Y MI PALABRAS ES LA LEY….
Santiago González me cantó esa ranchera ayer tras la lectura del editorial del blog. Él siempre le pone ese punto de originalidad e inteligencia a cualquier comentario político que hace; por eso su blog es de lectura obligada: por la forma y por el fondo.
Pues bueno, sigamos con la ranchera. No conviene que olvidemos el título: El Rey. Pero la letra en su conjunto viene que ni pintada para el asunto:
| Yo se bien que estoy afuera Pero el dia que yo me muera Se que tendras que llorar, Llorar y llorar, llorar y llorar Diras que no me quisiste, Pero vas a estar muy triste Y asi te vas a quedar Con dinero y sin dinero Hago siempre lo que quiero Y mi palabra es la ley; No tengo trono ni reina, Ni nadie que me comprenda, Pero sigo siendo el rey |
Una piedra en el camino Me enseño que mi destino Era rodar y rodar, Rodar y rodar, rodar y rodar Despues me dijo un arriero Que no hay que llegar primero, Pero hay que saber llegar Con dinero y sin dinero Hago siempre lo que quiero Y mi palabra es la ley; No tengo trono ni reina, Ni nadie que me comprenda, Pero sigo siendo el rey |
No hay que llegar primero, pero hay que saber llegar…Tomen nota y piensen un poco. Pero, sobre todo, apúntense el estribillo. Y díganme si no pareciera sino estar escrito para la ocasión. Y para la situación que describen ayer varios periódicos, entre otros El Mundo en su portada:
“El Gobierno pone en marcha el pago de los 2500 euros sin respaldo legal. Hacienda tramita ya los impresos para reclamar el cobro de los recién nacidos sin que el Congreso haya debatido el proyecto de ley. Los demás grupos muestran su indignación por el desprecio al parlamento y anuncian enmiendas”.
La prensa da cuenta de que los ciudadanos que han tenido o adapotado un hijo desde el 3 de julio –fecha del advenimiento de la ocurrencia–, pueden solicitar los impresos desde el pasado lunes para que de esa menera se inicie el trámite de los expedientes y empiecen a pagarse los 2500 antes de las próximas elecciones generales. Sabido es que no existe norma en vigor que lo regule y ampare; que sólo existe un anuncio en prime time, varias ruedas de prensa y un proyecto de ley. En fin, que el desprecio con que actúa el PSOE y el Gobierno respecto al orden establecido, al papel de las instituciones y a la opinión de los Grupos Parlamentarios es verdaderamente notable. Lo que vuelve a hacernos reflexionar sobre esta extraña situación en la que nos encontramos: resulta verdaderamente difícil hacer crítica u oposición cuando el que controla el boletín oficial o las instituciones no tiene ningún límite a la hora de actuar. ¿Cómo elaborar una estrategia para frenar los desmanes cuando la capacidada para idearlos y perpetrarlos supera cualquier tipo de espectativa?
Ayer hablábamos de lo injusto que resulta instituir y poner en marcha una prestación económica que trate de forma igualitaria a quienes están en situación de clara desigualdad. Universalizar las prestaciones económicas es algo verdaderamente regresivo, además de que no sirve en modo alguno para conseguir el pomposo enunciado de “ayuda a las familias y al incremento de la maternidad”. Es simple y llanamente un regalo para caer simpático a todo el mundo. Si de lo que se trata es de ayudar a las familias, de favorecer la maternidad, de favorecer que las mujeres accedan al mercado de trabajo en igualdad de condiciones, de que dejen de ser las únicas responsables del cuidado de la familia –mayores y niños incluidos– lo que hay que universalizar son servicios sociales que posibiliten esa libertad de movimiento y de desarrollo personal. Y si hay ayudas económicas someterlas éstas a baremos correctores que tengan en cuenta la situación de cada una de las familias que pueden ser perceptoras de las mismas.
Pero por si eso fuera poco, el regalo entra en vigor con efectos reatroactivos, haciendo coincidir la fecha con el anuncio de la ocurrencia; y ya para rematar, se tramita la ayuda sin esperar a que exista la ley que lo ampare. Vamos, quédense con el estribillo: “Con dinero o sin dinero hago siempre lo que quiero y mi palabra es la ley….”. Y abochórnense lo menos posible. Pero no se olviden: hace siempre lo que quiere y sigue siendo el rey.
Pues eso es todo por hoy, amigos.