos meses «veremos el dóberman multiplicado por tres». No existen muchos precedentes de una acusación así. El único data de 1986, cuando Adolfo Suárez, entonces líder del CDS, acusó a la Banca de «ser la madrastra del cuento» por negarle créditos a su partido para la campaña.

Rajoy puede tener razón en que hay más medios dispuestos a apoyar al PSOE que al PP y también en que la autorización a Cuatro para emitir en abierto y la adjudicación de La Sexta a empresarios afines al Gobierno ha acentuado el desequilibrio. Pero no puede olvidar que ello es en parte producto de la errónea política de comunicación del Gobierno del PP y tiene que reconocer que la televisión pública es hoy menos sectaria de lo que lo fue en el pasado. No obstante, el líder popular ha tenido la suficiente valentía de abrir un debate que casi ningún político se atreve a plantear.

“Sobre emperadores, periodistas, zorros y erizos” por Pedro J. Ramírez

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 6:26 pm

Este texto sirvió de base para la intervención con la que el director de EL MUNDO agradeció el pasado jueves en la localidad italiana de Santa Margherita Ligure la concesión del Premio Internacional de Periodismo Isaiah Berlin, instituido en memoria del gran pensador liberal que pasó allí buena parte de la última etapa de su vida.

I.- GUERRA Y PAZ EN EL NIEMEN

Este próximo lunes -mañana para el lector- se cumplirán 200 años de aquel mediodía en el que dos tripulaciones de remeros, cuyas barcas habían partido de las dos orillas del río Niemen, parecían competir por ver quién alcanzaba primero la enorme balsa construida justo en el centro de la frontera fluvial de Rusia. Sobre esa balsa se levantaba un pabellón cuyas dos puertas simétricas daban al escenario un aire inequívoco de comedia de enredo. Cada una de las puertas aparecía dominada por un águila imperial y por la inicial de la augusta persona que debía hacer su entrada a través de ella. A la puerta que se encaraba desde territorio ruso le correspondía la «A» y a la que se accedía desde la ribera dominada por los franceses, la «N».

Napoleón llegó primero y Alejandro cinco minutos después. Aún no habían transcurrido dos semanas desde la derrota rusa en Friedland y aquellos dos hombres pretendían aprovechar su armisticio para -como el propio Zar reconocería poco después al general Soult- «coger el globo terráqueo y repartirlo». Les unían su odio a los ingleses y su desprecio a los Borbones: en aquella entrevista en el río, a la altura de Tilsit, quedó, de hecho, bendecida la inmediata intervención francesa en España y Portugal.

La negociación fue un éxito. Ambos se piropearon hasta el borde mismo de la concupiscencia; pero el problema era que Alejandro quería ser Napoleón y Napoleón quería ser Alejandro. El joven Zar había sido educado en los principios de la Ilustración hasta el punto de sentirse republicano; admiraba el genio militar de Bonaparte y su proyecto de modernización de Francia y sólo le reprochaba su brutal comportamiento autocrático -digno de algunos de sus propios ancestros- en el secuestro y ejecución clandestina del Duque de Enghien y su decisión de ceñirse una corona no heredada. Napoleón veía en aquel apuesto monarca, al que comparaba con Apolo y con su actor favorito, Talma, la encarnación romántica del sueño imperial hacia el que, como conquistador y como gobernante, él mismo se sentía empujado por la mano del destino.

Rusia y Francia eran entonces dos imperios de muy diverso cuño. La estirpe de Alejandro Romanov -vigorizada por su abuela Catalina la Grande- llevaba en el poder ya más de dos siglos, durante los que había dominado despóticamente sobre una población en la que el 90% de las personas seguían siendo siervos, carentes de otros derechos que los que sus amos -la aristocracia, la Iglesia o el propio trono- tuvieran a bien otorgarles. Por el contrario la Francia de aquel Primer Imperio había brotado de las cenizas de la Revolución, a través de las catarsis de Thermidor y Brumario, conservando los recién adquiridos derechos civiles de todos los ciudadanos y enarbolando la bandera de la libertad como estandarte de sus conquistas «emancipadoras».

Sólo tendría que transcurrir un lustro para que el espíritu de Tilsit se desvaneciera y Napoleón volviera a cruzar el Niemen -pero esta vez del todo-, iniciando la invasión de Rusia y abriendo un segundo frente de batalla en Europa, en un movimiento precursor en sus errores del que acometería Hitler 130 años después, tras romper también el igualmente sorprendente pacto nazi-soviético. Es en ese escenario en el que transcurre la acción de Guerra y Paz y es sobre esa situación sobre la que Isaiah Berlin proyecta su interpretación inconformista de la Historia, empleando como herramienta la mirada cáustica de León Tolstoi.

II.- LOS DOS CONCEPTOS DE LA LIBERTAD

Tengo muchos motivos para estar agradecido al jurado que me ha concedido este Premio Internacional de Periodismo que ahora se me entrega en Santa Margherita Ligure, en memoria del gran pensador liberal ruso-británico, pero el mayor de ellos es sin duda haberme inducido a profundizar en su obra. Especialmente fascinante es el planteamiento de Isaiah Berlin en su ensayo El Erizo y el Zorro publicado en 1953. Parte de un fragmento del poeta griego Arquíloco: «El zorro sabe muchas cosas, pero el erizo sabe una cosa grande». E inmediatamente clasifica a los más eximios escritores y pensadores en zorros centrífugos que exploran los más diversos horizontes de la condición humana, persiguiendo objetivos sin aparente relación entre sí e incluso contradictorios (Shakespeare, Montaigne, Aristóteles, Balzac, Joyce) y en erizos centrípetos que se aferran a un gran concepto, a una visión central -en cierto modo defensiva, como las púas del erizo- o a una única forma de mirar el mundo (Dante, Dostoievsky, Nietszche, Proust, Hegel). El caso de Tolstoi le parece lo suficientemente singular a Berlin como para no incluirlo en principio en ninguna de las dos categorías, pero enseguida nos invita a merodear zorrunamente con él -cual si de una indagación periodística se tratase-, en pos de su sentido de la Historia.

Es entonces cuando topamos con su mala opinión sobre el Zar Alejandro y los miembros de su Estado Mayor, quienes -según dice Berlin que dice Tolstoy- «están sistemáticamente engañándose a sí mismos cuando suponen que sus actividades, sus palabras, sus memoranda, sus resoluciones, sus leyes y todo lo demás son los factores motivadores que causan el cambio histórico y determinan los destinos de los hombres y las naciones; cuando en realidad no suponen nada: solamente la molienda del darse importancia en el vacío».

De acuerdo con esta percepción, «cuanto más altos están los soldados y los estadistas en la pirámide de la autoridad, más pequeño es el efecto de sus palabras y sus actos». Los verdaderos héroes del Moscú en llamas que pírricamente ocupan los franceses, son personas anónimas que actúan de acuerdo con sus más domésticos intereses, completamente de espaldas al significado histórico de sus actos. «En ninguna parte está el mandamiento de no probar el fruto del árbol prohibido del conocimiento tan claramente escrito como en el curso de la Historia. Sólo la actividad inconsciente es fructífera y el individuo que toma parte en acontecimientos históricos nunca entiende su sentido».

Así las cosas, no es de extrañar que el dúo Berlin-Tolstoi reserve las peores de sus opiniones para el propio Napoleón Bonaparte como prototipo de «quienes fingen ser capaces de comprimir la vasta multiplicidad de indescifrables causas y efectos de la Historia… en sus leyes ‘científicas’». Ejemplo de «charlatanes» y modelo de «ciego liderando a otros ciegos», el heroico Bonaparte es para ellos el más «lastimoso» y «despreciable» de cuantos personajes componen el elenco de «la gran tragedia» de Guerra y Paz.

Napoleón fue un gran hombre -nadie discutiría esta afirmación-; pero ¿qué significa eso? Para deleite de Berlin, Tolstoi alega que el Emperador de los franceses no se enteró de nada de lo que pasaba durante la batalla de Borodino y que por lo tanto el que tuviera o no fiebre la víspera, sólo puede importarles a los cronistas de la banalidad. «Los grandes hombres -prosigue esta sonata a cuatro manos para dos pianistas escépticos- son seres humanos corrientes, lo suficientemente vanos e ignorantes como para hacerse responsables de la vida de la sociedad; individuos que prefieren ser culpados de todas las crueldades, injusticias y desastres justificados en su nombre, antes que reconocer su propia insignificancia e impotencia en el flujo cósmico que prosigue su curso, indiferente de sus deseos e ideales».

Lo más interesante de este demoledor enfoque es su profunda coherencia con la distinción entre «libertad negativa» y «libertad positiva» que pocos años después marcaría el cenit de la trayectoria de Isaiah Berlin como pensador de la sociedad abierta. Precisamente ahora se cumplirá medio siglo de aquel verano del 57 en que él comenzó a trabajar en la Pensión Argentina de Paraggi -el pueblo vecino a Santa Margherita- en la serie de conferencias que, en medio de una inaudita expectación, tratándose de un acontecimiento académico, pronunció un año más tarde en Oxford bajo el título de Dos Conceptos de Libertad.

Por un lado tenemos la gratificante libertad de los liberales, la que humildemente yo siempre he definido como «libertad con minúscula» y que Berlin bautizó con la sugerente paradoja de la «libertad negativa»: «Ser libre en este sentido significa no ser interferido por otros… La libertad política es simplemente el área dentro de la cual un hombre puede actuar sin la obstrucción de los demás… Cuanto mayor sea el área de no interferencia, mayor será mi libertad». Es Stuart Mill trasplantado al siglo XX: la libertad «frente a».

En el otro extremo del ring está la pretenciosa Libertad de los jacobinos, que en cierto modo emana de la Ilustración y terminará siendo prohijada por los socialistas y los comunistas, pero también por los nacionalistas e incluso por los fascistas. Todos la escriben con mayúscula. Es la libertad «para algo». Ese «para algo» incluye todo tipo de proyectos colectivos, desde la emancipación de los oprimidos, hasta la construcción nacional, pasando por la sociedad sin clases o el triunfo de la verdadera fe. Su denominador común es la absorción del individuo -¡en nombre de su derecho a la autodeterminación!- en una colectividad organizada cuyas autoridades se arrogan la capacidad de definir no sólo qué es lo que les conviene a sus miembros, sino qué es lo que en realidad anhelarían si hubieran conquistado ya plenamente la Libertad hacia la que se dirigen.

(Y déjenme hacer aquí un guiño irónico: ¿qué les parece que la principal causa del fracaso del estreno de Fidelio, la única ópera de Beethoven, planteada como un gran canto a la libertad por el aún rendido admirador de Bonaparte, fuera la huida de Viena de gran parte del público invitado como consecuencia de la entrada en la ciudad de las tropas napoleónicas?)

El contraste entre estas dos maneras de entender la libertad engloba muchos otros debates y el del papel del periodismo en la sociedad no es desde luego el más pequeño. ¿Somos perpetuos censores ejerciendo una constante labor de vigilancia y denuncia, un permanente contrapoder que complica la existencia a los demás poderes, o nos corresponde ser constructivos mediadores entre la opinión pública y los gobernantes, siempre que éstos hayan sido elegidos de forma democrática? Explicaré por qué me identifico mucho más con el periodismo «frente a» que con el periodismo «para algo».

III.- GERICAULT ‘VERSUS’ DELACROIX

Muchas de estas reflexiones se activaron en mi retina hace unos pocos días de forma elocuentemente plástica, al presentar en el Museo Thyssen de Madrid el número extraordinario de nuestra revista Descubrir el Arte que incluía una selección -caprichosa como todas- de las Cien Obras Maestras de todos los tiempos. Al llegar a la página en la que se reproducía La Libertad guiando al Pueblo de Eugène Delacroix, un reflejo de carácter defensivo -la noche anterior había estado leyendo a Berlin- me hizo echar de menos otro cuadro de técnica similar y composición muy parecida, pintado igualmente en París en ese primer tercio del siglo XIX: La Balsa de la Medusa de Theodore Gericault.

El foco principal de ambos lienzos lo constituyen sendos grupos piramidales de seres humanos enarbolando piezas de tela y otros objetos. Pero hay dos diferencias esenciales: los revolucionarios de Delacroix aparecen de frente -avanzan hacia nosotros- y, además de la bandera tricolor, esgrimen bayonetas y pistolas; en cambio los náufragos de Gericault están en su gran mayoría de espaldas -nos arrastran en su afán de salvación- y no blanden otras armas sino los harapos con los que tratan de llamar la atención del barco que se atisba en el horizonte. Los revolucionarios de Delacroix avanzan pisoteando cadáveres. Sus rostros expresan la determinación de quienes saben lo que quieren. Son la vanguardia del pueblo en marcha. La Libertad, con su gorro frigio y sus pechos desnudos, representa a la vez la audacia de Danton, la pureza peligrosa de Robespierre, las consignas terroristas de Marat y, por supuesto, el imperialismo civilizador de Bonaparte. Pero también podría representar a Lenin en su discurso a los soviets, a Mao desatando a sus guardias rojos a modo de diablillos asesinos o a Adolf Hitler el día del putsch de la cervecería. Todas las utopías se funden en una misma idea de la «libertad positiva» que sólo permite al individuo realizarse dentro de la masa. Una misma idea de la «libertad positiva» que, en el fondo, ha engendrado todos los grandes horrores contemporáneos. Los náufragos de Gericault ni siquiera saben hacia dónde van. No buscan la independencia de su pueblo, ni el triunfo de su clase, sino su salvación individual. Los cadáveres van quedando a sus espaldas. Son de sus compañeros de infortunio y tal vez muy pronto los tendrán que devorar. Su única esperanza está puesta en ese remoto y diminuto punto que nadie está en condiciones de identificar. Las autoridades -de la República, de la Marina, de la fragata Medusa- interfirieron en sus vidas imponiéndoles un azaroso viaje hasta el Senegal, designando a un inepto como capitán y nada menos que cortando las amarras que unía su frágil balsa a otras más resistentes. Lo único que anhelan ahora es que la persona que mande ese probable barco, cuya silueta se vislumbra, no ordene a su tripulación alejarse del lugar, a medida que les vea aproximarse. Piden al cielo que nadie interfiera en su última posibilidad de salvación. ¡Ah, si ellos supieran lo que pasa por la cabeza de ese capitán desconocido! ¡Ah, si ese capitán desconocido pudiera contemplar su angustia, siquiera fuera a través de su primitivo catalejo!

Es la fuerza desnuda del drama en ciernes la que arrebata toda carga paradójica al concepto de «libertad negativa» al que se aferra Berlin. Libertad frente a los naufragios colectivos, libertad frente al riesgo de devorar o ser devorado, libertad frente a lo arbitrario o lo malvado.

Siempre hemos dicho que los periodistas somos los notarios de la Historia en marcha. ¿Pero cuál es la Historia de la que levantamos acta? ¿La de los emperadores? ¿La de los revolucionarios? ¿O más bien la de los náufragos?

IV.- ‘PROFESSORE’ CON ‘WALKMAN’

Es curioso observar cómo el periodismo salió una y otra vez al paso de Isaiah Berlin y él, elegantemente, lo esquivó otras tantas veces. Siendo aún muy joven, el mítico director de The Manchester Guardian C. P. Scott le entrevistó para cubrir una vacante en el periódico, pero desechó su candidatura cuando a la pregunta «¿Tiene usted facilidad para la escritura?», Berlin contestó con un pudoroso «no». A finales de los 30 coincidió en muchas ocasiones en las tertulias del colegio de All Souls donde residía -sancta sanctorum del pensamiento en Oxford- con el director de The Times Geoffrey Dawson, pero en lugar de cortejarlo, como otros colegas que anhelaban engrosar su nómina de colaboradores, Berlin se enfrentó siempre a su apuesta por la política de apaciguamiento de Chamberlain. Al acabar la guerra, el magnate de la prensa Lord Beaverbrook le ofreció una columna en el Daily Express, que él rehusó alegando que se sentía «como una institutriz suiza que era víctima de un ataque a su virginidad».

Aunque sólo terminaría por perder esa virginidad publicando en revistas de cierto empaque como The Atlantic Monthly -para la que escribió su famoso panegírico Churchill en 1940-, Foreign Affairs o Encounter, su actitud ante la vida tenía mucho que ver con la del periodista. «Soy como un taxi intelectual -solía decir, burlándose de sí mismo-; la gente me para, me pide un destino y allá vamos». Ya en la vejez, su biógrafo, Michael Ignatieff, lo describía como «un espectador que nunca se ha cansado del teatro de la vida y se imagina a sí mismo contemplando para siempre su escenario iluminado». Su amigo el poeta Stephen Spender aseguraba que «Isaiah sentía un interés por las vidas de los demás, reforzado por la convicción de que él era ajeno a las pasiones que las movían».

Al modo de Montaigne, «Berlin picaba un poco de aquí y otro poco de allá… y en ocasiones decía estar familiarizado con obras que apenas conocía». Avido conversador, curioso impenitente, como los buenos reporteros, como los más agudos columnistas, como los directores que disfrutan con su forma de vivir, siempre pareció comportarse como un zorro, husmeando, buscando, dando rodeos, entrando y saliendo con astucia en toda una variedad de corrales ajenos, en los que siempre quedaba la huella inteligente de su paso. Pero, como bien dice Ignatieff, «en realidad era un erizo que sabía una sola cosa grande».

Anticipando su propio recorrido, Berlin concluye en su ensayo sobre Tolstoi que el zorro que comienza Guerra y Paz, recreándose como un cronista de sociedad «en las triviales flores de la vida», termina siendo un erizo porque «su propósito es la búsqueda de la verdad» o, lo que en su caso es lo mismo, la búsqueda del sentido profundo de la Historia. Tolstoi creerá encontrarlo en esa Rusia coral, inmensa, inabarcable en sus millones de individuos con motivaciones propias, que -esperando la música de la ópera de Prokofiev- plantó cara a un estupefacto Bonaparte cuando esperaba que los siervos salieran en masa a su encuentro, recibiéndole como al libertador destinado a romper sus cadenas.

Berlin fue muy crítico con la guerra de Vietnam y no llegó a vivir los últimos autoengaños imperiales, cuando tampoco los chiíes iraquíes parecieron entender cuánto bien debían esperar de sus invasores. Pero su legado trasciende ya cualquier coyuntura porque esa «sola cosa grande» que terminó descubriendo fue nada menos que el hondo sentido de la libertad y el entendimiento crítico de cómo con tanta frecuencia es traicionada. La percepción de la Humanidad como una heterogénea suma de valores fluctuantes y a menudo contradictorios acabó convirtiéndole en el más lúcido apóstol del pluralismo, como único clavo ardiendo -como sinónimo de liberalismo- al que merece la pena aferrarse. ¿Dónde hay que firmar?

Sus miles y miles de páginas como ensayista podrían quedar compendiadas en una simple y maravillosa idea: «La libertad es necesaria para hacer posible la libertad». Y eso significa que, llevando el agua a mi molino, bendita sea la libertad de prensa cuando preserva la libertad de prensa. Nunca he concebido el ejercicio del periodismo -esa permanente crónica de todos los naufragios de la balsa de la Medusa- como un medio para lograr nada -ni el poder, ni la riqueza, ni siquiera la gloria-, sino como un fin en sí mismo que fatalmente implica una relación adversativa con el poder. Un vivir para vivir con peligrosa pero entretenida dignidad.

Siempre me sentiré a gusto jugando al escondite bajo todas las máscaras del zorro, merodeando de un lado para otro, saltando de historia en historia, de aventura en aventura, de conflicto en conflicto, envolviendo con las grandes exclusivas de hoy el pescado de mañana. Pero espero no dejar de reconocer nunca esas inapelables ocasiones en las que el erizo debe clavarse sobre el suelo, presentar sus armas en posición de combate, apretar los dientes y resistir la carga del Emperador tanto si se produce en nombre de la tradición como en el del progreso.

Porque, tal y como escribió Berlin a Philip Toynbee, explicándole su negativa a firmar un manifiesto a favor del desarme nuclear unilateral, «a menos que haya un punto en el que estés dispuesto a luchar contra viento y marea, y sean cuales sean los peligros… todos los principios se vuelven flexibles, todos los códigos se deshacen, y todos los fines mismos para los que vivimos desaparecen».

Y sólo espero que si algún día flaqueo o pierdo la fe en la consistencia de mis púas, acudan en mi auxilio la serena intuición, el ejemplo moral y la fortaleza ética de aquel Professore despistado que cada verano recorría a diario los caminos que unen Paraggi con Santa Margherita, mientras en su walkman escuchaba algún cuarteto para cuerda de Haydn.

pedroj.ramirez@el-mundo.es

Mariano Rajoy: “La financiación autonómica requiere un acuerdo unánime”

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 6:19 pm

Carlos Segovia.- ¿Qué medidas va a tomar usted si llega al Gobierno en un sector tan esencial como el eléctrico?
Mariano Rajoy.- Tras los espectáculos que se han producido en la Comisión Nacional de la Energía y la CNMV, hay que proceder a un acuerdo, con un quórum reforzado, para elegir a los miembros de los órganos reguladores. Y cuanto más los alejemos de la política, mejor. A veces, la gente no le da mucha importancia a todo esto. Y es curioso, porque el Gobierno, mientras Gas Natural estaba haciendo una OPA sobre Endesa, hizo una mínima subida de la tarifa de la luz. Cuando todo eso se ha acabado y el Gobierno ha tenido que implicar a otros dos grupos en la OPA de Endesa, nos encontramos con que va a haber otra subida espectacular. Al final, todas estas operaciones, todas estas genialidades, las acaba pagando el conjunto de los contribuyentes.

Pedro J. Ramírez.- El presidente de Enel le visitó recientemente. ¿Le pidió algún tipo de garantía de que, si gana el PP las elecciones, la inversión que van a realizar en España no se verá afectada por un cambio de normas? ¿Le dio usted algún tipo de garantía en ese sentido?

M. R.- Yo no tengo por qué darle garantías a nadie ni nadie a mí. La única garantía es el cumplimiento de la ley.

C. S.- Con la economía creciendo al 4%, ¿Solbes le ha quitado la bandera de España va bien en política económica?

M. R.- La economía está creciendo al 4%, eso es verdad. Pero, primero, no conozco ninguna medida económica importante en esta legislatura que lo justifique. España tiene un déficit exterior descomunal en este momento y un problema de productividad y de competitividad muy grande. En educación, innovación, libertad y creación de empresas, la octava potencia económica del mundo, es decir, España, está alrededor del puesto 30. En segundo lugar, el objetivo de la convergencia real con Europa se ha parado. Y tercero, el peso de los salarios en la renta nacional es cada vez más bajo. Por tanto, las cifras macroeconómicas están muy bien, pero no hay un buen reparto de la riqueza, no hay convergencia real y no se ha afrontado el futuro. Son las tres pegas que le pongo a la política económica del señor Solbes, que ha sido la de un tancredismo aseado.

C. S.- ¿Qué financiación autonómica quiere usted si llega al Gobierno, teniendo en cuenta que las CCAA que gobierna el PP querrían la financiación de Cataluña, como poco?

M. R.- Aquí había un modelo de financiación autonómica y todos habían pactado que era para siempre. Entonces, el señor Rodríguez Zapatero, en esa obra sin guión de reformarlo todo, dijo: «Hay que cambiarlo». ¿Y por qué? Porque se lo pidieron, o porque lo consideraba conveniente, o porque pasaba por allí. Ha abierto el melón, pero naturalmente no lo ha cerrado porque no tiene ni idea de lo que hay que hacer. ¿Cómo se tiene que resolver este asunto? Pues recuperando este consenso. Todo esto se tiene que resolver de manera multilateral en el Consejo de Política Fiscal y Financiera. Que lo decida el Consejo. Que se busque el acuerdo unánime entre todos.

P. J. R.- Pero el PP acaba de anunciar que exige para las comunidades que gobierna los mismos criterios de financiación que se han aprobado para el Estatuto de Cataluña, en concreto en lo que se refiere a la cesión de la cesta de impuestos. Por un lado, dicen: «Esto habrá que cuadrarlo de alguna manera», pero de momento también piden la luna.

M. R.- Lo que demuestra que hay dos formas de hacer política: la que se hizo toda la vida -el pacto entre los partidos nacionales- y la del pacto entre uno de éstos y los partidos nacionalistas. Mi tesis siempre ha sido la primera. Los gobiernos del PP piden los mismos criterios que el Estatuto catalán en unos temas, y en otros piden criterios distintos. Eso de que la inversión se haga por PIB, pues a lo mejor le conviene al de Madrid, pero desde luego al de Castilla y León no le conviene nada.

P. J. R.- ¿No le ha faltado a usted llevar a rajatabla los planteamientos del PP en materia de reforma autonómica? ¿No fue un error, una vez que Zapatero no cumplía los compromisos del 14 de enero de 2005, permitir que el presidente de la Comunidad Valenciana pactara en La Moncloa bilateralmente los términos de la reforma del Estatuto valenciano?

M. R.- Yo no creo que Camps pactara con Zapatero nada de esto. En mi programa no había ninguna reforma de estatutos, pero el problema es que quien fija las prioridades es el presidente del Gobierno. Teníamos dos opciones: quedarnos fuera de todo, que era arriesgada, o intentar minimizar el daño, como hicimos en el Estatuto andaluz. ¿Qué habría salido de este Estatuto con los votos de IU y PSOE?

Mariano Rajoy: “Yo no creo que nadie me haya salido respondón”

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 6:16 pm

Jorge de Esteban.- El alcalde de Madrid, el mismo día de salir reelegido, sugirió ir en la lista de Madrid para el Congreso en las próximas elecciones. Aunque legalmente es posible y ya existe algún precedente, como el de Rodríguez Sahagún, ¿cree que es políticamente conveniente?

Mariano Rajoy- Es legal, como usted dice, aunque paradójicamente no se puede ser diputado y abogado del Estado o funcionario. Así que la decisión queda reducida a un problema de conveniencia de los propios partidos, en aras del interés general. Yo no tomaré ninguna decisión sobre asuntos de ese tenor -éste y otros muchos- hasta que se convoquen las elecciones. Haré aquello que me parezca más razonable. Lo que sí me reconforta es que todo el mundo quiera ir en las listas electorales del PP, porque demuestra la confianza en que puede ganar.
Pedro J. Ramírez.- ¿Les conviene a los ciudadanos de Madrid que su alcalde ejerza a tiempo parcial como diputado en el Congreso?

M. R.- Es evidente que le puede quitar un tiempo. Pero también puede pensarse que es un buen foro para defender los intereses de Madrid, que se supone que también es una de las obligaciones del alcalde. Por tanto, este asunto es opinable.

Carmen Remírez de Ganuza.- Está siendo usted hoy muy prudente, porque en televisión le echó usted al alcalde una buena regañina. Sin embargo, no ha dicho una palabra sobre otro de sus barones, Francisco Camps, que le ha salido respondón con el recurso contra el Estatuto de Andalucía. ¿Contradice o no dicho recurso el discurso de la dirección nacional del Partido Popular?

M. R.- No creo haberle echado una regañina. Hay una persona que dice que quiere ser candidato. Tiene perfecto derecho a decirlo y yo, a responderle lo que estime oportuno y conveniente en el momento que estime oportuno y conveniente. No creo que nadie me haya salido respondón: hay un artículo en el Estatuto de Andalucía respecto del cual la Generalitat valenciana tiene sus dudas. La Generalitat es una institución y tiene perfecto derecho a hacer lo que quiera. También ha recurrido el Estatuto de Andalucía la Junta de Extremadura que, a su vez, también ha recurrido el Estatuto catalán. Lo ha recurrido, entre otros muchos, el Gobierno de Aragón. A estas cosas hay que darles una cierta normalidad. No olvidemos que cuando estábamos en el Gobierno yo mismo recurrí muchas decisiones adoptadas por gobiernos autonómicos del PP y éstos recurrieron algunas decisiones del Gobierno de España. Cada institución tiene derecho a defender sus legítimos intereses utilizando los procedimientos que le da la ley; por tanto, yo no tengo nada más que decir. Sólo que yo creo que el Estatuto andaluz es constitucional, por eso lo he apoyado, y que la Generalitat valenciana cree que hay un artículo, uno, que es dudoso.

Isabel San Sebastián.- Ya que hablamos de barones regionales, hay un miembro de su equipo, que es el líder del PP en Cataluña, cuyos resultados son francamente descriptibles y bastante mejorables desde hace ya unas cuantas elecciones. ¿Piensa usted mantenerlo o hacer algo para que el PP levante cabeza en Cataluña?

M. R.- A mitad de la carrera no conviene cambiar de caballos. Al final de la carrera, con mucha menos razón, ¿no?. Queda muy poco tiempo para las elecciones generales. Lo que yo voy a hacer es un esfuerzo importante en Cataluña.

Casimiro García-Abadillo.- Usted ha ganado unas elecciones al PSOE y eso le ha dado una enorme legitimación. A ocho meses de las elecciones más o menos, me gustaría saber cuándo va a ser el congreso de su partido y si de él va a salir un equipo que sea su equipo, no un equipo heredado. Si va a hacer cambios en la dirección del PP.

M. R.- No está tomada la decisión ni la fecha de ese congreso. El equipo que hay en este momento en el partido es mi equipo, yo lo he elegido. Con ese equipo hemos hecho política tres años y hemos ganado por primera vez unas elecciones a nivel nacional desde 2000, es decir, desde hace siete años. Lo que voy a hacer es reforzar el equipo y dar más participación a mucha gente. Hay mucha que quiere volver a la política más activa después de estos años. Pero yo, con ese equipo que, repito, era el mío, hemos mantenido la unidad del partido, y hemos mantenido su independencia frente a todo, que eso es muy importante. Yo soy un líder absolutamente independiente, fuera y dentro del partido. Y, probablemente, ése sea uno de los mayores avales con los que me pueda presentar al conjunto de la opinión pública. Lo que haré será dar juego a más personas.
 

CUANDO FALTAN OCHO MESES PARA LAS ELECCIONES GENERALES Y EN VISPERAS DEL DEBATE SOBRE EL ESTADO DE LA NACION, MARIANO RAJOY ANALIZA LA INTENSA ACTUALIDAD POLITICA Y LAS POSIBILIDADES DEL PARTIDO POPULAR DE RECUPERAR EL PODER

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 6:13 pm

MADRID.- A ocho meses de las elecciones generales y cuando faltan sólo dos semanas para el Debate del estado de la Nación, el presidente del PP, Mariano Rajoy, visita el Foro de EL MUNDO para valorar la situación política actual y explicar los objetivos de su partido para intentar recuperar el poder. Entre los temas principales, la ruptura de la tregua de ETA y el juicio sobre los atentados del 11-M, que está a punto de finalizar. Rajoy, que con los últimos resultados electorales ha logrado una inédita posición de fuerza dentro y fuera del PP, dice estar tranquilo y se declara «muy optimista» ante el futuro inminente, en el que se ve como nuevo presidente del Gobierno.

Jorge de Esteban.- ¿Cree que es urgente y necesaria una reforma de la Ley de Partidos para que, si una formación es declarada ilegal, no sólo deba ser disuelta, sino que también pierda sus escaños en los parlamentos y los ayuntamientos en los que tenga representación?

Mariano Rajoy.- Soy partidario de que se haga si se ajusta a la Constitución. No sé si es posible que una persona pueda ser desposeída de su escaño. Lo puede ser por sentencia firme, eso desde luego, pero no sé si por otro tipo de razones. Hemos vivido el caso de Batasuna, que estuvo durante años representada en el Parlamento vasco cuando ya había sido ilegalizada. Si en algún momento se ilegalizara ANV, sería absurdo que todos los que fueron elegidos en sus listas siguieran ocupando sus escaños. Por tanto, insisto en que estoy a favor, si se ajusta a la Constitución.

Rafael Moyano.- La ruptura del alto el fuego de ETA ha dado paso a una tregua política de su partido con el Gobierno. ¿Hasta cuándo va a durar? ¿Hay algún hecho que tenga que ver con esta tregua política? ¿Está relacionada con la gobernabilidad de Navarra, como alguien ha apuntado desde el bando socialista?

M. R.- Cuando uno oye declaraciones como la que usted cita, hecha por el secretario de Organización del PSOE, da la sensación de que no se quiere que el PP apoye al Gobierno. Pero lo que he hecho y haré es lo que llevo diciendo desde 2004: apoyaré al Ejecutivo en la lucha contra ETA. Si no lo he hecho en los últimos meses es porque el Gobierno no estaba luchando contra ETA, estaba negociando con ETA, como es público, sabido y notorio.

En cuanto al caso de Navarra, en mi opinión es el asunto más importante que tiene planteado en estos momentos la sociedad española y, por supuesto, el PSOE, que está ante una enorme responsabilidad. En Navarra no estamos sólo hablando de carreteras u hospitales, sino de su estado jurídico, de si queremos o no queremos que Navarra deje de estar perfectamente integrada en España. En 1995, el socialista Javier Otano presidió un Gobierno apoyado por CDN y EA, que creó un órgano común entre Navarra y el País Vasco para aproximar todas las políticas de ambas comunidades. En 1996 Otano dimitió por un caso de corrupción y fue elegido presidente Miguel Sanz, que retiró la propuesta de ese órgano. Éste es un pésimo precedente de lo que puede ocurrir en Navarra y sería muy deseable que acontecimientos de este tipo no se repitieran. Y resulta que Nafarroa Bai [la coalición nacionalista con la que los socialistas navarros se plantean gobernar] quiere que Navarra deje de ser Navarra y se sumerja en los proyectos de autodeterminación que se pongan en marcha desde el País Vasco.

Carmen Remírez de Ganuza.- Si plantea el tema de Navarra como una cuestión nacional fundamental para España, ¿por qué no hacer un Gobierno de concentración? ¿Por qué no, aunque sea injusto, ceder la Presidencia de la Comunidad al PSOE y salvaguardar así el actual estatus de Navarra?

M. R.- No hay cosa que desee más que en Navarra se hagan las cosas con sentido común, pero que un partido pueda tener el derecho a gobernar teniendo la mitad de los escaños que el más votado…

Pedro J. Ramírez.- Usted dice que apoyará al Gobierno si lucha contra ETA, pero el problema es que, a lo mejor, luchar contra ETA sigue significando dos cosas muy diferentes para Zapatero y para usted. Es decir, el Gobierno mantendrá que lucha contra la banda aunque no inicie acciones contra ANV y el PSOE pacte con Nafarroa Bai en Navarra. ¿Cuál va a ser la frontera? ¿En qué momento usted retiraría el apoyo que acaba de conceder al Gobierno?

M. R.- Yo he dado mi apoyo al Gobierno para luchar contra ETA, pero no se lo doy ni para el tema de ANV ni para el tema de Navarra. Voy a seguir los acontecimientos, las decisiones que tome el Ejecutivo, y tanto en estos dos asuntos como en cualquier otro en el que me parezca que las decisiones no son razonables, ejerceré mi labor de oposición.

Lucía Méndez.- Quisiera que nos aclarara si, en la entrevista entre usted y Zapatero, se produjo algún momento de tensión especial, si usted le planteó algún reproche o si fue un encuentro cordial.

M. R.- El presidente del Gobierno llegó a decir que la reunión no valía para nada, pero aun así yo fui. Le dije que, para luchar contra ETA, le apoyaba sin condiciones, que no me parecía bueno que llegaran a un acuerdo con Nafarroa Bai en Navarra y que el Ejecutivo debería ilegalizar ANV. No sé si le sorprendió o no le sorprendió.

Justino Sinova.- En estas elecciones se ha vuelto a demostrar que en el País Vasco hay una falta de libertad en algunos casos clamorosa. Manifestaciones en colegios electorales, cargos electos que no pueden tomar posesión, acoso a la hora de depositar el voto… El PP ha vuelto a hacer una demostración de estoicismo, pero ¿no ha llegado el momento de tomar otra actitud y de proponer una solución?

M. R.- La solución es sólo una: que se aplique la ley. Lo que ocurre en el País Vasco es que hay un déficit en la aplicación de la legislación vigente y en la actuación de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.

Casimiro García-Abadillo.- Si ETA cumple sus amenazas y comete un atentado con muertos, me imagino que ustedes esperarán que ANV condene la violencia, y si no lo hace, pedirán al Gobierno que inste a su ilegalización. Si el Ejecutivo no adopta esa decisión, ¿seguirán apoyando su política antiterrorista?

M. R.- Tengo, no ya la convicción, sino la seguridad de que ANV nunca va a condenar nada. Y la petición de ilegalización ya la he hecho y la seguiré haciendo de manera continuada. A ser posible, como decíamos antes, incluyendo una modificación de la Ley de Partidos que permita que sus cargos electos se vayan a casa.

P. J. R.- Eso nunca podría ser retroactivo, ese mal ya está hecho.

M. R.- Eso está claro. Efectivamente, el mal ya está hecho. Pero para ello yo no he apoyado al presidente del Gobierno.

C. G-A.- ¿Y cree usted que, si ETA le da esa oportunidad, Zapatero no va a reiniciar un proceso de fin dialogado de la violencia?

M. R.- Zapatero nunca ha dicho que renuncie definitivamente a la vía de la negociación. Eso es un hecho objetivo. Yo sí lo afirmo. Afirmo que no negociaré con ETA porque es la única manera de decirle a la banda que no tiene nada que hacer. Porque mientras ETA conserve la esperanza de que un gobierno puede llegar a negociar con ella, será fuerte.

Isabel San Sebastián.- ¿Se fía usted de Zapatero?

M. R.- Mi confianza es muy limitada. Si uno va a ver al presidente del Gobierno, tiene que creer que le dice la verdad, sobre todo cuando se trata de un asunto de estas características. El problema es que ya se ha demostrado que en ocasiones no me ha dicho la verdad, como cuando le ofrecí un pacto sobre la reforma del modelo de Estado. Un presidente del Gobierno puede equivocarse, puede tomar decisiones discutibles, pero lo peor que le puede pasar es que la gente no le crea. Creo que es un verdadero drama, pero estas cosas se producen cuando uno se las gana a pulso.

I. S. S.- En el caso de que las cosas sigan como están y no haya medidas políticas contra ETA, por ejemplo, instando a la ilegalización de ANV, ¿va a sacar el tema de la política antiterrorista en el Debate de la Nación?, ¿va a formular algún reproche al Gobierno?

M. R.- A fecha de hoy, no tengo ningún compromiso ni ningún acuerdo con el presidente del Gobierno. Y en el Debate sobre el estado de la Nación seré constructivo, pero daré mi opinión.

I. S. S.- ¿Entonces no va a excluir el tema del terrorismo del debate?

M. R.- No, no voy a excluir un tema que importa a todos los españoles.

L. M.- Usted ha dicho que lo normal es que en Navarra gobierne la lista más votada, y el PP pide lo mismo en Baleares. Sin embargo, en Canarias han llegado a un acuerdo con Coalición Canaria para gobernar, cuando son dos partidos que han perdido muchísimos votos, mientras que el PSOE de Juan Fernando López Aguilar ha obtenido una victoria abultada. ¿No es eso una contradicción?

M. R.- Yo ofrecí a los socialistas un pacto para que, después de unas elecciones, se permitiera gobernar a la lista más votada. La respuesta que me dio el portavoz parlamentario del PSOE es que sería un pacto antidemocrático. Y yo, a partir de ese momento, ya me siento libre para llegar a acuerdos. Pero es que además no es lo mismo. En Navarra y Baleares estamos hablando de partidos que han ganado por 20 puntos. En el caso balear, el PP tiene el 46% de los votos, y el señor López Aguilar, en Canarias, el 34%.

P. J. R.- ¿Es verdad que les ofrecieron, a través de una gestión que realizó Alfonso Guerra, cambiar Navarra por Canarias?

M. R.- Eso se rumoreó por los pasillos, pero a mí no me lo ofreció nadie. En el tema de Navarra no estamos hablando sólo de programas y de reparto de poder, estamos hablando de España y de la Constitución.

L. M.- El otro día, en la reunión de su grupo parlamentario, usted dijo que la legislatura estaba acabada. ¿Eso quiere decir que el PP va a olvidarse a partir de ahora de la dura oposición que ha realizado y va a entrar en campaña, planteando sus propuestas para las generales?

M. R.- He hecho una oposición dura, en la que no he podido participar en debates ideológicos. Pero es que durante toda la legislatura he tenido que hablar de España, de la negociación con ETA y de la memoria histórica, que son los temas que más han divertido a Zapatero. En esto hemos estado perdiendo el tiempo los últimos tres años. Y lo que dije fue que ya no hay una agenda política, porque ¿cuál es la agenda del Gobierno de aquí al final de la legislatura? Es igual que el Ejecutivo disuelva ahora las Cámaras o que aguante seis o siete meses. ¿A qué me voy a dedicar yo mientras? Pues voy a hacer un gran esfuerzo para transmitir mi posición de futuro y para fijarme en los temas que creo que realmente son interesantes para España.

L. M.- Es una opinión extendida que el Gobierno no va a llegar al final de la legislatura en unas condiciones óptimas y, de hecho, las encuestas arrojan un empate técnico entre los dos partidos mayoritarios. Sin embargo, una de las consignas más celebradas por el PSOE es que, a pesar de que el Gobierno no está muy bien, ustedes no ganarán las elecciones porque su valoración como líder no es buena. ¿Le preocupa este tema?

M. R.- No tengo la fortuna que tiene el señor Zapatero, al que los electores de Esquerra Republicana le dan una valoración mayor que los del PSC. A mí me dan un 0,3… En cualquier caso, ganaré las elecciones si soy capaz de ganar la confianza de los españoles.

P. J. R.- Acaba de dar una de las claves de la sociología política del momento. Al referirse a la alta valoración que los electores de ERC -y yo añadiría que también los del PNV, el BNG e IU- tienen de Zapatero, también subraya de alguna manera el riesgo que corren ustedes de que las concesiones realizadas a estos sectores terminen generando un efecto de retroalimentación en forma de voto útil al PSOE. El presidente del Gobierno tendría un problema si eso significara pérdida de apoyos en su electorado tradicional y crecimiento del PP. Pero, ¿dónde está el impulso centrista que les podría llevar a ganar votos por la izquierda? Ahora, al contrario que durante todos los años 90, se percibe poco viaje al centro, y cada vez que alguien del PP habla de ello no está acercándose al electorado socialista, sino al nacionalista, como Piqué en Cataluña o Núñez Feijóo en Galicia.

M. R.- Éste es un eterno debate. El PP es un partido con 700.000 militantes que agrupa a lo que podemos llamar la derecha española y el centro político. Agrupa a todos los que creen que España es una nación de ciudadanos libres e iguales, a todos los que creen que no hay que negociar con ETA, a todos los que creen que hay que mirar hacia el futuro y a todos los que quieren que haya un gobierno de sentido común. Eso es lo que voy a intentar transmitir a los españoles a lo largo de los próximos meses. La verdad es que estoy muy animado y creo que voy a ganar las elecciones.

P. J. R.- ¿Y que va a formar gobierno?

M. R.- Y que voy a formar gobierno. Estoy convencido. ¿Qué es lo que pasa? Que mi adversario en este momento no es tanto el Partido Socialista como las televisiones. ¿Qué balance de gestión se puede presentar? ¿Qué proyecto de futuro se puede presentar? Es muy complicado, porque, al final, lo que vamos a ver en los próximos meses es lo del dóberman multiplicado por tres.

P. J. R.- ¿Quiere usted decir que la mayoría de las televisiones presenta una visión deformada de la realidad favorable al Gobierno?

M. R.- La campaña que vamos a vivir los próximos meses no va a ser de defensa de las posiciones del Gobierno, sino que va a ser una campaña en toda regla contra el Partido Popular. Algo similar a lo que se hizo en Francia contra Sarkozy.

P. J. R.- ¿Está usted entonces transmitiendo la inquietud por la manera en la que, en el cambio de las reglas del juego en el sector audiovisual, el Gobierno ha utilizado sus facultades en la convocatoria y resolución de concursos, en el sentido que ha significado una distorsión del escenario mediático en relación con el principal medio por el que reciben los españoles su información?

M. R.- La única reflexión que hago es que es evidente que el Partido Socialista tiene mucho más apoyo de los medios de comunicación que el Partido Popular. Eso es un hecho objetivo.

P. J. R.- ¿Tiene usted en su programa alguna iniciativa que pueda contribuir a paliar esta situación?

M. R.- Creo que tiene que haber la mayor libertad posible. Yo no pondría más límites que la técnica. Éste sería el mejor procedimiento y el más justo.

P. J. R.- Entonces a usted lo que le interesa es que haya el máximo número de debates mano a mano y que se hagan cuanto antes.

M. R.- Sí, me interesa que haya todos los debates mano a mano que se puedan hacer. Para mí es mucho mejor que haya un debate entre Zapatero y yo ante 44 millones de personas que hacerlo cuando sólo hay 50 y de ellas 40 van a escribir en contra mía sin que yo pueda razonar, ni debatir ni decir nada.

Fernando Garea.- ¿Considera entonces que se equivocó en 2004 cuando no aceptó mantener debates con Zapatero?

M. R.- Sí, me equivoqué.

F. G.- Usted ha mostrado su disposición a pactar con partidos nacionalistas como CiU y PNV en la próxima legislatura. ¿Cómo va a salvar contradicciones como que CiU haya sido el abanderado de un Estatuto que ustedes tienen recurrido ante el Tribunal Constitucional, o que el PNV defienda el plan Ibarretxe y el diálogo con ETA?

M. R.- De pactos ya se hablará en su día, pero desde luego no los haremos como los hace el Partido Socialista, cuyos acuerdos consisten simplemente en asumir los postulados del otro. Si tengo que hacer pactos los haré como ya los hicimos en 1996: si hay voluntad por parte de las dos partes, se aparcan los asuntos en los que no es posible llegar a un acuerdo.

Victoria Prego.- ¿Pero en qué condiciones gobernaría usted con CiU y cómo administraría el Estatuto de Cataluña? ¿Espera que CiU rebaje el listón?

M. R.- No voy a entrar ahora en estas disquisiciones. De momento sólo me preocupa convencer a los españoles de mi proyecto.

I. S. S.- ¿Cree que en el PNV Imaz supone un cambio cualitativo con respecto a Arzalluz a la hora de negociar?

M. R.- Lo importante son los partidos y lo que defienden, y sólo en segundo lugar está la influencia de los dirigentes.

F. G.- De cara a la campaña electoral, quisiera saber dos cosas. La primera es si va a desaconsejar que su partido participe en más manifestaciones contra el Gobierno de aquí a los comicios. Y la segunda, si se irá a su casa si no gana las elecciones.

M. R.- No, no me iré a casa si no gano las elecciones, aunque lo cierto es que no me planteo perderlas. Y sobre las manifestaciones, la verdad es que, por regla general, no soy partidario de hacerlas.

Lourdes Martín.- Sin ánimo de ponerle en un aprieto, me gustaría que contestara a un clásico de la historia política: decirnos en 10 o 15 palabras para qué quiere ser presidente del Gobierno.

M. R.- Yo quiero ser presidente para que usted y los españoles vivan mejor y sean más felices.

C. R. G.- ¿Cómo valora la marcha de Jaume Matas, después de 18 años en política?

M. R.- Matas ha sido un gran presidente que ha mejorado enormemente los niveles de bienestar y riqueza en Baleares. Enfrente ha tenido a seis partidos que le han impedido gobernar, algunos de los cuales defienden la independencia y la autodeterminación. Hay sospechas razonables de que alguna institución dependiente del Gobierno no ha sido ajena a lo que ha pasado. Es evidente que quienes han hecho el pacto no han tenido en cuenta la voluntad mayoritaria de los ciudadanos.

F. G.- Ahora que está a punto de terminar el juicio sobre los atentados del 11-M, ¿mantiene la frase que dijo en EL MUNDO el 13 de marzo de 2004 sobre su convicción de que ETA estaba detrás de la masacre?

M. R.- Es la única frase que he hecho sobre este asunto. La dije en una entrevista realizada el día 12 por la mañana, y el día 12 por la mañana creí que ETA estaba detrás de los atentados. Sí, lo creí.

F. G.- ¿Y ahora?

M. R.- Ahora estaré a lo que digan los tribunales.

C. G-A.- ¿No cree usted que, con lo que hemos visto en el juicio oral del 11-M e independientemente de que se respete la sentencia, lo que ha quedado claro es que la versión oficial es un gran camelo?

M. R.- Ojalá los tribunales puedan aclarar todas las dudas que se han generado con todo el tema de los explosivos y la actuación de la Policía. Yo tengo dudas, como puede tenerlas mucha gente, pero insisto en que son los tribunales los que tienen que resolverlo.

J. S.- Para finalizar, me gustaría que nos diera su opinión sobre la reforma que el Gobierno ha hecho de la educación, y en concreto sobre la nueva asignatura de Educación para la Ciudadanía.

M. R.- Cuando el PSOE llegó al poder se encontró una ley de educación que iba en la buena dirección. Planteaba un modelo más exigente con más calidad y más nivel. Se derogó y se aprobó una nueva normativa, que tuvo menos apoyo en el Congreso y dio un desmesurado poder a las comunidades autónomas. Sobre Educación para la Ciudadanía, estoy en contra, pero no por la asignatura en sí, sino porque creo que hay que prestar más atención a los idiomas, a las matemáticas o a la sociedad de la información. La función de la nueva materia es enseñar buenas formas, educación y buen talante, pero se supone que estos valores ya los transmiten todos los profesores. En definitiva, no había ninguna necesidad de hacer una asignatura con estas características. El problema es otro. El problema es que, si no me equivoco, somos sólo el país número 30 en nivel de educación, lo que es muy preocupante.

Niza hasta 2014

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FELIPE SAHAGUN

Si el poder real de un país se mide por su capacidad de influencia y de construir coaliciones, el peso real de España en la UE se mide mejor por las tres cuartas partes de las conclusiones (10 de 14 páginas, sin contar los anexos) de la cumbre clausurada en la madrugada del sábado que por el sistema de votación aceptado tras las presiones de Polonia. Aunque se ha vendido como un compromiso o cesión a Varsovia, en realidad se mantiene en lo esencial lo acordado en el finiquitado Tratado Constitucional de 2004. El 80% de las conclusiones de Bruselas se corresponden a los objetivos que se había trazado el equipo negociador español, dirigido por el secretario de Estado, Alberto Navarro, la mejor prueba de que vamos por buen camino.

Si en cualquier sistema político el ejercicio del poder tiene tres dimensiones -decisiones, agenda y deseos o preferencias-, el éxito o el fracaso depende de conseguir decisiones favorables a los propios intereses, limitar la inclusión de propuestas desfavorables en la agenda y, por último, orientar las preferencias del sistema hacia los objetivos más beneficiosos para tu país. Las tres dimensiones se persiguen persuadiendo, negociando, convenciendo y, cuando todo está dicho y oído, votando. El número de votos no es lo más importante, pero también cuenta. Como explica Santiago Petschen en su libro La Constitución Europea. Una visión desde la perspectiva del poder, hasta el 1 de mayo de 2004, cuando entró en vigor el Tratado de Niza, para conseguir la mayoría cualificada en el Consejo, el valor del voto de los cuatro más grandes (Alemania, Reino Unido, Francia e Italia) sólo era cinco veces mayor que el valor del voto del más pequeño (Luxemburgo). El voto de España en el sistema pre Niza era 1,33 puntos menor en valor que el de los grandes, dos veces mayor que el de Austria y Suecia, y cuatro veces mayor que el de Luxemburgo. «Todos [...] estaban situados en una relación del uno al cinco, formando homogéneamente un pelotón bastante compacto, maratón amistoso en el que destacaba la unidad del conjunto», dice Petschen. Para compensar el aumento de 23 a 26 votos de la mayoría cualificada con la entrada de Austria, Suecia y Finlandia, en 1994, en el Compromiso de Ioannina, a propuesta de España, se admitió que, si miembros que representen entre 23 y 26 votos se oponen a una decisión, el Consejo se compromete a seguir negociando hasta llegar a un acuerdo satisfactorio. En Niza, Ioannina pasó a mejor vida y España consiguió 27 votos en el Consejo, sólo dos menos que los cuatro más grandes, pero Alemania, en compensación, introdujo, junto a la ponderación de voto que siempre había regido en la UE, la posibilidad de bloquear con más de un 38% de la población (sólo Alemania ya tenía más del 17%) y, como los pequeños salían muy perjudicados, se añadió un tercer criterio: el de la mayoría absoluta de los miembros.

En el Tratado Constitucional de 2004 se mantuvo el modelo de Niza hasta 2014, se sustituyó la ponderación por el sistema proporcional (de estados y de población) introducido ya en Niza, y se recuperaron, revisados, los contrapesos de Ioaninna durante un periodo de transición de tres años. De 2014 a 2017 las minorías de bloqueo exigirán el 75% de la población o el 75% de los estados miembros. A partir de entonces, bastará con el 55% de la población o el 55% de los miembros. Como quería España, se mantiene la posibilidad de lanzar cooperaciones reforzadas con nueve miembros.

Presentar como una victoria o una derrota de Polonia (y, por consiguiente, de España) este acuerdo es tan inútil como creer que España -antes, durante y después de Niza- tendrá más facilidades para sacar adelante sus propuestas si no convence, persuade y gana aliados (grandes, medianos y pequeños) en cada votación. La política, en la UE, es el 90%; las matemáticas sólo el 10%.

Felipe Sahagún es profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Editorial de EL MUNDO

El muro polaco

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Desde la llegada al poder de los gemelos Kaczynski, la brecha de desconfianza entre Varsovia y sus socios se ha agrandado

MARIA RAMIREZ. Corresponsal
BRUSELAS.- Ronda la medianoche en Bruselas y, tras muchos meses y, ahora, muchas horas de negociación con Varsovia, un diplomático lituano, en medio de la última crisis con sus vecinos polacos, reconoce: «No quieren esto, piensan que el suyo es un gran país con mucha Historia y no les interesa lo que hizo la UE cuando estaban congelados en el comunismo». Los gemelos Kaczysnki no sólo ponen el acuerdo sobre el nuevo Tratado al borde del colapso, sino que dejan claro que no tienen nada en común con el espíritu europeísta e integrador de los países fundadores.
Algunos diplomáticos entienden que un país que recuperó su soberanía tras décadas de dominación germana y soviética desee rechazar que un técnico veterinario de Bruselas negocie en su nombre la calidad de la carne polaca ante los rusos o que un español le explique conversaciones con los iraníes por el bien de Europa. Pero la queja común entre los viejos miembros es que los polacos no parecen haberse leído el propósito del club antes de unirse: el resultado es un muro de desconfianza mutua que entorpece el trabajo diario. En la última negociación, la delegación de Varsovia llegó a Bruselas hasta con un equipo de matemáticos, por miedo a que le timaran sobre los cálculos para el reparto de votos o escaños.

En esta atormentada relación entre vecinos, la integración europea puede ser la perdedora. Perplejos ante el interés por la Constitución, los Kaczynski cuestionaban -más allá de la nueva votación por doble mayoría, en función de la población- el aumento de competencias de la Comisión o de la Eurocámara, el poder del ministro de Exteriores y del presidente de la Unión y la Carta de Derechos Fundamentales.

Incluso, consiguieron que el acuerdo incluya una declaración unilateral que dice que «la Carta no afecta a la capacidad de los Estados para legislar en la esfera de la moralidad pública, el Derecho de la familia, la protección de la dignidad humana y el respeto por la integridad física y moral».

El ansia por cerrar un acuerdo permitió que lograran todas sus demandas, algunas peligrosas para el espíritu comunitario. De hecho, el resultado al alba del sábado, según un diplomático francés, es una marcha atrás al menos en cuanto al compromiso de integración, en comparación con otros tratados. Por ejemplo, en Política Exterior, los países se comprometían en el de Amsterdam a intentar que sus políticas en este campo fueran en la misma dirección. Sin embargo, el Tratado ahora acordado, pese a crear la deseada figura del ministro de Exteriores -llamado Alto Representante-, insiste en la autonomía de cada Estado para actuar por su cuenta.

La huella de Varsovia ya se teme en Bruselas, después de un año de vetos implacables y sustos que han avergonzado al resto de la UE, desde la ley polaca para obligar a periodistas, políticos y funcionarios a jurar que nunca ayudaron a la policía secreta comunista, hasta la propuesta de controlar a los profesores para que no hablen de la homosexualidad. En el Consejo Europeo, los Kaczynski dieron batalla y consiguieron retrasar la entrada en vigor del nuevo sistema de voto hasta 2014, con un periodo de transición de otros dos años y medio.

El primer ministro polaco, después de una madrugada al teléfono y meses de improperios contra Alemania y otros socios, dio las gracias a Nicolas Sarkozy y Tony Blair por ser comprensivos con sus demandas y suavizar la postura de Angela Merkel, que amenazaba con dejarles fuera de la Conferencia Intergubernamental que escribirá el Tratado. «Después de hoy, Polonia es más capaz de cooperar mejor con Francia, el Reino Unido y Alemania, porque hemos experimentado solidaridad», dijo un conciliador Jaroslaw Kaczynski. Sin embargo, su vice, el ultraderechista Roman Giertych, aseguró que las tácticas de Merkel se parecían a las órdenes de los nazis cuando gritaban «¡manos arriba!» a los polacos.

La canciller no olvidará la madrugada del sábado en Bruselas, ni los ataques a Alemania por su pasado. Kaczynski llegó a defender que a su país se le debía un número mayor de votos por los millones de polacos que mataron los alemanes. El comentario hirió hasta al presidente de la Eurocámara, Hans-Gert Pöttering, cuyo padre murió en la guerra y que ha mediado con Varsovia en nombre de la canciller y colega de partido democristiano.

Pero la dureza puede pasarle pronto factura a Polonia, que espera 60.000 millones de euros en ayudas de aquí a 2013. En la Comisión Europea, algunos funcionarios confiesan que se van a empezar a examinar con cuidado los trámites para los fondos estructurales en busca de irregularidades. «Es mucho papeleo, es muy fácil que comentan errores», explica una fuente europea.

Zapatero presenta como un éxito la prórroga de las ventajas que Aznar consiguió en Niza

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 6:04 pm

 Zapatero asegura que su posición, antes contraria al sistema de voto de Niza y ahora favorable, es «coherente»
 MARISA CRUZ / MARIA RAMIREZ. Enviada especial / Corresponsal
Bruselas.- A las 10.00 horas de ayer, cinco horas después de que la canciller Angela Merkel y otros líderes valoraran los resultados de la Cumbre, el presidente del Gobierno español compareció ante los periodistas y afirmó: «Hoy es un buen día para Europa. Estoy satisfecho. Hemos logrado un acuerdo muy importante para hacer la UE más democrática y eficaz». «Una Europa más poderosa, con una voz única en el mundo, será realidad con este nuevo Tratado», añadió José Luis Rodríguez Zapatero.

Lo acordado ayer en Bruselas no es la Constitución que aprobaron los españoles en referéndum; de hecho, es un mini Tratado, farragoso, lleno de declaraciones anejas en función de los intereses de los más escépticos y que, además, gira en torno a un hipercomplicado acuerdo de votaciones.
El presidente español insistió en que el acuerdo alcanzado por los Veintisiete era un «reto muy difícil» que, en su opinión, se ha superado «con voluntad y decisión por parte de todos para que la UE emprenda una nueva etapa con una unión política más perfecta». «Todos hemos tenido que ceder un poco para que todos, finalmente, podamos ganar mucho», recalcó el presidente.

Zapatero destacó, como puntos más importantes para España, la consagración de la Carta de Derechos Fundamentales con valor jurídico, aunque de la misma queda totalmente excluido el Reino Unido. Igualmente resaltó la importancia de la ampliación del número -de 36 a 87- de políticas que se decidirán por mayoría cualificada y en las que, por tanto, no cabrá la posibilidad de veto. También ha resaltado como muy importante la consideración de las cuestiones de inmigración como política común de la Unión Europea, así como los avances que se producen en materia de seguridad y justicia; la inclusión de una «referencia» a la necesidad de impulsar las interconexiones energéticas y la salvaguarda de las políticas especiales para las llamadas regiones ultraperiféricas.

Además de éstas, hay otras dos cuestiones que pueden ser consideradas como las verdaderas claves del acuerdo: de un lado, la creación de la figura del Alto Representante de la Unión Europea (es decir, una especie de ministro de Exteriores europeo), que debería ser la voz única de los Veintisiete en el ámbito internacional; de otro, la prolongación del sistema de voto pactado en Niza hasta 2014, con un periodo suplementario que también permite su ampliación hasta marzo de 2017.

Ambos pactos resultan satisfactorios para el presidente del Gobierno -«Todo lo que cambia este Tratado es para mejor», llegó a decir-, si bien hay que señalar que la figura del ministro de Exteriores, que para España era «irrenunciable», va acompañada de una declaración -que se incluirá en el artículo 11, apartado 1- en la que se afirma que «las disposiciones referentes a la Política Exterior y de Seguridad Común, incluido lo relativo al Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores, Política de Seguridad y Servicio de Acción Exterior, no afectarán a las bases jurídicas, responsabilidades y competencias existentes de cada Estado miembro en relación con la formulación y conducción de su política exterior, su servicio diplomático nacional, sus relaciones con terceros países y su participación en organizaciones internacionales, incluida la pertenencia de un Estado miembro al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas».

En definitiva, pese a la nueva figura creada, eso significa que cada país podrá seguir ejerciendo la política exterior que considere oportuna autónomante en función de sus propios intereses y que la «voz única» en realidad no tiene efecto alguno cuando se trata de pronunciarse en el sanedrín de Naciones Unidas, donde Francia y el Reino Unido tienen un puesto permanente y, además, derecho de veto.

Aseguran los técnicos que esta declaración tiene valor político y no jurídico, pero lo cierto es que, una vez puesta negro sobre blanco, cualquier país, llegado el caso, puede acogerse a la misma. Por lo que se refiere al sistema de voto, se da la paradoja de que finalmente lo satisfactorio se llama Niza. La prolongación de este sistema ha sido un logro polaco del que España saca un rédito innegable. Zapatero llegó a la Presidencia del Gobierno en 2004 con un mensaje: «Vamos a desbloquear la Unión» y, para ello, su primera medida fue dejar de defender esta fórmula de voto. «El Tratado de Niza ha muerto», llegó a asegurar el presidente en una conversación informal con periodistas. Ahora, sin embargo, ésa fórmula no sólo resucita, sino que además en estos momentos beneficia considerablemente a los intereses de España.

El presidente del Gobierno, no obstante, no ve en este cambio de postura falta de «coherencia» alguna. En su opinión, se trata simplemente de una cuestión de «posicionamiento político», y lo pactado ahora «permite a Europa funcionar eficazmente».

José Luis Rodríguez Zapatero insistió en que él quiere una Unión Europea en la que «no funcione la lógica del bloqueo, sino la de la mayoría». «Además», añadió el presidente español ayer, «es un hecho incontestable que la influencia no se mide por un voto más o menos, sino por la coherencia y la capacidad de trabajo».

Sobre el célebre ‘móvil del periódico’ por Arcadi Espada

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 5:58 pm

Diarios. Blog de Arcadi Espada: http://www.arcadi.espasa.com

Eta declara que se continuó negociando después del asesinato de Estacio y Palate y la respuesta de la prensa socialdemócrata es que ya no está en el uso de la palabra.

Sobre el célebre ‘móvil del periódico’

Querido J: Lo sabrás. El Gobierno ha mandado llamar a la prensa para que reduzca sus informaciones sobre la violencia doméstica. El Gobierno al mandar señala: la prensa es culpable de que se hayan torcido los planes mágico/gubernamentales y la violencia doméstica no haya desaparecido. El pettit Zapatero estaba seguro de acabar con ése y otros graves conflictos de la convivencia. No ha sido así. Aunque su única culpa es haberlo creído. Este asunto de la violencia doméstica es un buen ejemplo de la doble moral que exhibe a veces la política, y conviene examinarlo desde el arranque. A eso voy a dedicarme si es que no estropeo demasiado tus lunas de junio. Una crítica muy lúcida del feminismo a la lengua dominante fue la de poner bajo sospecha la locución crímenes pasionales y descubrir hasta qué punto llevaba en sí misma un atenuante. Entre esos crímenes los había novelizables; nunca hermosos, porque este adjetivo exigiría una consulta a las víctimas; pero sí dotados de los rasgos de desespero enamorado que nutren infinidad de páginas de la literatura universal. Al margen de su carácter atenuante crimen pasional revelaba una cierta igualdad e incluso una cierta complicidad entre víctima y verdugo. El concepto de la igualdad es fundamental, porque ennoblece la sórdida realidad de la gran mayoría de esos crímenes, caracterizados por la dominación terrorífica del agresor. La mujer, último e infimo eslabón del día, acaba pagando las horas arruinadas en el alcohol, el juego, las drogas o la pereza de los varones. El móvil criminal no es el amor (aun enloquecido) sino el fracaso. Y muchas veces la eliminación física de la mujer o de los hijos no es más que la liquidación de molestos testigos. Bastó eliminar la palabra y con ella las adherencias de la ficción sentimental para que el crimen apareciera mondo, en su mediocridad insufrible. Una nueva locución tomó el relevo: Violencia doméstica. Es un afortunado choque de trenes léxico; porque incrustrar la violencia en el domus (en la casa, en el dulce refugio) es una de las hipótesis más crueles de la vida. Además, en su apariencia técnica, casi burocrática, no admite ninguna perturbación sentimental. La locución se instaló en España a principios de los años ochenta. Curiosamente tuvo que competir con otra acepción: violencia doméstica era el nombre que se daba al terrorismo (como el irlandés o el vasco), que actuaba en su entorno próximo. Dado que ya tenían nombre emergieron muchas historias, escasamente pasionales y vaciadas de cualquier tipo de glamour. La presión feminista y la llegada de las mujeres a las redacciones de los periódicos propiciaron que se destapase la corrupción del hogar. Quizá el péndulo acabó por escorarse demasiado: desaparecieron las excepciones pasionales, se eliminó cualquier mención a los atenuantes (el alcohol, omnipresente) y se propuso, ya en el delirio, calificar estos crímenes de terrorismo, obviando que los asesinos actuaban siempre contra una persona y no contra un género de personas. Se trataba de los excesos consecuentes a la euforia del descubrimiento. El descubrimiento de que las mujeres eran sacrificadas por el mismo mecanismo del que, llevado por el poder y la ira, asesta una formidable patada a la puerta. Los últimos años del gobierno Aznar se vieron sacudidos por una enfatización de esos crímenes. El áspero carácter de aquel presidente (agravado por su desdichada prosodia) fue el centro de una construcción política y mediática muy interesante. La invasión de Irak, el naufragio del Prestige, los accidentes de tráfico o la violencia contra las mujeres fueron subliminalmente atribuidos a aquel carácter. (Que no en vano se vio sustituido por el talante, sin que cupiera especificar de qué clase de talante se trataba, caso raro donde la variación sustantiva ha incorporado sin más formulismos la adjetiva). La matanza de Madrid refrendó trágicamente la construcción del personaje. Y la imprescriptible evidencia de que en las calles se le gritó antes asesino al presidente del Gobierno que a los terroristas no fue sólo consecuencia de la torpe reacción gubernamental ante el atentado. Fue la conclusión cantada de un largo proceso previo de demonización, donde la soberbia y el desdén del presidente fueron el imprescindible grano de arena veraz que requiere la mentira. Y que, sorprendentemente, interiorizó el mismo Partido Popular. Hay una historia enterrada de aquellos años, finales del 2002, ya con el Prestige petroleando, pero aún sin la invasión de Irak: el PP decidió suspender la mayor parte de las cenas de Navidad. Un extraño luto se había apoderado de la vida pública española. Recordarás que en la composición del paisaje la violencia doméstica tuvo un papel fundamental. Al fin y al cabo Aznar respondía al tipo macho del gobernante. Caracterizado, como repetía a menudo Zapatero, por militar en la triple A de “antiguo, autoritario y antisocial.” Los socialistas utilizaron políticamente los crímenes contra las mujeres. Y acusaron al Gobierno de pasividad, cuando no de oscura complicidad psicológica. Anunciaron que harían una ley y que sería la primera, y que los crímenes, como tantas cosas, se iban a acabar. No te escribo para volver sobre un asunto tan hecho como el de la diferente actitud que los políticos toman ante los problemas, según estén en el gobierno o en la oposición. Aunque sea importante y una de las causas de la pérdida de calidad de las democracias. Lo que me interesa es vincular aquella actitud ante el Aznar terminal con esta propuesta del ministro Caldera de reducir informativamente los crímenes. Porque, en efecto: ¿qué es lo que permite a los políticos ir diseñando la crítica del presente, sus soluciones de gestión y su agenda de prioridades, y el impacto estadístico de los diferentes problemas ? Obviamente, el debate periodístico. Ésa es una de las razones por las que la realidad (la realidad de setenta mujeres muertas al año) no puede desaparecer de los periódicos. Cuando un político pide la desaparición del debate no sólo incurre en la falacia totalitaria de que basta con silenciar los problemas para que los problemas desaparezcan; como te he avanzado, lo que busca es eludir y limitar sus responsabilidades.

El ministro atribuye un efecto llamada a las noticias sobre crímenes. Fíjate, por cierto, cómo la metáfora revela la importancia que la inmigración juega en este asunto, importancia tan real como oficialmente negada en nombre de la corrección política. La atribución del ministro es una grosería intelectual, que se presenta sin prueba alguna. Todos los estudios que conozco sobre la relación entre la violencia y la exhibición de noticias violentas no pasan de establecer un tembloroso vínculo cronológico. Es decir: los casos aparecen agrupados en el tiempo, a modo de pequeños montones. Lo que induce a pensar que quizá el eco los agrupa. Te ahorro la descripción del salto conceptual que implica sostener que el eco los provoca. Y te ahorro también la especulación de cuántos crímenes ha evitado el conocimiento de muchos crimenes, incluso en lo relativo a los detalles del procedimiento, cuya divulgación ahora también se cuestiona. Basta con recordar las barbas del vecino, el refranero y su ajo. O a la más fina evidencia de que el saber protege. La imitación es un asunto en verdad fascinante. Muchas cosas se aprenden por imitación. (Aunque no todas: a nadie imita el niño cuando dice rompido). A matar también se aprende, desde luego, aunque como en todo aprendizaje se exige una voluntad previa. Entre las confesiones de los asesinos están algunas muy pintorescas. Pero nunca oí la del que mató porque otro lo había hecho en el periódico. Sigue con salud A.

Correspondencias/Eugenia Codina

Querido Arcadi, Por fin puedo decirte: no estoy de acuerdo contigo. No estoy de acuerdo con tu reticencia acerca de las versiones originales con subtítulos para aprender otro idioma. En Holanda se emiten todas las series, películas y talk-shows en el lenguaje original. Los niños holandeses se familiarizan desde muy jóvenes con el inglés, si bien las series infantiles se doblan hasta que los niños están en edad de leer. Cualquier holandés, con estudios o no, es capaz de preguntar en inglés dónde esta la playa y cuándo es happy hour. El que los holandeses sean capaces de manejarse en inglés se debe más a la oferta televisiva y cinematográfica que al sistema educativo. Yo misma he aprendido mucho inglés al paso de los años debido a la continua y abundante oferta en este idioma. Por lo tanto, me parece que emitir en versión original puede aumentar significativamente el nivel de inglés en Cataluña. Huelga decir, que la televisión es solo uno de los factores para introducir un idioma. Dicho esto, entro a matizar: – no se aprenden idiomas a través de la televisión: se aprende inglés. En Holanda se reciben las televisiones alemana, belga e inglesa. Mi alemán y mi francés ha avanzado microscópicamente en comparación con el inglés. La programación americana e inglesa domina con mucho en popularidad. La cultura popular, la cultura juvenil, es en inglés. – los subtítulos se alejan mucho más del texto original que el doblaje. El ojo humano solo puede leer ocho palabras en los segundos que dura un plano. Los subtítulos solo resumen la lengua hablada. Se pierde mucho en la traducción y se cometen errores de bulto, algo que no se da tanto en los doblajes. – los holandeses hablan inglés gracias a la televisión pero hay pocos holandeses que lo hablen realmente bien. Si no hay un sistema educativo y una voluntad de aprender bien el idioma, el conocimiento de la lengua se limita a unas cuantas palabrotas y frases hechas sacadas de las comedias y las series americanas. Es embarazoso oír a los holandeses soltar reniego en inglés durante una presentación o un discurso en una boda porque no son capaces de hablar el inglés formal. Cómico, pero embarazoso. – la cultura popular americana entra definitiva e irrevocablemente en la cultura del país con subtítulos. En Holanda se emiten talk-shows americanos. Aquí conocemos los mismos presentadores e invitados que ven los Estados Unidos. Se venden los mismos libros, se habla de la misma forma y se hacen los mismos gestos. En la televisión catalana y española aún hay sorpresas con formatos nuevos, en Holanda ya no, porque ya sabemos que todo lo nuevo que se hace en Europa es una copia de una copia de una copia de un show americano. Emitir en versión original puede aportar mucho al aprendizaje del inglés pero estoy de acuerdo contigo en que, con una medida aislada, no se soluciona el tradicional y legendario atraso de los españoles para aprender otros idiomas. Un abrazo fuerte

El PP exige a Zapatero una “explicación completa y contundente”

Archivado en: General — África @ 5:21 pm

Gabriel Elorriaga, secretario de Comunicación del PP, ha exigido, como hizo Rajoy este sábado, una “explicación clara, completa y contundente” a Zapatero tras las últimas revelaciones de Gara. Según el portavoz popular, los nuevos datos “comprometen enormemente” la posición del Gobierno y “no vale hacer equilibrios dialécticos sobre lo que ha pasado”. Mientras, Carmelo Barrio ha calificado de “inmoral” que la negociación continuase después del atentado.

L D (EFE) En rueda de prensa en la sede del PP, Gabriel Elorriaga afirmó que desde el PP “no le damos más ni menos credibilidad” a esas informaciones, pero consideró que “comprometen enormemente” la posición y la actuación del Gobierno de José Lúis Rodríguez Zapatero durante los últimos meses, y lo que exigen, –dijo–, “no son frases ambiguas, cuando no abiertamente contradictorias”.

“No vale decir una y otra vez que sí y que no al mismo tiempo, o hacer equilibrios dialécticos sobre lo que ha pasado”, insistió Elorriaga, para añadir que “es imprescindible que cuanto antes se ofrezca una explicación clara, completa y contundente” sobre los acuerdos o los compromisos que pudiesen haber alcanzado el Gobierno y el PSOE.

Señaló que “democracia es transparencia y sinceridad”, y recordó que el Gobierno sabe que cuenta con el apoyo de toda la sociedad española y el PP para derrotar a ETA, aunque agregó que “esa derrota sólo es posible desde un planteamiento sincero, abierto y claro, y desde una voluntad manifiesta de derrotar a la banda terrorista”.

Elorriaga se quejó de no haber escuchado esas explicaciones en boca de “portavoces socialistas” que se limitan a expresar que no hay que dar credibilidad a las opiniones expresadas en un medio de comunicación próximo al entorno de ETA y a reiterar que no hubo acuerdo político. En opinión del secretario de comunicación del PP, “habría que reclamar y exigir más claridad ante estas afirmaciones”.

Por todo ello, preguntó directamente al Gobierno si es verdad o no que ha habido reuniones con ETA tras el atentado de la T-4 en diciembre, si es cierto que tras la anunciada suspensión de los contactos hubo reuniones, y si se alcanzó el compromiso de “no realizar detenciones y bajar la guardia del Estado de Derecho”. También se interesó por saber si, como se ha publicado, “se ofreció a la banda terrorista negociar la participación de las candidaturas de ANV y Batasuna” en las últimas elecciones municipales.

“Lo que queremos es tener la palabra y el compromiso del PSOE sobre lo que se hizo”, concluyó Elorriaga, quién defendió que esa explicación “es una necesidad”, no porque la reclame el PP, sino porque “lo exige la sociedad española que es la que está ofreciendo constantemente su respaldo al Gobierno para combatir y luchar abiertamente contra la banda terrorista”.

“La credibilidad se la tiene que ganar el Gobierno”

Por otro lado, en declaraciones a la Cadena COPE, Carmelo Barrio ha exigido a José Luis Rodríguez Zapatero que “diga la verdad” y “aclare lo que ha habido”. “Debe decir la verdad”, ha insistido el dirigente popular, porque ETA “sabe mucho y los españoles cada vez menos”. En su opinión, lo que tiene que hacer el presidente es “rectificar” su política y “escenificarlo”.

Como respuesta al socialista Diego López Garrido, Barrio ha dicho que “la credibilidad se la tiene que ganar el Gobierno”. “El Gobierno sí que se agarró a la autorización del Congreso” para dialogar con ETA, ha recordado Barrio antes de preguntarse “dónde está ahora el Congreso para dar explicaciones a los españoles”.

Para Zapatero “puede más ETA que la sociedad democrática”

“Todos los españoles hemos visto que se han cometido graves errores”, ha continuado Barrio antes de demandar a Zapatero que diga “las cosas claras” e “informe” a los ciudadanos. Para el popular, “es una necesidad democrática”. Además, ha considerado que “hoy mismo se debiera tomar la decisión de ilegalizar ANV, que de momento no ha condenado ningún crimen”.

Según Carmelo Barrio, “es escandaloso e inmoral ver cómo después del atentado el proceso continuase y hubiese innumerables reuniones”. “No nos han dicho la verdad, nos han mentido”, ha insistido el dirigente popular antes de exigir a Zapatero que asuma su responsabilidad y “rectifique”. Para Barrio, es necesario que el presidente “diga a todos los españoles que ETA va a perder toda esperanza”. Sin embargo, por lo que ha visto hasta el momento, para Zapatero “puede más ETA que la sociedad democrática”.

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