España es una merienda de negros

Agosto 3, 2007

Cebrian y su furioso desahogo

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 6:42 pm

“La poca vergüenza” de Juan Luis Cebrián

El señor juez de instrucción del Juzgado número 40 de los de Madrid es un personaje siniestro, se comporta como el niño bonito de la judicatura y sus actos menoscaban el prestigio de la democracia, pero no demuestra padecer vergüenza alguna por ello. Estoy seguro de que el magistrado no se sentirá ofendido por estas expresiones, proferidas no con ánimo de injuriarle ni de calumniarle, pues al fin y al cabo ni siquiera se refieren de forma específica a él, y desde luego mucho menos a su persona, sino a una peculiar manera de ver las cosas por parte del sector de la judicatura en el que se incluye. El caso es que el señor juez de instrucción titular del Juzgado número 40 de Madrid, llamado De la Hoz aunque nada tenga que ver con el Martillo, acaba de dictar un auto en el que asevera que el uso de estos y otros peores vocablos, proferidos contra mí en su día, no constituyen nada delictivo. A su entender se trata sólo de términos duros, que pueden ser utilizados en un contexto de discrepancia o de debate. Como yo discrepo por completo del señor juez, opino que con su auto ha perdido el sentido del decoro. Hasta el punto de que, ya en pleno mes de julio y con lo que sabíamos a esas alturas del juicio del 11-M, se atrevió a afirmar que “la opinión pública y la clase política están divididas respecto a esta cuestión, sosteniéndose cuando menos dos versiones distintas”, con lo que en su auto decide igualmente que es lícita la acusación que se me hizo de manipular pruebas en dicho proceso por terrorismo. Se trataría más bien de un recurso literario, viene a decir el magistrado. Por todo lo cual archivó hace días una querella interpuesta por mí en febrero contra un locutor de la radio episcopal, en cuyas ondas el octavo mandamiento y las enseñanzas del sermón de la montaña han quedado definitivamente abrogados.

Mis abogados han recurrido ya la tropelía perpetrada por el señor De La Hoz Aunque No Del Martillo, por lo que me asaltaron dudas a la hora de publicar este artículo, no vaya a entenderse que pretendo dirimir con él un contencioso personal. Pero, siguiendo las instrucciones del auto en cuestión, me veo en la obligación cívica de hacerlo por mor de contribuir “a un mayor grado de deliberación y discusión política en un asunto del máximo interés y preocupación por parte de la ciudadanía”: el funcionamiento de los tribunales de justicia españoles, institución que se resiste de muchas formas a asumir las consecuencias de la transición democrática, favoreciendo al tiempo el exotismo de algunos de sus integrantes, de cuyo nivel profesional y moral dan fe a diario las informaciones de los periódicos. Mis opiniones ahora expresadas no me abrirán quizá mejor sendero entre la jungla procesal, pero servirán para comprender por qué jueces de la encarnadura del señor De La Hoz Que No Del Martillo continúan atropellando con sus autos último modelo a no pocos ingenuos contribuyentes, todavía empeñados en manifestar su / nuestra fe en los tribunales de justicia, que en mi caso sigue impoluta pese a incidentes como éste.

La casualidad ha querido que el vehículo pesado con que el juzgador De La Hoz Aunque En Ningún Caso Del Martillo ha arrollado mi inocencia de ciudadano crédulo coincidiera en el tiempo con otras decisiones judiciales respecto al uso y abuso de la libertad de expresión. Todavía no se apagan los ecos de la polémica sobre el secuestro preventivo de la revista El Jueves, que ha logrado lanzar dicho semanario a universal fama, de modo que millones de internautas acceden a diario a la contemplación de la caricatura de nuestros príncipes, ridiculizados en el acto de procrear. Me dicen que el genio del marketing responsable inicialmente de tan exitosa campaña es un funcionario de la Casa Real cuyo exceso de celo no basta para suplir su ausencia de criterio. Solicitó el susodicho a la fiscalía que se pusiera en marcha, y las reacciones subsiguientes respondieron luego más al deseo de cada cual (fiscales, jueces y policías secuestradores) de salvar el pellejo de sus propias responsabilidades antes que al de proteger lo que ellos mismos han contribuido a perjudicar: la imagen de la Corona. No sé si ésta puede verse erosionada por ese tipo de chistes y dibujitos soeces pero sí, desde luego, por los sucesos posteriores a su difusión. Con ellos se ha dado la impresión abusiva de que la inviolabilidad que la Constitución reconoce al Rey no es sólo jurídica ni le atañe únicamente a él, sino que se extiende a toda su familia y debe abarcar también los ámbitos político y de opinión pública. Lo que ha servido para poner de relieve la doble vara de medir y la moral ambigua que impera en el sistema judicial a la hora de adoptar medidas contra los abusos cometidos en nombre de la libertad de expresión. Un artículo del señor Anasagasti, que todavía tiene pendiente el demostrar que trabaja él como legislador más horas de las que el monarca dedica a sus deberes, vino a complicar la cuestión: es obvio que el fiscal general y los jueces de la Audiencia se atreven con un caricaturista de a pie, pero no con un senador del reino. Con lo que podemos preguntarnos si en este país todos los ciudadanos son iguales ante la ley, pero algunos acaban siendo más iguales que otros.

Estas cuestiones giran a la postre en torno a un mismo argumento: los límites posibles al ejercicio de la libre expresión en una democracia. Nuestra Constitución dice de manera tajante que se prohíbe toda forma de censura previa, aunque tres líneas más abajo señala que el secuestro preventivo de publicaciones debe ha

-cerse mediante mandato judicial. No conozco modalidad de censura previa más tajante y absoluta que un secuestro preventivo, por lo que los padres de la patria deberían reflexionar sobre este punto. Por otra parte, secuestrar una publicación o prohibir la exhibición de algo, en la era de la sociedad de la información, es más bien contribuir a su conocimiento masivo a través de las redes informáticas, de modo que secretarios de príncipes y fiscales de turno tendrían que pensarse dos veces las consecuencias de estos actos antes de incoarlos. Eso no quiere decir que la libertad de prensa, como cualquier otra, no deba estar sometida a reglas. Más de cuatro décadas de desempeño del periodismo, y cientos de procedimientos judiciales incoados contra mí en razón de dicha circunstancia, me permiten no tener ninguna mala conciencia por reconocer que ni siquiera el derecho a la libre expresión, con ser columna esencial del régimen democrático, puede ser ilimitado. Ningún derecho lo es y, en realidad, toda ley constituye antes que nada un freno a la libertad de cada uno, en defensa del disfrute de la libertad ajena. No es contra la limitación legal y democrática de ese derecho contra lo que es preciso protestar, sino contra la arbitrariedad y falta de simetría en la aplicación de las leyes, demasiadas veces utilizadas para proteger a los poderosos en perjuicio de los débiles.

La cuestión nos debería preocupar tanto más cuanto que desde hace años determinados medios, vinculados por lo común a la derecha política y al integrismo religioso, vienen atizando verbalmente la hoguera de la tensión, propiciando un ambiente irrespirable en nuestra vida política. Algunos portavoces parlamentarios han hecho suyo este estilo, jaleado desde determinados micrófonos y santificado desde muy elevados púlpitos. El resultado ha sido un empobrecimiento del diálogo intelectual, un enconamiento visible entre facciones o sectores de opinión no coincidentes, y una lamentable fractura de la convivencia ciudadana. La crispación que se ha adueñado de algunas tribunas, sólo ahora mitigada por las vacaciones veraniegas, sirvió de base para establecer la teoría de que nos hallamos ante una guerra de medios de comunicación, cuando en realidad lo que tenemos ante nuestros ojos es una lucha descarnada por el poder, dispuesta como parece la actual dirección del partido de la derecha a recuperarlo a cualquier precio. Pero no es verdad que todos los medios, todas las empresas, todos los periodistas, todos los comentaristas y todos los políticos utilicen las mismas armas. La suposición de una equidistancia entre métodos de uno y otro lado del espectro político o de opinión es absolutamente gratuita.

Lo es para mí, desde luego, pero no para el señor juez De La Hoz Y De Ningún Modo Del Martillo, lo que le viene estupendamente bien a los efectos de su comentada decisión. Ante la necesidad de explicar por qué considera adecuado que se empleen insultos y mentiras en la polémica periodística, el magistrado ha redactado un largo alegato en el que llama en su auxilio nada menos que a John Stuart Mill para argumentar su fallo. Estoy seguro de que no ha querido hacer una lectura sesgada ni incompleta del fundador del liberalismo político, pero el resultado objetivo no puede parecerme más sectario, amén de un poco cursi. Por si su ajetreada agenda le ha impedido un repaso sosegado de las obras de tan significado maestro, me parece oportuno traerle a colación algunos párrafos de su memorable ensayo sobre La Libertad: “El interés de la verdad y la justicia reclaman con urgencia el prohibir un lenguaje insultante; y si fuese posible escoger sería mucho más útil reprobar los ataques ofensivos contra las creencias libres que contra la religión del Estado”, dice el autor, que antes había señalado que “el renacimiento de la religión que tanto se ensalza es siempre (al menos en los espíritus estrechos e incultos) el renacimiento del fanatismo”, para concluir que “en cuanto a lo que se entiende comúnmente por discusión sin límite alguno, a saber, las invectivas, los sarcasmos, los ataques personales, etcétera, la denuncia de estos procedimientos sería mejor acogida si se sugiriese prohibirlos para siempre y por igual para ambas partes”.

En su día decidí -lo mismo que hizo Jesús Polanco- querellarme contra un petimetre savonarola local que, desde la radio, incendia cada mañana con su intolerancia la convivencia española. No sólo pretendía yo reparar mi honor y el de mis colaboradores, sino comprobar también en qué medida la aplicación de las leyes podría resolver lo que el fanatismo y la ausencia de sentido común vienen provocando desde hace años en el debate público. Naturalmente estoy de acuerdo con quienes reclaman que las faltas o delitos de opinión se diriman por el código civil, y no el penal, pero no somos los periodistas quienes hacemos la ley ni quienes la administramos, y elegí la vía más ejemplarizante desde el punto de vista social. Pensaba y pienso, con Stuart Mill, que en una democracia los fanáticos tienen sus derechos, pero los actos que se derivan de su actitud no merecen igual trato que los que emanan de la prudencia. Me parece una falacia absoluta contraponer las injurias que desde algunos benditos micrófonos se profieren, con los comentarios libremente expresados por otros creadores de opinión, como si nos halláramos ante el empleo indiscriminado de parecidos arrebatos en la confrontación intelectual. Esta pretendida equidistancia o eclecticismo en el que el juez De La Hoz Sin Martillo se instala (en una actitud que ha tentado también a sectores progresistas, e incluso al Gobierno, quizá como una forma de pagar protección), evidencia un cinismo preocupante. El mismo que late en el abuso de lanzar al fiscal contra un caricaturista, más o menos maleducado pero también muy vulnerable, mientras se protegen judicialmente los desatinos de quienes ejercen la barbarie verbal en nombre de su peculiar y ultramontana idea de España. Pero quizá estoy equivocado, y gracias a la resolución del señor juez De La Hoz Aislada Del Martillo -salvo que sea el de machucar herejes- saldré de mi error. Aprenderé entonces que llamar bellaco a una persona, tratar de destruir su nombre o su reputación, perjudicar sus empresas y amedrentar su entorno, corresponde al universo de la deliberación política y no al de los comportamientos antisociales. Si al señor juez no le da vergüenza esto, a mí tampoco. En adelante, de acuerdo con la permisividad sancionada por el uso, podremos dedicarnos todos a utilizar términos duros contra los discrepantes y organizar un pimpampum como es debido. Eso sí, no crea nadie que su culo ha de infundir necesariamente más respeto que el de los príncipes, expuesto ya al sarcasmo público.

Juan Luis Cebrián, de la Real Academia Española. El texto del auto judicial puede leerse íntegro en elpais.com

Se acabó lo del respeto a los jueces. El consejero delegado de Prisa desahoga este viernes, en dos páginas de El País, una cólera atrabiliaria e inconsolable contra un magistrado de lo Penal de Madrid que acaba de archivar una querella de Juan Luis Cebrián contra el director de La Mañana de COPE. “Personaje siniestro”, “niño bonito de la Judicatura”, o “desvergonzado”, lo descalifica, pretendiendo así –declara– emular el estilo de Jiménez Losantos sobreseído por el juez. Fiel a la tradición de la casa, de linchamiento contra quienes no se pliegan, el ejecutivo de Prisa firma un libelo matón e histérico sin claros precedentes, ni siquiera en un diario como El País. En su Auto de archivo, el juez considera que las opiniones de Jiménez Losantos “deben quedar amparadas en el legítimo ejercicio de la libertad de expresión y de crítica”.

(Libertad Digital) El juez titular del Juzgado de lo Penal número 40 de Madrid ha dictado el pasado 19 de julio un Auto de sobreseimiento libre y archivo de la denuncia por injurias y calumnias presentada el pasado 21 de febrero por Juan Luis Cebrián Echarri contra el director de La Mañana, de COPE, Federico Jiménez Losantos.

El consejero delegado de Prisa se sintió difamado cuando Jiménez Losantos comentó en su programa, el 27 de octubre de 2006, una conferencia pública de Cebrián del día anterior, en la que el ex director de los Servicios Informativos de TVE defendió la versión gubernamental del 11-M, despreció a los medios independientes que han probado sus falsedades y arremetió contra los policías que constataron antecedentes del uso por ETA de ácido bórico, como el encontrado a un detenido por el 11-M.

Cebrián denunció haber sido víctima de “multitud de expresiones despectivas” y de imputaciones de delitos como “el cerco y acoso a las sedes del PP la víspera de las Elecciones Generales” del 14 de marzo de 2004, la “creación de un entramado para ocultar e impedir la realidad y autoría del mismo”, así como “la puesta en marcha de maniobras tendentes a linchar a unos policías honrados”, según resume el Auto judicial.

El magistrado razona, antes de adoptar su decisión, que es preciso considerar “la trascendencia del debate político”, así como las “dos posturas opuestas sobre recientes y decisivos episodios de nuestra historia”, elementos indispensables de un análisis jurídico,  y que dan pleno sentido a la opinión del director y editorialista de La Mañana de COPE.

Al juez no se le escapa, además, que la COPE y los medios de Prisa siguen “líneas informativas radicalmente opuestas sobre los grandes temas que preocupan a la ciudadanía, no exentas de enfrentamientos personales, con descalificaciones recíprocas e invectivas de parecido jaez”.

Opiniones “amparadas en el legítimo ejercicio de la libertad”

El magistrado Enrique de la Hoz García entiende que, “debidamente contextualizados los hechos, ponderado el clima de enfrentamiento político y la trascendencia de la materia opinable”, las opiniones de Federico Jiménez Losantos

“deben quedar amparadas en el legítimo ejercicio de la libertad de expresión y de crítica proclamado en el artículo 20.1 a) de la Constitución, por cuanto el ánimo que las inspiró, empleando el estilo sarcástico, vehemente y ácido de su autor, no fue tanto lesionar la dignidad de su destinatario cuanto poner de manifiesto mediante la exageración una conducta que considera reprobable censurando no tanto una persona física a título particular como la actuación del Consejero Delegado de un grupo de medios de comunicación, y todo ello con el objeto de buscar el mayor grado de discusión y deliberación política en un asunto público del máximo interés y preocupación”.

Tampoco aprecia el juez elementos para estimar la denuncia por calumnias, ya que “del calor de las palabras del querellado no cabe inferir sin más la imputación de una infracción criminal concreta e inequívoca al querellante, y menos que tales expresiones, proferidas de forma exaltada, lo sean con propósito infamante, sino más bien para destacar un estado de opinión compartido por buena parte de la ciudadanía”.

El juez vuelve a invocar “el calor superior de la libertad de expresión” y recuerda la evidencia de que, en torno a las conclusiones sobre la autoría del 11-M, “la opinión pública y la clase política también están divididas”.

Basándose en estos y otros fundamentos jurídicos, el juez acuerda “el archivo” de las actuaciones, “al entender que los hechos a los que se refieren no revisten caracteres de delito”.

Furibunda reacción de El País

La reacción de Juan Luis Cebrián y de El País ha llegado este viernes, en forma de un artículo extenso y desbocado del ex director del diario y actual consejero delegado de Prisa.

Cebrián recurre a la caricatura resentida y el trazo grueso más denigrante contra el juez de lo Penal número 40 de Madrid, intentando parodiar el estilo de Jiménez Losantos para insultar al magistrado como, según el autor de La Rusa, lo haría el director de La Mañana de COPE.

“Personaje siniestro”, llama Cebrián en la tercera línea de su artículo al juez, cuyos actos “menoscaban el prestigio de la democracia”, que “no demuestra padecer vergüenza alguna por ello” y “se comporta como el niño bonito de la judicatura”.

Fuera de sí, el directivo de Prisa la emprende hasta contra el apellido del juez, aferrándose a una fórmula de mofa un tanto pueril que repite a lo largo de todo el artículo, creyéndola, quizá, un hallazgo de su ingenio: “De la Hoz aunque nada tenga que ver con el Martillo”, llama al principio al juez, cuando le coge el gusto al chascarrillo y sigue, erre que erre, hasta el final del libelo:  “De la Hoz aunque en Ningún Caso Del Martillo”, “De La Hoz Aunque En Ningún Caso del Marillo”, “De la Hoz Aislada del Martillo”, repite obsesivo, en un estilo más propio de las chanzas en los patios de colegio que de un diario, lo que refleja la degradación ética y mental del que fue considerado periódico de referencia durante la Transición.

El jefe ejecutivo de Prisa aprovecha su revés judicial para compararse con los Príncipes de Asturias por el caso de la revista El Jueves, y reincide en una petición de censura contra medios y periodistas no afectos –Cebrián lo llama “límites respecto al uso y abuso de la libertad de expresión”–, una de sus obsesiones más recurrentes desde que El País ha perdido el monopolio de la influencia ideológica a manos de la explosión de la Prensa en Internet.

“Más de cuatro décadas de desempeño del periodismo y cientos de procedimientos judiciales incoados contra mí en razón de dicha circunstancia, me permiten no tener ninguna mala conciencia por reconocer que ni siquiera el derecho a la libre expresión, con ser columna esencial del régimen democrático, puede ser ilimitado”, proclama Cebrián.

A su juicio, las extralimitaciones y abusos a los que hay que poner coto se localizan “desde hace años” en “determinados medios, vinculados por lo común a la derecha política y al integrismo religioso”, que “vienen atizando verbalmente la hoguera de la tensión, propiciando un ambiente irrespirable en nuestra vida política”.

Cebrián, autor de los insultos e imputaciones más denigrantes que ha recibido un ex presidente del Gobierno –en este caso, Aznar, acribillado desde las páginas de El País y, en particular, por el consejero delegado de Prisa–, así como de reiterados ataques personales y campañas de asesinato de imagen de jueces y periodistas no afectos al poder de su empresa, brama en las páginas de su diario porque, a su juicio, en España “se protegen judicialmente los desatinos de quienes ejercen la barbarie verbal en nombre de su peculiar y ultramontana idea de España”.

Contra la pena de muerte

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 5:50 pm

POR DIEGO MERRY DEL VAL

Los argumentos en contra de la pena de muerte son muchos y de muy variada índole, como también lo son los de sus defensores. Sin embargo, a uno le cuesta creer que pueda existir alguna persona partidaria de la pena capital que, tras leer el artículo de Richard Moran en el New York Times, no abandone sus convicciones. Moran ha llevado a cabo una investigación de las 124 exoneraciones de inquilinos del «corredor de la muerte» que tuvieron lugar en los Estados Unidos desde 1973 y ha llegado a una conclusión que debería inquietar al más ferviente defensor de la silla eléctrica: «Ochenta de estas condenas, es decir, aproximadamente los dos tercios, resultaron no de errores cometidos de buena fe, sino de la persecución intencionada de los acusados por parte del personal del aparato de Justicia». La semana pasada, cuatro hombres acusados falsamente de asesinato recibieron una indemnización por los treinta años que han pasado entre rejas mientras el FBI ocultaba información que habría demostrado su inocencia y la culpabilidad de Vincent Flemmi, un valioso informante del Cuerpo. «La mayor parte de los artículos sobre el caso lo han descrito como una extraña excepción. Sin embargo, desgraciadamente, este tipo de comportamiento es demasiado común». Mientras, Camilla Cavendish recuerda en el Times que el problema de las penas de cárcel excesivamente cortas para muchos delitos no existe sólo en nuestro país. «Hasta hace unas semanas yo creía que la carta para salir de la cárcel era algo que sólo se daba en el Monopoly. Ahora el Gobierno británico las está entregando en la realidad porque las cárceles están llenas».

Bañándonos en el Leteo

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 5:49 pm

POR MANUEL RODRÍGUEZ RIVERO

TODO veraneante persigue desmemoriarse. Si no fuera así, nunca se iría. Uno se despide de los colegas del trabajo, prepara el equipaje, dice adiós a lo habitual, y se encarama en el transporte que le conducirá al lugar largo tiempo soñado, el del olvido, en el que rigen cotidianidades diferentes, como ocurría al otro lado del espejo de Alicia. Mientras uno menos recuerda, mejor resultan las vacaciones, no importa si se disfrutan admirando géiseres en las soledades telúricas de Kamtchaka, como mi amigo Poveda, o tumbado sobre los 1´53 metros cuadrados de problemática arena sobre los que el bañista afortunado ha conseguido extender la toalla en el primer turno dominical de la playa de Gandía.

Hace unos años, antes de que prevalecieran los mensajes práctico-afectivos del tipo «bebé a bordo», a los españoles nos gustaba identificarnos desde la luna trasera de nuestros automóviles con pegatinas en las que se proclamaban pequeños reclamos nacionalistas que denotaban pavorosas inseguridades: «Ser español, un orgullo, ser aragonés, un título, ser bilbilitano un privilegio». Ahora, ciudadanos de un país con un PIB con cierta dignidad, nuestros eslóganes merecen ponerse a tono con los nuevos tiempos. De ahí que proponga solemnemente a las autoridades competentes en Ocio que, mediante el abono de regalías a Gimferrer (que posiblemente les haga un precio), adoptemos como divisa vacacional para todo tipo de vehículo el primer verso de su ya cuarentona nota musical para Hölderlin: «Si pierdo la memoria, qué pureza».

Aprender a olvidar lo desagradable que queremos dejar atrás: qué liberación. Leo en la prensa que, según sesudos experimentos llevados a cabo en la Universidad de Colorado (ya se sabe que los estudios realizados en campus anglosajones dan mucho juego en verano), los (malos) recuerdos pueden olvidarse mediante técnicas adecuadas. Siempre hay alguien descubriendo el mar color de vino, me digo. Como si tal cosa no la hubiéramos aprendido ya sin que nos sometieran, como a los pacientes sujetos del experimento universitario, a un bombardeo de imágenes faciales neutras a las que se relaciona con otras de carácter traumático: accidentes, torturas, sillas eléctricas. Y a los que, al parecer, luego les escanean el cerebro con una resonancia magnética mientras les muestran los dibujos de los rostros y les piden que recuerden o que olviden las imágenes negativas asociadas. Puro rollo pos-pavloviano.

Aquí eso lo hemos hecho siempre y con mucho menos esfuerzo. Sobre todo en vacaciones. El único modo eficaz de soportar la vida -y la historia, ahora que las dos fantasmáticas Españas quieren recuperarla porque nos hemos creído lo de que, si no lo hacemos, estamos condenados a repetirla- es olvidarla. O al menos, hacerlo un poquito, y de vez en cuando. Desde antiguo las técnicas para conseguirlo han abundado: desde el opio o la mezcalina, al quedéme y olbidéme, de aquellos momentos (religiosos o sexuales), en que conseguimos dejar nuestros cuidados entre las azucenas olvidados.

Irse, olvidar. La gran tentación. Al contrario de lo que pasaba en los noventa, cuando estalló la moda de las terapias de «memoria reprimida» y todo el mundo recordaba de repente las putadas, ciertas o no, que les habían infligido, ahora el olvido es la consigna de los veraneantes que huyen de las urbes por esas carreteras en las que muchos se matan a 160 por hora (y pierden la memoria definitivamente porque, como decía Musset a la viceversa, olvidar es morir). Ya hemos olvidado -aunque algunos no nos dejan del todo- el franquismo, la caspa cultural, los chistes de Torrebruno. Pero, miramos a nuestro alrededor y comprobamos que seguimos deseando desmemoriarnos. Por eso nos vamos y tratamos de reprimir nuestros recuerdos -como hacían los veraneantes perpetuos del Hades, que bebían el agua del Leteo para olvidar su vida anterior- hasta que la realidad deshipnotizadora del regreso nos libere de nuevo del olvido. Eso será cuando (casi) todos hayan/hayamos vuelto.

Interpretar el guión

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 5:48 pm

POR JORGE HOLGADO

Ayer se volvió a demostrar que Wall Street escribe el guión y las principales Bolsas del Viejo Continente lo interpretan al pie de la letra al siguiente día. Por eso, los mercados europeos abrieron ayer con subidas, después de la reacción de Nueva York a última hora del día anterior.

El mantenimiento de los tipos de interés por parte tanto del Banco Central Europeo como del Banco de Inglaterra, aportó poco a los mercados, pero éstos son conscientes de que en el próximo mes de septiembre es más que probable una subida de otro cuartillo.

El Ibex-35, que osciló en una banda de 130 puntos, terminó con una mejora del 0,57%, que le llevó hasta los 16.678,6 puntos.

De entre los más grandes, sólo falló Repsol, que se dejó casi un 1%, mientras que Telefónica, con una mejora del 1,39%, fue la más destacada. Las mayores subidas del selectivo correspondieron al propio mercado, BME, y a la eléctrica Unión Fenosa, con casi un 2%. En el continuo esas posiciones fueron para Riofisa, con cerca de un 18%, y Service Point, con más de un 7%.

También destacó el elevado volumen de negocio, 7.866 millones, de los que más de una tercera parte correspondieron a operaciones de lavado de cupón del Santander

Resignado retorno a la tradición

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 5:46 pm

POR HERMANN TERTSCH

El gran plan de rearme de Oriente Medio anunciado por la Administración norteamericana esta semana generará, nadie lo dude, virulentas críticas en Europa. Se volverá a hablar de la perversa afición de Washington a fomentar escaladas armamentistas en la región, de la peligrosa contradicción que supone suministrar armamento sofisticado a teocracias del Golfo, dictaduras como Egipto o dar más alas a un posible aventurerismo de Israel. En realidad, lo que han anunciado el presidente George Bush y después Condoleezza Rice en su gira por Oriente Medio, es el retorno a una política clásica de contención. Es decir, la resignada confirmación por parte de Bush de que considera fracasada la aventura de los neoconservadores y sus «trotskistas del Pentágono» de cambiar radicalmente y por la fuerza el perfil político y social de Oriente Medio. Bush relanzará una política que es la contraria a la que ha mantenido durante su presidencia. Y que será criticada con la misma vehemencia que la anterior.

Al final de su segundo mandato, Bush da por cerrado el intento de generar una democracia amiga de EE.UU. en el corazón de Oriente Medio que pudiera expandir el prestigio del sistema y la prosperidad, y acabar así con el círculo vicioso de la retroalimentación entre Estados fallidos y el fanatismo. Así podría EE.UU. y todo Occidente liberarse de su dependencia de los Estados antidemocráticos de la región -especialmente de la Arabia Saudí que vuelve ahora al protagonismo absoluto- e incrementar por ello la presión hacia las reformas democráticas y el respeto a los derechos humanos con lo que las sociedades abiertas podrían realmente adoptar una actitud ofensiva y no defensiva frente al avance del islamismo radical y el terrorismo.

No ha podido ser. El concepto mismo partía probablemente de mucho desconocimiento de la situación real en la región y de premisas falsas aunque con seguridad no de tantas como se le achacarán ahora. Muchos lo calificaron una locura desde un principio, otros creyeron que valía la pena intentarlo, pero ahora su principal valedor lo da por liquidado. Después de una intervención contundente en Irak, se dieron grandes pasos como convocatorias electorales con participación mucho más alta que las hoy existentes en la mayor parte de democracias occidentales. Se eligió una asamblea constituyente, se hizo una constitución que fue ratificada y se lograron en muchos momentos consensos que hacían pensar en que el proyecto sería viable. Pero una política de ocupación plagada de errores y tibieza, la falta de cooperación de muchos aliados cuando no el sabotaje por parte de algunos, la explotación política por parte de Rusia y China de la creciente soledad de Washington han llevado al fracaso esta política. Es inútil especular sobre cuáles habrían sido sus posibilidades en otras condiciones.

Con un secretario de Defensa, Robert Gates, ajeno a las aventuras neocon, EEUU vuelve a la política de Bush padre y tantos otros, centrada en la cooperación y el equilibrio entre estados y considera que no son de su incumbencia las realidades sociales existentes en los países aliados o enemigos mientras no afecten a la cooperación misma. Gaza, Líbano, Irak, el terrorismo islamista en general y la mano constante de Irán en todas estas crisis han impuesto de nuevo la noción clásica de apoyar a quien quiera ser aliado, independientemente de su catadura. Y la vuelta a la noción de la contención. Los 30.000 millones de dólares en armas que recibirá Arabia Saudí, los 20.000 que recibirá Israel en ayuda adicional militar y los 23.000 para Egipto tienen como objeto afrontar la máxima prioridad ya que es la neutralización de la amenaza de Irán. En Irak no habrá bajo este presidente una retirada total que supondría una inmensa catástrofe para el pueblo iraquí y la seguridad occidental. Pero ahora la política se centra en Irán y se mantiene la opción diplomática pero cada vez más reforzada con argumentos militares. Pese a todo, Teherán sigue con su programa armamentista y nuclear. Ahora se trata de que los mullahs y Ahmadineyad comprendan que cualquier agresión por su parte tendría un costo inaceptable. A corto plazo ya hay para ello en el Golfo una presencia naval considerable. A largo plazo son los países del entorno rearmados la advertencia a Irán. Nadie se rasgue las vestiduras. Los saudíes se habrían ido de compras a Rusia o a China si no reciben las armas de EEUU. O a Francia, que también parece ya decidida armar a amigos aunque sean tan recientes e impredecibles como la Libia de Gadafi.

Hermann

Tertsch

La política del sumiso

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 5:45 pm

POR RAFAEL L. BARDAJÍ

La política internacional se parece mucho a las relaciones personales. Hay quien cree que alimentar a las fieras le evitará ser devorado por las mismas. Es el apaciguamiento. También hay quien cree que durmiendo con su enemigo conseguirá que le perdonen la vida. Es la práctica del sumiso.

Nasin Kessem, el número dos de Hizbolá, no cree ni en lo uno ni en lo otro. Ha dado sobradas muestras de ello de palabra y obra. En una reciente conferencia titulada «la experiencia del Líbano y el futuro de la intifada global», además de subrayar una vez más que Hizbolá nunca reconocerá a Israel aunque así lo hicieran todos los países árabes de la región, también dijo cosas como que «sólo a través del martirio podremos hacer frente a la riqueza y las armas de nuestro enemigos». Kessem siempre ha defendido el terrorismo suicida porque cree que así lo hace el líder espiritual supremo en Teherán, la base doctrinal que guía toda la actividad de Hizbolá.

Este ideólogo del llamado Partido de Dios es con quien se ha entrevistado nuestro Ministro de Exteriores Moratinos. No sé qué le diría el dirigente socialista a Kessem, pero me imagino lo que le contaría éste: que Hizbolá no tiene nada contra las tropas de la FINUL y que ellos no estaban tras el ataque mortal a nuestros soldados. Ahora bien, nada se mueve en el sur del Líbano sin que lo sepa la gente de Hizbolá y aunque Hizbolá no fuera quien activó el detonador, tuvo que hacer la vista gorda ante lo que iba a suceder. ETA no pondría un coche bomba en Belfast sin que el IRA se enterara de nada.

Reuniones como las de Moratinos y el jeque Kessem refuerzan más que desmienten las historias de que las tropas de la FINUL buscan la protección de los milicianos de Hizbolá. En política, como en la vida, es tan importante con quien se ve uno como con quien no se habla. Más valdría que el ex enviado de la Unión Europea para la región siguiera los pasos de Tony Blair quien sí sabe con quién debe entrevistarse, pues la política de la sumisión acaba en abusos. Del fuerte al débil.

Cena de «populares»

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 5:44 pm

POR CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS

Sobremesa de «populares». Asunto: Navarra. Ironías para Zapatero. ¿Llegará a perjudicarle en las generales la ambición de Puras? Uno de los comensales cae en el mal gusto de apoyarse en el refranero popular: quien siembra vientos recoge tempestades. Otro recuerda en un ataque de lucidez que, al fin y al cabo, la política del PSN sigue el guión general de ZP. La mayoría coincide en que la sociedad española lo traga todo.

La conversación se centra en el PNV. Se habla con simpatía de Imaz, tan juicioso él. Todos parecen conmovidos por la marginación a la que están llevando al PNV los nacionalistas radicales y Zapatero (por fin, se le reconoce como protagonista del proceso). Alguien describe la situación penosa en la que quedará el PNV en el caso de que se llegue a formar en el País Vasco un gobierno tripartito semejante al catalán. ¿Qué será de este partido fuera del poder, esto es, sin la posibilidad de repartir prebendas? Ante tal consideración uno de los comensales recuerda que Imaz no es tan inocente, ya que ha participado de forma significativa en las negociaciones entre ETA y el PSOE. Otro añade que viene a repetir el papel que tuvo Artur Más al favorecer el parto del Estatuto catalán y todos parecen coincidir en el terrible destino que les espera a CiU y al PNV, engañados al fin por los nacionalistas radicales y los socialistas. Puntualizará uno que, en todo caso, la salida del poder les llega a los dos partidos después de haber gozado de él durante un cuarto de siglo y, además, pueden sentirse satisfechos políticamente por haber llevado a sus respectivos «pueblos» a las proximidades de la «liberación nacional» con la que siempre habían soñado…

¿Y nosotros? ¿Qué debe hacer el PP? El comensal, que acaba de hacer no sin cierta agresividad estas preguntas, había permanecido callado durante toda la cena. Podríamos pactar con CiU y el PNV responde el que parece líder. Pero, insiste el inquisidor, ¿qué les ofreceremos a cambio? ¿La aceptación del Estatuto y la propuesta de un referéndum vasco? Cerró la sobremesa el aludido: una cosa está clara: en política no está permitido renunciar al poder. Y todos se fueron levantando de la mesa.

Loyola: dogma y bendición

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POR GERMÁN YANKE

A la indignidad de lo acordado entre Batasuna, el PNV y el PSOE hay que añadir ese permanente tufo clerical de las cuitas nacionalistas (y de sus comparsas). Ya en las conversaciones de Zúrich, con el Gobierno del PP, rondaba por allí el obispo Uriarte, como si hiciera falta una bendición. Ahora, en Loyola, en donde San Ignacio se convirtió al catolicismo después del «vano deseo de ganar honra» (en las tropas de Castilla, por cierto), los socialistas parecen haberse convertido al más escandaloso historicismo: si no todo, casi todo vale -incluso darle la razón- si al final ETA se aplaca. Parece, además, que, antes de celebrar las ansiadas «conferencias de paz» para dar carta de naturaleza al desaguisado que pergeñaban, querían depositar el texto del acuerdo no en la Oficina de Pesas y Medidas de París -que hubiera tenido su gracia-, sino en el Vaticano, lo que eleva el ridículo de estos sacristanes de pacotilla a la enésima potencia.

Lo de los curas mediadores, los frailes irlandeses, los obispos certificadores, los santuarios como falsos parlamentos y los archivos vaticanos demuestra el nulo tono constitucional y civil del nacionalismo. No es que sea un tema de fe, es una cuestión de dogma. En el fondo, unos -los nacionalistas moderados- tratan de convencernos de que sus reivindicaciones son fruto de la naturaleza de las cosas y de que, si no lo aceptamos como tal, es por un «malentendido», porque aún no hemos sido iluminados. Por un «malentendido» matan otros, al parecer, y no precisamente porque no hayan entendido las cosas los asesinos, sino porque nos resistimos a aceptarlas como ellos desean. Desde esta visión totalitaria de la política, y de la vida, viene que ni pintado el fraile que bendice, reprende paternalmente, calma a unos diciéndoles de tapadillo que esperen y pide a otros que cedan porque la «paz» bien vale… Seguramente no es este el esquema mental de la mayor parte de los católicos y sus pastores, pero la Iglesia debería reflexionar sobre tanta dejadez y pusilanimidad ante el descaro que viste sus ropajes.

Doble amenaza

Pero no se trata de un malentendido, sino de una doble amenaza. La primera, la del terrorismo, que no es un método equivocado para una reivindicación de otro tipo, sino la entraña misma (violenta, totalitaria, inhumana) de una doctrina. La segunda, en el orden de las reivindicaciones nacionalistas, la de una concepción que pretende eliminar del panorama la noción de ciudadanía y los fundamentos del sistema constitucional. En Loyola se ha desistido de los principios hasta el escándalo. Lo ha hecho el PNV, que parloteaba -incluso mostrando una cierta distancia con el Gobierno de Rodríguez Zapatero- sobre aquello de «primero la paz, luego la política». Y lo ha hecho, produciendo aún más conmoción, el PSOE que, contradiciendo incluso sus mismos principios, pretendía dar por bueno el más espectacular asalto a la democracia y a la libertad de los ciudadanos.

El actual Gobierno español, a estas alturas, sólo puede decir que la «paz no tiene precio político» porque el que ponía ETA era excesivo. Hasta el momento no ha habido voz socialista que haya negado que, para el éxito del «proceso», el PSOE estaba dispuesto a aceptar la retórica nacionalista sobre la nación, las «mesas» políticas, a buscar fórmulas que pudieran ser aceptadas por Batasuna como la plasmación del derecho de autodeterminación, a dar carta de naturaleza a unas «relaciones» entre el País Vasco y España como entes políticos diferentes que se «respetan» y a renovar sistemas institucionales de vinculación entre Navarra y la Comunidad Autónoma Vasca. Después de este descalabro intelectual y pragmático de los socialistas vascos (amparados por sus mayores), salir con lo de que Batasuna no tuvo «valentía» es de un descaro supino.

Lo alarmante, ahora, no es sólo lo que vamos sabiendo del pasado, sino el guión que establece de las tragaderas del PSOE en el futuro. Podría haber de nuevo diálogo «en las condiciones adecuadas» como ha dicho el ministro de Justicia. Quizás las revelaciones de los tejemanejes de Loyola por parte del PNV son un aviso de lo que el PSOE podría aceptar hablando con ellos o con otros. Nadie en el socialismo español ha dicho, no ya que lo contado sea mentira, sino que lo que se dice que se acordó es inaceptable. Es evidente que unos siguen queriendo imponer el dogma, pero lo peor es que otros sigan persiguiendo la bendición.

La guerra de las banderas

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 5:41 pm

POR M. MARTÍN FERRAND

EL hecho de ser español tiende a compensar sus encantos con la tremenda fatiga que comporta el ejercicio coherente de tal nacionalidad. Aquí, entre nosotros, ningún asunto se da nunca por zanjado y de ahí el cansancio que produce tener abiertos, y efervescentes, tantos epígrafes en el largo, diverso y conflictivo catálogo de nuestra realidad común. Véase, como ejemplo, el asunto de las banderas, una perenne pesadilla que, como síntoma para el diagnóstico de la enfermedad territorial que nos aflige, cursa con monótonas recidivas. A las autoridades autonómicas vascas, que lo son en virtud de la Constitución del 78, no les sale de la boina que la bandera española, tal y como marca la ley, luzca en las fachadas de los edificios públicos del País Vasco. Y no luce. Y no pasa nada.

Ahora, una sentencia del Tribunal Supremo ordena izar la bandera de España en la academia de la Ertzaintza, en la villa alavesa de Arcaute, en la que se forman los policías autonómicos. En cualquier Estado de Derecho, incluso en los más dramáticamente raquíticos y políticamente menos evolucionados, una circunstancia equivalente nos llevaría a la inmediata contemplación de la bandera flotando en el viento; pero aquí, suma y sigue, una cosa es el Derecho, otra la Ley, otras más su aplicación y algo muy distinto el nivel de las lealtades constitucionales de las diecisiete porciones que integran el mosaico nacional. La dejación de autoridad que, de hecho, han venido practicando los sucesivos Gobiernos de la Nación ha generado una separación que, en gran paradoja, es la trinchera en la que se hacen fuertes quienes pregonan el separatismo. Nos hemos dado, y estamos muy contentos con ello, una Constitución cuya letra sirve de palanca para forzar su espíritu germinal.

Un Estado sin bandera, carente de un símbolo común, es una incongruencia sin parangón posible en el Derecho comparado; pero esa es la inacabable realidad a la que, con poco tino y escasa resolución, nos enfrentamos. Hasta el alcalde de San Sebastián, militante notable de unos de los dos grandes partidos de ámbito nacional, le reprocha al Supremo su sentencia. «No es momento, dice el inconsistente Odón Elorza, de abrir conflictos sobre las banderas». Curiosa teoría política la del prócer socialista que, además de admitir momentos adecuados para abrir esos conflictos, defiende un sentido discontinuo para la vigencia y aplicación de la ley.

El «momento» de izar la bandera roja y amarilla en los edificios públicos de todo el Estado lo fijó, ¡hace más de veinticinco años!, la Ley 39/81. El que desde entonces no se haya cumplido su mandato resulta elocuente para definir la pasividad de las partes y la indolencia del todo. Para mayor sarcasmo, en curiosa coincidencia con este capítulo vasco de resistencia civil, los también separatistas integrados en ERC reclaman que la bandera catalana luzca junto a la española en todas las casas-cuartel de la Guardia Civil en Cataluña. Así prosperaremos poco y nos cansaremos muchísimo.

El gambito navarro

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POR IGNACIO CAMACHO

NADIE lo admitirá en voz alta, pero el escenario político más beneficioso para el Partido Popular en estos momentos sería que Zapatero autorizase la coalición de los socialistas con Nafarroa bye. El victimismo siempre resulta, por desgracia, rentable en política, y sobre Navarra incide la sombra del «Proceso» que persigue al presidente más allá de su reciente intento de aparentar que nunca ha pasado nada. Paradójicamente, al PSOE también le quema ahora el poder navarro. Todo su esfuerzo de «normalización» del último mes se vendrá abajo si pacta con la alianza panvasquista, y le pondría a su adversario en bandeja el argumento que más teme ahora mismo: el de que continúa siguiendo la hoja de ruta trazada en los contactos con Batasuna. Es probable que ETA desee menos que nadie una solución en Navarra que ella no pueda controlar, pero las cosas no siempre son sólo como son, sino como parecen.

En estas circunstancias, el tablero de Navarra se asemeja a una de esas partidas de ajedrez en que los jugadores tratan de sacrificar una pieza para obtener una posición de ventaja. Gambito, se llama la jugada. Mueven las blancas, o sea, el Gobierno, y Zapatero medita la decisión mientras se le rebrincan los alfiles, decididos a seguir por su cuenta la línea que se les trazó antes de que cambiaran las coordenadas del diálogo con ETA. El presidente cambió de caballo -Chivite por Puras- para facilitar la vía de la coalición con NB y el órgano común con la comunidad vasca. Puras se lo creyó, y ha ido desde el principio a por el objetivo marcado, a costa de desdecirse de sus propias promesas con una desvergonzada y hueca desfachatez, estimulado por el precedente del «montillazo». Es verdad que el PSC es orgánicamente independiente del PSOE, pero si a la hora de reeditar el tripartito catalán Montilla se saltó en su beneficio el acuerdo -ambiguo, como siempre, pero real- de Zapatero con Artur Mas, Puras tiene derecho a pensar que la opinión de Madrid es sólo eso, una opinión. Ya se sabe lo que decía Harry el Sucio sobre las opiniones: que son como los culos, todo el mundo tiene una.

Fernando Puras no es Harry el Sucio, entre otras cosas porque tiene menos palabra, pero ya hay pintadas que le llaman «Puras Iscariote». El ambiente está cargado y puede volverse eléctrico, esa clase de climas que se encienden con un chispazo. Al presidente en estos momentos le conviene cualquier cosa menos resucitar el debate territorial, en el que pierde votos por un sumidero, y encima asociado a las negociaciones con ETA. De algún modo, necesita echar el freno a los suyos, apaciguar un terco horizonte de fuegos, apagones y desgracias. Pero Puras y su aspirante a socio, Patxi Zabaleta, no se conforman con la solución de dejar gobernar en minoría a UPN hasta las generales porque saben lo que haría Miguel Sanz en ese supuesto: utilizar la competencia que le da la Ley de Amejoramiento, el estatuto foral, para adelantar las elecciones autonómicas y forzar al máximo el debate. Por eso quieren el poder ahora; justo cuando Zapatero menos lo desea. Ya se lo decía Rajoy a Piqué: la política es muy dura.

El butaking, deporte playero

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 5:39 pm

POR ANTONIO BURGOS

EL principio de «cada hombre, un voto», que mueve la vida bendita de la democracia, queda durante el verano sustancialmente alterado en versión sedente, y formulado de este modo playero: «Cada hombre, una butaca plegable».

-Y algunos, dos: la suya y la de la suegra.

-O tres: la suya, la de aquí-mi-señora y la de la suegra.

En verano, el hombre no es el animal que ríe. En verano, el hombre no es el único ser de la creación capaz de pagar una hipoteca. En verano el hombre es fundamentalmente el porteador de butacas plegables hacia la playa. ¿Cómo serían las orillas de los mares antes de que se inventasen las butacas playeras? Las butacas playeras forman parte de la Creación, y tengo que mirarlo bien en el Antiguo Testamento, porque es más que probable que vengan. La Biblia dice que Dios creó los cielos y la tierra, los peces y los mares. Y que al séptimo día, descansó. Traduzco en versión veraniega: al séptimo día, Dios creó la butaca playera, se sentó en ella y descansó, con su cartuchito de camarones y su cerveza fresquita.

La butaca plegable fabricada con el aluminio más prodigioso. Cuando compramos la butaca, nos parece que no pesan nada esos tubos sobre los que se arma la lona de listas. La butaca nueva se caracteriza fundamentalmente porque pesa bastante menos que la vieja: es más manejable, más plegable, tiene hasta un bolsillo grandote en el reverso del respaldar, como si fuera asiento de un avión más que sede para la arena, ora mojada, ora seca. Pero por un misterioso principio físico, esa butaca plegable una vez que la hemos llevado al apartamento y la hemos vuelto a coger el día siguiente a la hora dramática de empezar el éxodo hacia la playa cargados con toda la impedimenta, nadie sabe por qué, pero pesa un quintal. O dos quintales. Peso inquietante: una extraña ley física hace que aumente con el tiempo y con la distancia. Lo explico. A usted le parece que la butaca nueva pesa tela cuando por vez primera la baja del apartamento y la mete en el coche camino de la playa. Pero es que cuando llegan a la playa, encuentran, ¡por fin!, aparcamiento, bajan la butaca con el resto de la impedimenta y se encaminan hacia la orilla, conforme más se separan del coche, más pesa la puñetera butaca. La butaca que pesaba quizá un kilo o kilo y medio cuando la sacamos del coche, al llegar a la orilla pesa aproximadamente tonelada o tonelada y media. Y eso sin exagerar. Y en el camino de ida. Porque en el camino de vuelta, ni te cuento. ¿Por qué las butacas plegables pesan más cuando volvemos de la playa que cuando vamos a bañarnos?

Y hay más preguntas que nadie ha sabido responder: ¿por qué el español considera la butaca plegable más necesaria para bajar a la playa que el bañador? Hay señoras mayores que no se bañan y bajan a la playa con su mambo fresquito. Sin bañador, pero no sin butaca. Butaca que le transporta el nieto o el yerno, portadores de los valores eternos de la butaca. Butaca mucho más necesaria que la sombrilla. El español puede estar en la playa sin sombrilla, mas nunca sin butaca. Parece como si estuviera prohibido sentarse o tumbarse directamente en el suelo con la toallita. Hay que poner distancias entre la arena y el trasero del veraneante español, y de ahí la importancia social de la butaca playera. El español medio tiene piso propio y butaca propia en la playa. Observen cómo son fundamentalmente extranjeros los que pagan los 4 ó los 6 euros diarios por una tumbona en los toldos. ¿Gastarnos nosotros 6 euros en una tumbona? ¿Estamos locos? Por ese precio nos compramos cuatro butacas en una semana. ¿Que hay que cargar con ellas? No importa: el transporte de butaca playera es un secreto deporte olímpico español, en el que somos campeones. El día que en los Juegos Olímpicos haya pruebas de los 200 metros butaca playera, serán nuestras todas las medalla de oro de Butaking.

Cuando llegamos a la playa, jadeantes, derrengados, con la sombrilla y la dichosa butaca, cada vez nos gusta menos el veraneo y más el invierno y el teatro. Qué maravilla el invierno, con esos teatros donde hay todo un patio de butacas que están ya colocadas allí, en la mismísima orilla del escenario, y que no hay que pulsear desde el apartamento…

Construcción que engorda el paro

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 5:38 pm

EL mercado de trabajo empieza a dar síntomas de agotamiento. Tanto los datos de inscripción de parados en las oficinas de empleo como los de afiliación a la Seguridad Social indican que se está tocando techo. En las oficinas de empleo se ha registrado en julio un aumento de casi cinco mil personas, a lo que contribuyen especialmente los 12.000 nuevos parados del sector de la construcción. Una actividad que ha sido durante estos años el motor del crecimiento económico. El riesgo de derrumbe de ese mercado podría poner fin al período de crecimiento sostenido de los últimos trece años.

Pero son las afiliaciones a la Seguridad Social -uno de los registros más fiables e interesantes para valorar la coyuntura laboral- las que reflejan un posible cambio de signo en el empleo. Los datos de julio verifican una caída de afiliación en la construcción de 37.000 titulares, y aunque los datos medios del mes reflejan un crecimiento de más de 100.000 afiliados, hasta 19,5 millones, las cifras de fin de mes son negativas por primera vez en muchos meses. El último día de julio los empleadores dieron de baja a más de 170.000 afiliados, que es una cifra preocupante.

Previsiblemente, agosto será un mes con descenso en la afiliación, ya que las altas de la temporada turística no compensan las bajas en otros sectores de actividad, especialmente en la construcción, que a la caída estacional tendrá que añadir la provocada por el cambio de sesgo en el sector.

Habrá que esperar a septiembre para verificar si se produce una normalización en las actividades productivas o si, por el contrario, los empleadores han perdido confianza en el futuro y prefieren ser cautos a la hora de contratar. Los datos reflejados en la Encuesta de Población Activa del segundo trimestre fueron favorables, muy positivos, pero eso ya es historia y lo importante ahora es el comportamiento del empleo en septiembre, concluidas las vacaciones estivales. El Gobierno estima que el segundo semestre del año cursará con un ritmo de actividad menor que el primero, y cifra el objetivo de crecimiento en el 3,8 por ciento, tras un primer semestre al 4 por ciento. Cómo se va a producir la desaceleración, si mediante un suave o un brusco aterrizaje, es difícil todavía de prever, porque dependerá del resultado de la suma de las decisiones de muchos agentes económicos, en especial de los empresarios. Las decisiones que muchos de ellos tomaron el 31 de julio son, cuando menos, alarmantes, pero hasta principios de octubre no podremos verificar si estamos en un cambio de tendencia y con qué intensidad se produce.

Lo cierto es que el idílico paisaje en materia económica vendido por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero presenta zonas sombrías, puntos negros que -dentro de un escenario positivo en líneas generales- pueden echar por tierra el desbordante optimismo del Ejecutivo en la recta final de la legislatura.

Zapatero debe hacer cumplir la ley

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 5:37 pm

EN un Estado de Derecho, el cumplimiento de las sentencias judiciales es un deber inexcusable para los ciudadanos y para los poderes públicos. La sentencia del Tribunal Supremo sobre la obligatoriedad de que la bandera de España esté presente en la sede de la Policía Autonómica vasca en Arcaute (Álava) contiene un mandato claro y preciso que no puede ser eludido por sus destinatarios. Es intolerable, por tanto, que el Ejecutivo de Vitoria mire para otro lado y no esté dispuesto a especificar cuándo se izará la enseña nacional en la Academia de la Ertzaintza. Sin embargo, los nacionalistas no parecen preocupados por las consecuencias de su desobediencia y cuentan, una vez más, con la actitud complaciente de Rodríguez Zapatero, que prefiere dejar las cosas como están en un flagrante incumplimiento de su obligación de hacer cumplir la ley. Calificar la sentencia de sorprendente, inoportuna o extemporánea, como se ha dicho estos días, es la mejor prueba de que el oportunismo político predomina sobre la ineludible exigencia de que los poderes públicos sometan su actividad a la Constitución y al resto del ordenamiento jurídico. No es una cuestión puramente formal, ni mucho menos una anécdota menor, como algunos pretenden para pasar el mal trago cuanto antes. La bandera de España es símbolo de unidad nacional y su presencia expresa que las autoridades autonómicas deben su condición a una norma constitucional cuyo fundamento es la soberanía nacional, que pertenece al pueblo español.

Estamos en presencia, ni más ni menos, de la piedra angular de nuestro sistema político, que choca con la pretensión inaceptable de que el País Vasco o cualquier otra comunidad autónoma sean titulares de un poder propio y originario. De ahí a la proclama en favor de la autodeterminación hay apenas un pequeño paso que algunos se muestran muy dispuestos a dar en cualquier momento. El nacionalismo vasco reitera así una desobediencia mil veces repetida. Tampoco es nueva la postura pasiva y abstencionista del Gobierno. Sin embargo, la opinión pública tiene muy claro que el aparente giro del PSOE hacia posiciones de firmeza constitucional, una vez fracasado el «proceso» vasco, se pone a prueba en cuestiones como ésta. Ibarretxe tiene que cumplir de inmediato la sentencia si no quiere incurrir en una grave responsabilidad jurídica y política. A su vez, Zapatero está obligado a exigir que la razonable decisión jurisdiccional se transforme en una realidad efectiva. No sirve buscar pretextos legales ni oponer trabas burocráticas ante la contundencia del fallo emitido por el Supremo.

El socialismo juega con Navarra

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 5:36 pm

LA «rebelión» de los socialistas navarros, cuya dirección acordó por unanimidad, el pasado miércoles, pactar un gobierno de coalición con los nacionalistas panvasquistas de Nafarroa Bai, pone en un compromiso a Rodríguez Zapatero, obligado a decidir entre la negativa del PSOE a esta alianza contraproducente para sus intereses electorales y la determinación del PSN de echar del poder, como sea, a Unión del Pueblo Navarro. Cabrá hablar de «rebelión» u órdago a la dirección del PSOE siempre que la decisión de los socialistas navarros no responda a un medido reparto de papeles o a una táctica de despiste pactada entre aquélla y éstos, cuyo desenlace sea la irrupción de Zapatero como pacificador de esta aparente crisis interna del socialismo en la que Moncloa y Ferraz se arrogan el papel de buenos frente a los «díscolos» del PSN. No es la primera, porque lo que está sucediendo en Navarra recuerda con bastante fidelidad el pulso que planteó el Partido de los Socialistas Catalanes al reeditar el nefando tripartito y dejar fuera del Gobierno de la Generalidad a Convergencia i Unió, pese que la coalición nacionalista había vuelto a ganar las elecciones autonómicas y había ayudado a Zapatero a sacar adelante el nuevo Estatuto catalán. Sin embargo, el antecedente del PSC avalaría la teoría del baile de máscaras que estarían interpretando los socialistas en Navarra. Visto con perspectiva, al apoyar un acuerdo de gobierno con los nacionalistas anexionistas de NaBai e Izquierda Unida, el PSN no hace otra cosa que llevar hasta sus últimas consecuencias la política de Zapatero de aliarse con los nacionalistas y de abandonar en el País Vasco y Navarra las posiciones constitucionalistas anteriores. Ya en 2003, tras las elecciones municipales, el propio Zapatero respaldó los acuerdos alcanzados en varios municipios entre el PSN y el PNV, pese a que vulneraban el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo. Por otro lado, las revelaciones periodísticas de las negociaciones del Partido Socialista de Euskadi con PNV y Batasuna, anticipadas por ABC en octubre del pasado año, demuestran que los socialistas estaban dispuestos a llevar a Navarra un programa de inmersión de esta comunidad en la estrategia general de pactos con los nacionalistas y con ETA.

Lo que decida Rodríguez Zapatero sobre la propuesta de los socialistas navarros dependerá de cuál sea su prioridad: no crearse un problema con costes electorales o dar la satisfacción al PSN de sacar a Miguel Sanz y a UPN del Gobierno foral de Navarra. El problema es que, con el acuerdo de coalición con los nacionalistas panvasquistas de NaBai, el PSN pone a Navarra en un callejón sin salida. Si finalmente UPN mantiene el Gobierno de la comunidad, será en unas condiciones de precariedad parlamentaria insostenibles que abocarían, antes o después, a unas elecciones anticipadas. Si es el PSN el que accede al Gobierno navarro, la comunidad foral vivirá tensiones difícilmente soportables y el PSOE quedará al descubierto porque se harán ciertos todos los temores sobre la negociación del futuro de Navarra en el marco del llamado «proceso de paz». Con Nafarroa Bai en el Gobierno navarro empezará otro proceso, el de la absorción de Navarra por el discurso y la dinámica que quieren los nacionalistas, y será para éstos un éxito histórico. El PSN ha demostrado no tener entidad política suficiente para actuar como un factor de contención de las demandas nacionalistas. Los socialistas no han cumplido este papel en Cataluña ni en Galicia. Tampoco en el País Vasco, donde, además de haber hecho propio un lenguaje y unas ideas claramente nacionalistas, han permitido que el PNV más débil electoralmente tenga ahora más poder institucional que en los últimos ocho años, al conseguir el Gobierno de Álava.

Los socialistas navarros están aprisionados -y, al mismo tiempo, debilitados- por su obsesión contra UPN y Miguel Sanz y ésta es la gran baza de los nacionalistas de NaBai. Si unos y otros forman gobierno, será irrelevante que ahora los nacionalistas renuncien formalmente a propuestas anexionistas, porque las mantienen escondidas bajo fórmulas «blandas» de cooperación cultural, social, económica o lingüística con el País Vasco. Antes o después, el anexionismo acabará planteándose y los socialistas, que ya aceptó discutirlo en el Santuario de Loyola mientras negociaban con el PNV y ETA/Batasuna, no tendrán fortaleza política para oponerse a las demandas de un partido que, además, tiene más votos que ellos. Si algo han aprendido los nacionalismos de todo tipo es que los pactos con el PSOE les son muy rentables.

Algo siempre permanece

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 5:34 pm

POR VALENTÍ PUIG

TANTAS cosas provienen del resentimiento que la generosidad intelectual ya se considera como parte de una patología. Las cosas bien hechas -la obra de arte, la acción, el destino- merecen tan solo el desprestigio y la displicencia. En sus lecciones en el Colegio de Francia sobre la intelectualidad europea, el sociólogo alemán Wolf Lepenies indica que el hombre es el ser que crea orden y lo destruye al mismo tiempo, una producción y destrucción de orden que no se circunscribe a su propia especie sino que se universaliza y abarca la Tierra entera. Por eso la utopía y la melancolía son dos polos de atracción, empeñados en el orden, decididos a rehuirle: por eso -dice Lepenies- el intelectual se queja del mundo, y así surge el pensamiento utópico o, al negarlo, la melancolía se presenta. Pero más allá del pensar utópico o de la melancolía, el deber es la lucidez, advertir la gran complejidad de las cosas que vivimos y las que acontecerán. De una parte, la destrucción y el genocidio, los monstruos enloquecidos, lo post-humano; de otra, la esperanza improbable.

Cualquier obstáculo impide el progreso humano, un grano de arena paraliza el engranaje de la Historia pero, a pesar de tantas erosiones del espíritu, algo consigue permanecer. Quedan una página bien escrita, la partitura de un cuarteto de cuerda, la forma previa de una estatua mutilada, una fórmula matemática, una plegaria, un poema. Entre tanta trivialidad y material de desecho, aparecen por suerte libros como la «Vida de Rilke» de Antonio Pau, aún recientes sus prosas de «Estas pavesas grises». Algo espiritualmente valioso siempre permanece a pesar de la cultura del desperdicio. Por ejemplo, Rilke: la belleza y el espanto. Pocos como él pueden ser considerados grandes poetas de la Europa que siempre perdura. Es la atracción de lo noble, el destino, viajar sin rumbo, la vasta soledad interior, transformar lo visible en invisible.

Las mujeres de Rilke, Rilke y los castillos, Rilke en los jardines, las ciudades de Rilke: la España de Rilke, la «España en Rilke» de Jaime Ferreiro. Primero ve el cuadro de Zuloaga «La enana doña Mercedes», después ve el «Toledo» de El Greco. Por fin llega a Toledo, el día de los Fieles Difuntos. Es un instante epifánico de la lírica europea. Allí -subraya Antonio Pau- encuentra la patria natural de los ángeles. Del museo del Prado se quedará con la «Crucifixión» de El Greco. Maurice Barrés también ha pasado por el Toledo de El Greco. Rilke y Barrés poseen, como suele decirse, las dos virtudes cardinales del gran escritor; el estilo y el sentido de las altas cimas. En Toledo, Rilke ve «la montaña, la montaña pura, la montaña de la revelación». Llega a Ronda en diciembre de 1912. Callejea entre escuetos palacios señoriales, por «una pequeña ciudad sin monumentos dignos de mención, a no ser el monumento perenne de toda su existencia, de toda su actitud, de su emplazamiento hacia lo más heroico».

De forma anónima, Wittgenstein le ayuda económicamente. Falta poco para que la Gran Guerra comience: ese extremado desgarro de Europa todavía hoy llega hasta la incógnita de Kosovo en el reñidero balcánico. Mueren en las trincheras los mejores de toda una generación. Europa ya no podrá levantar cabeza, ni en Versalles será negociable algo que permanezca para honrar la raza humana. «¿Quién habla de victorias? Sobreponerse es todo», dice Rilke. En una de sus etapas en París, ha vivido como secretario del escultor Rodin en un viejo palacio: allí escribe y Rodin esculpe. Desde su habitación alquilada, un joven Cocteau ve a Rilke escribiendo hasta ya muy avanzada la noche. Antonio Pau cuenta como en otras habitaciones viven y trabajan el novelista Romain Rolland -profeta de paces imposibles- o el pintor Henri Matisse. En un pabellón del jardín ensaya sus pasos de danza la alocada Isadora Duncan. De todos ellos, algo permanece.

Rilke podría entender esa fatiga nerviosa, esa pérdida de confianza que hoy vive Europa, a pesar de su prosperidad. Que reaparezca la fuerza oscura de Heidegger o de Carl Schmitt y que sea de la mano de lo que queda de la izquierda intelectual confirma la posibilidad de una mayor fatiga, de un desistimiento, de un cierto desconsuelo de civilización. Aún así, las nuevas incertidumbres o una reedición de las más viejas no pueden alterar por completo la integridad de algo que nos conmueva o nos llene de admiración. Ningún antiguo rey bárbaro logra imponer su dominio enteramente. Lo dice Rilke en un poema temprano. «y a través del dolor / madurar lejos de la vida, / lejos del tiempo».

Después de la Gran Guerra, Rilke algunas veces habló con Paul Valéry de la tan imprescindible política del espíritu. Algo tiene que sobrepasar las condiciones de la desolación y el olvido. Es el arte como larga paciencia. Es así como C_zanne coge unas manzanas y las pone sobre una colcha: «Y las obliga, las obliga a ser bellas, a significar para él el mundo entero, toda la felicidad, todo el esplendor. Y todo depende ya de ese Amo incomprensible que solo el domingo, por un instante, le permite acercarse a Él, su primer propietario». Por contraste, vivimos unos tiempos en los que nunca falta quien exhibiría a Rilke o a C_zanne en un bazar sado-masoquista. A quien pregunte por Valéry le dirán que quizás inventó la banda ancha.

Con la tranquilidad o la convulsión de una fuerza inteligente, hay mucha poesía por leer. Esa fragilidad es invencible, como frágil fue la persona de Rainer Maria Rilke. Resulta luego que puede ser tan fuerte como una antigua creencia, como una memoria indestructible. Con letra clara, a lápiz, escribe -dice su biógrafo- el último poema: «¿Soy yo aún / quien arde, ya irreconocible? / No puedo adentrarme en los recuerdos. / Oh, vida, vida: tendría que estar fuera. / Pero estoy dentro, en llamas. Ya nadie me conoce». Borges le decía a Bioy Casares que al invocar a la musa o a un dios o a un héroe de la tradición grecolatina, vinculamos nuestros escritos a todo el pasado. Pongámonos algo solemnes. Llamemos a eso tradición, continuidad.

VALENTÍ PUIG

BBVA observa en el segundo trimestre una desaceleración del crecimiento

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 5:31 pm

DEL 4,1 AL 3,9 POR CIENTO

España podría estar ante un cambio de ciclo. Un reciente informe del BBVA recoge que “la economía española ha experimentado desde mediados de 2002 una continuada aceleración de sus tasas de crecimiento”. Pero advierte que “el crecimiento en tasas interanuales de la economía española en el segundo trimestre ha resultado dos décimas inferior al obtenido en el primero, es decir, un 3,9 por ciento”. Esta desaceleración continuará en la segunda mitad del año.

(Libertad Digital) Según el EconomicWatch del servicio de estudios de BBVA, se observa una “desaceleración del gasto de los hogares en vivienda y consumo” que sólo puede ser parcialmente compensada “por el dinamismo de la inversión en equipo y de las exportaciones”. La situación se explica por “la combinación de un entorno exterior dinámico y de unas condiciones financieras menos relajadas”, apunta el informe.

El EconomicWatch mira hacia atrás, y observa que “en estos últimos cinco años, el crecimiento del PIB ha pasado del 2,5% anual a tasas cercanas al 4%, impulsado hasta 2006 sobre todo por el gasto de los hogares en consumo y vivienda, dado el dinamismo de la renta y la riqueza de los hogares en un entorno de condiciones financieras especialmente laxas”. Pero ese modelo se está transformando, ya que “desde hace unos trimestres se observa una paulatina mayor contribución de la inversión en equipo y exportaciones, es decir, de la actividad empresarial, en un escenario de significativa mejora de la demanda externa”.

Así las cosas, y aunque no se esperan datos oficiales hasta el próximo 29 de este mes, BBVA ha hecho sus propias estimaciones, que apuntan a que el crecimiento se habría desacelerado en el segundo trimestre en dos décimas, pasando del 4,1 al 3,9 por ciento. “La información coyuntural conocida a lo largo del trimestre ha confirmado, en nuestra opinión, la desaceleración de la economía española”, considera el informe.

Yendo a los sectores concretos, el informe apunta que “el crecimiento económico del segundo trimestre presenta como rasgos distintivos una moderación del gasto de los hogares (en consumo y vivienda) y la pujanza del sector empresarial a través del gasto en inversión en equipo y las exportaciones”.

De igual forma, recoge que “los hogares habrían intensificado la desaceleración del gasto en vivienda dado el deterioro relativo de los indicadores de accesibilidad y como reflejan los indicadores disponibles, tanto los reales (tasaciones y transacciones de vivienda) como los financieros (saldo de crédito y volumen de nuevas operaciones hipotecarias)”.

No obstante, “la menor holgura de las condiciones financieras no ha tenido hasta el momento un impacto significativo en la formación bruta de capital de la economía española, que incluso superaría ligeramente los niveles alcanzados en trimestres anteriores, con una tasa interanual de crecimiento en el segundo trimestre del 6,7%, una décima más que la registrada en el anterior”.

Vueling se desploma en bolsa tras conocerse que sus pérdidas se han quintuplicado hasta junio

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 5:29 pm

CAE UN 19 POR CIENTO

La aerolínea Vueling se desplomaba en Bolsa con una caída del 19 por ciento a media sesión. Sus acciones no se intercambian más allá de los 18,30 euros, una vez los inversores han sabido de sus resultados semestrales. La aerolínea registró una pérdida de 33,72 millones hasta junio, lo que supone multiplicar por cinco sus ‘números rojos’ del mismo periodo del año pasado y que no prevé alcanzar los objetivos marcados en 2006 para el presente ejercicio.

LD (Europa Press) Hasta el momento, se trata del peor momento en la historia de su cotización, ya que sus títulos nunca habían cotizado por debajo de los 20 euros desde que salió al parqué el pasado día 1 de diciembre. Con respecto al precio de salida, 30 euros, las acciones han registrado una caída acumulada del 39 por ciento.

Los títulos de la aerolínea cotizaban hasta media sesión entre los 21,7 euros del precio más alto y los 18,13 euros del más bajo, tras intercambiarse en el mercado un total de 855.801 títulos, valorados en 16.957.565 euros hasta el momento.

La salida de Vueling a Bolsa estuvo marcada por el optimismo. Dos meses después del estreno, los títulos se cotizaban por más de 40 euros hasta alcanzar su precio más alto a finales de febrero, con 46,7 euros la acción. En los meses de marzo y abril los títulos de la aerolínea oscilaron entre los 38 y los 44 euros.

Sin embargo, a partir de mediados del mes de junio las acciones han ido retrocediendo de forma gradual, intercambiándose por un valor no superior a los 30 euros. Ya en julio, a partir del día 10, el valor ha descendido por debajo de los 25 euros, lo que supone una caída de más del 50 por ciento con respecto a los 44 euros que llegó a alcanzar.

Chivite y Puras justifican el acuerdo con Na-Bai por la presión de las bases

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 5:27 pm

ACEPTAN LA DECISIÓN DEL PSOE, PERO NO LA COMPARTEN

El secretario general del Partido Socialista de Navarra, Carlos Chivite, y el candidato a la presidencia del Gobierno foral, Fernando Puras, justificaron este viernes la decisión adoptada por la Ejecutiva regional del PSN de pactar con Nafarroa Bai para gobernar en Navarra en la presión ejercida por las bases y los cargos públicos del PSN para que se formara un gobierno de izquierdas en esta CCAA, según informaron a Europa Press fuentes socialistas. No obstante, aceptan la decisión de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE, aunque no la comparten al cien por cien.

L D (Agencias) Esta es parte de la explicación que ofrecieron Puras y Chivite, quienes estuvieron acompañados del secretario de Organización del PSN, Samuel Caro y otro parlamentario navarro, a la dirección socialista en Madrid. Ambos fueron citados por la Comisión Ejecutiva Federal para este viernes en la sede socialista de la calle Ferraz. Previamente al encuentro se celebró una reunión de la Permanente de la Ejecutiva Federal, que acordó por unanimidad no respaldar un acuerdo del PSN con Nafarroa Bai para gobernar en Navarra, reiterando lo acordado con anterioridad y apoyando la exposición realizada por José Blanco ante sus compañeros.

Este les trasladó que se iba a mantener la posición que la Ejecutiva ha mantenido en este tiempo, que ha sido “claramente poner de manifiesto las dificultades que tiene un pacto con Na-Bai que, aunque ha avanzado mucho en su acercamiento a lo que pudiera ser nuestras posiciones, todavía está muy lejos de ser un socio posible” para los socialistas. Tras esta reunión, el secretario de Organización del PSOE, José Blanco, el portavoz parlamentario del Grupo Socialista, Diego López Garrido y la responsable de Política Autonómica del PSOE, Carmen Hermosín mantuvieron un encuentro de hora y media con la delegación navarra.

Las fuentes socialistas consultadas por Europa Press explicaron que Chivite y Puras dieron todas las explicaciones de cómo estaba la situación en Navarra con relación a las conversaciones con Nafarroa Bai. La dirección socialista no encontró ningún argumento nuevo para pactar con esta coalición la formación de un gobierno de Navarra, pero sí apreciaron, según las fuentes consultadas, que se había producido una gran presión de las bases y los cargos públicos del PSN hacia la Ejecutiva Regional para que se formara un gobierno de izquierdas en Navarra. Se trata de una opinión muy generalizada de las bases y que se ha plasmado en el hecho de que 52 miembros del comité regional habían firmado un documento para que se convocara el Comité Regional con el fin de que éste explicara la ruptura de las negociaciones con Na-Bai.

Además, otros 20 cargos habían firmado un documento para retomar las negociaciones con Nafarroa Bai. Estos hechos han obligado a Carlos Chivite y a Fernando Puras a reunirse, desde que se rompieron las negociaciones con la coalición nacionalista para formar gobierno, con los cargos públicos del PSN en ayuntamientos y agrupaciones socialistas de toda Navarra, a quienes han tenido que explicar las causas de esa ruptura. En estos encuentros, los cargos públicos del PSN han reiterado que su deseo era la formación de un gobierno de izquierdas.

Con todos estos antecedentes, Puras y Chivite han explicado que se han sentido presionados y aunque han defendido la posibilidad de realizar un pacto con NaBai, que no ven mal, también trasladaron a la dirección de Ferraz que eran conscientes de que la decisión final no era totalmente suya. Las fuentes consultadas por Europa Press afirman que, en este encuentro, la dirección socialista ha transmitido a los responsables del PSN la decisión de la Ejecutiva, que se ha adoptado por unanimidad y con total apoyo a los argumentos ofrecidos por el secretario de Organización al inicio de la reunión de esta mañana.

Los miembros de la Comisión Permanente de la Ejecutiva Federal que asistieron a la convocatoria extraordinaria de José Blanco, coincidieron, en líneas generales, en mostrar su comprensión por la presión que han tenido sus compañeros en Navarra, entienden también que ha sido un proceso demasiado largo y que, tal vez, esto también haya contribuido a generar más expectativas de que el gobierno de izquierdas era posible.

Sin embargo y aún cuando los miembros de la Ejecutiva Federal realizaron intervenciones muy “templadas y moderadas” y de comprensión hacia la difícil situación de sus compañeros de Navarra, fueron contundentes en rechazar con rotundidad la posibilidad de un pacto con Nafarroa Bai. “No se puede gobernar de cualquier manera y a cualquier precio”, argumentó un miembro de la Ejecutiva socialista consultado por Europa Press. Estos argumentos fueron trasladados por la dirección socialista a la delegación navarra, quienes, según las fuentes consultadas, aceptaron la decisión de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE, aunque expresaron que no la compartían al cien por cien, pero precisaron que habían entendido los argumentos y el análisis.

Durante la reunión de la Ejecutiva estuvieron presentes todos los miembros de la Comisión Permanente salvo Pedro Zerolo y Eva Almunia. Así, acudieron Diego López Garrido, Carmen Hermosín, Carme Chacón, Juan Fernando López Aguilar, Elena Valenciano, Alvaro Cuesta, Oscar López, Soraya Rodríguez y Matilde Valentín.

Vidas entrecruzadas

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 5:25 pm

Luis Hernández Arroyo

En la economía de Estados Unidos se ven recientemente hechos contradictorios, lo que hace difícil una valoración: la economía crece fuertemente en el segundo trimestre, pero gracias a la sustitución de unos sectores en retirada por otros que toman el relevo. Las familias moderan notablemente su consumo, mientras el gasto en viviendas sigue bajando, pero con menor intensidad (nótese que la inversión residencial resta 1-1,3 puntos al crecimiento desde hace cuatro trimestres). Los precios de la vivienda continúan cayendo o, para ser más exactos, caen a mayor velocidad: un 2% interanual. Por la parte empresarial, es buena noticia la fuerte recuperación de la inversión en nuevas plantas y en bienes de equipo. El sector exterior mejora gracias a la caída del dólar. Persisten riesgos e incertidumbres financieras (precio de la vivienda, riesgos de impago en préstamos subprime, o por debajo del precio de mercado) que han restringido la liquidez. Los precios se han moderado pese al frenazo en las subidas del tipo de interés desde hace más de un año… Con todo, la opinión de consumidores e inversores es buena.

Destaquemos el hecho que, hasta ahora –esperemos que siga así–, el pinchazo de la burbuja inmobiliaria ha propiciado cambios fluidamente asimilados por los mercados. El dinamismo ha ido del consumo a la inversión y a las exportaciones. Especialmente importante es la depreciación del dólar y su bonito efecto expansivo en las exportaciones y contractivo en las importaciones, sin que se vislumbre retroalimentación hacia precios internos. Repito que ojalá se cierren pronto las incertidumbres en el frente financiero: así lo piensan los analistas, que apuntan que es una crisis de liquidez transitoria.

Teniendo en cuenta lo dicho, se enfrían notablemente las posibles subidas de tipos de la Reserva Federal, no sólo por el control de precios, sino también por las incertidumbres financieras abiertas. Ahora el bono a 10 años rinde 0,5 puntos menos que un depósito a 3 meses, mientras las primas de riesgo se disparan. Mal contexto para subir tipos. Y esto tiene claras implicaciones en Europa: el BCE sigue suscitando expectativas de subidas, aunque notablemente más frías: se han reducido mucho las previsiones de subidas hasta el 4,5% y se han avivado las de incrementos hasta el 4,25% de aquí a final de 2007.

Esto es una buena noticia para nosotros, pues todo lo que reduzca el riesgo de un pinchazo brusco de nuestra burbuja es bienvenido. Pues en España, por razones obvias, muchas de esas vías para que los ajustes sean graduales están cegadas. Las subidas de tipos deberán absorberse “en seco”, es decir, sin que una depreciación del euro –que seguirá apreciándose– lo compense vía exportaciones. Nuestra situación exterior es, como sabemos, lamentable, y si el euro se aprecia con fuerza deberemos ajustar la demanda por la vía más dolorosa: contrayéndola. Y el mercado laboral tiene rigideces preocupantes que dejaría una bolsa de desempleados con escasa movilidad.

Por todo ello, nuestra esperanza se centra en que los tipos no suban y alcancen pronto sus máximos para que se suavice bastante el peso del ajuste, repartiéndolo más en el tiempo. No se sabe cuánto, pero lo que es seguro es que lo suavizaría notablemente. Piénsese que a los deudores hipotecarios o futuros adquirentes de vivienda se les ofrece un panorama de rebajas en los tipos antes de lo que se pensaba hasta hace poco.

Ahora bien, está claro que eso no depende de nosotros. Depende de que los imprevistos jueguen a nuestro favor. Curioso, ¿no? Pero, ¿no fue precisamente para eso que entregamos las llaves de la emisión monetaria a poderes foráneos? Así es: ahora están en las manos de unos advenedizos empeñados en enfrentarse al mero sentido común, capaces de subir los tipos sólo porque Sarkozy no quiere que lo hagan para así demostrar su independencia, como destaca Melvyn Krauss en su artículo en Expansión de este jueves. Podemos felicitarnos, pues, del poder casi omnímodo que les hemos dado.

Washington se niega a ver la realidad

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 5:24 pm

Mark Steyn

“Cualquier intento de identificar una ideología asesina con una gran religión como el islam está equivocado y necesita ser refutado”, declaró Jacqui Smith, la nueva secretaria británica del Interior, tras inaugurar su cargo con una explosión, o casi-explosión, al incrustarse un Jeep Cherokee llameante en una terminal del aeropuerto de Glasgow, con uno de sus pasajeros saliendo a trompicones del amasijo gritando “¡Alá Ajbar!”. Al día siguiente, diez personas, incluyendo a ocho turistas españoles, fueron asesinadas en Yemen por un terrorista suicida algo más eficiente.

Sin embargo, el nuevo primer ministro británico, Gordon Brown, ha prohibido a los ministros utilizar la palabra “musulmán” en relación con el terrorismo. Como informaba The Daily Express, “el cambio forma parte de un nuevo intento por mejorar las relaciones de la comunidad y evitar ofender a los musulmanes”.

Los primeros ministros y presidentes del mundo llevan intentando “evitar ofender a los musulmanes” cinco años ya. La primera reacción de casi todos los líderes occidentales al 11 de septiembre fue saltar a su limusina e ir volando hacia la mezquita más cercana. Como dijo el otro día el presidente Bush en una visita de cortesía al Centro Islámico de Washington, de financiación saudí, “con el fin de subrayar el respecto de Estados Unidos a la fe musulmana aquí en casa, vine a este centro seis días después de los ataques del 11 de Septiembre a denunciar los incidentes provocados por los prejuicios contra los norteamericanos musulmanes”.

No estaba completamente claro que hubieran tenido lugar “incidentes provocados por los prejuicios” de importancia, y entre aquellos que se reunieron para las sesiones de islamocháchara post-11-S del presidente hubo más de uno con un largo historial de prejuicios contra los no musulmanes. Recordará usted que el lema de Bush por aquel entonces era: “el islam es una religión de paz”. El presidente no es, que yo sepa, un imán practicante (dudaría de decir algo tan definitivo sobre el Príncipe de Gales), de modo que no está del todo claro qué autoridad tiene el Infiel en Jefe para efectuar tales declaraciones. Pero una buena norma básica en aquellos primeros días tras los atentados era: sea el islam “una religión de paz” o no, cuando Bush lo dice, los musulmanes concretos que se encuentran a su alrededor no son el mejor ejemplo.

En el servicio de oración de la Catedral Nacional de Washington el 14 de septiembre 2001, el principal representante de “la religión de la paz”, Muzzamil Siddiqi, solamente pudo musitar las más vagas e imprecisas condenas al terrorismo que quepa imaginar. Algo muy poco sorprendente, teniendo en cuenta su extenso historial de apoyo a Hamás y Hezbolá. Otro invitado de honor , Abdulrahmán Alamoudi, veterano consejero del Pentágono, fundador de la organización que suministra religiosos musulmanes a las fuerzas armadas de los Estados Unidos y diseñador de un curso sobre islam impartido en el sistema escolar de California, ahora cumple una condena de 23 años de cárcel por su papel en un complot terrorista libio.

Hay muchos musulmanes pacíficos, pero no son siempre los que aparecen en los reportajes fotográficos presidenciales. El cabecilla del Consejo sobre las Relaciones entre el Islam y EEUU (CAIR por sus siglas en inglés) ha dejado admirablemente claras sus ambiciones de vivir en Estados Unidos según la sharia; los seguidores de la “religión de la paz”, en ese sentido, comparten exactamente los mismos objetivos que sus correligionarios más incendiarios.

En su segundo pase en el Centro Islámico, el Presidente Bush apostó por la Organización de la Conferencia Islámica, una especie de Unión Europea o Commonwealth británica para 57 de entre las naciones musulmanas del mundo. Anunciaba que Estados Unidos nombraría por primera vez en la historia un enviado a la OCI, el cual “escuchará y aprenderá de los representantes de los estados musulmanes y compartirá con ellos las opiniones y valores de Estados Unidos”.

En primer lugar, intente imaginarse una Organización de la Conferencia Cristiana con presidentes y primeros ministros reuniéndose en las cumbres. A esos izquierdistas que tanto dicen preocuparse por lo que Estados Unidos está haciendo para provocar “al mundo musulmán” se les abrirían las carnes si a algún político occidental se le ocurriese hablar del “mundo cristiano”. El hecho de que repitan tanto la primera fórmula mientras que la otra se les atragantaría es un ejemplo revelador de lo fácilmente que los laicistas occidentales aceptan la soberanía política del islam.

Dicho de otra manera: al margen de si el islam es o no una religión de paz, ¿es una política de paz? La Organización de la Conferencia Islámica es el mayor bloque del nuevo Consejo de Derechos Humanos de la ONU, lo cual explica el motivo de que esa triste caricatura de entidad transnacional no haga nada por los derechos humanos. Cierto, la Organización difundió una “declaración sobre terrorismo internacional” en el 2002, que no está mal en lo que respecta al terrorismo al que se puede aplicar, que es más o menos el de las Baader-Meinhof y las Brigadas Rojas:

5. Rechazamos toda tentativa de vincular al islam y los musulmanes con el terrorismo, dado que el terrorismo no tiene ninguna asociación con ninguna religión, civilización o nacionalidad.

Muy bien. Lo que quieran. Llamémoslo religión de la paz.

10. Rechazamos cualquier intento de vincular el terrorismo a la lucha del pueblo palestino en el ejercicio de su inalienable derecho a establecer su estado independiente con Al-Quds Al-Sharif como su capital.

Ehmm, vale. Eso da carta blanca a Hamás y las Brigadas de los Mártires de al-Aqsa y qué se yo…

11. Rechazamos todo intento de asociar a los estados islámicos o la resistencia palestina y libanesa con el terrorismo, intento que constituye un impedimento a la lucha global contra el terrorismo.

Lo que absuelve en gran medida a Hezbolá, la Jihad Islámica y, en definitiva, a todos los demás. Así que sólo cabe preguntarse si existe algún terrorista real operando en alguna parte del mundo hoy en día al que esta “declaración internacional” condene.

12. Condenamos a Israel por su escalada (…)

Por supuesto.

En alguna parte, ahí fuera, bien podría haber un islam que es una “religión de paz” bona fides, pero no se encuentra entre los cambiantes disimuladores de la Organización de la Conferencia Islámica. Si algo hemos aprendido de estos seis años de la “guerra contra el terror” es que resulta imposible ganarla sin enfrentarse a la ideología que lo provoca. El presidente no debería agasajar a la Conferencia, sino desengañarla de sus ilusiones. Sin embargo, seguimos apoyándolas.

Jacqui Smith quiere que cualquier relación entre terrorismo e islam sea “negada”. Solamente porque se niegue a aceptar la verdad no es motivo para que lo hagamos los demás.

© Mark Steyn

El proteccionismo laboral perjudica a los trabajadores

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 5:23 pm

Una de las falacias más comunes en las políticas públicas respecto del trabajo es la que supone que las medidas de proteccionismo laboral –que tanto complacen a políticos y sindicatos– contribuyen a incrementar el empleo y los salarios; en realidad, suele suceder lo contrario.

Muchas de las políticas habitualmente puestas en práctica de protección al empleo y a los salarios –que no son necesariamente lo mismo– nacieron en el siglo pasado de un admirable afán por evitar los abusos de un capitalismo descarnado como, por ejemplo, los abusos que había descrito vívidamente Charles Dickens (1812-1870) en algunas de sus novelas. Pero la nobleza y virtud de las intenciones no se conduelen con los efectos: el trabajador de carne y hueso, en términos tanto de empleo como de salarios, ha sido perjudicado por el proteccionismo.

Ejemplos de estas políticas de protección laboral son el salario mínimo, la seguridad social obligatoria, la contratación colectiva, el ahorro forzoso para fondos de pensiones y de retiro, la proliferación de prestaciones sociales auspiciada por beneficios fiscales y el ahorro forzoso para vivienda.

El primer efecto pernicioso de este bien intencionado proteccionismo es que el factor trabajo se vuelve más oneroso –en términos relativos– que el factor capital. Las asimetrías entre el trabajo y el capital han crecido en la medida que el primer factor permanece rígido, a causa de las políticas de protección, y el segundo ha experimentado una creciente flexibilización en las últimas décadas.

Esto hace que el empresario puesto a elegir, por ejemplo, entre opciones para expandir su producción ante un incremento de la demanda parta de un escenario que inevitablemente –debido al aparato de protección laboral– tiene un sesgo desfavorable para el trabajo. Dicho en términos muy simples: “En caso de que súbitamente la demanda se desplome, ¿qué opción me ofrece más flexibilidad para adaptarme a una inesperada época de vacas flacas? ¿Comprar una máquina o contratar cinco trabajadores más?”. La respuesta es obvia: la máquina (capital) ofrece mayor adaptabilidad.

Es muy probable que este proteccionismo laboral sea la causa de que, aparentemente, el libre comercio y los avances tecnológicos beneficien más en términos relativos al factor capital que al factor trabajo. La culpa de esta desventaja relativa no hay que achacársela a la globalización, sino al sesgo contrario al trabajo que ha acarreado el proteccionismo laboral a ultranza.

© AIPE

Ricardo Medina Macías es analista político mexicano

Ministras para el Nobel de Economía

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 5:22 pm

Jorge Valín

Apreciados señores del Comité del Premio Nobel:

Les envío esta carta para ayudarles en su labor de escoger el próximo premio Nobel de Economía. Concretamente les quiero dar dos nombres: Carme Chacón y María Antonia Trujillo. La primera, actual ministra de Vivienda, atribuye a la segunda, ex responsable del mismo departamento, el mérito de haber ralentizado el precio de la vivienda en España.

La ministra Chacón nos ha sorprendido con una vanguardista teoría económica. Hasta ahora, las teorías más certeras que daban explicación a la burbuja inmobiliaria apuntaban a que el imparable precio de la vivienda se debía a un aumento espectacular de la oferta monetaria (inflación crediticia) creada por los bancos centrales, junto a un mercado inmobiliario altamente regulado y corrompido por los políticos. Tras el gran descubrimiento de Chacón, no puedo sino concluir que todos estábamos equivocados.

Además, las ministras merecen otro reconocimiento. Como bien sabrán, la desaceleración en el precio de la vivienda no se ha producido sólo en España, sino en todo Occidente. Estas semanas las bolsas de todo el mundo se están hundiendo debido a los peligros de tal contracción. Pero España no ha sido otro país más, no; ha sucedido exactamente al revés. Según se desprende de las palabras de Chacón, la ex ministra Trujillo ha reducido el precio de la vivienda en España y, por extensión, en todo el mundo. ¿Cómo se explica si no esta coincidencia?

Según Chacón, la desaceleración en los precios se debe a dos factores. Uno, que los socialistas salieron elegidos en las últimas elecciones, sin más. Para Chacón, eso, de alguna forma y hablando en plata, acojonó a los pobres precios que en consecuencia, aunque varios años después, bajaron. Así, Chacón ha dicho que cuando los socialistas tomaron el poder hubo “un ajuste sostenido del precio de la vivienda”. Nadie sabe muy bien de qué datos habla.

La segunda razón de esta “impresionante” bajada de precios, en boca de la ministra, ha sido debida a “un alza importantísima de la iniciación de la vivienda protegida en España”. En economía, siempre habíamos pensado que la comercialización de un producto por debajo del precio de coste genera un efecto expulsión (crowding out) que encarece el resto de productos del mismo sector que están en el mercado libre. Según Chacón, en el caso de la vivienda ocurre lo contrario. De aquí podemos deducir que si el Gobierno “regala” los pisos, esto es, roba más dinero al pagador de impuestos, los promotores y constructores también se verán forzados a vender sus pisos a precio cero en el mercado libre ya que los obreros, trabajadores inmobiliarios, empresarios, etc. querrán dejar de cobrar por alguna razón desconocida. Desgraciadamente, no hay pruebas empíricas de algo así en toda la historia de la humanidad.

Por estas revelaciones económicas, les ruego que otorguen el próximo Nobel de Economía a las dos ministras. Recíbanlas en su país con los brazos abiertos, y ya puestos, no las suelten, que no vuelvan a España. Quédenselas y apliquen ahí también sus vanguardistas teorías económicas. Háganlas ministras de economía, vivienda o lo que quieran y verán como el precio de los pisos en Suecia también baja. El problema es que antes se incrementarán en un 150% en pocos años sin que el poder adquisitivo de los ciudadanos aumente, como ha ocurrido en España, pero eso no importa porque en la cesta del IPC la vivienda de propiedad no figura como un gasto aunque dediquemos el 40% de nuestras rentas al pago de la misma. Por tanto, aunque los ciudadanos suecos se empobrezcan, de cara al exterior ustedes quedarán como fantásticos gestores.

Un cordial saludo, y suerte con las nuevas ministras. La van a necesitar.

P.D.: No teman en tomar una decisión controvertida al laurear a las ministras. Si fueron capaces de dar el Nobel de la Paz a un asesino como Yasir Arafat o a un farsante como Muhammad Yunus, el premio a las ministras va ser una mera anécdota comparado con los anteriores.

Jorge Valín es miembro del Instituto Juan de Mariana

Vinos de Arribes del Duero

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 5:21 pm

Antonio Robles

Desde Herodoto, allá por el siglo V a. C. tenemos conciencia de que los acontecimientos se sitúan en el tiempo, en la historia; desde el siglo XIX, además, conservamos cualquier vestigio del pasado con determinación casi religiosa. Es la vida transformada en memoria, el recuerdo del esfuerzo y la belleza de la humanidad. Puede que esas referencias del pasado sean una manera mítica de reafirmarnos en la vida.

El pasado 27 de julio de 2007, la Junta de Castilla y León ha rescatado del abandono y el olvido la memoria moribunda de un paisaje construido por el esfuerzo acumulado de ciento de generaciones desesperadas por vivir.

Es un lugar remoto, perdido, el fin de un trayecto limitado por hendiduras y fallas inmensas. Generaciones enteras sobrevivieron en el pasado abandonadas a su suerte en ese paisaje agreste y colosal. Sobre un espinazo de peñas, encinchado por el río Duero y el Tormes flota un microclima mediterráneo en mitad del rigor continental del extremo oeste de la meseta castellana. Olivares y viñedos, almendros, frutales y huertos. El único ausente es el mar, pero tras los últimos encinares, allá donde los horizontes se funden de nuevo a la llanura castellana las olas son de espigas doradas y las gaviotas, cigüeñas. Pero eso es el mundo y había quedado dicho que los arribes del Duero eran lugar remoto y perdido, hecho de valles encajonados y laderas empinadas en mitad de abismos tallados por la acción violenta del curso del río durante millones de años.

Es en esos arribanzos imposibles de clima mediterráneo, donde generaciones austeras se agarraron a la tierra en bancales y paredones. Millones de piedras y pizarras se colocaron durante siglos como escalones para sostener un puñado de tierra donde clavar un olivo o varias cepas. Del río a la penillanura, las laderas de viñedos y olivares se unían por caminos tortuosos al fluir de casas y calles igualmente tortuosas en lo alto de los peñascos.

Siglos de esfuerzos, paisajes griegos, vida y arte han ido desapareciendo en estas dos últimas décadas por la acción ciega de las disposiciones europeas diseñadas para reducir el cultivo de la vid. Una población envejecida y sin relevo generacional, engañada por la administración autonómica y abandonada por alcaldes avergonzados de su origen campesino explican el expolio del paisaje de los arribes. Cientos de campesinos arrancaron sus viñedos por cuatro perras con el pacto de no poder volver a plantarlos. Otros cientos perdieron sus derechos, simplemente por no renovar desde la ignorancia de la emigración las últimas pólizas de Larra.

La incentivación del descepe sin alternativas para mejorar la producción sino para eliminar el cultivo de la vid supuso la crónica de una muerte anunciada para estos valles abandonados de la mano de Dios y de la administración. Mientras, los derechos perdidos por campesinos ausentes o vendidos a precios de saldo extendían y aumentaban viñedos de grandes bodegas en La Rivera del Duero, la Rioja o el Priorato. Así, un paisaje milenario de viñedos dejaba paso a cigarrales y escobas, pasto de fuegos y desolación.

Cuando en 2002 se declaró a la zona Parque Natural de los Arribes del Duero todo parecía definitivamente dispuesto para que la naturaleza recuperara el estado primitivo de hace miles de años. Aperos de labranza en desuso, asnos y mulas casi desaparecidos y una población campesina envejecida presagiaban la llegada de un ecologismo de salón para turistas de ciudad.

Pero mientras hay vida hay esperanza y, de pronto, después de años de luchas y reveses, la Ley otorgaba a finales del mes de julio pasado la denominación de origen de Arribes para los vinos de los Arribes de Duero. Aún, todavía, quedan 4.800 hectáreas de viñedo y 634 viticultores con una producción de 1.500.000 litros de vino, además de una docena de bodegas, de las que destacan la Bodega Cooperativa Virgen de la Bandera y Hacienda Durius, radicadas en el corazón de los Arribes, Fermoselle; Bodega Cooperativa de San Bartolomé de Aldeadávila de la Rivera, así como otras en Pereña de la Rivera o Villarino de los Aires.

Mal que les pese a algunas ministras, el vino forma parte de nuestras vidas.

La denominación de origen Arribes ha sido un soplo de vida, pero la lucha de la zona. aún no ha terminado, porque el nombre completo solicitado es Arribes de Duero, no sólo el sustantivo Arribes. Las malas lenguas aseguran que son los intereses de los grandes bodegueros de Rivera de Duero bien asentados en la Junta de Castilla y León, los que han conseguido que, hasta la fecha, un río de todos sea sólo de ellos.

No parece razonable que a una zona que se denomina Parque Natural de Arribes de Duero se le impida utilizar el nombre de su río para nombrar a los vinos que maduran en sus laderas. El Duero es largo e internacional, surca paisajes distintos y diversos. Bien está que sirva para adjetivar a los posiblemente mejores caldos de España, los de Rivera de Duero, mal parece que secuestren su nombre para impedir que otros productos reflejados en sus aguas puedan reconocerse en él.

¡Pon dos vinos, Aníbal! La vida sigue.

antoniorobles1789@hotmail.com

¿A quien le importa? Darfur

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 5:20 pm

GEES

En teoría de los juegos una “amenaza no creíble” es aquella que nunca se llevará a cabo pero que se concibe con la ilusa esperanza de que la otra parte se la tome en serio. Naciones Unidas ha desperdiciado más de tres años inventando amenazas no creíbles contra el Gobierno de Sudán para que dejara de matar, violar y saquear a los darfurianos. Por supuesto Jartum nunca se tomó en serio estas intimidaciones.

El Consejo de Seguridad acaba de aprobar por unanimidad una nueva resolución, la 1769, que autoriza el despliegue de una fuerza conjunta de la ONU y la Unión Africana en Darfur, la mayor operación de mantenimiento de la paz nunca vista. Ban Ki-Moon ha calificado la decisión como “histórica y sin precedentes” y, a tenor de las noticias que recoge la prensa, parece que todos están encantados: los chinos, los sudaneses, los británicos, los sudafricanos… hasta Javier Solana. Bajo el nombre de UNAMID, 26.000 efectivos de esta fuerza híbrida protegerán en la región sudanesa a la población civil y a los trabajadores humanitarios bajo el Capítulo VII de la ONU, en virtud del cual el Consejo puede tomar medidas que van desde las sanciones económicas hasta la acción militar. Lamentablemente no son más que palabras. El ciclo de impunidad del régimen islamista de Omar al-Bashir empezó hace más de tres años cuando en julio de 2004 el Consejo de Seguridad adoptó la resolución 1556, la primera sobre la situación de Darfur bajo Capítulo VII, que daba a Jartum un plazo de 30 días para que empezara a entrar en razón. La fecha pasó en silencio y el Consejo no impuso ningún tipo de sanción. La misma situación se ha repetido en varias ocasiones en los últimos años y tampoco ha pasado nada. ¿Qué ocurrirá esta vez?

Inexplicablemente la comunidad internacional se vuelve a aferrar a las palabras y a las promesas de Jartum, que dice que esta vez accede al despliegue de tropas internacionales. El embajador de Sudán ante las ONU, Abdalhaleem Mohamad, dijo tras la aprobación de la resolución que aunque no estaba feliz con todos los elementos de la resolución “podría vivir con ella”. Y eso que se pasó todo el fin de semana con el embajador británico puliendo, o más bien limpiando el texto de cualquier insinuación perniciosa o aspereza contra al-Bashir. Es difícil ser optimista si hay considerables diferencias de interpretación sobre los principales puntos de la resolución, en la que no se acusa directamente al gobierno sudanés de su culpabilidad en la crisis humanitaria de Darfur, en la que se ha excluido cualquier amenaza adicional en el caso de que el Gobierno no coopere con la nueva fuerza de paz y en la que no se autoriza a los soldados internacionales a incautar las armas a las milicias progubernamentales Yanyawid.

Mientras algunos se felicitan por la nueva resolución, otros actualizan las noticias que siguen llegando sobre las matanzas, bombardeos, violaciones de mujeres y niñas, saqueos y ataques contra la ayuda humanitaria que llega no sin dificultad a Darfur. Y es que ni siquiera las cifras de víctimas que manejan los medios son del todo correctas porque los datos no incluyen los primeros meses de conflicto, ni las muertes en las zonas rurales más inaccesibles de la región, ni en los campos de refugiados en Chad. Contar las víctimas también supone valorarlas; lamentablemente no parece que éste sea el caso.

GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

El sectarismo de Azaña

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 5:18 pm

Siempre es bueno volver a la historia, sobre todo si se hace con sinceridad y cuidado; pues, si queremos saber de verdad cómo una sociedad se rehace o se destruye, hemos de volver piadosamente a su pasado. Sin un cierto olvido todo recuerdo es una quimera. La historia, pues, es siempre relativa. Más aún, quien piense demasiado en el valor de la historia, corre el riesgo de hastiarse con ella. Sin embargo, dicho sea por la memoria de los cientos de miles de muertos en la guerra de España, una sociedad sin historia sería peor que acéfala, sería cruel con sus caídos. Es menester, pues, volver a la historia con el tiento que ayer lo hacía aquí José García Domínguez.

En efecto, aunque La velada de Benicarló, quizá uno de los pocas obras literarias relevantes surgida en plena Guerra Civil, pudiera ser considerada como un arrepentimiento “laico” del peor vicio de Azaña durante toda la Segunda República, que no fue otro que el sectarismo y la patrimonialización del espacio público político, no creo que este personaje sea hoy, según pretenden algunos nacionalistas, un ejemplo de reconciliación y universalidad democrática para la España de Zapatero, otra vez herida de muerte por el sectarismo socialista y nacionalista.

He aquí un par de apuntes del sectarismo político de Azaña. Resulta llamativa su determinación inicial, que duró cuatro años, perfectamente documentada, de no considerar las Cortes Constituyentes como ordinaria para el cómputo de las dos disolubles por el Presidente. No sólo cambió su ideología “liberal” hasta entregarse al socialismo totalitario, sino que despreció permanentemente al presidente de la República, don Niceto Alcalá-Zamora, hasta llegar a recomendarle anular las elecciones de noviembre de 1933 y disolver las Cortes de ellas nacidas a fin de que no pudiera entrar la victoriosa CEDA en el Gobierno. ¿Quién se atrevería con estos datos a seguir presentando a Manuel Azaña como un modelo de legalidad o defensa democrática de la República? El fracaso de Azaña fue sintetizado con una bella metáfora por García Escudero al decir: “Cuando hacia falta un Cánovas, prefirió ser Robespierre.”

Su error revolucionario lo pagaron todos los españoles. Su fraseología, sin duda alguna, anunciaba su comportamiento. Dijo frases que, desgraciadamente, se cumplieron. Famoso lo hicieron sus “sentencias”: “No temáis que os llamen sectarios. Yo lo soy. Tengo la soberbia de ser, a mi modo, ardientemente sectario.” Uno de los primeros que probó su proceder sectario fue Ángel Herrera Oria. Las palabras de Azaña sobre el director de El Debate, figura imprescindible para conocer los avatares del periodismo contemporáneo y de la democracia cristiana española, no dejan lugar a dudas sobre el profundo desprecio que sentía el político profesional, el ministro, por el ciudadano y también director de uno de los periódicos más importantes de la época.

Lean lo que escribe Azaña, en sus Memorias políticas y de guerra, el día 29 de agosto de 1931: “Esta mañana me ha visitado en el ministerio don Ángel Herrera, director de El Debate. Hace meses, cuando la quema de conventos, fue suspendido El Debate, y, declarado el estado de guerra, el señor Herrera me visitó para pedirme que se levantase la suspensión (…). El señor Herrera es un jesuita de capa corta, de mediana edad, delgado, nariz ganchuda, ojos sepultados en las órbitas, habla sin mirar al interlocutor, puesta la mirada en un punto vago del espacio. Habla con tono precavido, midiendo mucho los términos, y cargándolos de sutileza, con intención. Yo no sé si realmente se cree sutil y astuto temible, o si adopta un estilo, por escuela. En cualquier caso, es risible y sin ningún interés. Tanta recámara, se explora a la primera ojeada, y estamos al cabo de la calle.”

La cruel caracterización de Herrera, escrita por Azaña, revela tanta cobardía como pusilanimidad. Pero, más que la crueldad, es la falta de respeto por la persona de Herrera lo que incapacita a Azaña para comprender la idea de un ciudadano, un representante de la sociedad civil de su tiempo, que visita a su presidente de Gobierno para ofrecerle colaboración. La confusión entre persona e idea, entre desprecio al hombre Herrera y a la idea del director de uno de los periódicos más influyentes de la época, es uno de los peores males de la política española de todos los tiempos. La descripción despectiva de un profesional excelente, abogado del Estado, primero, y después director de El Debate, quizá fuera la única forma que tenía Azaña de esconder su pobre carrera funcionarial y su falta de reconocimiento intelectual. ¡El resentimiento, ay, delata a Azaña!

Por fortuna, al final de la República, Azaña consiguió liberarse de ese mal de los mediocres. Quizá entonces fue cuando escribió sus mejores páginas, especialmente la citada La velada de Benicarló. Por desgracia, para él y para el resto de los españoles, ya era demasiado tarde. El enfrentamiento civil entre españoles se había consumado. Comportamientos como el de Azaña jamás pudieron contribuir a detenerlo. El resentimiento de la primera época de Azaña excitó más que aplacó los ánimos guerracivilistas. La peor tragedia de la historia de España, la Guerra Civil, fue seguramente consecuencia de ese tipo de comportamiento sectario.

Azaña, pues, quizá sea modelo literario, que también lo dudo, pero nunca de reconciliación y colaboración política entre españoles de diferentes ideologías.

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