España es una merienda de negros

Agosto 1, 2007

Una cuestión de valores

Archivado en: General, Rajoy — África @ 6:13 am

POR RAMÓN PÉREZ-MAURA

Telemadrid emitió el pasado domingo una de las grandes películas de los últimos treinta años: «Carros de Fuego». Recuerdo muy bien la primera vez que la vi en diciembre de 1981 en el cine Mónaco de Santander, junto a mi madre. En la sala estábamos cuatro personas y no había calefacción. Tres meses después logró cuatro premios oscar, incluído el de «Mejor Película» y las masas se avalanzaron sobre las salas de postín en las que empezó a ser exhibida. Normal.

Era y es una película de valores. Pero vista hoy todavía impacta más que entonces. No ya porque su productor fuera un traficante de armas, Dodi al-Fayed, muerto en París hace nueve años y once meses junto a la enemiga pública número uno de las minas anti persona, Diana, Princesa de Gales. Lo fascinante es cómo ha evolucionado nuestra sociedad alejándose de los valores que se presentaban y defendían en esa película. Así, uno de los dos protagonistas, el pastor de la Iglesia de Escocia Eric Lidell, corría a mayor gloria de Dios y por ello se negaba a hacerlo en domingo. El otro, el judío inglés Harold Abrahams, corría como forma de sentirse realizado y por ello estaba orgulloso de tener una deriva a mayor gloria «of King and country», del Rey y la patria.

Hoy vivimos en una sociedad en la que los únicos que dan prioridad a los valores radicales de su religión son los enemigos de los cristianos. Los que buscan la destrucción de nuestra sociedad, no ya porque tenga unos valores religiosos —que cada vez los tiene menos— sino por la impregnación cultural que han dejado esos valores incluso entre los declaradamente ateos. Y si puede decirse eso del ejemplo que representaba Lidell, tanto o más triste es la memoria de lo que fue Abrahams. Él no defendía unos valores religiosos, sino que como miembro de una minoría —los judíos británicos— quería demostrar que era el más patriota de todos y se integraba en la mayoría. Por desgracia vivimos en una sociedad en la que ni los valores derivados de la cultura del cristianismo ni los del patriotismo aparentan tener ningún futuro. ¿Será sólo un espejismo?

España, negada

Archivado en: General, Rajoy — África @ 6:12 am

POR EDURNE URIARTE

Quienes dicen que los símbolos carecen de importancia, o no comprenden el problema del País Vasco, o no les importa. O desprecian la relevancia democrática de los símbolos políticos. La bandera nacional que es allí objeto de ilegalidad, negación y persecución permanentes, no lo es porque sea un trozo de tela sin mayor trascendencia, como pretenden los que miran los símbolos con escéptica distancia. Lo es porque representa España y la españolidad del País Vasco. Desde el punto de vista legal y desde el punto de vista emocional. Y cuando los nacionalistas la retiran sistemáticamente de las instituciones que controlan, como está ocurriendo, no reprimen, persiguen y estigmatizan únicamente una bandera. Niegan lo que representa. A todos los vascos que se sienten españoles y, obviamente, al Estado y a sus leyes. Y esto, que es un escándalo democrático de enormes dimensiones, se produce diariamente desde siempre, desde el inicio de la democracia, sin que las instituciones de nuestro país y sin que nuestros líderes políticos hayan sido capaces de ponerle freno.

La sentencia del Supremo sirve para llamar la atención sobre el problema, pero no obrará milagros por sí misma porque el escándalo de la persecución de la bandera está firmemente establecido en la vida cotidiana del País Vasco. El escándalo es la normalidad. Hasta tal punto a estas alturas, que ni siquiera cabe ser optimista sobre las consecuencias de esta sentencia. Y no me refiero al cumplimiento estricto de la legalidad, sino a un simple aumento de ese cumplimiento. No hay que olvidar que ese incumplimiento se ha llevado a cabo a través de múltiples trampas de los nacionalistas para saltársela.

Y mediante otro mecanismo igual de importante. El del miedo de la mayoría de los vascos para denunciar esa ilegalidad. No sólo el miedo al terrorismo. También a la disidencia del nacionalismo dominante. La fácil y sistemática negación de la bandera estimula y acrecienta ese miedo. La ausencia de la enseña es la ausencia del Estado y de su protección. La negación de España es la negación de su derecho a hablar, a denunciar, a reivindicar.

En torno al apagón eléctrico

Archivado en: General, Rajoy — África @ 6:11 am

POR PEDRO RIVERO TORRE

AUNQUE sólo sea para que no parezca silencio culpable, creo que merece la pena alguna reflexión desde el lado de la empresa sobre el apagón eléctrico en Barcelona, complementaria de las múltiples que en estos días se están produciendo desde las distintas ópticas de los clientes y/o las administraciones.

En primer lugar, hay que tener en cuenta que se ha tratado de un «accidente» y que debería ser tratado como tal. Es decir, la caída de un cable por razones aún no conocidas y, por tanto, sin poder establecer responsabilidades todavía, si es que las hubiera, o si se trata de un hecho fortuíto no previsible y, por tanto, no culpable. En segundo lugar, este accidente, como ha dicho ya REE, es de los que tienen consecuencias más graves en cualquier sistema de transporte y distribución de energía eléctrica, por muy buenas que sean las redes existentes.

En tercer lugar, es un accidente de muy escasa probabilidad de ocurrencia y, por ello, prácticamente imposible de prever, ya que, como es conocido, la seguridad total no existe, puesto que el coste de evitarlo sería infinito. Todo lo anterior no quiere decir que los propietarios suministradores y las administraciones responsables, no deban de hacer frente a las consecuencias que se deriven de dicho accidente, como ocurre en todos los demás negocios.

Las Administraciones han optado por asumir sus responsabilidades y abrir el correspondiente expediente informativo para aclarar lo sucedido y, en su caso, incoar expediente sancionador en función de las responsabilidades de cada cual. Anticipar, por tanto, lo que pueda derivarse de ese expediente, carece de sentido y podría calificarse como mínimo de oportunista o frívolo.

Pero ¿y las empresas? ¿qué deben hacer? Pero, también, ¿qué han hecho?

En primer término, intentar solventar cuanto antes el problema y restablecer el servicio. Todo el personal disponible (más de 1.000 técnicos y operarios entre REE y FECSA-ENDESA) ha estado ocupado desde el momento de producirse el accidente, trabajando las 24 horas del día, reparando instalaciones, tendiendo un nuevo cable, aportando y conectando más de 200 transformadores, con ayuda además del Ejército, dada la magnitud del problema y el deseo de solucionarlo cuanto antes. Fruto de estos esfuerzos fue el hecho de haber comenzado la reposición, parcial primero y total después, del servicio en tiempos que son considerados como récord por los técnicos de Europa, dadas las graves consecuencias del siniestro y las características de la zona en la que se produjo, pero también teniendo en cuenta la demanda de energía existente en ese momento.

En paralelo, iniciar inmediatamente el expediente informativo y técnico interno, recopilando todos los datos correspondientes a suministro, tensiones, comportamiento de las protecciones, etc, con la doble finalidad de establecer las causas, para aportarlas a los expedientes abiertos por las autoridades, y analizar al mismo tiempo los comportamientos de las líneas, para evitar situaciones análogas en el futuro, como se establece siempre de acuerdo con los protocolos de análisis, no sólo en las empresas españolas sino también en las europeas.

En tercer lugar, adoptar los acuerdos necesarios para contratar por más de 70 millones de euros, las nuevas instalaciones que servirán a las incendiadas.

En cuarto lugar, poner en marcha inmediatamente el proceso de indemnizaciones a los clientes por los daños ocasionados, independientemente de lo que puedan resultar, en su día, de los procesos judiciales que, en su caso, si puedan incoar.

Es evidente que todo puede hacerse mejor y que la excelencia es exigible, máxime cuando se trata de un servicio esencial; pero no es justo ni corresponde a la verdad establecer comparaciones con otras situaciones u otros países, con los que la red española es perfectamente comparable y, en muchos aspectos, con ventaja.

En los últimos años se vienen haciendo inversiones anuales en España que superan los 3.000 millones de euros en transporte y distribución, para atender tanto al mantenimiento, reposición y mejora de líneas y subestaciones, como para hacer frente al fuerte crecimiento de la demanda y a la adecuada evacuación de las energías generadas en nuevas instalaciones clásicas o renovables, de acuerdo con lo estimado o lo necesario en la programación de redes, aprobadas por el Gobierno y el Parlamento. Están pendientes, por otro lado, algunas inversiones altamente necesarias, como, por ejemplo, la interconexión con Europa a través de Francia, con retraso de más de 15 años en las autorizaciones internacionales, como ha reconocido la propia Comisión Europea al declararlas prioritarias este año.

Entendemos que si bien es preciso asumir las responsabilidades que correspondan, también parece justo reconocer los esfuerzos realizados.

¿Contagios intencionados?

Archivado en: General, Rajoy — África @ 6:10 am

POR DIEGO MERRY DEL VAL

El New York Times sorprendió ayer con un artículo de opinión en el que se afirma que los casos de contagio deliberado de enfermedades a pacientes africanos por parte de médicos occidentales constituyen una estremecedora realidad. «Para los occidentales, la reciente repatriación de cuatro enfermeras y un médico búlgaros tras ocho años de detención en Libia,representa el final de una terrible odisea.

Sin embargo, la liberación de los búlgaros aparece como el último episodio de una larga pesadilla sanitaria en la que médicos occidentales y también africanos formados en Occidente han causado mal a la población local y han quedado impunes», afirma Harriet A. Washington, autora del libro «Apartheid Médico: la historia de la experimentación con negros americanos desde los tiempos coloniales hasta el presente». Según Washington, «ignorar de antemano las acusaciones de Libia supone perder una oportunidad de entender por qué en África se ha extendido una peligrosa sombra de sospecha sobre la medicina occidental. África ha acogido a un buen número de médicos desaprensivos que han inoculado agentes letales a personas bajo la tapadera de tratamientos o experimentaciones. La desconfianza generada ha tenido consecuencias directas: desde el año 2003, la polio va en progresión en Chad, Nigeria y Burkina Faso porque la gente cree que las vacunas contienen virus del SIDA o agentes esterilizantes», siendo muchas veces las condiciones higiénicas de los sanitarios las que han provocado estos resultados.

Para compensar, una buena noticia para los bebedores de café. No todo es malo en la denostada bebida, sino que en dosis moderadas ayudaría a combatir el cáncer de piel, según un estudio con ratones de laboratorio destacado por el Nuevo Herald. Finalmente, una dosis de polémica sobre valores éticos, salud e información a cargo del Guardian: el canal británico ITV se ha visto obligado a aclarar que las imágenes de la aparente muerte de un paciente de alzheimer en un reportaje dedicado a la enfermedad no recogen el instante del deceso, sino que éste se produjo dos días después. El final del documental, en el que la cámara muestra cómo el paciente Malcolm Pointon cierra lentamente los ojos, levantaron una oleada de protestas.

Los farsantes de ZP

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POR IGNACIO RUIZ QUINTANO

EL director del Cervantes en Nueva York, que pertenece al «boom» cultoministerial de Calvo (la de «Pixie» y «Dixie») y Molina (el del abuelo celta que votaba a Casares Quiroga), cree que los osos hacen frases como los novelistas españoles, y cita como «frase célebre» del oso Yogui la siguiente, que parece sacada del baúl de Jesús Gil o del taller de lentes de Benito Espinosa, y que, en cualquier caso, resulta muy interesante:

-Es muy difícil hacer predicciones, sobre todo acerca del futuro.

¿Qué va a pasar en España a la vuelta del veraneo?

¡Ojalá en la Facultad de Periodismo nos hubieran enseñado frases del oso Yogui (a mí, la de arriba, me sigue pareciendo de Gil)! Ahora sus alumnos seríamos directores de un Cervantes en Nueva York, en lugar de estar en Madrid comiéndonos los mocos en una columna de papel. Pero en la Facultad de Periodismo sólo nos enseñaron frases de Marx, la mayoría de las cuales resultaban ser de Heine. ¿Qué tal aquélla de que la historia repite como farsa lo que fue tragedia? La verdad es que le viene al pelo a la España de Rodríguez, empeñado, el hombre, en constituirse en epígono del triste tiempo de Azaña, el escritor sin lectores, y el tragador de Negrín.

La España de Rodríguez se lo traga todo. Dominique Aubier, que estudió mucho a Cervantes, aunque no llegó a dirigir ninguno de sus Institutos, decía que, así como algunos países tienen a sus «tragadores» de fuego, de vidrio o de serpientes, España tiene sus… «tragadores de muerte». Lo decía pensando en los matadores de toros, claro, pero es que, con Rodríguez suelto, toreros somos todos. El ciclismo no nos lo va a arreglar D. Bernat, el Merlín de Rodríguez para las cosas de la Salud («¡Salud y República!», es el lema de los últimos ministros), sino los franceses, que nos han bendecido con otro «Tour», el de Contador, madrileño de Pinto. «¿Tú te imaginas cómo deben de estar en Valdemoro?», me dijo un amigo muy chinche cuando en honor de Contador la Marcha Real sonaba en París. (Todos sabemos que Francia es una República de monárquicos, y España, una Monarquía de republicanos, entendiendo por republicanismo la mala educación.)

Tampoco el terrorismo nos lo va a arreglar Rubalcaba -¡cráneo privilegiado!-, ese agitador que le dio dos días a Acebes, que era el tonto, para arrestar a los moros de Lavapiés, mientras él, que es el listo, y que cada día encarna mejor, por patetismo, al «sheriff» de «El hombre que mató a Liberty Valance», en ocho meses todavía no ha identificado a los asesinos de los ecuatorianos en Barajas. Los pocos etarras que caen son morralla, y los pescan los franceses, ellos sabrán por qué. ¿Dónde están los Ternera? Aquí se nos distrae con un traidor de melodrama cazado por un ingeniero de Montes que dirige la Inteligencia Nacional y con la «anábasis» del dinamitero vascongado que pierde los cartuchos en un taxi, al estilo como Chirac, en inolvidable foto, distraía la atención de Rodríguez señalándole con el dedo índice un vencejo en el cielo. La ola de calor africano se abate sobre la piel de toro que nunca fue tal -todos los documentos históricos hablan únicamente de una piel de conejo-, lo que explica que el ministro de Exteriores de un Gobierno que ha negociado pensiones de mil quinientos euros para las milicias etarras tome el té con el ideólogo de Hizbulá. También escama sobremanera la paz con que Chaos y Otegui sobrellevan el verano en los «chabolos» de España. ¿Paz? La prensa de progreso sostiene que el nuevo satélite de observación «Paz» dará a España autonomía estratégica. «¿Por qué ´Paz´?», preguntan a una señora que es Secretaria de Estado de Defensa. «Queríamos que tuviera un nombre femenino -contesta zapaterilmente-, y pensamos que «Paz» refleja de manera evidente para todo el mundo cuál es su objetivo primordial.»

La paz de esta gente consiste, como se sabe, en sacar del mapa a esa derecha que tiene en Aznar a su Eautontimorumenos, aunque sea por una acción tan poco eautontimoruménica como dejarse una melena de Sansón.

Capacidad de respuesta

Archivado en: General, Rajoy — África @ 6:08 am

POR M. MARTÍN FERRAND

A vista de satélite, el espectáculo humeante que ofrecen Gran Canaria y Tenerife resulta pavoroso. Más todavía cuando, a ojo de cámara de televisión, pueden verse las pestañas chamuscadas de quienes tratan de contener y extinguir los fuegos y se palpa la angustia de los miles de personas evacuadas en las dos islas principales del Archipiélago. Un rescoldo de una docena de miles de hectáreas justifica -exige- el uso del calificativo dantesco porque aquello es, sin duda, un infierno en medio del Atlántico, una desgracia inmensa cuya memoria perdurará tanto tiempo como sea necesario para que la flora y la fauna isleñas vuelvan a su ser.

El verano, tardío en sus calores, viene de catástrofes. Son muchos los fuegos que salpican el territorio nacional y, entre ellos, alguno de génesis tan inadmisible como reiterada: no es de recibo que explosione, activada por la espoleta del calor, la munición abandonada en un campo de prácticas de tiro en Sierra Morena. La carretera, como marcan la costumbre y el calendario, chorrea sangre y, en Barcelona, las secuelas de un apagón previsible y no previsto tienen en vilo, y con sofoco, a muchos miles de ciudadanos o, por mejor definirles, de contribuyentes.

La crónica de sucesos, generalmente latifundista y consagrada a los crímenes pasionales, ha cambiado de signo y, en ejercicio de plena ocupación de los espacios informativos, se especializa en catástrofes más o menos naturales. Es algo que puede suceder, y sucede, en todas partes; pero lo que marca el desarrollo de una sociedad y la fuerza de un Estado, al tiempo que mide el nivel de los servicios públicos de emergencia, es la capacidad de respuesta ante las adversidades sobrevenidas y, en muchas ocasiones, irresponsablemente imprevistas.

Los acontecimientos menos deseables demuestran que, en cuanto respecta a la protección civil, estamos en mantillas. Suelen desbordarnos todo lo imprevisto y, trátese de un vertido en el mar, un fuego en la montaña o un accidente de mayor escala, siempre trata de arreglarse con entusiasmo y voluntarismo. Lo primero, por mucho que sea el fervor con que curse, no tiende a producir efectos ignífugos y lo segundo, al anteponer el deseo a la inteligencia, arrastra tanto mérito como escasos resultados.

Los incendios canarios, en los que ha debutado uno de los ridículos inventos de José Luis Rodríguez Zapatero -una unidad militar y distante para ejercer las funciones civiles propias de los bomberos tradicionales-, bien podrían servir para que, sin tentaciones electoreras, una sólida comisión de trabajo integrada por representantes cualificados, por especialización y poder, de los tres planos de la Administración sentara las bases de los mecanismos y servicios que necesitamos para poder resolver eficazmente cuantas emergencias puedan perturbar nuestra rutina cotidiana. Sin heroísmo y con profesionalidad.

Pisarse la manguera

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POR IGNACIO CAMACHO

ENTRE el apagón de Barcelona y los incendios de Canarias, la caprichosa aleatoriedad de la emergencia va a tener a Zapatero en vilo, de acá para allá, durante el previsto comienzo de sus vacaciones. Si el black-out catalán merecía una visita presidencial apaciguadora del victimismo nacionalista, la magnitud de las llamas del archipiélago exige una respuesta igualitaria. Cuidar el viñedo electoral es tarea ingente en la que no conviene permitirse distracciones que induzcan a concluir la existencia de una geografía de la desgracia asimétrica como el federalismo maragalliano, en cuyo magma de confusión arden dispersas las competencias que convierten cada fuego forestal en un caos, en un carajal de gente que va y viene azacaneando al buen tuntún, sin organización, sin mando unificado, sin método, sin un procedimiento reglado ni un orden preciso. A la buena de Dios, a la voluntad bienintencionada o negligente de cada cuál, como un molde simbólico de la barahúnda en que ha cuajado el Estado de las Autonomías, trufado de organismos superpuestos que se pisan unos a otros, literalmente, la manguera de socorro.

No es cuestión de buscar, sistemáticamente, la espalda del Gobierno para descargar el fardo de responsabilidad de cada accidente o cada desgracia, un hábito muy propio de la sociedad de la queja, acostumbrada a hallar culpables sobre los que liberar la contrariedad ante el infortunio. De lo que se trata es de hallar soluciones, de analizar conflictos, de extraer de las catástrofes un diagnóstico aplicable a la prevención del futuro. Y lo que queda cada vez más claro es que el modelo de dispersión administrativa ha propiciado una faramalla de competencias que, lejos de beneficiar al ciudadano, lo desprotegen frente a un desordenado damero de piezas desparramadas que se mueven en un embrollo endiablado de tareas mal repartidas. Sólo el Ejército, en el que Zapatero parece haber descubierto la única panacea de operatividad posible, ofrece un marco de actuación eficaz, competente y homogénea. Pero no se puede militarizar la Administración de un Estado centrifugado hasta el paroxismo.

Los incendios del monte retratan esta maraña de enredos con una luminosa y desoladora claridad. Autonomías, diputaciones, ayuntamientos, cabildos, organismos forales, consejos insulares, se reparten la gestión de actuaciones en un vértigo de zozobras descoordinadas, sin que exista una sola instancia capaz de jerarquizar o concertar ese fenomenal embrollo con una mínima garantía de eficiencia. El fuego, metáfora nítida de la destrucción, levanta su amenaza frente a un Estado en quiebra, fragmentado por su propia debilidad interior que carcome sus posibilidades de resistencia. Pero la clase dirigente, lejos de proveer soluciones que fortalezcan la respuesta ante los desafíos, se acomoda en la confusión a sabiendas de que, a fin de cuentas, encuentra en ella la pragmática escapatoria de los torpes, de los adocenados y de los burócratas: siempre es posible delegar la responsabilidad en la ventanilla de al lado.

Felpudo para la Ciudadanía

Archivado en: General, Rajoy — África @ 6:06 am

POR ANTONIO BURGOS

SE nos están muriendo enchampelados los mitos del cine-club de nuestra Facultad: ayer Bergman, hoy Antonioni. En sus películas, fábricas de sueños y utopías, contemplábamos un mundo como entonces no podía ser España. Con Antonioni, porque hoy toca Antonioni, aprendimos que en Italia había unos tíos con muy poca vergüenza y con una cámara de fotos que perseguían actrices famosas para retratarlas completamente borrachas. Eran los paparazis. Voz que envío con sello de urgencia a Arturo Pérez Reverte, ahora que está aportando al Diccionario de la Real Academia el venero vivo de las voces de la mar y el viento, qué tormento.

Aquellos paparazis de Antonioni son hoy en España como profesores de Educación Permanente de Adultos. Los paparazis y los tertulianos del corazón son los verdaderos catedráticos de Educación para la Ciudadanía. Lo decía en su certera Tercera de ABC el profesor Manuel Ramírez: «La actual televisión que soportamos tirará por los suelos cualquier intento de una mejor ciudadanía.» Mucho antes que fuese obligatoria esta nueva Formación del Espíritu Nacional del Régimen de la Modernidad, este Catecismo Ripalda de la Mayoría Social de Progreso, su cuerpo de adoctrinamiento ya lo repetía la televisión, No-Do de la Dictadura de la Políticamente Correcto. No me refiero a la manipulación nuestra de cada día de los informativos de TVE, ni a los barandas socialistas repitiendo como loritos la consigna del día y diciendo que de la explosión de Cádiz, del incendio de Santander y de la inundación de Ribadelagos también tuvo la culpa el PP de Rajoy, y Aznar más concretamente. Me refiero a los programas llamados del corazón. Al gazpacho de «hormigas, tomates, salsas y alguna tómbola» que citaba J. Felix Machuca. Tales programas de consumo masivo sí que son una verdadera Educación Permanente de Adultos para la Ciudadanía; son los más sutiles libros de texto para el adoctrinamiento diario en la pérdida de valores y en los supremos principios de Todo Vale y No Passsa Nada, y heterosexual el último que no lo proclame.

¿De qué nos vale objetar que los hijos estudien Educación para la Ciudadanía, si los padres, sin ellos apreciarlo, están recibiéndola a través de esa televisión en la que, como una metáfora, el telediario de la Primera Cadena tiene por cabecera el inmenso Polifemo de un objetivo fotográfico con forma de puerta de una lavadora, para el centrifugado y aclarado de cerebros (y de conciencia del que aún la tuviere)? La mentalidad dominante no se transmite sólo en las escuelas. Es la televisión dominante la que nos está haciendo ver blanco lo negro, normal lo anormal, ético lo amoral. En los programas nocturnos de máxima audiencia del pasado fin de semana lo volví a comprobar. Eran presentados como héroes sociales y arquetipos a imitar, sin la menor reprobación moral o ética, toda una galería fuera de norma de personajes de esta Ciudadanía cada vez más relativista, más hedonista y con menos vergüenza. Sin atisbo de referente ético o moral alguno como contraste, asistí a la glorificación de un pobre muchacho que de imitador de estrellas (se acabó la falsedad y la hipocresía) se ha metido directamente a transexual y que está encantado, perdón, encantada de la vida. Fui adoctrinado con la historia una echadora de cartas que se quiso suicidar y que es, por tanto, heroína social. Me dieron a conocer los resultados de la autopsia de una bella señora que se ponía de cocaína hasta las trancas y se lo pasaba divino de la muerte. Presentaron a un ladrón de furgones de traslado de caudales como un tipo majete y simpaticorro: aplaude al delito, con dos cojones, y dale un homenaje al delincuente. Salió con todo honor la prometida del hijo de la novia de un preso por corrupción municipal, señorita que se dedica a cobrar por enseñar sus encantos mientras baila. Y más foco para otra señora, de la que cuentan que hizo historia con una alta extorsión por un vídeo de catre y cama. ¿Para qué objetar los textos escolares, si esta Educación Permanente obligatoria y masiva es la Ciudadanía que debemos admirar, la que más audiencia asegura? Y lo más sibilino: incluso en la publicidad. En España, que es un Reino, hasta los felpudos proclaman las excelencias de la República. Independiente de Mi Casa, pero República al fin y al cabo.

Símbolo de unidad nacional

Archivado en: General, Rajoy — África @ 6:05 am

ACIERTA plenamente el Tribunal Supremo al interpretar la ley que regula la utilización de la bandera y otros símbolos nacionales. Una reciente sentencia determina que la bandera de España debe ondear de forma permanente en los edificios públicos autonómicos, bien en solitario o conjuntamente con la enseña propia de la comunidad autónoma, reiterando una disposición que se incumple desde hace veinte años en la sede de la policía vasca en Arcaute (Álava). Resulta sorprendente y revelador de la impunidad en la que suele moverse el nacionalismo vasco que, después de 30 años de régimen constitucional, sea preciso que una resolución judicial tenga que exigir la puesta en práctica de ciertas reglas elementales, calificadas por el Gobierno de Vitoria de «extemporáneas». Entre ellas, el respeto a los símbolos de todos, que la normativa en vigor regula con prudencia y buen sentido pero otorgando la lógica prioridad a la bandera que representa al conjunto de los españoles sobre las que simbolizan a las nacionalidades y regiones. La llamada «guerra de las banderas» planteada en su día por el nacionalismo ha derivado en la práctica en una tolerancia inaceptable hacia el incumplimiento de la ley. Es notorio que en muchos ayuntamientos vascos y en algunos catalanes no ondea nunca la bandera de España, y que a veces, con motivo de determinadas fiestas o conmemoraciones, se convierte en pretexto de los extremistas para generar conflictos de orden público.

La actitud de mirar para otro lado, practicada con demasiada frecuencia por el Ejecutivo, no sólo es inútil sino también perjudicial porque los radicales viven muy a gusto en el terreno de la provocación. Cuando la ley se incumple por una entidad pública como la Comunidad Autónoma vasca la cuestión adquiere una especial gravedad. Es fácil comprobar que se trata de un incumplimiento deliberado y consciente que pretende expresar la desvinculación de esa entidad respecto de los símbolos de España. Resulta especialmente inadmisible que esta actitud se transmita desde la policía autonómica, titular de funciones de máxima relevancia en la lucha contra el terrorismo y en la garantía de los derechos fundamentales. De ahí que merezca una valoración muy favorable esta sentencia del Tribunal Supremo que pone las cosas en su sitio. Sin embargo, no basta con una decisión judicial, por muy precisa y oportuna que sea, sino que el Gobierno debe abandonar su actitud abstencionista y exigir el cumplimiento de la ley sin excepciones de ningún tipo. Tal vez esa postura firme molestaría a los nacionalistas, que dan ya por ganada la batalla de las banderas ante el desistimiento de muchas autoridades estatales. Pero Rodríguez Zapatero prometió cumplir y hacer cumplir la ley al acceder a su puesto, lo mismo que el resto de los cargos públicos, lo que incluye también a los responsables autonómicos que deben su condición de autoridad a una Constitución que se sustenta en la soberanía nacional única, y cuyo titular es el pueblo español.

Incendios, cuestión de Estado

Archivado en: General, Rajoy — África @ 6:04 am

LA historia se repite todos los veranos. El clima, la orografía y la composición de nuestro patrimonio forestal hacen que España sea un país especialmente vulnerable a la plaga de los incendios. Si otros años Castilla La Mancha o Galicia fueron las comunidades más afectadas, parece que esta vez le toca a Canarias. Los últimos datos hablan de 34.000 hectáreas quemadas en Gran Canaria y Tenerife y de 13.500 evacuados, sin que los medios empleados resulten suficientes para combatir el fuego. La ministra de Medio Ambiente anuncia un paquete de ayudas económicas y fiscales y ofrece el envío de más personal desde la Península, incrementando la presencia de efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME). El Gobierno canario también está dispuesto a aprobar ayudas a las familias, al campo, a las empresas y a los ayuntamientos afectados. Sin embargo, los ciudadanos perciben que la administración es ineficaz ante una situación que parece fuera de control. Es significativo que la propia UGT reclame al Gobierno que pase de las visitas al traslado urgente de medios para la lucha contra el fuego. Esta reflexión bien puede aplicarse al desplazamiento a Canarias de Rodríguez Zapatero, que por cierto ya no sabe dónde atender, porque para viajar a las islas tendrá que aplazar el viaje previsto a Barcelona relacionado con el apagón eléctrico. Las imágenes pavorosas de los montes calcinados y el grave riesgo para las personas, reflejado en el accidente de dos soldados de la UME, no se remedian con reuniones políticas o con fotos oportunistas, sino con medios y rigurosos planes preventivos.

La opinión pública confía más en el cambio del viento que en las listas de medios personales y materiales que el Gobierno repite con insistencia como si fueran un conjuro para apagar las llamas. En estas condiciones, resulta poco creíble la llamada de Cristina Narbona a la población para que confíe en las administraciones públicas. Esa confianza hay que ganarla a base de eficacia y no de buenas palabras. Es hora de abordar un pacto de Estado contra los incendios forestales, que incluya planes rigurosos y eficaces, elaborados por los técnicos correspondientes y respaldados por el consenso político, incluyendo una financiación adecuada. Los montes españoles arden todos los veranos y nadie puede llamarse a engaño, poner cara de sorpresa o improvisar remedios de urgencia. La coordinación entre las administraciones, la mejora de los servicios forestales y los protocolos de emergencia para actuar desde el primer momento son medidas elementales que no es necesario inventar cada vez que salta la chispa. En definitiva, los incendios son una verdadera cuestión de Estado, que afecta a la vida de las personas, al medio ambiente y al desarrollo económico de muchas regiones españolas.

Mordaza socialista al Parlamento

Archivado en: General, Rajoy — África @ 6:03 am

EL PSOE y sus aliados parlamentarios no cejan en su empeño de convertir al Parlamento en una mera servidumbre de su estrategia de bloquear cualquier intento legítimo de control democrático que incomode al Gobierno de Rodríguez Zapatero. Fue éste quien prometió hacer del Congreso el centro de la vida política nacional y también es suya la responsabilidad de haber incumplido este compromiso. La mayoría parlamentaria se ha convertido en una patente de impunidad política del Gobierno y tan responsable de este deterioro democrático es el PSOE como las minorías que contribuyen interesadamente a debilitar el control político sobre el Ejecutivo. Las mismas minorías que, a medida que se acerquen unas u otras elecciones, inventarán excusas para marcar distancias con el Gobierno y pasar por ser la oposición que no han querido o sabido ser en estos años.

Sin embargo, a pesar de que el PSOE había llegado muy lejos ya en su afán por amordazar al Parlamento -como ha sucedido con el proceso de negociación clandestina con ETA, por ejemplo-, los socialistas no han dudado en extender su manto de opacidad al Centro Nacional de Inteligencia, vetando la comparecencia de su director, Alberto Sáiz, para que explique qué ha pasado realmente con el ex espía detenido, Roberto Flórez, y cuál es el tipo de información y de actividades de las que éste debería dar cuenta. Las dudas sobre la versión inicial del director del CNI van en aumento y junto al delito de traición por pasar información a Rusia -sin ninguna consecuencia diplomática- empiezan a aflorar datos que acercan la figura del ex espía a las zonas más tenebrosas de la reciente historia del PSOE.

El veto de ayer en el Congreso es, a la luz de la democracia parlamentaria, un escándalo que demuestra hasta qué punto se están debilitando los resortes del control político al Gobierno. La doble moral del PSOE es lo que le permite defender algo tan insólito como la rueda de prensa del director del CNI, convocada para anunciar una detención y, de paso, lanzar insidias contra el PP, y, al mismo tiempo, negar al Congreso el derecho a controlar la actividad del servicio de inteligencia. Rodríguez Zapatero dijo que la comparecencia del CNI ante los medios fue un acto de «transparencia», lo que puesto en contraste con la mordaza al Parlamento, demuestra la incapacidad política del presidente del Gobierno para comprender la verdadera dimensión de los asuntos de Estado. Además, este veto a la presencia parlamentaria del director del CNI vulnera la ley de 2002, reguladora de este servicio de inteligencia, que fue pactada por PP y PSOE y en la que, por vez primera, se prevé el control parlamentario de sus actividades. Los escándalos de la etapa socialista -escuchas ilegales, «papeles del Cesid»- pesaban mucho como antecedentes que no debían volver a ocurrir. Cualquier democracia occidental que se precie trata a sus servicios de información como una cuestión de Estado, no como una agencia privada de detectives puesta al servicio de intereses partidistas. Por eso, el control parlamentario es una garantía de la neutralidad política del CNI, que beneficia a todos los partidos, pero principalmente a la sociedad española, que tiene derecho a asegurarse de que los instrumentos del Estado para proteger su sistema constitucional están al servicio de este objetivo, y no de otros menos o nada legítimos.

La forma de entender la democracia se demuestra en este tipo de ocasiones, cuando un Gobierno exhibe temor o confianza ante el control parlamentario. Cuando se afana en impedir la transparencia y el equilibrio entre poderes, como ha hecho Rodríguez Zapatero con el caso del ex espía detenido, es que hay algo que ocultar, aunque el coste de esta táctica destructiva sea sacrificar el crédito político del director del CNI, designado sin consenso por el PSOE, a diferencia de su predecesor en el mandato del PP. Un paso muy significativo y peligroso contra el sistema democrático.

La toga y la pelliza

Archivado en: General, Rajoy — África @ 6:02 am

POR FERNANDO GARCÍA DE CORTÁZAR

DIJO Flaubert que si los gobernantes de su tiempo hubieran leído La educación sentimental, la guerra franco-prusiana jamás se habría producido. Hoy, en España, yo sólo pediría a los nuestros que se tomaran en serio lo que en aforismo de prodigiosa claridad escribió Juan Ramón Jiménez: «Menos cultura, más cultivo.» Hoy, en España, yo sólo reclamaría a los nuestros que se dedicaran a hacer mejores carreteras y más hospitales, que se empeñaran en perfeccionar las escuelas, frenar la especulación inmobiliaria… y olvidaran su cómica afición a ser respetados como pontífices y mecenas de la literatura, del arte, de la historia.

Porque resulta descorazonador ver cómo se intenta configurar lo que ha de ser la cultura entre nosotros: cómo se dicta quién es y quién no es escritor, a quien se debe hacer homenajes, quién ha de recibir elogios, apoyos, subvenciones… quién no. Resulta desolador ver cómo la esquizofrenia de nuestra vida política ha ocupado las parcelas que deberían ocupar las artes y las letras, y en ellas ejerce el despotismo, impulsando la cultura en una sola dirección, orientándonos hacia los mitos de una historia distorsionada, muchas veces hacia el pasado más oscuro y triste.

Los lectores que recuerden La isla del doctor Moreau, de H. G. Wells, con sus monos, perros y caballos transformados por el cirujano loco en formas aproximadamente humanas, no tienen más que pensar en esas mismas criaturas en atuendo de gala para hacerse una pequeña idea de lo que burócratas mediocres y cerriles están haciendo con el cuerpo cultural de España. Si el año pasado era a Baroja a quien, en el cincuenta aniversario de su muerte, había que ignorar como vasco por ser Baroja – es decir, por escribir sus novelas en castellano y satirizar la afición del nacionalismo vasco a cultos y liturgias, banderas, fórmulas, etiquetas, leyendas falsas…-este año la castigada ha sido la literatura catalana en lengua castellana, a la que los políticos sectarios de la Generalitat han negado el visado para Frankfurt.

Hace tiempo el novelista Saúl Bellow vio en los esfuerzos por elevar nuestra conciencia y mejorar nuestra sensibilidad la nueva tiranía de las sociedades occidentales, y expresó su temor hacia los profetas de la respetabilidad y la corrección porque su proyecto nos obliga a nacer otra vez sin color, sin raza, sexualmente neutros, políticamente purificados y con el cerebro configurado y programado para rechazar lo malo y afirmar lo bueno. No menos asfixiante me parece la lealtad de campanario que nacionalismos y proteccionismos absurdos quieren imponer a la cultura. No menos cancerígena me parece la política de recluir la cultura en la caverna, de fomentar un régimen de servilismo cuando ya nos creíamos liberados de hipotecas y servidumbres.

Por desgracia, este es el ecosistema cultural en el que vivimos. O escribes en una lengua pre-determinada o renuncias a los honores. O compartes una lealtad pre-establecida o quedas desposeído de tus propias raíces. Y todo ello en medio de un gran silencio y de una palabrería farisaica. Todo ello en medio de un comportamiento ciudadano aquiescente, sumiso, acoquinado.

Herederos de la mentalidad franquista, han sido los nacionalismos quienes han avivado ese fuego, pero el entusiasmo no les pertenece en exclusiva. A la voz de «protejamos la identidad cultural» gobiernos regionales de un color y de otro han hecho esfuerzos agobiantes y dispendios difíciles de justificar desde una óptica racional para socializar a sus gentes en las pautas de un vulgar localismo que provincializa a sus hijos más universales y reviste de esplendor los pequeños sucesos que tienen lugar en la parroquia, en el campo de fútbol o en la puerta de la taberna. Tomemos como ejemplo Andalucía, cuya clase política se ha lanzado a la búsqueda de las raíces árabes para justificar y sostener una nacionalidad recién inventada. Recordemos el disparate de la Diputación de Valencia cuando en 1996 manifestó su deseo de retirar el monumento a Pizarro, levantado en la plaza de Manises como homenaje a la raza en 1969, para sustituirlo por una estatua – de otra raza, supongo- del poeta Ausias March. Fijémonos en la obsesión de nuestros progresistas por subvencionar y blindar las artes y letras para que prosperen y no se vean adulteradas ni pervertidas por las malas influencias norteamericanas. Me pregunto si entre estas malas influencias se cuentan el cine de Woody Allen, la novela de Philip Roth o el teatro de Arthur Miller.

Tras todo esto late una manía que después de una dictadura y una transición muchos creímos desterrada: la manía de tratar nuestro pasado como algo que puede modificarse aún, o al menos como algo que podemos darnos la satisfacción de reprochar a alguien. De modo que si ayer unos querían resucitar la Inquisición en tiempos modernos, hoy otros quieren poner pelliza a la cultura. Y con este fin nos aturden los oídos con que les duele la España centralista y las invasiones yanquis. Y para curarse ese dolor nos descaminan ruralmente en una vuelta al caserío o al más sonrojante de los anti-americanismos.

¿Tan difícil resulta comprender que la cultura relevante, la que de verdad ha producido el hombre a través de los siglos, no por casualidad ha venido de quienes cerraron la puerta a la particularidad y se la abrieron a lo común, a lo que hay de fundamental, de perdurable, de esencial en el ser humano? Los grandes filósofos, los grandes poetas, los grandes músicos, los grandes pintores… no pueden aprisionarse en las coordenadas de una sola región. Si Platón sobrevive al mármol de Atenas es porque lectores de distintas latitudes y distintas épocas podían hacer suyo su pensamiento, coincidir con él en una percepción, sentir que su alma estaba teñida del mismo color. Todo lo que Shakespeare dice de Hamlet, el muchacho que lo lee en un rincón cree que es aplicable a él mismo. Y lo mismo puede decirse de Cervantes, quien comienza con la sonrisa de su Quijote la crítica de los absolutos y nos muestra con sus personajes que el hombre es un ser precario, complejo, doble o triple, habitado por fantasmas, espoleado por los apetitos, roído por el deseo.

La cultura está hecha secularmente de pluralismo y de mezcla, de cruce continuo entre mundos, religiones y lenguas. Y si la pintura, la escultura, la arquitectura y la literatura producida en España han dado obras de alcance universal se debe a que diversidad, aluvión, contagio, préstamo, mosaico, mestizaje… son palabras que sirven para describir el espíritu de sus mayores representantes. Cuánto no debe el Renacimiento a los traductores de Al Andalus, que trasvasaron la ciencia oriental y la ciencia de la Antigüedad a Europa. Llull alimenta en catalán lo que el místico murciano Ibn Arabi concibe en árabe y más tarde desborda en el éxtasis arrebatado de San Juan de la Cruz, un carmelita castellano por el que corre sangre judía. El soneto de Garcilaso nace de los paseos dialogados del catalán Boscán y el veneciano Navagero por los jardines de la Alhambra. Velázquez bebe de Rubens y de los viajes italianos. Clarín escribe la Regenta mirándose en la Emma Bovary de Flaubert. Y Barcelona, ¿acaso Barcelona no era una ciudad más abierta y liberal, más viva y atenta al mundo, en los años sesenta del siglo pasado, cuando se convirtió en capital y meridiano de la literatura hispanoamericana, que hoy, cuando hay inspectores lingüísticos y la cultura, oficializada por los mandarines nacionalistas, ha pasado a ser un ingrediente de la meritocracia identitaria?

Triste panorama, aunque después de todo, consuela saber que al final, en cuestiones culturales, el proteccionismo y las unanimidades nacionalistas no son más que huellas que se borran en la arena. Porque la vida del político se cuenta en años, la de la cultura en milenios. Y como exclamó triunfalmente el poeta griego Píndaro: «Cuando la ciudad que celebro haya muerto, cuando los hombres a quienes canto se hayan desvanecido en el olvido, mis palabras perdurarán».

FERNANDO GARCÍA DE CORTÁZAR

Catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Deusto

Los sectores de Imaz y Egibar celebran por separado el aniversario de la fundación del PNV

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Las diferencias en el seno del PNV se hicieron más que evidentes este martes, fecha en la que se celebra el 112 aniversario de la fundación de la formación. Y es que los dos sectores del partido, encabezados por Imaz y Egibar, celebraron tan singular fecha con dos actos separados. Los afines al presidente del EBB en Bilbao; y los partidarios del portavoz en la Cámara vasca, en la localidad guipuzcoana de Motrico. Además, Imaz propuso un pacto interno en el País Vasco y otro con el Estado “para hacer nación vasca”.

L D (Agencias) El presidente del EBB del PNV, Josu Jon Imaz, realizó este martes un llamamiento a la “unidad y la cohesión” dentro del partido, que afronta el proceso electoral interno, y apostó por “favorecer soluciones integradoras”, dejando al margen personalismos. En este sentido, afirmó que “las personas no deben ni debemos ser obstáculo para ello”, y precisó que no serían “leales” al proyecto peneuvista si lo condicionasen “a la prevalencia de una u otra persona al timón de la nave”.

  

Durante su discurso en el acto político con motivo del 112 aniversario de la función del PNV, celebrado en la sede de Sabin Etxea de Bilbao, Imaz reconoció que su partido ha pasado “un tiempo difícil” porque “los procesos internos” generaron diferentes alternativas “que han supuesto división, y la sociedad así lo ha percibido”. “El debate es bueno, es necesario para que el partido siga vivo, pero hay que abordarlo con serenidad y lealtad, desde el trabajo común. Los procesos deben ser estrictamente democráticos, deben ser sinceros y honestos”, precisó.

  

En este sentido, indicó que algunos, entre los que se incluye, tienen “la responsabilidad añadida de favorecer las soluciones integradoras”. “Con objetivos claros, con proyectos movilizadores y con las personas adecuadas para ponerlo en valor. La sociedad vasca que se identifica con el nacionalismo democrático nos está reclamando unidad y cohesión”, dijo.

  

Por ello, como presidente del EBB, Josu Jon Imaz, realizó una apelación a que sean “capaces entre todos de lograrlo”. “Las personas no deben ni debemos ser obstáculo para ello. Somos parte de un proyecto. No seríamos leales a 112 años de historia si lo condicionásemos a la prevalencia de una u otra persona al timón de la nave”, aseveró.

  

A la unidad también llamó Joseba Eguibar desde la localidad guipuzcoana de Motrico, donde su sector celebró el aniversario del partido. El presidente de la Ejecutiva guipuzcoana del partido, Joseba Egibar, se mostró de acuerdo con Imaz en la necesidad de “unidad y cohesión” dentro del partido para afrontar el proceso electoral interno, al margen de personalismos.

“Lo que hay que hacer es trazar el camino, por dónde se va, después quien esté en la bancada, quien está de patrón, eso es ya decidir la tripulación. En una trainera hay 13 y el patrón”, recordó en referencia a la elección de la próxima Ejecutiva nacionalista.

  

Consulta ilegal y acuerdo con el Estado

El presidente de la Ejecutiva del PNV, Josu Jon Imaz, señaló que el PNV es “el mejor instrumento para hacer nación vasca” y a través del cual “muchos” han canalizado su “compromiso patriótico”, y aprovechó el aniversario de constitución de la formación nacionalista “para renovar el compromiso con su ideario fundacional, con la construcción de Euskadi”.  

  

En esta línea, propuso, en primer lugar, el logro de “un pacto interno en la sociedad vasca”. “Este país lo tenemos que construir entre todos, de forma pactada, con mayorías amplias”, señaló, en referencia al contenido del documento del EBB de octubre de 2005, en el que se aseguraba que “el pacto y la no-imposición es el procedimiento por el que se establecen las reglas de juego de las sociedades avanzadas”. “Debemos diferenciar el juego político de las mayorías frente al acuerdo amplio que se requiere a la hora de definir una comunidad, que requiere un consenso suficiente entre diferentes”, señaló.

  

 En segundo lugar, propuso “un pacto con el Estado”, tal como también recoge el documento de la dirección nacionalista, “a través de un binomio inseparable y mutuamente condicionado: es decir, el consenso amplio e integrador en Euskadi, que exige simultáneamente el respeto en las Cortes Generales al acuerdo alcanzado en Euskadi, y con una decisión de la ciudadanía vasca sobre ese acuerdo previo”.

  

“Es el modo de garantizar avances sólidos en base a la voluntad de la sociedad vasca, porque no olvidamos que PNV fue creado con vocación de ser ‘la expresión política de las mayorías vascas’, y este legado es el que debemos seguir protegiendo en el siglo XXI”, manifestó.

Asimismo, dijo que, “para llevar adelante este reto”, hace falta “un liderazgo de largo alcance que plantee objetivos movilizadores en esta época de desencanto político y compromiso escaso”, fomentando el diálogo “en clave de sumar voluntades”. “Escuchar, interpelar, percibir el pulso de las mayorías sociales ha sido la clave del éxito del PNV”, dijo. Imaz defendió “los objetivos ambiciosos” de su partido “para construir país: el reto de la identidad, el de la innovación y el de la solidaridad”. A su entender, “los pueblos como Euskadi, con una clara voluntad de autogobierno, necesitan una identidad social e institucional firme para afrontar con fuerza el futuro”. “Y esa identidad es más fuerte cuanto más abierta e integradora es. La realidad de la nación vasca se visualiza más como identificación libre y voluntaria que como identidad que nos atara a un pasado inamovible”, manifestó.

  

En este contexto, afirmó que “la nación vasca debe su fuerza a una concepción inclusiva de la identidad, que valora su pluralismo interno y su complejidad social”. “Los valores de EAJ-PNV son una formulación en positivo e integradora de la identidad, de la libre adhesión, en un contexto de pluralismo identitario, cultural, lingüístico, religioso y político porque, para un partido humanista como el nuestro, los derechos de las naciones no se construyen contra los derechos de las personas, sino partiendo de ellos”, subrayó.

“El Jueves” se pregunta qué habría pasado si la revista la hubiera secuestrado el Gobierno del PP

Archivado en: General, Rajoy — África @ 5:58 am

La revista satírica “El Jueves” publicará este miércoles un número especial con motivo del secuestro de la publicación el pasado 20 de julio por orden de Conde Pumpido. “Contamos cómo vivimos el fin de semana pasado, la persecución por parte de la prensa cómo nos fuimos informando de todo y qué hubiera pasado si hubiera sucedido durante el gobierno del Partido Popular”, explica el director de la publicación, Albert Monteys.

L D (EFE) Bajo el titular “!Semos peligrosos!”, el número 1.575 de la revista de humor gráfico es “un homenaje a los lectores y a los más de mil ‘emails’ de apoyo recibidos estos días”, según ha señalado a Efe el director de la publicación, Albert Monteys. La viñeta de la portada ilustra la instantánea de un fichaje policial de cuatro detenidos: un maltratador de mujeres, un etarra encapuchado, un terrorista islámico y el bufón característico de El Jueves.

Los tres criminales recriminan “!!Cómo os habéis pasado!!” a la sonrojada mascota, que sostiene el número de identificación 1.573, correspondiente a la edición secuestrada. La revista arranca con las cartas, imágenes y mensajes de apoyo que diversos lectores mandaron a la redacción, entre las que se encuentra la fotografía de una pareja de lectores -con un ejemplar del número secuestrado- en la misma posición sexual que la caricatura de los Príncipes de Asturias.

El director de la revista ha manifestado que, a pesar de que estos días se ha defendido la libertad de expresión, también han recibido duras críticas por parte otros medios y compañeros de profesión. En una viñeta de dos paginas, titulada “¿Ellos nos llaman groseros?”, El Jueves parodia a este colectivo, que según la publicación satírica, basa el contenido de sus programas e informaciones en mentiras, burlas y desprecios.

Otro guiño de humor que aparece en la portada desde el anterior número es la sustitución del lema “La revista que sale los miércoles” por “La revista que secuestran los viernes”. Los más impacientes y fieles seguidores de esta publicación, que repasa con humor la actualidad española, ya pueden ver un avance del número 1.575 en forma de ‘trailer’ cinematográfico en la página web de la revista.

Los autores de la polémica portada, el dibujante Guillermo Torres y el guionista Manel Fontdevila, están a la espera de que el juez dicte el importe de la multa económica después de que retirase la pena de cárcel, por un presunto delito de injurias a la Corona, según han informado a Efe fuentes de la publicación.

Moratinos debe una explicación a los españoles

Archivado en: General, Rajoy — África @ 5:56 am

La capacidad de Miguel Ángel Moratinos para deslizar nuestra política exterior por una pendiente tercermundista y liberticida parecería no tener límites. Tras su bochornosa entrevista con Naim Qassem –uno de los fundadores y líderes históricos de la organización terrorista Hezbolá–, se ha abierto una nueva polémica al aparecer publicado en L´Orient Le Jour de Beirut que nuestro ministro de Exteriores habría implicado al régimen sirio en el atentado del pasado 24 de junio en el que murieron seis “cascos azules” españoles.

Si la entrevista con Qassem confiere a Moratinos el dudoso honor de ser el primer ministro de la UE o líder occidental que se reúne con un dirigente de Hezbolá de tan alto rango como aquel genocida, lo publicado por L´Orient Le Jour exige a nuestro ministro unas explicaciones que, antes que a un diario extranjero, debería haber dado al parlamento y a la opinión pública española.

Si no es cierto que el ministro cuenta con “elementos” que implican “directa o indirectamente” a Siria, tal y como ha informado el diario libanés citando fuentes ministeriales, Moratinos lo debería haber desmentido de inmediato. Sin embargo, nuestro inefable ministro de Exteriores no ha hecho el menor comentario, ni siquiera después de su posterior reunión con el presidente sirio, tras la cual ha puesto un silente rumbo a España.

No seremos nosotros lo que pongamos en duda las posibles implicaciones en ese atentado de un régimen tan abyecto como el sirio, caracterizado por su apoyo al terror, de manera muy significativa, por cierto, al que perpetra esa milicia chií que lidera Qasse. Sin embargo, no es de recibo que una acusación tan grave como la lanzada contra Damasco no tenga el menor efecto o sanción, ni vaya acompañada de la menor explicación por parte de nuestro Gobierno. Más aun, tratándose como se trata de los entresijos de un atentado en el que han muerto seis compatriotas y por el que hasta el juez Marlaska ha abierto diligencias en la Audiencia Nacional.

El comportamiento de Moratinos es, simplemente, surrealista. ¿O acaso hay que entenderlo como un rasgo de frivolidad más de esa pomposa y contradictoria “Alianza de Civilizaciones”?

El Gobierno canario cree que el fuego de Tenerife también fue provocado

Archivado en: General, Rajoy — África @ 5:55 am

El mayor desastre ecológico en la historia de las Islas Canarias puede tener detrás la mano intencionada del ho,bre. En el caso del fuego que está arrasando Gran Canaria ya hay un autor confeso: un guarda forestal que prendió fuego al monte porque le iban a despedir. Ya han ardido unas 20.000 hectáreas. En el caso de Tenerife, el Gobierno autonómico que preside Paulino Rivero también cree que fue intencionado. Son cerca de 15.000 las hectáreas quemadas. Unas 9.000 personas permanecen desalojadas en las islas.

L D (EFE) El consejero de Presidencia, Justicia y Seguridad del Gobierno de Canarias, José Miguel Ruano, ha reconocido en las últimas horas que existe la sospecha de que el incendio de Tenerife también “pueda ser un fuego provocado”. En rueda de prensa celebrada a última hora de la noche de este martes, Ruano explicó que el incendio original, que ya ha afectado a 14.800 hectáreas, se inició en Los Realejos, donde “es habitual que se produzcan inicios de fuego”.

“Puede haber la sospecha de que pueda ser un fuego provocado, pero en estos momentos no hay más datos que se puedan aportar”, añadió.

El consejero del Gobierno de Canarias explicó que los incendios de Gran Canaria y Tenerife han afectado a unas 35.000 hectáreas de terreno, aunque la zona devorada por el fuego es menor, ya que “hay partes que no están quemadas”, aunque la evaluación de las consecuencias “se hará con posterioridad” a los trabajos de extinción.

La situación meteorológica continúa siendo “muy difícil”, según Ruano, ya que “los vientos y las temperaturas siguen siendo muy altos”, por lo que “hasta este momento el medio natural está aliado con el fuego”. No obstante, la predicción de Meteorología es que “a partir de mañana a mediodía (este miércoles) va a entrar el alisio y refrescará”, al tiempo que se espera que la intensidad del viento sea menor.

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