España es una merienda de negros

Julio 11, 2007

“La izquierda española, envejecida, pierde el norte” en Voto en Blanco

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 8:49 am

 http://www.votoenblanco.com

El inesperado desgaste prematuro que experimenta el gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero y el claro declive, nacional e internacional, de su prestigio e imagen no son producto de un desastre externo como aquella explosión terrorista del 11 M de 2004, que expulsó del poder al partido de José María Aznar, ni el resultado de sus numerosos y evidentes errores, sino la consecuencia directa de algo mucho más grave y profundo: la pérdida del norte por parte de una izquierda española desideologizada, a la que ya sólo le funcionan recursos como el lenguaje, los mitos y los trucos politiqueros.

La sociedad española se ha hecho rica y conservadora en lo últimos años, cambiando sus valores, aspiraciones y sueños, sin que el PSOE se haya dado cuenta. La mayoría de los dirigentes y gurús del socialismo siguen estancados en una España que ya no existe: reivindicativa, politizada, radicalizada, sindicalista y obsesionada con un Estado protector y benefactor. Si el socialismo español llegara a sucumbir un día, caería por las mismas razones que cayó el comunismo soviético: porque los burócratas del Kremlin seguían gobernando y legislando para un pueblo de obreros y campesinos que ya había dejado de existir hacía muchos años.

A los socialistas de Zapatero, faltos de ideas y de capacidad de entusiasmar, tan desideologizados que procuran que los empresarios ganen con ellos más dinero que con la derecha en el poder, han pactado hasta con sus adversarios naturales, que son los nacionalistas insolidarios, sin otro objetivo que el control del poder. Sólo les sigue funcionando, aunque a duras penas, el lenguaje, herramienta brillante que manejaron con extraordinaria eficacia en tiempos de Felipe González, cuando convirtieron en triunfadoras puntas de lanza términos como “Progreso”, “Futuro”, “Democracia”, “Libertad”, “Igualdad” y “Estado de Bienestar”.

Muchos de los españoles de hoy, sobre todo los más cultos, aunque los socialistas se resistan a admitirlo, no creen ya en las promesas de los políticos y están interesados en otros conceptos que la izquierda ignora y que ni siquiera puede asumir en su “cosmogonía”, como son la “Unidad”, la “Prósperidad”, el “Esfuerzo”, el “Prestigio Internacional”, la “Patria Común”, los “Derechos Individuales”, la “Seguridad” y la “Democracia Avanzada”.

También les sigue funcionando el “Antiamericanismo”, un patrimonio indiscutible de la izquierda que en el pasado ofreció muchos réditos políticos. Aunque a los españoles que han cursado estudios les gusta ser ciudadanos de un país respetado y ser razonablemente amigos de los poderosos del mundo, el antiamericanismo continua proporcionando votos y sigue afincado en las clases más incultas, donde se concentran cada vez más los caladeros electorales socialistas.

Muchos sociólogos creen que la izquierda, después del hundimiento del mundo soviético, está políticamente sin ideas y aletargada, manteniéndose sólo gracias a sus eficientes estructuras de partido, influídas por el viejo leninismo y bien entrenadas para acaparar y retener el poder.

Nadie tiene mayor interés en que exista un mundo fanatizado, dividido en derechas e izquierdas, que los políticos, que obtienen de ese enfrentamiento los votos que le llevan al poder y odios que sustentan sus privilegios.

La utilización del lenguaje radical está llevando a España a una división peligrosa entre unas masas incultas, cada día más politizadas y fanatizadas, y la otra mitad, integrada por los mejor preparados y cultos, sean de derechas o de izquierdas, cuyo desprecio por la política no deja de crecer.

A muchos ciudadanos ya les parece inelegante y maleducado hablar de política. En España está ocurriendo ya como ocurre en Alemania, Gran Bretaña e Italia desde hace una década: está tan mal visto y es considerado una falta de tacto hablar de política en las reuniones y comidas de ambientes cultos, universitarios y empresariales.

La parte más culta de la población se siente “sometida” por unos políticos, tanto de derechas como de izquierdas, que han ocupado el poder basándose en los votos de la parte menos culta y fanatizada de la sociedad o utilizando trucos y engaños para manipular la realidad y llenar las urnas de votos. El fanatismo y la radicalización de los votantes están siendo cultivados conscientemente desde los partidos políticos, lo que constituye todo un atentado contra el progreso y la cultura cívica.

La sociedad va claramente por delante de los atrofiados políticos. En Francia, sólo porque los ciudadanos lo exigen con vehemencia, los políticos están reconociendo ahora al pueblo dos derechos que estaban amparados por la Constitución (también en España): el derecho a una vivienda digna y el derecho a controlar la política.

En la España de Zapatero, el declive de la política y el divorcio entre políticos y sociedad es preocupante y avanza a un ritmo de vértigo. Cada día es más evidente que los ciudadanos y los políticos emiten en distinta frecuencia y utilizan códigos diferentes. Los ciudadanos desean unidad y le dan nacionalismo disgregador; quieren políticos que cooperen en torno al bien común y reciben trifulca bochornosa; quieren el verdadero progreso, basado en mejores servicios comunitarios y en el esfuerzo colectivo, que genera mejor nivel de vida, pero le dan a cambio un cóctel semántico en el que conviven los servicios ineficientes, la debilidad, una indefinida cultura multiétnica y un afán recaudatorio y de acumulación constante de poder político. Cuando demanda una educación competitiva, una recuperación de los valores, un incremento de la seguridad en las calles y un nuevo sentido de patria común, recibe a cambio una educación que se encuentra en la cola de Europa, sobredosis de relativismo, bandas armadas y entrenadas que acosan a ciudadanos-víctimas indefensos y una patria llena de grietas que amenaza cada día con saltar por los aires.

FR

Dirigentes del PSOE y el PP homenajean por separado a Miguel Ángel Blanco

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 7:35 am

ELMUNDO.ES | EFE

ERMUA (VIZCAYA).- Unas 3.000 personas secundaron en Ermua el acto organizado por la Fundación Miguel Ángel Blanco con motivo del 10º aniversario del secuestro y posterior asesinato por parte de ETA del edil. Entre los asistentes había altos dirigentes del PP, pero ninguno del PSOE. Más tarde, en el acto convocado por el Ayuntamiento de la localidad vizcaína y al que acudieron concejales de todos los partidos, sí estuvieron presentes altos cargos del PSOE, pero no del PP.

El acto organziado por la Fundación Miguel Ángel Blanco contó con el respaldo de numerosos dirigentes del Partido Popular como Ángel Acebes, Eduardo Zaplana, Ignacio Astarloa, Alberto Ruíz Gallardón o Carmelo Barrios. Por parte del PSOE, no acudió a la convocatoria ningún representante.

Al inicio del mismo, la hermana del edil asesinado, Mari Mar Blanco, leyó un comunicado en el que pidió al gobierno socialista que retome el Pacto por las Libertades y Contra el Terrorismo así como “el camino que se inició en la lucha contra ETA tras el asesinato de Miguel Ángel Blanco”: el de la firmeza democrática, el aislamiento a los terroristas y el de justicia para las víctimas”.

Mari Mar Blanco lamentó la ausencia de representantes del PSE en la manifestación y aseguró que “quienes han cambiado no han sido las víctimas sino los socialistas”. “Las principales asociaciones de víctimas del terrorismo no hemos cambiado, seguimos defendiendo lo mismo que en 1997, justicia, dignidad, verdad y memoria”, agregó.

Tras la lectura del manifiesto, partió una manifestación desde la plaza de la localidad hasta el cementerio con una pancarta con el lema “Miguel Ángel Blanco, Nuestra memoria. El espíritu de Ermua sigue vivo“, que fue portada entre otros por los padres del concejal asesinado.

Acto del Ayuntamiento

Al margen del acto promovido por la Fundación Miguel Angel Blanco y por el PP, el ayuntamiento de Ermua ha celebrado un Acto Cívico con motivo del 10º aniversario del asesinato del edil popular. Concejales de Ermua de todos los grupos políticos participaron en la concentración con velas.

La concentración a la que acudieron unas 200 personas, según la Policía Municipal contó con la presencia de ediles del PSE, PP, PNV y EB, así como destacados dirigentes socialistas y vecinos de la localidad, si bien no estuvieron presentes familiares de Blanco, ni ningún dirigente nacional del PP.

Entre los dirigentes socialistas que acudieron al acto estaban Diego López Garrido, portavoz del PSOE en el Congreso; el delegado del Gobierno en el País vasco, Paulino Luesma; y el secretario General del PSE, Patxi López, entre otros.

Durante el acto, que se desarrolló frente al monumento en memoria de las víctimas del terrorismo, el alcalde Carlos Totorika leyó un comunicado del presidente del Gobierno, en el que José Luis Rodríguez Zapatero, expresó su “profunda solidaridad” con los vecinos de Ermua y manifestó que las movilizaciones de hace diez años “fueron, son y serán siempre un símbolo de la voz del pueblo frente al terror”.

Además, el primer edil leyó otro comunicado aprobado por el pleno municipal en el que los distintos grupos apostaron por “abrir una etapa de esperanza” y trabajar conjuntamente la sociedad civil y los partidos con el objetivo común de derrotar a ETA y a su entorno.

En la nota, suscrita por unanimidad por todas las formaciones del Consistorio, todas las formaciones políticas de Ermua recordaron que las manifestaciones que siguieron al secuestro de Blanco fueron fruto de un “deseo colectivo” que reclamó el final de ETA y que no fueron patrimonio de ningún partido político.

“Ermua, más necesario que nunca” por Cayetano González

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 7:29 am

Hace 10 años, a estas horas, Miguel Angel Blanco estaba ya privado de libertad, en manos de sus secuestradores, con muy pocas, por no decir nulas, esperanzas de conservar su vida. Y así fue: un día como mañana, hacia las 16:00 horas, los terroristas de ETA que le habían secuestrado le descerrajaron dos tiros en la cabeza. Por eso, lo primero, lo más importante a la hora de recodar aquel terrible asesinato a cámara lenta es tener un recuerdo muy especial para sus padres -Consuelo y Miguel- y para su hermana -Mari Mar- porque, por muchos años que pasen, seguro que lo que nunca desaparecerá de sus vidas será la angustia, el sufrimiento, el dolor por la pérdida, de forma tan cruel, de un hijo y de un hermano.Los padres y la hermana de Miguel Angel Blanco, al igual que el resto de las víctimas del terrorismo, representan lo mejor de nuestra sociedad y deben tener la seguridad de contar con el apoyo y el afecto de una inmensa mayoría de españoles que siempre estaremos incondicionalmente a su lado, para defender su memoria, su dignidad y exigir que se haga justicia con los asesinos. Al menos, aunque para sus familiares fuera un precio muy alto, el asesinato de Miguel Angel sirvió para que nunca más las víctimas sintieran la soledad, cuando no la indiferencia, del resto de los ciudadanos. En ese sentido, Ermua fue un punto de inflexión para bien, para mejorar una situación de clara injusticia con las víctimas que se había vivido en los años anteriores.Ermua, pese a quien pese, sigue vivo, porque aquel espíritu fue, y sigue siendo, algo que está muy por encima de las coyunturas y de los avatares de un gobierno o de un partido político. Ermua supuso la rebelión cívica de las víctimas y, junto a ellas, la de una sociedad que le plantó cara a los terroristas, a quienes les apoyan y a ese nacionalismo gobernante en el País Vasco que siempre ha estado muy cómodo con esa situación, tan bien como miserablemente definida por Xabier Arzalluz en su día: «Unos agitan el árbol y otros recogen las nueces».Es verdad que en el terreno de los hechos ha habido retrocesos en estos 10 años: nadie podía prever entonces que por, primera vez, un presidente de Gobierno se aviniera a negociar políticamente con ETA como ha hecho José Luis Rodríguez Zapatero; nadie podía prever que el brazo político de los terroristas fuera a volver a las instituciones de las que la marea que comenzó en Ermua había conseguido expulsarle; nadie podía prever que la unidad entre los dos grandes partidos nacionales fuera a estar tan maltrecha; nadie podía prever que las víctimas del terrorismo fueran a ser tan maltratadas, ninguneadas e incluso, en algunos casos, perseguidas, sí, perseguidas, por el poder; nadie podía prever que un Gobierno socialista fuera a tratar con más deferencia a los verdugos -De Juana, Otegui, pongo por caso- que a sus víctimas; nadie podía prever que el PSOE de Rodríguez Zapatero prefiriera el entendimiento con partidos que en su actuación política contienen dos factores letales: no haber hecho nunca nada por acabar con ETA y tener un proyecto fuera de la España constitucional.Todo eso, y algunas cosas más, configuran la parte más negativa del balance de estos 10 años. Pero, junto a eso, también se ha demostrado, especialmente en estos tres años de empeño negociador de Rodríguez Zapatero, que hay una parte muy importante de la sociedad española que está dispuesta a resistir no solamente a los embates de los terroristas, sino a lo que en otro orden de cosas en más grave: a un Gobierno, a un presidente, que ha mostrado con creces, y me temo que sigue mostrando, su disposición a negociar y a pagar un precio político por la paz.Ermua es en estos momentos más necesario que nunca, porque es imprescindible la fortaleza moral de una sociedad para no claudicar, para resistir, para apuntalar el proyecto de esa España constitucional -que ETA tanto odia y que siempre ha querido destruir- que pasa por momentos muy delicados, por la irresponsabilidad de algunos y la pasividad de otros.El espíritu de Ermua sigue siendo necesario para mantener la memoria, la dignidad y la justicia hacia las víctimas del terrorismo. Ermua es un grito de libertad para todos aquellos conciudadanos nuestros del País Vasco que no pueden disfrutarla plenamente; Ermua tiene que significar un apoyo y un estímulo para personas tan admirables como la nueva alcaldesa de Lizartza, Regina Otaola; Ermua representa lo mejor de España y de los españoles que no están dispuestos a doblegarse ante los terroristas; que quieren la derrota de ETA desde el Estado de Derecho y no la negociación.Ermua es, en estas horas, una gran marea de calor y de solidaridad humana que quiere estar muy cerca, compartiendo la pena y el dolor de Consuelo, Miguel y Mari Mar, los padres y la hermana de Miguel Angel Blanco.@FIRMA:CAYETANO GONZALEZ

El PP fuerza un debate en el Congreso sobre la investigación gala del «proceso»

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 7:24 am

C. Morodo
Madrid- El PP no paralizará en verano su ofensiva para forzar al Gobierno a que rinda cuentas ante el Parlamento de la negociación con ETA. El portavoz en el Congreso, Eduardo Zaplana, lamentó ayer que los españoles tengan que enterarse por la Prensa o por la Justicia francesa de episodios «grotescos» del «proceso» como que el presunto etarra Jon Yurrebaso llevara «en su agenda los teléfonos móviles de altos cargos del Gobierno».
   A cuenta de la información adelantada ayer por LA RAZÓN sobre la judicialización de la magistrada antiterrorista gala Le Vert de la negociación entre ETA y el Ejecutivo español, Zaplana anunció la petición de comparecencia del ministro del Interior y, en el caso de que Rubalcaba no atienda este requerimiento, el PP llevará su solicitud a la Diputación Permanente, con lo que obligadamente habrá un debate sobre el «proceso» en el órgano que sustituye al Pleno durante los periodos de vacaciones.
   Homenaje a las víctimas
   Con motivo del décimo aniversario de la muerte de Miguel Ángel Blanco, Zaplana también va a hacer llegar una propuesta al resto de los grupos parlamentarios para que la Cámara Baja recuerde a todas las víctimas del terrorismo, no sólo de ETA, bien dedicándoles una sala o algún otro tipo de símbolo como una placa. Asimismo, los populares están preparando una iniciativa parlamentaria para declarar imprescriptibles los delitos por terrorismo -una idea del magistrado Gómez Bermúdez.
   «Es inaudito y grotesco que sea la Justicia francesa la que investigue las conversaciones entre el Gobierno y ETA mientras no se da la cara ni se asumen responsabilidades en el Parlamento español», señaló.
   Tras precisar que el PP seguirá reclamando las actas de la negociación, Zaplana defendió que cuando Rajoy acusa a Zapatero de «faltar a la verdad y engañar no es un capricho, sino la evidencia de que han sido más de tres años de engaños y ocultación».
   Navarra: pacto UPN-PSN
   El líder del partido defendió ayer el pacto de UPN con los socialistas, con un gobierno que presida la formación conservadora por ser la lista más votada. «Es lo sensato, lo lógico y lo que quiere la mayoría de los navarros. Y la oferta que ha hecho Miguel Sanz es muy generosa», dijo.

Un recuerdo en la distancia

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 7:23 am

Carmen GURRUCHAGA
El décimo aniversario del asesinato de Miguel Ángel Blanco evidencia la distancia entre populares y socialistas en la lucha contra ETA. Hace dos décadas era imposible que el PSOE se desligara de un acto así y, sin embargo, lo ha hecho. No ha aparecido en ninguna de las ciudades en las que ha parado el autobús que ha recorrido España en recuerdo del edil de Ermua. Los actos convocados por la Fundación para recordar aquel acto brutal pretenden demostrar que sólo se derrota al terrorismo recuperando el «Espíritu de Ermua», que no es otra cosa que el trabajo conjunto de los dos grandes partidos. La división sólo beneficia a ETA, que la hace sentir más fuerte y capaz de doblegar con sus pretensiones al Estado de Derecho, con el señuelo de la paz.
   Las 48 horas transcurridas entre el secuestro y el asesinato de Miguel Ángel, así como los más de 500 días que la banda terrorista mantuvo privado de libertad a Ortega Lara, sirvieron para demostrar que el Estado, representando por el Gobierno de Aznar, no estaba dispuesto a ceder al chantaje. La banda lo intentó, primero con el funcionario de prisiones y no lo consiguió, a pesar de las presiones familiares que recibió el entonces ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja. Liberado Ortega Lara, pretendió lo mismo en los dos angustiosos días que mantuvo en sus manos al concejal de Ermua y tampoco lo consiguió.
   El «Espíritu de Ermua» nació como una reacción espontánea de los ciudadanos, dispuestos a enfrentarse democráticamente a la barbarie. Esta rebeldía generalizada no satisfizo a todos los partidos y los primeros en tratar de anularla fueron los nacionalistas. No estaban dispuestos a renunciar a sus objetivos independentistas y se desmarcaron para iniciar el camino del pacto con la banda. Ahí surgió el Acuerdo de Estella. El PSOE emprendió la misma ruta, pero por motivos diferentes. Convencido de que el fin de la violencia no llegará sólo por la vía policial, se aproximó al mundo de la negociación. Para satisfacer la primera condición de los abertzales tuvo que abandonar el «Espíritu de Ermua» y dejar inactivos el Pacto Antiterrorista y la Ley de Partidos. El resultado es que la banda y sus acólitos han recuperado los niveles de expansión y legitimidad social que tenían antes de 1997.

«Me sentiría cómplice si no hubiese venido»

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 7:22 am

El cementerio local se quedó pequeño para todo un pueblo que ayer no quería olvidar

C. S. Macías
ERMUA- Hace diez años que España se alzó en lágrimas y dolor por un joven trabajador «normal y corriente», como le gustaba definirse a Miguel Ángel Blanco. Ermua tiene hoy el mismo color de tristeza que aquel 10 de julio de 1997 y el cielo ha vuelto a llorar como entonces.
   Tras la huella de su recuerdo, llegó a Ermua una riada de ciudadanos dispuestos a recordar y a hacer valer el sacrificio del concejal asesinado. Rafael Moral ha acudido desde Córdoba porque quiere apoyar con su presencia «el recuerdo de un joven que fue asesinado por defender la Democracia». La plaza de Orbe de la localidad acogió una multitud, entre la que se encontraba Patricia Álvarez, quien considera que el Espíritu de Ermua se está perdiendo, «pero creo que todavía algo queda de él, aunque después de 10 años ya no es lo que era antes. Estoy aquí porque es mi obligación, me sentiría cómplice si no hubiera venido», dijo.
   En un balcón de la plaza colgaba la fotografía de un etarra con un cartel que pedía su acercamiento al pueblo. Una pancarta que trataron de quitar durante el acto, sin conseguirlo. Más tarde comenzó el peregrinar hacia el cementerio, que se hizo bajo un riguroso silencio, roto solamente al llegar allí por las lágrimas de sus padres y de todos aquellos que habían querido acompañarles en ese recuerdo. Las flores no cabían en el asfalto, que se convertía en un improvisado jardín por momentos. El cementerio se quedaba pequeño para todo un pueblo que no quería ayer olvidar.
   Una vez más, el silencio se quebraba por los aplausos de más de cinco minutos ininterrumpidos en los que se repetía: «Miguel Ángel somos todos»; «Vascos Sí, ETA No»; «ETA, escucha, ni tus balas ni tus bombas pararán nuestra lucha» y «¡Viva España!».
   Conchita ha venido desde Teruel y, como muchos de los que han rendido homenaje, no puede dar su apellido puesto que está amenazada. «Si hubiera estado en Estados Unidos o en Australia también hubiera cogido un avión y hubiera venido. Lloré mucho por Miguel, me sentí desolada», asegura.

Ermua recuerda a Blanco con el PSOE ausente

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 7:20 am

Miles de personas rinden memoria al edil asesinado a los diez años de su secuestro – Los socialistas acudieron a otro acto convocado por el alcalde – Rajoy destaca que «no se aceptó el chantaje porque la libertad y la dignidad del Estado no se negocian»

C. S. Macías
Ermua- España contuvo la respiración. ETA había secuestrado a un entonces desconocido Miguel Ángel Blanco y amenazaba con matarle si no se agrupaba a los presos de la banda. En la mente de todos, pese al horror que producía sólo pensar en que llevara a cabo la amenaza, había aún un resquicio en el que cabía un final feliz. Pero ese espacio a la esperanza se llenó de lágrimas dos días después, cuando se confirmó que los asesinos eran aún peores de lo que se podía imaginar.
   Pero de ese dolor, de esa rabia, nació un espíritu insuperable, capaz de hacer frente al terrorismo, de unir a unos y otros por un fin común: derrotar a ETA. Fue el alumbramiento del llamado «espíritu de Ermua». De eso hace diez años, pero los recuerdos de entonces siguen muy vivos en la memoria de todos.
   Ayer, más de 3.000 personas quisieron rendir homenaje en las calles de Ermua a Miguel Ángel Blanco y al espíritu que surgió de su vil asesinato. Lo hicieron sin miedo, mientras reclamaban que aquel sentimiento volviera a presidir el posicionamiento de los políticos y de la sociedad frente a ETA. Políticos que ayer sólo eran de un partido, el PP, ya que ningún representante socialista apareció por el homenaje, aunque sí en un acto posterior convocado por el alcalde de la localidad vizcaína, Carlos Totorika.
   Al inicio del homenaje, la hermana del edil asesinado, Mari Mar Blanco, leyó un comunicado en el que pidió al Gobierno del PSOE que retome el Pacto por las Libertades y Contra el Terrorismo, así como «el camino que se inició en la lucha contra ETA tras el asesinato de Miguel Ángel Blanco: el de la firmeza democrática, el aislamiento a los terroristas y el de justicia para las víctimas».
   Mari Mar Blanco, un rostro que aquellos terribles días de hace diez años conmovió a España, lamentó la ausencia de representantes del PSE en la manifestación y aseguró que «quienes han cambiado no han sido las víctimas, sino los socialistas». «Las principales asociaciones de víctimas del terrorismo no hemos cambiado, seguimos defendiendo lo mismo que en 1997, justicia, dignidad, verdad y memoria», agregó. Tras la lectura del manifiesto, partió una manifestación desde la plaza de la localidad hasta el cementerio con una pancarta con el lema «Miguel Ángel Blanco, nuestra memoria. El espíritu de Ermua sigue vivo», que fue portada entre otros por los padres del concejal asesinado.
   Aunque no pudo acudir a la localidad vasca, el líder del PP, Mariano Rajoy, dedicó sus primeras palabras de su conferencia ante la Asociación para el Progreso de la Dirección a lo que supusieron aquellos días. El presidente de los populares aseguró que no se aceptó el chantaje de ETA porque «la vida, la libertad y la dignidad del Estado no se negocian» y porque el Gobierno «no puede pactar con una banda terrorista».
   Rajoy insistió en que, cuando se cumplen diez años de este secuestro, «algunos seguimos pensando que la libertad y la vida no se negocian y que el Gobierno no puede pactar con una banda terrorista». «Hay quien cree que es mejor que miremos a otro lado, y que nos callemos, y que vale todo. Yo no lo veo así. Creo que una nación sin principios es menos nación, y España es una gran nación, con 500 años de historia, la más vieja de Europa», concluyó.
   Por su parte, el portavoz parlamentario del PP, Eduardo Zaplana, que acudió a la protesta junto a Ángel Acebes, Ignacio Astarloa y Alberto Ruiz-Gallardón, aseguró que Miguel Ángel Blanco es «un mártir de la libertad» que «nos da estímulo para seguir combatiendo el terrorismo». Por último, destacó que ayer era una fecha «muy significativa para el conjunto de la sociedad española y vasca».
   Acebes, secretario general de los populares, lamentó por su parte que se «eche de menos a muchos socialistas» que hace diez años «sí que estaban juntos». Así, expresó su deseo de que «ojalá reflexionen» sobre por qué «no pueden estar aquí diez años después homenajeando el espíritu de Ermua y diciendo que juntos vamos a derrotar a los terroristas y nunca nos vamos a someter a su chantaje».
   El PSOE, en un «acto cívico»
   Mientras, el Ayuntamiento de Ermua reunía por la noche a cientos de vecinos en un acto cívico, con el lema «Hacia la libertad. 10 años sin Miguel Ángel», con motivo del décimo aniversario del secuestro y posterior asesinato.
   El acto comenzó a las nueve de la noche en el parque de San Pelaio, junto a la escultura homenaje a las víctimas del terrorismo creada por Agustín Ibarrola en 2002, donde se guardaron 10 minutos de silencio en recuerdo del edil asesinado y se interpretó una pieza musical.
   A continuación, tomó la palabra el alcalde, Carlos Totorika, quien dio lectura a un texto consensuado y aprobado en pleno con la unanimidad de todos los grupos políticos que componen la Corporación: EB, PNV, PP y PSE-EE.
   En la declaración institucional, el primer edil reivindicó un bien común «que es el anhelo de libertad y la clara voluntad de derrotar a ETA, con independencia en los matices, pero con el compromiso firme de los demócratas frente a los totalitarios».
   Asimismo, recordó que aquellas manifestaciones de hace diez años «no fueron patrimonio de ningún partido político o institución pública o privada. Fueron, con toda seguridad, el fruto de un deseo colectivo que se alzó con la voz en alto para decir a ETA que basta ya de violencia y de terror, que queremos y vamos a vivir en libertad».
   Seguidamente, el alcalde ermuara leyó un telegrama enviado por el presidente del Gobierno, en el que señala que «la derrota de ETA será posible si toda la sociedad actúa al unísono».
   

La jueza urge a España para que no retrase los datos sobre la negociación con ETA

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 7:18 am

La magistrada francesa Le Vert reclama la «urgente ejecución» de la comisión rogatoria que ha enviado a las autoridades españolas – El etarra Yurrebaso llevaba su DNI legal en el momento de la detención al estar seguro de que no sería arrestado

J. M. Zuloaga /R. L. Vargas
MADRID- La jueza Laurence Le Vert solicita la «urgente ejecución» de la comisión rogatoria que ha remitido a las «autoridades competentes de España» para que informen sobre aspectos relacionados con la negociación que el Gobierno ha mantenido en los últimos tiempos con ETA.
   Dicha comisión, que va también firmada por la magistrada Marie Antoniette Houyvet, pretende que se facilite información sobre el papel que jugaba en las referidas conversaciones el presunto etarra Juan Carlos Yurrebaso que, cuando fue detenido el pasado 29 de marzo, se identificó como miembro de la «mesa de negociación» con el Ejecutivo español.
   Situación indeseable
   Este dato, citado por fuentes francesas que siguen de cerca el asunto, cobra especial importancia dada la situación que se ha generado en la Audiencia Nacional por la pretensión del juez Baltasar Garzón de tramitar la comisión rogatoria que ha correspondido al magistrado Juan del Olmo. Innecesarios retrasos en un tema tan delicado, cuando está por medio la colaboración antiterrorista con Francia, y en especial el nombre de la jueza Laurence Le Vert, a la que tanto debe España por su tenaz lucha contra ETA, podrían general una situación absolutamente indeseable.
   En la comisión rogatoria, de cuyo contenido informó ayer LA RAZÓN en su última edición, hay un detalle indicativo de la seguridad que tenía Yurrebaso de que no iba a ser arrestado y de que, si se producía este hecho «fortuito», sería puesto en libertad inmediatamente: llevaba encima su DNI, algo inusual en los etarras que se mueven en Francia.
   Las magistradas pretenden conocer todos los datos relativos a dos números de teléfono, correspondientes a compañías españolas, que tenía el etarra y que, según su declaración, eran de personas que garantizarían su absoluta libertad de movimientos, tanto en España como en Francia.
   Las juezas han remitido a las autoridades españolas, para que les faciliten toda la información que puedan, las identidades falsas que llevaban Yurrebaso (además de su DNI legal) y su acompañante y «guardaespaldas», Kepa Suárez Ugarte. El primero, que tenía 1.600 euros en efectivo, usaba documentos con los nombres de José Luis Villa de la Mata y Alejandro María Berrocal Sánchez. Y el segundo, que portaba 850 euros, los de Vicente Bellver Mancheno, Diego Borges Malia, Manuel Fernández Saro y Andrés Irigoyen Apezteguía. Asimismo, tenían un ordenador Toshiba y un dispositivo de almacenamiento informático USB que, al parecer, todavía no han podido ser desencriptados. A los detenidos se les ocuparon varios trozos de papel correspondientes a documentos escritos en euskera que intentaban hacer desaparecer.
   Las magistradas solicitan en la comisión rogatoria, tal y como adelantó ayer este periódico, toda la información posible sobre los números de teléfono que, según Yurrebaso, le fueron facilitados por los negociadores que representaban al Gobierno español. Dichos números comienzan por el 6851 y por el 6448. En concreto, quieren saber en qué fecha fueron comprados y dónde, el momento de su activación y todas las llamadas que hayan realizado y recibido. A este respecto, las fuentes consultadas subrayan que estos datos son fáciles de obtener por las Fuerzas de Seguridad y que deberían ser facilitados con la urgencia que se solicitan. Más difícil va ser identificar a sus titulares, ya que se trata de tarjetas de prepago adquiridas en un centro comercial del País Vasco. Algunas de las llamadas registradas en estos números habrían sido realizadas a sedes del Partido Socialista de Euskadi, como publicó LA RAZÓN, lo que constituye un indicio importante.
   Especial relevancia tienen las peticiones de las magistradas para que las autoridades competentes españolas les informen de si ha existido una «mesa de negociación» entre una delegación de nuestro Gobierno y una delegación de la banda terrorista. Y la pregunta de si las conversaciones continuaron pese al atentado contra el aeropuerto de Barajas perpetrado el pasado 30 de diciembre, en el que fueron asesinados dos súbditos ecuatorianos.
   Asimismo, piden información sobre si Yurrebaso participaba, como dice, en la citada «mesa de negociación» desde hace más de un año y si en el momento de su detención se dirigía a alguna reunión relacionada con dichas conversaciones.
   La presencia de dos juegos de matrículas alemanas (robadas a sendos vehículos en San Sebastián en noviembre del año pasado) en poder de Yurrebaso y Suárez forma parte también de las investigaciones de Le Vert y Houyvet. Pretenden saber si pueden tener alguna relación con el «proceso» negociador.
   Por otra parte, el hasta hora jefe de la Policía Antidisturbios de Francia (CRS), Christian Lambert, fue nombrado el lunes por el Consejo de Ministros director del gabinete del prefecto de París, un importante puesto dentro de las Fuerzas de Seguridad galas por lo que supone un ascenso para este agente.
   Lambert, persona de la absoluta confianza del actual presidente de la República francesa, Nicolás Sarkozy, cuando era ministro del Interior, era el titular de los dos números de teléfonos del país vecino que llevaba Yurrebaso en su poder y que debían garantizarle, al igual que los españoles, su libertad de movimientos. Llama la atención la celeridad con la que ha sido identificado Lambert y el hecho de que, lejos de ser «castigado», ha sido ascendido ya que, con toda seguridad, actuaba cumpliendo órdenes. Se desconoce si la investigación española tendrá la misma celeridad. La comisión rogatoria está fechada en París el 14 de mayo.

Miguel Ángel Blanco

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 7:14 am

POR LAURA CAMPMANY

Ocurrió hace diez años, pero parece ahora. Fue un secuestro brutal y colectivo. Nos capturaron a traición, sin precio, sabiendo de antemano que el canje era imposible, y que en aquella España de alma entera ni el gobierno ni el pueblo cederían. Teníamos, de aquel muchacho elegido al azar, la misma edad valiente, la pequeña rutina, la familia, el trabajo, la música en los dedos, y la sangre filtrada, viva, dulce, caliente. Nos ataron las manos. Se lo llevaron sin dejarle a julio ni una tregua de arena en los relojes. Le vendaron los ojos y nosotros rezamos.

Ocurrió hace diez años y sigue bajo el árbol la huella del cadáver. Sigue aquella pistola teniendo el tacto frío de los peces. Como si no se hubieran quemado sus escamas. Su olor a almendra amarga, a ciénaga, a salina, su boca de tornado, su fragor de trompeta, y ese puente que iba de sus ojos vacíos hacia la nuca inerme, hacia otra vacuidad igualmente metálica, aún siguen enturbiando el agua de los ríos, despertando a los pájaros que duermen, cargando cada nube de blancos apellidos, matándonos de rabia.

Con una herida abierta vamos todos. Como cuando salimos, en Madrid, una tarde, a acompañar a un hombre, a no dejarle solo. Ya nada en Miguel Ángel es lo mismo. Ya no hay luna, ni mar, donde él reposa. Pero este atardecer se lo dedico. Con un pequeño aliento de esperanza, el rumor de la brisa, las siluetas del humo, con el primer aroma del verano, con esa mariposa que aún se posa en mis lágrimas, con todo lo que él pudo tener y yo he tenido, he trenzado dos alas que parecen dos rosas. Una de ellas la llevo en el bolsillo. Y la otra, mañana, voy a lanzarla al cielo, para que Miguel Ángel la recoja.

Más barato y más seguro

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 7:13 am

POR ÁNGEL CARCHENILLA

No es cuestión de defender al director general de Tráfico, que bastante bien se defiende él solo, pero en esta ocasión estoy de acuerdo con él y con la iniciativa que permite ayudar económicamente a los jóvenes que quieren obtener el carné de conducir, a cambio de que asistan a un curso de seguridad vial. Por eso, quiero mostrar mi desacuerdo con lo expresado en algunos medios de comunicación, sobre que esta medida es peligrosa por el hecho de que «puede empujar al volante» al colectivo que más siniestros tiene. Sin duda, es una medida que debería haberse tomado antes, unido a lo prometido para esta Legislatura, que era permitir la conducción acompañada desde los 16 años. Ahora bien, ante este nuevo enfoque de acercar a los jóvenes con una formación más sólida al derecho ciudadano de conducir un vehículo, las familias no deben permanecer ajenas a la asignatura de la seguridad vial, que todos deberíamos haber «aprobado» en el colegio. La medida es, por tanto, responsable. Y no sólo eso, socialmente necesaria. Conceder préstamos de hasta 1.000 euros sin intereses a personas de 17 a 25 años para pagar la autoescuela, y poderlo devolver a razón de un euro al día, a cambio de escuchar diez lecciones de cómo hacerlo bien al volante, beneficia a todos. La propuesta comenzará el 1 de noviembre de este año y ayudará a cerca de 100.000 jóvenes, o lo que es lo mismo, un 25% de los que cada año obtienen el carné. La mecánica es tan sencilla como que los alumnos que lo deseen deberán comunicarlo a la autoescuela, que estará obligada a cumplir unos estándares de calidad y que, a su vez, indicará la oferta de diferentes entidades bancarias en las que puede solicitarse el crédito al cero por ciento de interés. Españoles y extranjeros con papeles resultarán beneficiados, especialmente si tenemos en cuenta que, en muchos casos, necesitan el carné para trabajar. Esta es una sólida manera de mantener y aumentar la educación vial, algo de lo que se habla mucho pero que sólo con acciones de este tipo mejora.

De puertos y aeropuertos

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 7:12 am

POR FERNANDO GONZÁLEZ URBANEJA

Puertos del Estado, aeropuertos del Estado, vías del Estado… son algunos de los activos y responsabilidades que le quedan a la administración central, todos bajo el paraguas de Fomento, y sometidos a la ambición autonómica, que reivindica competencias, especialmente si suponen poder.

AENA, Adif y Puertos de España son tres organismos públicos potentes, con presupuestos de inversión y de ingresos mil millonarios, con suficiencia financiera con tasas por el uso de sus instalaciones y servicios. Y todos ellos en el candelero del debate de competencias compartidas o exclusivas de los gobiernos autonómicos.

En el reciente debate sobre el estado de la Nación lo trascendente no fue sólo el rifirrafe entre los dos líderes o los 1.200 millones de euros anuales del «cheque-bebé», tanta o más atención merecen las pretensiones de los grupos parlamentarios nacionalistas de ir «liberando» al Estado de competencias, especialmente de la gestión de bienes y servicios públicos.

El «cheque-bebé» ha irritado a los nacionalistas por cuanto significa presencia directa del Estado central ante el ciudadano. Lo dejaron bastante claro Durán y Erkoreka y queda por ver si sus grupos apoyan la ley cuando llegue a debate parlamentario. Pero más importantes fueron las reiteradas reivindicaciones de cesión de competencia en cercanías, aeropuertos, puertos…

Está cociéndose una huelga de puertos que puede poner el país patas arriba, y está más caliente que nunca la reivindicación catalana de competencia sobre el renovado aeropuerto de El Prat. La prensa catalana refleja sistemáticamente el debate del aeropuerto y la reclamación por las cercanías ferroviarias, a las que Zapatero ha puesto plazo. Detrás vendrán las demandas de otros gobiernos autonómicos.

¿No es hora de abrir el debate sobre ventajas y desventajas, oportunidades y riesgos de la centralidad de Puertos y Aeropuerto? ¿No sería conveniente para la competitividad evitar la contaminación de codicias «competenciales» a la hora de definir la gestión de puertos y aeropuertos? Quizá estas son materias prosaicas que aburren a los políticos de discurso engolado y racial.

Una elección sin precedentes

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 7:11 am

POR RAMÓN PÉREZ-MAURA

Los elementos exógenos hacen de ésta la carrera presidencial con menos precedentes en Estados Unidos de cuantas se recuerda. Hace ya tiempo que quedó dicho en esta columna que esta elección era la primera desde 1952 en la que ni el presidente ni el vicepresidente saliente serán candidatos. Eso abre mucho el abanico. Añadamos a ello que en el Partido Republicano es la primera vez desde 1972 en que podemos estar seguros de que en el ticket no figurará ni el apellido Dole -candidato a vicepresidente en 1976 y a presidente en 1996- ni el Bush -el padre fue vicepresidente en 1980 y 1984 y presidente en 1988 y perdió la reelección en 1992; el hijo fue elegido presidente en 2000 y 2004.

Pero la novedad no está tanto en lo que no hay, sino en lo que hoy sabemos que habrá. Miremos primero a los demócratas. Por primera vez hay una candidata con posibilidades de ser elegida, la senadora Clinton. Lo más lejos que han llegado las mujeres hasta la fecha ha sido a presentarse a la Vicepresidencia Geraldine Ferraro en 1984 con el demócrata Walter Mondale. Reagan se impuso en 49 de los 50 estados de la Unión. ¿Puede una mujer ganar la Presidencia? Su principal rival para la nominación es el senador Barak Obama. Lo más lejos que ha llegado hasta ahora un negro en una carrera presidencial fueron los intentos del reverendo Jesse Jackson en la década de 1980. Y era tan radical que nunca tuvo posibilidades de ser elegido. ¿Elegirían hoy los norteamericanos a un «afroamericano»? Por no hablar del hispano -a pesar de su nombre- Bill Richardson, el primero de su comunidad en llegar tan lejos.

En el lado republicano la novedad es similar. Rudy Giuliani es el primer italoamericano que encabeza las expectativas presidenciales de uno de los grandes partidos. ¿Sería elegido? Y Mitt Romney, el candidato que tiene uno de los perfiles ideológicos que mejor encajan con la base republicana salvo por una cosa: es mormón, una especie de herejía para los evangélicos. Sólo Fred Thompson puede decir que es el heredero del presidente más querido en el último medio siglo. Incluso es, como Reagan, actor.

Universidad innovadora

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 7:10 am

POR CÉSAR NOMBELA

Si algo debe caracterizar a la Universidad es su capacidad de abrir nuevas posibilidades a su tarea, tanto investigadora como docente. Esa actitud innovadora es fundamental para situarse en la vanguardia del servicio a la sociedad, algo que va más allá de un cumplimiento aseado de sus tareas. Creo que lo más preocupante del proceso de Bolonia es la falta de iniciativas que estimulen una verdadera innovación. La convergencia planteada puede quedarse en meras iniciativas burocráticas. No está mal el que esto ocurra, pero Bolonia debe ser mucho más. En Europa arraigaron las mejores experiencias universitarias, ahora necesitamos universidades para afrontar los desafíos del futuro.

Es importante organizar el estudio en clases, seminarios, trabajo personal del estudiante y la tutoría del profesor. Pero hay que fomentar el esfuerzo, así como la adquisición de hábitos de trabajo y actitudes intelectuales. Hay universidades en lugares del mundo poco dotados de recursos, que compiten con ventaja en los concursos internacionales en los que se valora la formación y conocimientos de sus estudiantes. Bolonia plantea un camino para la homologación de titulaciones; de poco servirá si no damos paso a las titulaciones nuevas necesarias. Igualmente, el proceso europeo plantea sistemas y prácticas homogéneas de acreditación y evaluación de la calidad. Pero será inútil si no hay un impulso a la interdisciplinariedad y un marco de gestión que impulse iniciativas audaces como las que demanda la sociedad del conocimiento. Cierto es que los documentos de Bolonia insisten en fomentar la diversidad como un punto fuerte de las universidades europeas. Pero, al menos en España, casi todo se ve como un patrón rígido, al que ajustar horarios de trabajo, duraciones de titulaciones, incluso la consideración de materias como básicas de acuerdo con criterios superados. Entre armonizar la burocracia o innovar para el futuro, nuestras universidades deben optar sobre todo por esto último.

Bono como ungüento

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 7:08 am

POR CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS

La primera República italiana se vino abajo por el sistema electoral. Se trataba de impedir que el Partido Comunista llegara al Gobierno. La fórmula del pentapartido viene de ahí. Curiosamente, el partido que ha comenzado a ser vetado en España, por razones bien distintas, es el PP. Aunque con la misma perversión de la voluntad popular. Es el espíritu del Pacto del Tinell. En estas últimas elecciones los casos más llamativos han sido Baleares y nos tememos que Navarra. La falsificación llega al punto de impedir el acceso al Gobierno a opciones que rozan la mayoría absoluta. El pacto de Canarias ha sido la respuesta de excepción. En Italia, ésta se daba en ciertos feudos municipales.

¿Por qué se da en España esta falsificación de la voluntad popular? Se optó por un sistema basado en un modelo representativo que trataba de mejorar a los partidos nacionalistas, a veces minúsculos. No se exigió un listón mínimo, de forma que por la caridad empezó la peste. La «sensibilidad» de los partidos estatales ante los regionales impidió una fórmula de representación mayoritaria, y, por si no fuera suficiente esta perversión, ha venido a agravarla la estrategia del plurinacionalismo de Zapatero.

Minifundismo partidario y plurinacionalismo. La fórmula es mortal. El pueblo lo sabe. Es el tema recurrente en las conversaciones sobre política. Los partidos se callan, incluso, el perjudicado, el PP. En su día no dio la batalla contra esta monstruosidad. No ha querido creer nunca en el Pacto del Tinell y aún aspiran a pactar con CiU y PNV. Pobres, porque esta alianza los destruirá como partido defensor de la Nación y no les queda más salida que luchar por la mayoría absoluta.Entretanto, Imaz propone un espacio hispanofrancés que haga las funciones «culturales» de una Euskal Herría virtual, y el PNV lucha por tener unas federaciones deportivas «nacionales». En Cataluña van a una nueva inmersión de los inmigrantes en el catalán, y, para no ser tratado de vendedor de la Patria (aunque la vende), el PSOE trata de tapar sus vergüenzas con Bono en la Presidencia del Parlamento. Un ungüento. Un engaño para bobos.

La paz perpetua

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 7:08 am

POR EUGENIO NASARRE

En 1795, el año de la paz de Basilea entre Prusia y Francia, publicó Emmanuel Kant su famoso opúsculo «La paz perpetua». En él, con tintes vigorosos y polémicos, pretendió establecer para el futuro las condiciones que asegurasen una paz que no fuera una simple tregua entre las naciones. Sus propuestas pretendían articular las bases de un nuevo derecho público sustentado en la moral y sometido a ella. Pues bien, la regla de oro de este nuevo derecho público no era otra que la publicidad. Tan potente era este principio para Kant que pensaba que bastaría su observancia para lograr una concordancia entre la moral y la política. Por el contrario, el síntoma más claro de la separación de la moral y la política era el recurso por parte de ésta a las prácticas y a las cláusulas secretas, en lo que veía la «doblez de una práctica tenebrosa».

Al elevar el principio de publicidad a la categoría de «principio trascendental», al que debería someterse la constitución civil de todo Estado, para garantizar la libertad (como hombres) y la igualdad (como ciudadanos), Kant había introducido una raya divisoria definitiva entre el comportamiento de los poderes despóticos y el de los poderes limitados, los que hoy responden al modelo demoliberal. Kant estableció con lucidez que el mayor freno a los excesos del poder era obligarle a que todo lo que hiciera lo tuviera que confesar y, por lo tanto, a prohibirle llevar a cabo prácticas inconfesables, las que, según habían sostenido hasta entonces los más conspicuos defensores de «la razón de Estado», pertenecían a ese ámbito secreto de los arcana imperii. Pero que acaban convirtiéndose -la historia lo venía demostrando- en las cloacas del Estado.

Afortunadamente, este principio de publicidad se ha ido imponiendo en la cultura política de nuestro mundo civilizado. Las negociaciones y protocolos secretos, aquellos que se ocultan a los ciudadanos, ya sólo son considerados propios de los regímenes dictatoriales y totalitarios. Acaso el paradigma de la «doblez de una práctica tenebrosa», a la que se refiririó Kant, fue el siniestro tratado del 23 de agosto de 1939 firmado por el belicista Ribbentrop, plenipotenciario de Hitler, y el astuto Molotov, a su vez de Stalin. Porque aquel acuerdo, que sacudió al mundo y que fue presentado como un acuerdo de amistad y para la paz, el único que conoció la opinión pública europea, llevaba anejo un protocolo secreto, inconfesable, que contenía el inmoral reparto de Polonia. Diez días después estallaba la Segunda Guerra Mundial.

Al comienzo de esta legislatura Zapatero, movido por «sus ansias infinitas de paz», decidió intentar una paz negociada con la banda terrorista ETA. Rompió el pacto público suscrito por los dos grandes partidos nacionales y rubricado por él mismo en su condición de secretario general del Partido Socialista. Y promovió una resolución parlamentaria «para un final dialogado de la violencia», que fue aprobada por el Congreso de los Diputados el 17 de mayo del 2005, con el voto en contra del PP, que representa más del cuarenta por ciento de la Cámara.

El paso dado por el presidente del Gobierno era de una relevancia política trascendental, porque suponía involucrar al órgano de la soberanía nacional en un proceso de negociación con la banda terrorista ETA. La iniciativa de Zapatero se convertía en un mandato del Congreso al Gobierno para entablar un «proceso de diálogo entre los poderes competentes del Estado y quienes decidan abandonar la violencia». El texto era eufemístico, según los usos lingüísticos ahora predominantes, pero quedaba meridianamente claro de que contenía una autorización para negociar con ETA.

De lo que ha pasado desde entonces, los españoles conocemos tres hechos. Que diez meses después de la resolución parlamentaria ETA anunció un «alto del fuego permanente». Que el 30 de diciembre del 2006 la banda terrorista cometió un brutal atentado en Barajas con dos pérdidas humanas. Y que en junio de 2007 comunicó el fin de la tregua, anunciada quince meses antes. La negociación había fracasado y el llamado «proceso de paz» parecía concluido.

Pero ¿qué había pasado durante, al menos, los dos años transcurridos desde la autorización parlamentaria? Conocemos relatos fragmentarios procedentes de varias fuentes periodísticas, a las que podemos otorgar una mayor o menor credibilidad. El Gobierno ni los ha confirmado ni los ha desmentido. Zapatero ha optado por considerar que la negociación, incluso una vez concluida, pertenece al «ámbito de lo secreto». Pero las informaciones que nos han llegado son de una gravedad incuestionable. Al parecer, ha habido conversaciones incluso con mediadores y observadores internacionales. La negociación ha adquirido una dimensión internacional. Los «poderes competentes del Estado», según reza la resolución parlamentaria, han actuado. Pero no sabemos nada, absolutamente nada, de cuál ha sido el contenido de su actuación.

En el hecho político más relevante de esta legislatura Zapatero se ha instalado en los antípodas de lo que Kant reclamaba en su «Paz perpetua». Su conducta constituye una auténtica traición al principio de transparencia, que debe regir como regla de oro en los sistemas democráticos. Zapatero cree que está investido de un poder del que no tiene que dar cuenta. La reclamación de un «ámbito secreto» de una negociación es incompatible con las exigencias de la democracia.Resulta curioso que los intelectuales orgánicos del zapaterismo, que profesan todos ellos su admiración por Kant y blasonan los ideales de «La paz perpetua», han arropado la conducta del presidente del Gobierno, que encarna al Estado Absoluto, alimentado de la moral maquiavélica.

Pero lo que resulta también escalofriante para nuestra democracia es el comportamiento de los grupos parlamentarios que autorizaron la negociación al Gobierno y que ahora se niegan a saber qué ha pasado y admiten, en consecuencia, la posibilidad de una negociación secreta y con cláusulas secretas. Es tanto como hacerse el haraquiri y entregar en bandeja al que ocupa el Poder Ejecutivo los atributos irrenunciables del órgano de la soberanía nacional. Renunciaron a lo que nunca debieron renunciar como representantes del pueblo español.

En el debate sobre el estado de la Nación quedó escenificada la mortal herida inferida a nuestro sistema parlamentario. El presidente del Gobierno, encima indignado, se negó a cumplir el más elemental deber de un gobernante democrático y el Congreso abdicó de sus responsabilidades. Sólo se alzó la voz de Mariano Rajoy para preservar la dignidad del Parlamento y, por lo tanto, de nuestra nación. Ha sido el mejor servicio que ha hecho a nuestra democracia y a España.

Diputado del

Partido Popular

Perdemos crédito

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 7:06 am

POR JUAN PEDRO QUIÑONERO

El uso y abuso de temas cainitas en la escena nacional coincide con la pérdida de crédito en la escena internacional.

Financial Times destaca una crónica donde, tras la consulta de especialistas nacionales e internacionales, como José Manuel Vargas o Mariano Miguel, el matutino financiero llega a esta conclusión: muchos inversores internacionales temen que España esté «cambiando de ciclo» y, como consecuencia, restringen el crédito, retraen sus inversiones y se lo piensan mucho antes de mover ficha financiera, temiendo que la crisis inmobiliaria pudiera agravarse. Financial Times parte de una evidencia: empresas y particulares están muy endeudados, el crédito se enrarece y un banquero que prefiere guardar el anonimato afirma que «los inversores se preguntan si estamos asistiendo al principio de un cambio de ciclo económico o a un reajuste de precios».

Esa incertidumbre de los inversores internacionales coincide con movimientos de peones diplomáticos con el paso aparentemente cambiado. En París, Le Figaro comenta por extenso la visita de Nicolas Sarkozy a Argel, donde intenta hacer avanzar el proyecto diplomático de la Unión Mediterránea. Sin embargo, en Argel, Liberté publica un largo informe, titulado «España quiere reequilibrar la cooperación militar con Argelia». A juicio de Liberté, Zapatero querría «congraciarse» con Argelia vendiéndole armas, tras haber deteriorado las relaciones bilaterales con posiciones que Argel considera demasiado favorables a Marruecos.

En París, La Croix considera muy diplomático, igualmente, el nombramiento, en La Habana de un obispo español, de Alcázar de San Juan, acontecimiento sin precedentes históricos. Nombramiento del Vaticano, cuando la diplomacia española hacia Cuba suscita reservas entre algunos influyentes aliados europeos.

Hay temas veraniegos que oscilan entre lo eterno y lo mafioso. En Londres, por ejemplo, el Independent se quita el sombrero (y el pijama) ante el «arma secreta española» analizada en ABC: la siesta, «yoga ibérico».

Juan Pedro Quiñonero

REVISTA DE PRENSA

Los pelotas de ZP

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 7:05 am

POR IGNACIO RUIZ QUINTANO

EN un país como el nuestro, donde el fascismo y la democracia, cuando no están prohibidos, son obligatorios, la única educación para la ciudadanía es la que cada cual saque de la contemplación del poder. Los nuevos ministros, por ejemplo, son un caso de cobismo obsceno a una jefatura política. ¡Se rozan más que el gato de una venta! Cualquier adolescente que los haya visto hacer la barba en el telediario, no tendrá que mirar ningún libro para saber qué se necesita en España para triunfar. El resto es tabarrón.

Y lo ideal no es que, como con Franco nos pegaron el tabarrón de la Formación del Espíritu Nacional, con Rodríguez hayan de pegarnos el tabarrón de la Educación para la Ciudadanía. Lo ideal sería que nadie nos pegara tabarrones. Pero, entonces, ¿de qué vivirían Marina y la ministra de Marina?

La ministra de Marina es la señora de Arenillas, el de los Valores, una mujer que tiene todo el aire de una gallina que ha descubierto que uno de los huevos que incuba no es suyo, sino de pato, y el pato es Marina, que no es un Arma, sino un filósofo. Por encargo de la ministra de Marina, Marina va a proveer a nuestros púberes de una educación para la ciudadanía que es una cosa para hacer rabiar a los curas. (Los púberes entenderán ahora por qué el Gobierno de Rodríguez ha distinguido al volteriano de sacristía Peces Barba con la más alta condecoración naval.) De hecho, esa marinada pedagógica que nos venden sólo huele a venganza de una banda de ex seminaristas venidos a menos que en esa edad incierta en que la sexualidad no se ha definido recibieron del cura que los cuidaba un capón o sosquín que ha obrado en el tarro del rencor con la magia del kéfir.

-Necesitamos que la sociedad sea feliz- es uno de los dichos de Marina, el filósofo, para vender ese molde de hacer progres como buñuelos que es su Educación para la Ciudadanía.

¿Educar en valores democráticos? «Geometría y poesía: con eso basta», dijo Alain. Y el buen Arne Naess discutió y publicó más de trescientas definiciones diferentes de democracia con el fin de socavar las bases de los políticos que decían que la democracia requería esto y aquello. Los teóricos soviéticos que decían que «ellos» producían democracia «real». Y los demócratas británicos que decían que la democracia «real» era muy diferente. Naess sólo socavaba las bases, no acusaba de error. Los británicos se retrotraían a ciertos autores del mundo griego, y los soviéticos, a Platón y Aristóteles. Todos tenían un pez gordo tras ellos, y lo que Naess hacía era, simplemente, que fuera más complicado para los propagandistas monopolizar el término.

Marina no es Naess. La prueba es que Marina dice cosas como que «el franquismo nos hizo abominar de los Borbones». Típico del humanismo español es, desde Séneca, confundir la moral y la política, pero es que Marina confunde el franquismo con la República, que fue la que un 20 de noviembre, a las tres de la madrugada -precisamente el detalle que más le gusta a Anguita-, declaró desposeídos de todos sus derechos al Rey y a sus descendientes, autorizando a cualquier ciudadano a disponer de sus personas, si fuesen halladas en territorio nacional.

-Tratamos de introducir una polémica fuerte. Nos dijimos: si queréis Educación para la Ciudadanía, la vais a tener, pero de verdad. Se trata de introducir en un espacio inesperado una postura muy de izquierdas. Si no hay una reflexión sobre la sociedad capitalista, el discurso sobre la ciudadanía se convierte en una estafa.

Eso tiene dicho, con una honradez impropia de su secta, uno de los educadores-escribas de Marina, Liria, que también es filósofo.

-Explicit hoc totum. Pro Christo, da mihi potum -pedían, al acabar, los escribas medievales.

-Marchando una de «Romanée Conti» -contestaría la ministra de Marina y señora de Arenillas, el de los Valores.

«Educar en valores» es el nuevo tabarrón de Rodríguez, que promete el próximo Cervantes al cobista que más «boutades» eche a la olla de la Educación para la Ciudadanía, y Goytisolo va el primero.

Un milagro para el PP

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 7:04 am

POR M. MARTÍN FERRAND

¡POBRE José Bono! De nuevo está dispuesto a sacrificarse por todos nosotros y volver a la política activa y militante, que llegó a distanciarle de su propia familia. Que monseñor Cañizares se lo pague y los electores de Toledo se lo compensen con sus votos cuando toque, ya pronto, acudir a las urnas. El más facundo de todos los personajes del socialismo presente ha vuelto a utilizar la conseja de Francisco de Quevedo para conseguir que todas las mujeres de la corte vayan tras él: ponerse delante de ellas. En el revuelo de su reaparición ha conseguido, a pachas con José Luis Rodríguez Zapatero, hacerle un feo al pulcro y exquisito Manuel Marín; pero todo vale para la mayor gloria y presencia de un personaje que, sin el más mínimo sentido del ridículo, es para muchos una esperanza nacional.

Lo que sí queda claro es que el socialismo se mueve. Adelántense o no las próximas legislativas, el presidente ha puesto en marcha su poderosa máquina propagandística y, sin parar en barras, en vísperas del sesteo vacacional, el PSOE es un torrente de actividad. «Todos a sus puestos de combate», parece haber gritado el contramaestre José Blanco y allá van, decididos y contentos. Alguno de los miembros de la renovada tripulación de Zapatero, como el jocundo Bernat Soria, ni tan siquiera ha tenido tiempo de arrancar de la bocamanga del traje nuevo, el de su promesa ante el Rey, la etiqueta comercial, marquista, con la que algunos sastres industriales convierten en suboficiales a quienes lucen su ropa prêt-à-porter.

Ante tal zafarrancho de combate, muestra inequívoca de la voluntad de victoria que anima las filas socialistas, podría pensarse en algo parecido, aunque de signo contrario, entre los responsables del PP, las huestes que encabeza Mariano Rajoy. Nada más lejos de la realidad. El jefe atiende la marcha del tour y asume el riesgo de la fatiga muscular que puede llegar a producir la contemplación del pedaleo ajeno y su estado mayor, entre faltón y receloso, continúa el debate sobre si son galgos o podencos los perros que les ladran para impedirles el paso por el camino que lleva a La Moncloa. Impulsos como el del retorno de Rodrigo Rato o sutilezas inoportunas, como la de Esperanza Aguirre frente al problema de la gobernación en Navarra, no computan en sus tablas tácticas.

Algunos analistas atribuyen la fuerza real de Zapatero a la capacidad de seducción, que ejerce con todos los grupos parlamentarios que le sostienen y han convertido al PP en monopolista de la oposición. Algo de eso habrá; pero la verdadera ayuda que encuentra el Gobierno -tan monotemático, tan estéril- reside en la pasividad de Rajoy y su entorno. Están encantados de haberse conocido los unos a los otros y así, en formación cerrada y excluyente, pretenden recuperar el poder que, de hecho, le regalaron al de León. No podemos negar la eventualidad de los milagros; pero, en nuestros días, los santos y vírgenes de más devoción se ocupan en tareas taumatúrgicas de mayor interés social.

La persiana

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 7:03 am

POR IGNACIO CAMACHO

TIENE la política española una enorme apariencia de volatilidad, que pulveriza las grandes categorías para premiar lo anecdótico y convierte en mera táctica cualquier pretensión de estrategia. Los grandes asuntos apenas duran días; los más ligeros, horas. El resultado es una espuma mediática de escasa consistencia en la que todo parece subordinado a la inmediatez, a la contingencia y al corto plazo.

Así, poco tiempo después de perder las elecciones locales y de ver cómo se hundía su proyecto estratégico con el final de la tregua de ETA, Zapatero parece haber recuperado el aliento y la iniciativa, mientras el PP ofrece inquietantes síntomas de abotargamiento. Cunde la euforia socialista tras el debate del Estado de la Nación y los retoques de cosmética gubernamental, en tanto muchos militantes populares se desasosiegan ante la sensación de que Rajoy ha bajado la persiana hasta después del verano, dando unilateralmente por concluida la temporada. En una escena dominada por la inminencia de lo urgente, los estados de opinión pública oscilan con rapidez ciclotímica que no da tregua a la reflexión.

Probablemente sea cierto que Rajoy, hombre de tranco lento, ha firmado ya las actas de exámenes del curso. En su visión de la política, mucho menos agitada que la versátil zozobra del debate público, los tiempos discurren más despacio y los conceptos sedimentan de modo más profundo. El líder del PP estima, con razón o sin ella, que las dificultades de Zapatero no han caducado bajo la flamante capa de maquillaje, y que su incapacidad para gobernar le hará crisis de nuevo en cuanto aflore el primer problema serio. Se apoya en la propia experiencia del aznarismo, que creyó superado el desgaste de Irak porque salió vivo de las municipales de 2003, pero cayó en cuanto la catástrofe del 11-M pasó factura retardada. Piensa que a ZP le va a ocurrir lo mismo, y que el cartero que trae la minuta diferida de sus colosales errores aún ha de llamar por segunda vez a la puerta.

Por eso no toma prisa, aunque la desazón de su gente le obligue, como ayer, a contraatacar exhibiendo a cuentagotas una agenda que prefiere guardar hasta otoño. Tiene un equipo visiblemente quemado, que piensa arrastrar hasta el final, y mueve sus piezas lentamente, confiado en que el manejo de los tiempos está de su parte. Acaso minusvalore demasiado a su rival, al que apenas concede, como dijo en Las Cortes, la talla de un subsecretario. O quizá tenga, simplemente, un concepto cachazudo de la política. Lo cierto es que espera, sin conmoverse por la premura ni agitarse de impaciencia, a que la memoria colectiva haga su trabajo por debajo de la espuma y la marea.

El punto débil de esta estrategia consiste en que los tiempos reales dependen del presidente. En ninguna parte está escrito que una remodelación del gabinete signifique el agotamiento de los plazos de la legislatura. Sólo Zapatero sabe -quizá ni siquiera él- si quedan siete meses o tres. Y en este último caso, la ventaja será para quien antes haya hecho los deberes…y levantado la persiana.

¿Recuerdas aquel 12 de julio?

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 7:02 am

POR ANTONIO BURGOS

NO sé si esto lo explican en las Facultades de Comunicación. No, tranquilos, no es que sea noticia que un hombre arañe a un gato, o que sea noticia que ZP no haga hoy una zapatiesta. Mi Teoría de la Información afirma que las noticias verdaderamente importantes son aquellas que, aun transcurrido mucho tiempo desde que se produjeron, hacen que recordemos perfectamente dónde estábamos y qué hacíamos en el momento en que nos enteramos de ellas.

Puede usted mismo hacer la prueba. ¿A que se acuerda perfectamente de dónde estaba y qué estaba haciendo hacia las 3 de la tarde de aquel 11 de septiembre en que le dijeron que un avión se había estrellado contra las Torres Gemelas? ¿A que se acuerda perfectamente de dónde estaba y qué estaba haciendo a prima hora de la mañana de aquel 11 de marzo en que le dijeron que pusiera la televisión, que había estallado una bomba en un tren de cercanías en Madrid? ¿A qué recuerda dónde estaba cuando le dijeron aquel 23-F que unos guardias civiles habían asaltado el Congreso?

Cada uno puede hacer su sentimental Memorial de Noticias con este sistema de valoración. ¿Quién se acuerda de lo que estaba haciendo y dónde estaba cuando le dijeron que ZP había ganado las primarias del PSOE? Pues los mismos que evocan cuándo y cómo supieron que Pimentel ya no era ministro de Trabajo: absolutamente nadie. En cambio, los de la Generación del 68 (que así habrá que llamar a la que hizo la Transición) nos acordamos perfectamente no sólo de dónde estábamos, sino quién nos llamó a casa en aquel amanecer del 20-N para decirnos que Franco había muerto. O en qué veraneo estábamos cuando el hombre puso un pie no sabemos aún si en la Luna o en el flequillo televisivo de Jesús Hermida. Y tirando de moviola hacia atrás, evocamos perfectamente cuando de niños nos enteramos que un toro había matado a Manolete, o cuando de estudiantes supimos del asesinato de Kennedy en Dallas.

Hace diez años se produjo una de estas noticias de cinco estrellas. De las que mueven y conmueven al mundo. Fue el prendimiento y sacrificio de Miguel Ángel Blanco a manos de los asesinos de la ETA, justamente porque un Gobierno fuerte y con dignidad nacional no cedió ni un palmo en todo lo que el Estado está ahora claudicando, con los pantalones por los calcañares.

Que cada cual se ponga la mano en el pecho y evoque aquella calurosa tarde de verano. Aquel 12 de julio en que ya expirado el plazo del ultimátum dado por los criminales y todavía teníamos la remota esperanza de que tuvieran corazón, no cumplieran su amenaza y Miguel Ángel Blanco apareciese vivo en alguna solitaria campa vascongada. A mí me parece que estoy volviendo a vivir aquellas horas de angustia. Era en Marbella, en los baños de Río Real, donde estaba en aquellos días incosoleando. Se había hecho sobre toda la playa un extraño silencio, sólo roto por la letanía dolorosa de las chicharras bajo los pinos piñoneros, por la voz triste de algún lejano transistor con el que alguien se aferraba no sé si a una angustia o a una esperanza. Recuerdo aquel silencio de anuncio de sacrificio y muerte como si lo estuviera oyendo ahora. Porque el de España entera fue un silencio de los que se pueden escuchar, un silencio de albero y azahar, como el de la plaza de los toros o el de la cofradía de ruán de la Madrugada. Y recuerdo cómo, de golpe, como si un disparo asesino se hubiera oído en España entera, aquel silencio se rompió en las voces de la tragedia, en el relato impresionante del cuerpo hallado por unos cazadores con un tiro en la nuca, del hilo de vida que aún le quedaba a Miguel Ángel Blanco cuando llegó al hospital. (Al mismo hospital, por cierto, donde ahora el Estado hocicó con el Juana Chaos.)

De lo que luego vino, también nos acordamos todos. ¿Todos? Aquí también establezco otro sistema de valoración en torno a las circunstancias de esta noticia. Puede usted saber si un español tiene corazón o es un mal nacido si recuerda perfectamente aquellas negras horas de la sangre de Ermua o si mira para otro lado. Y más que nada, si, olvidándose de Miguel Ángel Blanco y de la España del Espíritu de Ermua, a ese lado ignominioso para el que mira con tal de no contemplar su propia indignidad le pone el vergonzante nombre de Proceso de Paz.

Campbell y los notarios de cabecera

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 7:01 am

EL fichaje de especialistas en comunicación, contratados de forma selectiva para ponerse al servicio de dirigentes políticos, se ha convertido en un recurso generalizado en muchos países, y no solamente en el caso de los grandes líderes, sino también a niveles más modestos de la administración pública. Por un lado, la misión de estos cotizados profesionales consiste en acercar a la sociedad y hacer más humanos a los líderes políticos durante el ejercicio de sus funciones, a cambio de lo cual parecen atribuirse el discutible derecho a ganar dinero revelando lo que en su momento se esforzaron por ocultar, como una especie de complemento remunerativo. Para describirlo en términos simplistas, primero se dedican a maquillar la historia oficial y, después, a aderezar la real. Entre la confidencia y la traición, surge con fuerza y enormes garantías de éxito un nuevo subgénero literario.

El último caso ha sido el protagonizado por el periodista británico Alastair Campbell, que acaba de publicar un trabajo sobre «Los años de Blair». Ahora, Campbell se comporta como la mayor parte de los que han estado en el entorno del ya ex primer ministro -y, seguramente, como también sucederá en el caso del presidente norteamericano George W. Bush y otros dirigentes de la primera línea política de aquel tiempo-, tratando de desvincularse del proceso de decisión que llevó a la guerra de Irak, a pesar de que fue Campbell quien estuvo transmitiendo las consignas y forzando las informaciones de la BBC hasta el estallido del «caso Kelly».

Tal y como se ha planteado el relato del ex asesor de Blair, las confesiones de Campbell llevan a pensar que, cuando uno de estos especialistas comunicadores se dedica a contar las interioridades del periodo de gestión política en el que ha intervenido, uno de sus principales objetivos -si no el primero- termina siendo el de salvaguardar su propia imagen. Es más: si se tiene por bueno lo que se ha publicado, y lo que sin duda se publicará sobre los momentos cruciales de la actividad en la Casa Blanca o en el 10 del Downing Street, se puede prever un panorama en el que, alrededor de Blair o Bush, sólo había en su momento gente opuesta a los planes militares, mientras que los orígenes de la decisión de lanzar aquella polémica operación bélica apuntarán directa y exclusivamente, en un mar de escepticismo activo, a los dirigentes de primerísima línea. Si lo que se cuenta en esta especie de vindicaciones fueran siempre informaciones honestas, tal vez podrían llegar a convertirse en un material práctico para los historiadores, analistas que en la posteridad quizá pudieran encontrar en estos ensayos, ya digerida, la intrahistoria de los procesos más importantes de nuestro tiempo. Sin embargo, escritores como Campbell deberían advertir en el prólogo de sus ensayos de las limitaciones de su contenido, porque hay que saber que a los fracasos pocos se alistan. Ni siquiera para contarlos.

Energía nuclear y debate sereno

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 7:00 am

SE equivoca el Ministerio de Industria al minusvalorar los continuos avisos de los expertos que advierten de la creciente escasez del petróleo y de su inevitable encarecimiento, un olvido que conduce a una preocupante carencia de políticas energéticas que, previsoras, aseguren el suministro futuro de energía barata y suficiente, o que simplemente propicia propuestas voluntaristas y evanescentes, con errores como la renuncia a la energía nuclear. En el ámbito energético, el Gobierno no debe ampararse en una política de mensajes equívocos y ambiguos, sin calendarios definidos ni alternativas, eludiendo además un debate sereno sobre el uso de la energía nuclear, por la que sí apuestan algunos de los países más exigentes en requisitos medioambientales y de seguridad. Hurtar este debate, plantearlo de modo parcial y desenfocado, y renunciar a esta alternativa supone incrementar la ya alta y peligrosa dependencia energética exterior, cercana al 80 por ciento de la energía consumida, con lo que se agravan los peligros para España de un encarecimiento de los combustibles fósiles y de su inevitable reemplazo por otras energías, incluidas las alternativas.

El ministro de Industria, Joan Clos, participó ayer en el Foro ABC, un referente en la vida económica y política española y lugar de encuentro de relevantes personalidades, en el que repasó los retos de su Ministerio en materia energética, industrial, turística o de telecomunicaciones, así como otros asuntos de actualidad. Entre ellos, abordó la desorbitada multa que la Comisión Europea impuso a Telefónica la pasada semana. Clos manifestó que se estudiará con detenimiento la sanción, de casi 152 millones de euros, y que, en su caso, será recurrida por el Ministerio y la Comisión del Mercado de las Comunciaciones. Hará bien el ministro en defender contundentemente las propias facultades del Ministerio y de la CMT, puestas en cuestión por la sanción de Bruselas, lo cual no es de extrañar, dado el desprestigio al que el Gobierno socialista está sometiendo a los distintos órganos reguladores y supervisores por la permanente agresión a su teórica independencia. Clos debería ser el primer interesado en que nuestros órganos reguladores ganen en respeto y credibilidad ante Europa. En el caso de la multa a Telefónica, queda patente que la operadora cumplió escrupulosamente con lo exigido por la CMT, a pesar de lo cual fue multada duramente. Se crea así una inseguridad jurídica, lo que debería mover a Industria a defender la actuación de Telefónica y aclarar las reglas de competencia que deben seguir las operadoras. Además, Clos no debe desatender un mercado competitivo que asegure el máximo uso de las tecnologías de la información y de las telecomunicaciones de la forma más barata y universal posible.

El Gobierno, ausente en Ermua

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 6:59 am

SÓLO el Gobierno socialista parece haber olvidado, en el bando de los demócratas, que ayer se cumplió el décimo aniversario del secuestro de Miguel Ángel Blanco, asesinado dos días después por ETA. En la agenda gubernamental no hubo ayer un minuto de tiempo para que cualquiera de los miembros del Ejecutivo asistiera a uno solo de los actos organizados en homenaje y recuerdo por el concejal del Partido Popular. Nadie en el Gobierno dedicó una palabra solemne, una expresión de sentimiento, más allá de la escueta referencia hecha por el ministro del Interior durante la rueda de prensa que dio tras presentar un portal de internet sobre riesgos naturales. Tuvo razón Alfredo Pérez Rubalcaba al destacar que la lección más importante de aquellos días de hace diez años es que consiguieron «reforzar la unidad» entre los partidos. Lo que hay que añadir es que la verdadera unidad que desencadenó el vil asesinato de Miguel Ángel Blanco fue política y social para conseguir la derrota de ETA, y por eso se quedaron fuera de ella -y aun en su contra- los partidos que nunca apostaron por este objetivo. Algunos de ellos montaron en 1998 -ni un año había pasado desde el asesinato de Blanco- el pacto de Estella y se opusieron a todas las reformas legales que el PP y el PSOE aprobaron para arrinconar a los terroristas. Ermua fue un espíritu, pero también una acción muy concreta que empujó, por un lado, al Estado a no aceptar con resignación la continuidad del terrorismo y, por otro, a los partidos constitucionalistas a intentar cancelar la hegemonía nacionalista.

Las cosas han cambiado de forma dramática porque es muy evidente que el PSOE ya no asume el legado del «Espíritu de Ermua». Y así es como, nuevamente, el presidente del Gobierno se hace invisible en un momento doloroso para este país, como sucedió tras el atentado de la T-4, la emboscada terrorista del Líbano o el alevoso crimen islamista de Yemen. No siempre se puede ser el portavoz de las buenas noticias, y Rodríguez Zapatero debería saber que en el cargo de presidente también está comprendida la obligación de acompañar a la sociedad cuando sufre por el terrorismo. Habría bastado -hoy ya es tarde- un recuerdo a la persona de Miguel Ángel Blanco, un apoyo expreso de algún miembro del Gobierno a su familia en un momento de recuerdo de su dolor en aquellos agónicos días de hace diez años. Nadie habría echado de menos en boca del presidente una referencia al valor político de la rebelión de Ermua, porque Ermua es la antítesis de cuanto ha sucedido desde 2002 entre el PSOE y el Gobierno socialista, de una parte, y Batasuna y ETA, por otra. Pero este nuevo silencio de Zapatero es inexplicable.

El asesinato de Miguel Ángel Blanco dictó muchas lecciones, plenamente válidas como denuncias de la política de diálogo con los terroristas llevada a cabo en estos últimos años. Hace diez años cobraron todo su valor los principios políticos y éticos más importantes a los que puede apelar un Estado democrático: no ceder al chantaje terrorista, unir a los ciudadanos y a los partidos políticos, defender la dignidad nacional, rechazar la negociación política. La dificultad del PSOE y del Gobierno para recordar Ermua es políticamente comprensible, porque entraña una contradicción con ellos mismos que no pueden superar. No es compatible Ermua con negociar con Batasuna clandestinamente desde 2002, ni con ETA desde junio de 2005; ni con ceder al chantaje de De Juana Chaos; ni con dar impunidad a Arnaldo Otegi, por más que, ahora, cuando conviene, uno y otro estén en prisión; ni con abrir de nuevo los ayuntamientos a la izquierda proetarra; ni con faltar a la verdad a los ciudadanos, al Partido Popular y al Parlamento, ni con atacar al Foro de Ermua -calificado por un dirigente socialista vasco como «brazo armado» del PP- y a «Basta Ya». Aun así, Rodríguez Zapatero debió pronunciarse públicamente ayer sobre este aniversario y mostrar hacia Miguel Ángel Blanco y su familia, en particular, y hacia las víctimas de ETA, en general, la disposición personal que ha mostrado a las víctimas de otros terroristas durante esta legislatura.

Yo, Rodríguez Zapatero

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 6:56 am

POR MIQUEL PORTA PERALES

LA izquierda tiene miedo al vacío. Por eso, cuando en el último tercio del pasado siglo entran definitivamente en crisis sus presupuestos básicos -afán de redención, determinismo histórico, sociedad reconciliada, predominio de lo colectivo sobre lo individual, e intervencionismo económico, político, social y cultural-, intenta redefinirse para adaptarse a la realidad. Una primera oleada revisionista inunda el continente europeo con trabajos como los de Alec Nove, Peter Glotz, Eric Hobsbawn o John E. Roemer. Intento fallido que, a la postre, se muestra incapaz de superar el lastre del intervencionismo estatal, la solidaridad de clase y la ética igualitarista. Una segunda ola revisionista trae las propuestas de Alain Touraine, Oskar Lafontaine y el dúo formado por Daniel Cohn-Bendit y José María Mendiluce. De esta ola surgirá la retórica de los entonces denominados nuevos movimientos sociales -pacifismo, feminismo, ecologismo, movimientos por la liberación del cuerpo- que, con el tiempo, evolucionará hacia ese neointervencionismo edulcorado y pegajoso que nos invade y ha sido bautizado como «buenismo». Entre una y otra ola, la «Tercera Vía» de Anthony Giddens -libertad, responsabilidad, desarrollo, productividad, educación, inversión social y conservadurismo filosófico- hace fortuna gracias a Tony Blair. También ve la luz, aunque no llega a ponerse en práctica, el llamado Programa 2000 del PSOE -Materiales de referencia para el debate: programa de investigaciones del pensamiento socialista, 1989- que apuesta por la democracia formal, la libertad de competir en el mercado y la concertación social en el marco de una producción económica sin explotación. Con posterioridad, el renovado PSOE dirigido por José Luis Rodríguez Zapatero elabora un documento, que se presenta como manifiesto -Ciudadanía, Libertad y Socialismo, 2001-, en que propone una democracia cívica que escuche y defienda a los ciudadanos, reclama un Estado corrector, y señala la necesidad de limitar la concentración del poder y de luchar contra el crecimiento de la desigualdad. Rodríguez Zapatero califica el proyecto de «socialismo liberal». Se verá obligado a renunciar a dicha etiqueta por las críticas de Manuel Chaves que afirma que el PSOE no ha de ser «menos socialista y más liberal».

El balance de este soi-dissant proceso de redefinición de la ideología de la izquierda muestra tres cosas. En primer lugar, es evidente que una parte del socialismo, inasequible al desaliento, es incapaz de renovarse y sigue convencida de estar en posesión de la verdad y conocer las leyes de la historia. En segundo lugar, queda claro que otra parte del socialismo sólo es capaz de modernizar la retórica del discurso, pero continúa instalada en la certeza de saber cuál es la línea correcta que seguir para redimir al hombre y salvar la Naturaleza. En tercer lugar, existe una parte del socialismo que sí consigue renovar el discurso y la política, pero topa con unos límites muy difíciles de franquear en un mundo caracterizado por su extrema complejidad. Parafraseando a Nietzsche, se podría decir que el socialismo -la izquierda- permanece atrapado entre el pasado de una ilusión incumplida y el futuro de una promesa imposible.

Y en eso que Rodríguez Zapatero pretende salir de la encrucijada, quiere llenar el vacío en que se encuentra el socialismo dando una vuelta de tuerca. Pero, una vuelta de tuerca hacia atrás. Rodríguez Zapatero elige el populismo. No resulta fácil saber de qué hablamos cuando hablamos de populismo. El populismo es aquel movimiento predominantemente campesino de rechazo del desarrollo capitalista que apareció en la Rusia zarista de la segunda mitad del XIX, o aquel movimiento de carácter radical que floreció en Estados Unidos a finales del XIX y evolucionó hacia el socialismo, o aquel movimiento que surgió en Iberoamérica durante las primeras décadas del XX con la intención de hacer frente a las oligarquías nacionales. Y aún más: existe un populismo pacífico y uno violento; un populismo conservador, uno liberal, uno socialista y uno anarquista. En cualquier caso, se puede concluir que el populismo no es, propiamente hablando, una ideología. El populismo -carente de ideología, pero sobrado de olfato: ahí reside el secreto de su éxito y de los desastres que engendra- se limita a un discurso demagógico que remueve y promueve los sentimientos, emociones, temores, odios y deseos del pueblo con el objeto de alcanzar y conservar el poder. Un detalle que remarcar: si toda dictadura requiere un dictador, todo populismo requiere un líder que reduzca la infinita complejidad del presente a la simpleza de sus consignas seudoideológicas. Líder que, por lo demás, está convencido del papel anticipador -una suerte de predestinación- que le ha reservado la Historia. El título de Augusto Roa Bastos -una reflexión sobre el poder y la condición humana- le viene que ni pintado: Yo el Supremo.

José Luis Rodríguez Zapatero, el que clama a las multitudes, queda bien retratado en la entrevista -como todo populista, el presidente no se distingue por el alcance de su producción teórica- que concedió a los periodistas italianos Marco Calamai y Aldo Garzia para el libro Zapatero. Il socialismo dei cittadini (Feltrinelli, 2006). Entrevista que, parcialmente, puede encontrarse en la edición del diario italiano L´Unità de 10 de febrero de 2006. El líder populista aparece cuando afirma que se trata de «ser auténticos» y «practicar un nuevo modo de hacer política» que «escuche a los ciudadanos». La demagogia populista, aderezada con sentimentalismo, toma cuerpo cuando, después de asegurar que «la figura de mi abuelo ha tenido un peso decisivo en mis convicciones», concluye que del mismo ha heredado «el amor por el bien, un ansia infinita de paz y el mejoramiento social de los humildes». Para terminar, en un texto literalmente antológico, Rodríguez Zapatero se ve a sí mismo, aunque parezca afirmar lo contrario, como un elegido: «No es que me sienta predestinado, porque nunca en la vida se planifica llegar hasta este punto, pero yo creo que mi padre empujó a uno de sus dos hijos a impregnarse de la vida pública para que, de algún modo, con su comportamiento, con su trayectoria, rehabilitase plenamente la figura de su padre». Y ello -a modo de resumen y compendio del populismo demagógico-, en el marco del socialismo: «Yo he devenido socialista con la idea de alumbrar una sociedad en que todos los ciudadanos seamos libres, en la cual ningún hombre -y ninguna mujer, añado- sea la sombra de otro hombre. La causa de la emancipación humana es una causa socialista».

De la teoría a la práctica. ZP, es decir, Zapatero Populista, apuesta -sonriente, a mayor gloria de sus prosaicos intereses electorales: el olfato- por la retirada de las tropas de Irak, la Alianza de Civilizaciones, el Estado pastor, el diálogo como terapia buenista, la paz como valor absoluto, los matrimonios homosexuales, la discriminación positiva, el nacionalismo energético, la memoria histórica y una idea alternativa de España. ZD, es decir, Zapatero Demiurgo, especie de alma universal que se considera moralmente superior, que se apodera de la palabra y construye la verdad para proteger al pueblo de la extrema derecha, es un personaje digno de una tragedia griega. Loescribió Eurípides, hace veinticinco siglos, en Las suplicantes: «El demagogo suele hacer las delicias del pueblo, pero a veces su desgracia».

MIQUEL PORTA PERALES

Crítico y escritor

“Diez años de soledad” por Santiago González

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 6:54 am

El blog de Santiago González:  http://santiagonzalez.blogspot.com

Ayer se celebraron dos actos conmemorativos en Ermua, el pueblo de Miguel Ángel Blanco Garrido, concejal popular secuestrado tal día como ayer de hace 10 años, y asesinado 48 horas más tarde cerca de Lasarte.

El primero de ellos fue una manifestación convocada por la Fundación Miguel Ángel Blanco, a la que asistieron los familiares del concejal asesinado, dirigentes del partido en el que militó y unas 3.000 personas, según la información del diario El País.

El segundo, un acto del Ayuntamiento convocado en el parque San Pelaio, junto al monumento conmemorativo de Agustín Ibarrola, asistieron concejales de todos los partidos con representación en la localidad, el portavoz del PSOE en el Congreso, Diego López Garrido; los dirigentes del PSE Patxi López y Rodolfo Ares; el delegado del Gobierno, Paulino Luesma y unas 200 personas. Por exigencia del PNV fue eliminada del comunicado la referencia al ‘espíritu de Ermua’ que habían propuesto los concejales del PP. La soledad del PP era esto, si me permiten una paráfrasis impropia.

Llama poderosamente la atención que ayer, aniversario de un día que conmovió a toda España y puso a Ermua en el mapamundi como la capital del dolor y de la rebeldía cívica contra la barbarie, el alcalde de Madrid asistiera a la manifestación de la Fundación Miguel Ángel Blanco y no lo hiciera el alcalde de Ermua, el hombre que mejor encarnó el espíritu de Ermua en aquellos tres días de julio.

Ni un solo ministro acudió a ninguno de los dos actos. Sólo tenía una excusa razonable el del Interior, que estaba deteniendo etarras. El presidente del Gobierno envió al acto del Ayuntamiento una carta de adhesión:

 

Durante el acto, que se desarrolló frente al monumento en memoria de las víctimas del terrorismo, el alcalde Carlos Totorika ha leído un comunicado del presidente del Gobierno, en el que José Luis Rodríguez Zapatero, expresa su “profunda solidaridad” con los vecinos de Ermua y manifesta que las movilizaciones de hace diez años “fueron, son y serán siempre un símbolo de la voz del pueblo frente al terror”.

El presidente ha ignorado el protocolo más elemental del duelo. No se entiende, en efecto, que se solidarice con los vecinos del concejal asesinado, sin hacerlo previa y preferentemente con la familia de Miguel Ángel y el partido en el que militó. No tiene mucho sentido darle el pésame a los vecinos o al equipo de fútbol del difunto y no tener una palabra para sus familiares y el partido. Alguien debería informar al presidente de que Miguel Ángel Blanco no fue asesinado por ser de Ermua, sino en su condición de concejal del Partido Popular.

Hay un modelo para estos comportamientos:

El 23 de febrero de 2000, al día siguiente del asesinato, Arzalluz visita la capilla ardiente donde se exponen los restos mortales de Buesa. Le velan compañeros del Partido Socialista, como su amigo Javier Rojo, Txiki Benegas, Ramón Jáuregui y Rosa Díez. También algunos familiares, entre los que está su hermano Jon, afiliado al PNV que la víspera había mostrado una sobrecogedora falta de emoción al comentar en los informativos de ETB el asesinato de su propio hermano.

Acompañan a Arzalluz algunos miembros del EBB, como José Antonio Rubalkaba y Joseba Egibar. Los visitantes nacionalistas pasan junto a los correligionarios de la víctima sin saludarles y sin darles el pésame. Después de permanecer un momento frente al féretro, Arzalluz inicia la retirada, seguido por los suyos. Cuando está a punto de alcanzar la puerta, Rubalkaba se adelanta y le retiene: “Ven. Ven a saludar a Jon Buesa.” Arzalluz vuelve sobre sus pasos, abraza a Jon Buesa y se marcha, pasando por cuarta vez frente a los estupefactos dirigentes socialistas sin dirigirles la palabra ni la mirada. (‘Palabra de vasco’, Santiago González. Espasa, 2004)

Tras sucesos como estos se generalizaban expresiones como “todos somos Miguel Ángel Blanco” y se hizo tópico del columnismo “hoy, todos somos del PP”, aunque no deban añorarse. No eran verdad tampoco entonces.

 

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