España es una merienda de negros

Agosto 5, 2007

Gallardón le pone deberes a rajoy

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 3:06 pm

POR MAYTE ALCARAZ

No es que el presidente del PP y el alcalde de Madrid vayan a compartir tumbona, sombrilla y medusas… lo suyo es más espinoso. Tanto, que Rajoy se lleva en su maleta veraniega la margarita que tendrá que deshojar sin dilación durante su estival descanso: sí, no; sí, no; si… Gallardón estará dentro de la lista que presentará el PP a las elecciones generales… o no.

Ya se sabe que los puestos que vayan a ocupar los miembros del núcleo duro de Génova en esa candidatura despiertan todo tipo de chismorreos, pero hay un nombre que eleva el morbo hasta la estratosfera -sobre todo si finalmente no es incluido- y ese es el del regidor de la capital de España.

Gallardón es consciente de que cuando se postuló para acompañar a Rajoy lanzaba un órdago a su jefe de filas que le obligaba a pronunciarse públicamente sobre esa cuestión, que lejos de ser baladí sentará las bases del futuro del PP, tanto si gana como si pierde las elecciones del año próximo. Recuerdo que en la entrevista (ABC, 17-3-2007) en la que anunció su intención, me contestó que «aunque no es cuestión del número de la lista, yo sí aceptaría ir con Rajoy al Congreso», y argumentó que la condición de diputado y alcalde «no sólo no es incompatible, sino que ilustres predecesores míos como Tierno y Barranco, han sido diputados simultáneamente al ejercicio de su responsabilidad de alcalde y han llevado la voz de Madrid al Congreso». Recupero ese fragmento de la entrevista, que armó un terremoto político y mediático de consideración, porque precisamente está ahí, en la compatibilidad o no de esas funciones, el quid de la cuestión. Sabido es que, en el ámbito jurídico, son perfectamente compatibles ambos títulos: casos hay por docenas. Sin embargo, en el Ayuntamiento también saben que Rajoy podría excusar una incompatibilidad «de hecho» por las altas responsabilidades que ostenta el alcalde de la primera ciudad española.

Hay por el contrario quien dice que un «no» al alcalde sería políticamente inexplicable para Rajoy. Continuará…

PECADOS CAPITALES

Pirómanos hay muchos

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 3:05 pm

POR IRENE LOZANO

Tienen muy mala prensa los pirómanos, pero ¿no merecerían la misma indulgencia que otros enfermos? Quizá sean sólo víctimas de una adicción, tan patológica como la del cleptómano, el morfinómano o el opiómano. Si a dipsómanos célebres, como Paris Hilton, les reímos las gracias, y a los de a pie los mandamos, lógicamente, a Alcohólicos Anónimos; si juzgamos a erotómanos como Juan Negrín por su papel de hombres de Estado; y si a los heroinómanos les pagamos la terapia de metadona, ¿no deberíamos odiar el incendio y compadecer al incendiario?

Parece ser que los pirómanos son personas con problemas familiares y mentales. O sea, como todos, pues ya sabemos que, visto de cerca, nadie es normal. Hay gente, no obstante, que pese a sus taras psicológicas llega a dirigir los destinos de un país. A éstos, aunque prendan fuego a medio mundo, se les llama «gobernantes» y pasan a la historia. A aquellos que, en cambio, se quedan en celadores y queman un bosque se les llama «delincuentes» y pasan la noche en el cuartelillo.

Algunas piromanías tienen su origen en problemas laborales. Se dan en todos los oficios, pero en verano la atención se centra en los guardas forestales. A punto de expirar su contrato, se encuentran en medio de la tentadora yesca sin una miserable fogata que llevarse a la boca. No hay testigos y ellos, enfermos de cesantía con la candela en la mano, ¿qué hacen? Pues una lumbrecita de nada que les asegure el puesto de trabajo. Cuántos casos habrá de los que no nos enteremos porque no pasen del conato y salven a un temporero de la precariedad. Sólo conocemos los de final catastrófico.

Ésos no tienen defensa posible, pero cuando ocurre en otros gremios se contempla como una variante del autoempleo: también se procura trabajo a sí mismo el periodista que se inventa noticias, el fabricante de antivirus que suelta a la red termitas devoradoras de discos duros, el vigilante que rompe una luna, el mecánico que te desguaza la junta de la trócola para cobrarte dos reparaciones en vez de una… La lista es interminable, porque el mundo está lleno de pirómanos hasta las alturas: a algunos les da por secuestrar enfermeras búlgaras para luego presentarse como almas generosas que acceden a su liberación. Son gentes que crean un problema para ofrecerse como solución, y hay que esforzarse en comprenderlos, porque nadie es tan fuerte que no necesite ser necesario.

Han abundado siempre, pero sólo cada cinco generaciones a la humanidad le es dado conocer al auténtico maestro de la pira. Los hombres y mujeres de hoy gozamos el privilegio de compartir época con el gran genio pirómano que invadió Iraq, lo destruyó y, una vez instaurado el caos absoluto, no duda en proclamarse imprescindible para apagar el incendio y llevar la paz a ese país. Ignoro si su delirio tuvo un origen psicológico o laboral, aunque no cabe duda de que el fuego le asegura la soldada. No voy a juzgarlo con severidad, porque hoy me ha tocado hacer la apología del pirómano. Pero me queda una duda taxonómica, ¿es gobernante o delincuente?

Romance de la maestra ciruela

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 3:03 pm

POR LAURA CAMPMANY

Que no se me note mucho

que ya no puedo ni verlas,

que cada vez que me cruzo,

en hora mala, con ellas

en algún telediario,

en la calle o en las tiendas,

me da al instante un soponcio,

el pulso se me acelera,

me sube la adrenalina

y acabo echando las muelas.

Sin duda padezco el síndrome

de la maestra ciruela.

Aunque hay que tener buen ojo,

es fácil reconocerlas:

en general, van vestidas

con una estudiada mezcla

de sobriété y de glamour,

que traducido a mi lengua,

viene a ser un compromiso

entre Putin y Banderas.

Su coté Vogue se les nota

en complementos y prendas,

y su coté Rottenmeyer,

en las broncas que te pegan.

Yo no sé cómo explicarles,

cuando me dan la monserga,

que terminé el bachiller,

que ya aprobé la carrera,

y que ya no tengo ganas

de regresar a la escuela.

De todas las que conozco

de esta plaga sin fronteras

que asola a la Humanidad

y ya amenaza pandemia,

la que me deja sin hambre,

la que dormir no me deja,

la que me tiene hasta el moño

es la vicepresidenta.

Como se llama María,

y aunque se llame Teresa,

se ha propuesto gobernarme

como si yo fuera lerda.

No contenta con contarnos

que Zapatero es la pera,

que sólo busca la paz,

que no negocia con ETA,

o sí que negocia, pero

lo hace porque hay una tregua,

o ya no hay tal tregua, pero

por él como si la hubiera,

nos mete unos rapapolvos

al PP y a quien se atreva

a expresar una objeción

o a emitir una reserva,

que en el aire saltan chispas

como si hubiera tormenta.

Yo cada vez que en la tele

nos echan a De la Vega

en un debate en las Cortes

o en una rueda de prensa,

corro a lavarme las manos,

bajo los pies de la mesa,

juró que no volveré

a abusar de su paciencia,

y le respondo sumisa:

«lo que usted diga, maestra».

El cómo se hizo o si me queréis «irsen»

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 3:01 pm

POR ROSA BELMONTE

Audi, uno de los dos patrocinadores junto a Camper de la Copa de Rey, montó el viernes un cenón en Es Baluard (antigua muralla convertida en coqueto museo de arte moderno y contemporáneo). A la hora de mirar tu nombre en la lista, las azafatas te hablaban en inglés. Así practicamos. En home, english. En la mesa, sin embargo, como todos éramos españoles, nos vimos obligados a practicar el castellano de toda la vida. Eso sí, con acento vasco, con acento catalán, con acento murciano… Lo que viene a ser poliglotismo nacional.

De lo que hablamos en castellano fue de hombres (hablar de mujeres será de mala educación pero de hombres da la impresión de que sí se puede; para mí que hay un vacío legal). Nada de fijarnos en los regatistas cachas que nos rodeaban (bueno, en realidad sólo los teníamos por un flanco porque estábamos en un rincón). La conversación iba de Marlon Brando a Darek (no sacó ni una partidaria), pasando por Alfredo Mayo (lo juro, lo juro), Clive Owen o Nicolás Sarkozy.

A las mujeres, en general, el presidente francés, pese a su altura, parece que les pone. Será porque es extranjero. Yo es que lo miro a él y miro a José María Aznar y me cuesta trabajo encontrar las siete diferencias. Y mucho más ahora que ambos van con las Ray-Ban siempre puestas (el francés hasta se baña con las gafas de sol de pera). Les veo a los dos como cara de policía de Village People. Policías de pega de esos que llegan a tu casa (nunca me ha pasado, lo he visto en la tele), dicen que has sido mala y que vienen a detenerte y de pronto se ponen a desnudarse. Se lo quitan todo menos las Ray-Ban. Y en el caso de Aznar, cielos, hasta son de espejo.

Los de la casa alemana de coches te hablan en inglés. Se les nota un pelín faltos de conocimiento del idioma. Y del país. Si no, no se explica que uno de sus últimos modelos se llame R-8. El precioso coupé biplaza expuesto en la terraza de Es Baluards y en el Muelle de las Golondrinas tiene el mismo nombre que el viejo Renault. Pero igual que el Mitsubishi Pajero no se llamó Pajero aquí sino Montero, quizá habría que haber pensado lo del R-8. ¿Qué coche tienes? Un R-8. Juas. El único parecido, claro, es el motor detrás.

De coches a barcos. Último día de regatas y superpoblación de niños y mayores en el Somni. En otras páginas vienen las fotos de la embarcación real. Esto es el «Making-of» (parezco de Audi), el «Cómo se hizo». Los que iban en el Somni contaban con dos espectáculos. Por un lado, las regatas. Por otro, el «off regatas» (los barcos de la prensa). Ni los delfines ni las focas ni las orcas dan tanto juego. El «Todos a por el Somni» estaba entre el desembarco de Normandía, una procesión de la Virgen del Carmen y una persecución de «Corrupción en Miami». Virajes que a punto estuvieron de tirar al agua a un par de fotógrafos, barcos que casi chocan, las fuerzas de seguridad mandando alejarse. Aparte de la vergüenza que me daba esta especie de acoso, ya me veía o en el cuartelillo o en el hospital. Mejor en el hospital, claro. Herida después de un choque de barcos quizá vendría a verme la Princesa de Asturias. En el cuartelillo seguro que no.

Mala cosecha de turistas

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 3:00 pm

POR ENRIQUE SERBETO

En las hermosas praderas de montaña del Pirineo de Huesca hubo este año una primavera muy lluviosa, después de un invierno que de tan raro sólo se puede calificar como soso. Los dos han sido irregulares, aunque al menos la combinación de dos rarezas ha permitido que el verano sea verdoso a pesar de que aún no hemos visto las lluvias. Hace unos años, este habría sido un buen verano para cortar y recoger la hierba seca para que las vacas coman en invierno. Como apenas quedan vacas, ahora estos aspectos de la climatología ya no inquietan a nadie. A nadie menos a los turistas, que son la nueva «cosecha» del valle, y que han comprado los apartamentos que se han construido en los solares de las viejas cuadras y en los huertos, si les importa que haga buen tiempo. A los montañeses ya sólo les importa que vengan turistas.

Pues bien, este año y teniendo en cuenta que ya hemos empezado agosto, la cosecha no va bien. No hay negocio que no se queje de que le está llegando la mitad de los clientes que el año pasado. La subida de la hipoteca -muchas veces la del apartamento de vacaciones- parece que está asfixiando a muchas economías. Aquí, desde luego, restaurantes y terrazas son testigos de que el presupuesto de los que se han atrevido a venir es bastante modesto.

La situación se parece en parte a la que se produjo cuando España ingresó en la Unión Europea y se hundió la ganadería láctea que había sostenido durante siglos la economía de los valles de montaña. Todas aquellas manadas de vacuno se desvanecieron porque la leche no valía nada. Los campos se abandonaron y los pueblos se llenaron de apartamentos. Los pastos de montaña son ahora una estupenda estación de esquí.

Resulta que ahora que el turismo empieza a flaquear como no esperaba nadie y, más inesperadamente aún, los precios de la leche empiezan a subir porque el portentoso mercado chino se a puesto a «mamar» a toda velocidad. Si alguien lo hubiera dicho hace una década, nadie le habría creído. Moraleja: no hay negocio que sea para siempre y el que crea que el suyo durará más que el del vecino, que lo piense dos veces.

El truculento mundo del alquiler

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 2:58 pm

POR FERNANDO GONZÁLEZ URBANEJA

La estadística dice que el mercado de alquiler de vivienda anda en España acercándose a los dos millones (un 11% del total de hogares) y que las viviendas vacías rondan los 3,4 que si entraran en el mercado modificarían sustancialmente el perímetro del alquiler y del conjunto del mercado. Ambas cifras destacan como máximas y extremas respecto a las de cualquier otro país. Pero son dudosas según van acreditando algunos estudios de campo con carácter mucho más micro y de detalle que el censo de viviendas. Quizá no sean tantas las viviendas vacías ni tan pocas las viviendas en alquiler. El mercado inmobiliario es muy complejo, son muchos mercados diferenciados que responden a distintos estímulos y circunstancias.<MC0> En cualquier caso lo evidente es que el mercado de alquiler en España es estrecho, conspira contra la movilidad y empuja a las familias a la adquisición de vivienda con efectos secundarios no del todo favorables.

Las razones de esa situación son complejas y vienen de muy atrás, por tanto no es posible que se produzca un cambio en un corto período de tiempo ni es sencillo acertar con las medidas adecuadas para estimular y desarrollar ese mercado.

Muchos años de descontrol de los alquileres han generado una desconfianza instintiva de los propietarios hacia el alquiler. La liberalización que vino de la mano del decreto Boyer en 1985, luego fue recortada por el siguiente Gobierno, lo cual acentuó la desconfianza de los propietarios, inseguridad jurídica e inestabilidad regulatoria, que son un caldo de cultivo que desanima la inversión y la confianza.

El otro factor clave para la disuasión del alquiler radica en la falta de eficacia y de diligencia en los desahucios, que introduce dosis adicionales de inseguridad y riesgo para los arrendadores. Promover un mercado de alquiler contra éstos es ridículo y está llamado al fracaso. Y pretender hacerlo mediante iniciativas públicas (incluida esa agencia estatal de alquileres) es como echar un caldero de agua en el río.

El innecesario Ministerio de Vivienda (lo que hay que hacer no requiere de un ministerio) dispone ahora de más fuerza política por la presencia de Carme Chacón, que cuenta con el apoyo decidido del Presidente, parece que va a tomar medidas con pretensiones en breve, medidas electorales, que no por ello tienen que ser erróneas o demagógicas. Para hacer lo correcto se requiere oportunidad y voluntad y la inminencia electoral supone coartada y estímulo para hacer lo debido.

Sospecho que el Gobierno será generoso en los subsidios, propenso a crear mercados protegidos y privilegiados, (para jóvenes, para pobres…) y quizá suene la flauta y se le ocurran algunas medidas de fondo, de las eficaces y trascendentes. Por ejemplo las que afectan a la seguridad jurídica, a la confianza. El momento es propicio, solo hace falta iluminación y buen consejo: escuchar a las personas adecuadas.

Muertos que a nadie importan

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 2:57 pm

POR RAMÓN PÉREZ-MAURA

¿Recuerdan la escalofriante película «Hotel Ruanda»? Es un buen ejemplo de la incapacidad de la ONU para cumplir las misiones que tiene en sus manos. Esta semana ha dado un importante paso hacia un «nuevo Ruanda»: Darfur.

El pasado jueves los periódicos describían con inmerecido entusiasmo la aprobación de la resolución 1769 del Consejo de Seguridad por la que se enviará a Darfur -quizá en enero-una fuerza de 26.000 hombres. «La misión de paz más importante de la historia de la ONU», según se dijo en estas páginas. Cuatro años después de que las milicias árabes apoyadas por el gobierno islamista de Jartum empezaran a asesinar africanos negros del sur de Sudán, 200.000 muertos después, dos millones de desplazados más tarde, lo menos que podría haber es una fuerza de paz histórica. La realidad es muy otra.

La ONU pretende resolver este genocidio en un territorio con una extensión equivalente a la superficie de Francia con una fuerza de 26.000 hombres que será conformada en consulta con Sudán, que ha exigido que en su totalidad esté integrada por africanos. La resolución se cuida mucho de respetar la soberanía del Gobierno de Sudán, lo que en teoría estaría muy bien si no fuera porque esa soberanía es la que ha invocado Jartum para ejecutar su matanza desde 2003. ¡La soberanía de un régimen que Bill Clinton bombardeó en 1998! ¡Con la cantidad de méritos que había que acumular para conseguir que Clinton hiciera eso!

La resolución también impide a la fuerza internacional requisar las armas de la milicia Janjaweed, autora de las matanzas con el respaldo del gobierno sudanés. Se limitarán a «observar si en Darfur hay armas o material similar». Perspicaz propuesta. Sudán ha contado en todo este proceso con el respaldo de China. El embajador de Pekín en la ONU, Wang Guangya, ha sido franco: «La resolución pretendía autorizar una operación híbrida más que ejercer presión o imponer sanciones».

O sea, que la resolución quiere hacer creer que la ONU hace algo en Darfur para que no se note cómo Pekín protege al régimen de Jartum. Los muertos no importan.

Guía de perplejos

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 2:56 pm

POR ÁLVARO DELGADO GAL

Hace unos días me acerqué a una librería de la calle del Arenal y pedí un título cualquiera de los que circulan por ahí sobre Educación para la Ciudadanía. Mi propósito era meramente exploratorio: no pretendía hacer un balance de la situación sino levantar la punta de la alfombra y echarle el ojo a lo que hay debajo.

El dependiente alargó la mano hasta un estante y me entregó el libro publicado por Akal. Anticipo que se trata de un volumen de apoyo a los profesores, lo que autoriza libertades que habrían resultado más raras en un trabajo muy atenido al programa curricular. Me he prometido, con todo, referirles mi experiencia concreta, con sus pelos y señales. Cuando haya acumulado más datos, me atreveré quizá a adelantar un diagnóstico. Lo que sigue abriga por tanto un carácter, por así decirlo, documental.

En la confección del libro han intervenido tres plumas distintas y un ilustrador. El último ha sometido a una segunda destilación el mensaje contenido en la parte escrita, deparándonos, de paso, algunas joyas pedagógicas. Espigo dos. En la página 162 se ve dibujados a dos niños pijos, a horcajadas de los cuales van montadas sendas niñas pijas. La de la izquierda lleva un móvil en la mano y dice: «Lo bueno de la dictadura de mercado (en negrita) es que tiene lo bueno de los fascismos precedentes pero sin el mal rollo ese de los desfiles y las marchas militares». En la página 217, un hombre, situado en una especie de atalaya, señala con el índice un paisaje de infinita desolación y explica a sus dos hijos: «Vanesa… Pablito… ¡Mirad! ¿Veis ahí abajo? Es gracias a estas personas que se mueren horriblemente en la miseria que nosotros podemos tener un reproductor de DVD introducido subcutáneamente en el recto de nuestra perrita Fifí…».

El texto no decepcionará al lector. Los autores son hostiles al catolicismo: «…Puestos a creer en milagros y misterios, más seguro que fiarse de las cosas que se cuentan, como eso de que una virgen pueda parir un niño que además sea el hijo de dios o que el hecho de ser libra o piscis puede determinar nuestro destino, es mejor creer en las matemáticas» (pág. 23); miran con desvío la monarquía: «Es cuestión de gustos decidir luego si al resultado de esta operación (la monarquía constitucional) se le puede seguir llamando “rey” con propiedad, pero en cualquier caso es suficiente para dar mucho que hablar a las revistas del corazón» (pág. 104); y por supuesto, detestan el mercado. De hecho, comparan el capitalismo con la Gestapo (pág. 153), y lo encuentran peor: «El capitalismo impone su orden totalitario con infinitamente mayor eficiencia que todos los campos de concentración nazis juntos» (pág.154). El capitalismo ha frustrado el gran proyecto ilustrado; el capitalismo es intrínsecamente incompatible con la democracia; y la historia demuestra que ha sido imposible reformar la democracia por medios pacíficos, es decir, legales: «… cada vez que la izquierda anticapitalista ha intentado valerse del marco legal para corregir las malas leyes, se ha encontrado con que ese marco no existía» (pág. 179). No sorprende que los autores comprendan la violencia: «Se puede defender el Estado de Derecho sin dejar de reconocer que dichos movimientos (los comunistas) tenían razón al defender que la lucha política debía entablarse extraparlamentariamente» (pág. 177). La sorpresa se combina con la preocupación cuando se lee que España, en realidad, no es un Estado de Derecho (pág. 84).

A medida que avanza, el libro va adquiriendo un tono paranoico. Se afirma que los Estados Unidos retrasaron su ingreso en la Segunda Guerra con el designio de que Alemania y la U.R.S.S., sus dos grandes rivales, se destrozaran mutuamente. Y que intervinieron pocos meses antes del fin de la contienda, cuando ésta ya estaba decidida (pág. 204). Semejante desprecio hacia los hechos reduce a una fruslería la línea en que se convierte a Popper en «filósofo americano» (pág. 83).

La ineptitud de los firmantes (dos de ellos, ¡ay!, profesores) causa mayor pasmo aún que su fanatismo. El argumento general adopta, miren ustedes por donde, un perfil kantiano. Se asevera, kantianamente, que toda ley digna de tal nombre debe asumir una forma universal. Y de ahí se deduce que es «intolerable» (pag. 72) que Bill Gates sea tan rico. ¿Por qué es intolerable? Porque Bill Gates no podría ser muy rico, si otros muchos no fueran muy pobres. Se entiende que el mercado es un juego de suma cero, y que yo sólo puedo prosperar a costa de que otro empeore. Uno esperaba una lectura kantiana un poco más sutil: una lectura que censurara, por ejemplo, el incumplimiento unilateral de los contratos o el uso de información privilegiada. Pero los autores no se andan con chiquitas: identifican la justicia con la igualdad de hecho, reprograman el kantismo en clave populista (Chávez es uno de sus héroes de referencia) y transforman a Kant en un heraldo de Evo (otro héroe de referencia).

Sé que la entrega de Akal no es estadísticamente significativa. Pero existe, y no es casual que exista. Les seguiré contando.

Zapatero gana en Navarra

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 2:55 pm

POR GERMÁN YANKE

Hay que reconocer que la operación Navarra, al menos por el momento, le está saliendo bien al presidente Zapatero. Lo suyo, en el fondo, no es el poder regional, sino ganar las elecciones generales y mantenerse en La Moncloa. Incluso debe tenerse en cuenta que, si el poder autonómico ayuda de algún modo a mejorar la posición de un partido en las circunscripciones de esa comunidad, para los comicios del próximo año los diputados que se juegan en Navarra no tienen la importancia numérica de los que se eligen, por ejemplo, en Cataluña o Andalucía.

Además, parece una evidencia que un acuerdo de los socialistas navarros con Nafarroa Bai para establecer una coalición gubernamental en esa comunidad no sería precisamente un apoyo para la estrategia del PSOE de cara a las generales. En muchos lugares de España, fundamentales para ese objetivo, la opinión pública recela o se opone mayoritariamente al entendimiento político con un grupo de partidos que pretenden, aunque no sea de modo inmediato, modificar el status constitucional de Navarra defendiendo un hipotético «derecho a decidir» distinto a la soberanía de los españoles para unir esa comunidad al País Vasco como paso previo a un deseado «derecho de autodeterminación» conjunto; es decir, a una deseada independencia. Para muchos votantes del PSOE, a los que el presidente Zapatero quiere complacer en una larga campaña que ya ha comenzado, la voluntad de desplazar al PP del poder que hasta hoy ostenta no va tan lejos como para dar el beneplácito a ese tipo de aventuras.

Más aún en las circunstancias en las que se ha llevado a cabo la negociación del PSN con la coalición nacionalista. Paralelamente al desafío de los socialistas navarros al Comité Federal, proponiendo como mejor opción lo que se ha dado en llamar un «gobierno de progreso» o «de cambio» (que, en definitiva, se traduce como cualquier cosa pero sin UPN), se han conocido los detalles de las conversaciones de los socialistas con Batasuna y el PNV en las que Navarra -su vinculación al País Vasco- tuvo un papel importante. De hecho, se había convertido en la fundamental reivindicación de Batasuna y del titular de su franquicia, ETA. Dar carta de naturaleza a una coalición con los nacionalistas no podría desvincularse, fuesen cuales fuesen las intenciones y las cautelas de cada cual, con el impacto producido en la opinión pública de lo que se ha terminado sabiendo.

Así que todo apuntaba a que la decisión final del PSOE iba a ser la que, con cierta teatralidad, se anunció el viernes: renunciar a la coalición con NaBai, no impedir la investidura de Miguel Sanz y dejar que UPN gobierne en minoría. Quizá, antes o después, la posición que Zapatero dejó en manos de Blanco tenga su coste entre los socialistas navarros -que tan mal han gestionado la situación- pero el interés de sus afiliados, castigar a UPN a toda costa (o vengarse del «castigo» sufrido, dicen algunos), no tiene necesariamente que ser el incentivo de sus votantes, poco inclinados tradicionalmente al nacionalismo vasco. Como digo, la operación no le está saliendo mal al presidente.

Porque aún hay más. El PP ha mantenido, hasta el mismo jueves pasado, el tono duro de su discurso sobre la «venta» de Navarra. Es cierto que el pacto con los nacionalistas era posible, aunque día a día era más improbable, pero un discurso sin otros matices tiene como necesaria consecuencia que, ahora, el PSOE se emplee a fondo insistiendo en que todo aquello era una manipulación interesada. No se olvide que han sido algunas voces del propio PP las que, tras las elecciones autonómicas, reprocharon a Sanz una pusilanimidad en esa dirección y una lentitud en la reacción que habrían propiciado un resultado peor de lo esperado, es decir, de la mayoría absoluta, al menos con su socio parlamentario CDN.

Y la otra cara de la grandilocuencia de algunos dirigentes del PP ha tenido que ser, necesariamente, la reserva de UPN, que prefería gobernar a castigar al PSOE y que hacía gestos para que su probable (y ahora real) gobierno en minoría no estuviera sometido, como va a estarlo, a la precariedad de un cambio de actitud de los socialistas o a la constante y grave batalla parlamentaria. Habrá Gobierno de UPN pero no la estabilidad de asegurarse que no haya en cualquier momento una moción de censura. No creo, sinceramente, que sea desde Navarra de donde surjan ahora las grandes críticas al Gobierno de la Nación.

Con todo, Zapatero ha conseguido lo que de verdad pretendía de cara a su estrategia general y que, más allá de conseguir el poder en Navarra, era meter una cuña entre UPN y el PP. Le toca ahora a Miguel Sanz el doble reto de gobernar y administrar con dificultad las relaciones de los «partidos hermanos». Al menos sabe más y mejor lo que hay que hacer allí que algunos estrategas de Génova.

Álava

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 2:54 pm

POR JON JUARISTI

LA Diputación Foral de Álava será regida durante los cuatro próximos años por el PNV, EA y Aralar, las mismas fuerzas políticas que forman Nafarroa Bai. Esta coalición, que en Álava es ya de gobierno, constituye una versión reducida del frente nacionalista que nació hace nueve años del pacto de Estella. Se excluyen de la misma dos ingredientes fundacionales: IU y Batasuna. La primera, por no poseer un carácter inequívocamente abertzale; la segunda, por razones obvias. Entre la coalición gobernante en la Diputación alavesa y Nafarroa Bai existe, no obstante, una diferencia importante. En la primera, domina abrumadoramente el PNV, que controla la presidencia y diez de los trece departamentos. La relación de fuerzas se invierte en el seno de Nafarroa Bai, donde el PNV se encuentra en minoría.

La posición del PNV no es cómoda en ninguno de los dos casos. En Álava, como en la Comunidad Autónoma Vasca en su conjunto, será presionado por EA para llevar a cabo la consulta popular -es decir, el referéndum de autodeterminación apenas encubierto- que el partido de Begoña Errazti llevó en su programa a las elecciones autonómicas y que Imaz se resiste a plantear, por motivos pragmáticos. En Navarra, el nacionalismo navarro-céntrico dominante en la coalición abertzale cuestiona la hegemonía tradicional del PNV, cuya fuerza electoral reside en Vizcaya y Guipúzcoa. El navarro-centrismo, en cambio, no sólo es un componente básico del nacionalismo de Aralar, sino una tendencia irrefrenable en el de EA y Batasuna.

Ni en Álava ni en Navarra ha obtenido el nacionalismo mayoría en las pasadas elecciones. En Álava fue el PP el partido más votado; en Navarra, UPN. Tanto la coalición abertzale en Álava como UPN en Navarra se enfrentarán con serios problemas de gobernabilidad si no cuentan con el apoyo de los socialistas. Pero, en Navarra, al socialista Puras parece interesarle más una política de río revuelto que cualquier compromiso responsable con el futuro gobierno de Miguel Sanz. En Álava, lo previsible es que la situación favorezca a un PSE que sólo dará su apoyo al nuevo diputado general, Xabier Aguirre, a condición de que el PNV se comprometa a refrenar el maximalismo programático de EA. No parece difícil obtener tal compromiso, pero tampoco probable que las exigencias del PSE se detengan ahí, y el PNV -tercera fuerza política de Álava, detrás de los socialistas- deberá ceder a las mismas si pretende mantenerse en la Diputación. Esto acelerará el ya visible desgaste del PNV y favorecerá a las tendencias nacionalistas más radicales, como tendremos ocasión de comprobar en las elecciones legislativas.

El curioso encaje de bolillos que los socialistas han improvisado en la Comunidad Autónoma Vasca y Navarra, con el fin de evitar cualquier alianza que se asemeje a una reedición de la alternativa constitucionalista, aumenta la confusión producida por el errático «proceso de paz», y sus beneficios irán, una vez más, a engrosar la cuenta de Batasuna-ETA. Sobre todo, porque la radicalización de EA y Aralar se manifestará inevitablemente en un apoyo a las reclamaciones de ANV -o sea, de Batasuna-, convirtiendo la administración local en escenario privilegiado del acoso abertzale a la legalidad. Una coalición UPN-PSN, en Navarra, y un pacto de gobernabilidad del PSE con el PP en Álava habrían permitido afrontar esta perspectiva con bastante holgura, fortaleciendo, de paso, el viraje pragmático de Imaz (no es que me entusiasme, pero menos da una piedra). En definitiva, se habría comenzado a atisbar alguna esperanza de encarrilar la política vasca hacia la normalización democrática y frenar el ascenso del nacionalismo en Navarra. Por el contrario, Puras ha dejado claro que el gobierno de UPN estará solo ante la ofensiva nacionalista. A su vez, en la Comunidad Autónoma Vasca, los socialistas han permitido la formación de una Diputación abertzale en la que las mayorías electorales alavesas no tienen representación alguna, que gobernará contra el sentir de la población y ha dado alas incluso al sector más levantisco del PNV. No por casualidad ha montado éste su «guerra de las banderas» en Arcaute. Es decir, en el riñón de Álava.

Intrusos en TVE

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 2:53 pm

POR M. MARTÍN FERRAND

EN el Ministerio que nunca debió existir, el de Cultura, siempre se cuece un germen de dirigismo intelectual que, aún contando con la buena voluntad de sus gestores, resulta alarmante y es inevitable. Así tiene que ser cuando se crea un órgano al que hay que inventarle una función y ello da paso a todas las sospechas. La cultura, hija de la reflexión espontánea del hombre sobre sí mismo, se organiza sola y, socialmente, se destila en los alambiques de la educación. En ella, en su organización coherente y con pretensión de excelencia, radica la responsabilidad de cualquier Gobierno con pretensiones de construir un futuro mejor.

En Cataluña, para que el esperpento sea mayor, al cartapacio de Cultura se le añade el de Medios de Comunicación, y su titular, Joan Manuel Tresserras, acaba de hacernos saber que tiene el «apoyo» de César Antonio Molina, el redentor de Carmen Calvo, para que TVE dedique uno de sus canales nacionales en TDT a una programación que, siendo mayoritariamente en catalán, también incluya programas en gallego y vascuence. Supongo que en Écija no caben en sí de alegría ante tal posibilidad y que en Mota del Cuervo se disponen a nombrar hijo adoptivo al nuevo titular de Cultura por atender con tal diligencia una generalizada demanda popular.

En materia de televisión todo es posible en España, en donde los emisores -públicos, privados, nacionales, regionales, locales, legales, alegales e ilegales- compiten en zafiedad y mal gusto hasta alcanzar unos niveles sin parangón posible en esos que dicen «países de nuestro entorno». Incluso se han instaurado, sin grandes diferencias entre unos y otros, los telediarios sin noticias en los que los sucesos, el corazón y la miscelánea disimulan la ausencia de más enjundiosos contenidos; pero la voluntad de Molina supera y engrandece el disparate reinante. Un ministro del Gobierno de la Nación, respaldado por sus equivalentes autonómicos, pretende meterle mano a una TVE que no es de su incumbencia administrativa y/o política para, en alarde de intrusismo, programar los contenidos de un organismo teóricamente independiente.

No creo que nadie discuta la riqueza que supone el plurilingüismo español, proyectado en cuatro grandes idiomas y un buen número de dialectos; pero, como ocurre con cualquier riqueza, resulta exigible su inteligente administración. La prioridad del castellano, tan disminuido en algunos territorios, no es cuestión de número o de hegemonía; sino de eficacia comunicativa que nos permita ser referencia para una comunidad mundial con varios cientos de millares de hablantes. Cuídense, sin descuido del principal, los restantes idiomas del Estado y hágase, sin meter las manos en plato ajeno, con talento y mesura. Tampoco se discute el valor expresivo y emocional de la gaita gallega y no se impulsa un organismo público que enseñe a soplarla en Jerez de la Frontera. Y menos todavía que esa iniciativa la pilote el Ministerio de Industria.

Metafísica del Gobierno

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 2:52 pm

POR IGNACIO CAMACHO

EL Gobierno de España existe. Quizá existan también numerosos motivos para dudarlo, más allá del repentino azacaneo de un presidente obligado a dar la cara, por ausencia de la Bombero Mayor Fernández de la Vega, en los incendios reales y metafóricos de este implacable estío preelectoral. Quizá no exista como proyecto político, ni como estructura cohesionada de acción administrativa, ni como equipo homogéneo y competente al servicio de una idea o de un programa, pero aparece al menos como entidad titular de un potente aparato de propaganda oficial. Lo repiten desde hace unas semanas numerosos anuncios televisivos en los que, so pretexto de recomendaciones varias de utilidad dispersa para la vida cotidiana, se subraya el presunto desvelo gubernamental por el mantenimiento del bienestar público. Cada spot, claramente pretextual, mera excusa para emitir el mensaje de la propia existencia del sujeto que los ordena, se cierra con una firma institucional en la que tintinea con timbre solemne el determinativo: Gobierno «de España».

El intenso subrayado de los mensajes delata el hallazgo tardío, forzado, circunstancial, de una idea de nación que Zapatero consideraba no hace demasiado tiempo «discutida y discutible». Ahora se trata, milagros de la coyuntura electoral o de la metafísica política, de una certeza inapelable, de una convicción contrastada, de una evidencia palmaria. Después de tres años de énfasis deconstructivo, de un trienio al pairo del desmontaje constitucional, de más de media legislatura consagrada al ablandamiento del hecho nacional y la proclamación del fenómeno de la «nación de naciones»; después de una aventura equinoccial y temeraria por el territorio incierto de los soberanismos particularistas; después de la cesión de competencias esenciales que vuelven residual la presencia del Estado en ciertas taifas ya manifiestamente autónomas; después de la aplaudida apoteosis de la simetría y el confederalismo; después de la anestesia practicada sobre la ética del patriotismo y de la trivialización de su simbología; después de todo eso, resulta que el Gobierno de España es un hecho cierto, una realidad contundente capaz de pregonarse a sí misma como un ser frente a la nada. El Gobierno no es una ficción, ni una convención, ni una quimera. Bienvenido, pues, pero a buenas horas.

Quizá llegue este reencontrado ente a tiempo de reconducir las «tendencias regresivas» y las «perspectivas inquietantes para la cohesión social» que la revista de análisis de Alfonso Guerra ha detectado en la debilitada estructura de este país recién redescubierto por el zapaterismo a fuerza de fracasos y de desengaños. Acaso esta paulina reconversión signifique algo más que un apresurado maquillaje retórico ante el horizonte de las urnas. Porque en ese improbable caso, el prodigio alcanzaría una doble relevancia ontológica: en su apremiante necesidad de identidad electoral, el Gobierno no sólo se habría hallado a sí mismo detrás de su enredosa cortina de delirios aventureristas, sino que pudiera ser que se hubiese convencido, al fin, de que también existe algo llamado España.

El maravilloso PP de Gaby

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 2:51 pm

POR ANTONIO BURGOS

He querido dejar pasar unos días bien despachaditos para poder confirmar fehacientemente si era venturosa realidad o efecto sensiblero del dolor ante la muerte. Y he comprobado que era tristemente lo segundo. Hablo del PP del pobre de Gabriel Cisneros (q.S.G.g.). Se había muerto uno de los padres de la Constitución. A la Constitución le pasa lo contrario que a la derrota electoral. La Constitución tiene muchos padres, mientras los fracasos en las urnas son incluseros. Era el primer redactor de la Constitución que se moría y ahí observé la primera contradicción, supongo que mortis causa y corpore insepulto, por decirlo con dos latines. Al difunto padre de la Constitución se le guardaba mucho más respeto que a la Constitución misma. Al primer muerto de entre los ilustres plumillas constituyentes se le rendía homenaje en una capilla ardiente instalada en el Congreso de los Diputados. A la misma hora, la Constitución propiamente dicha tenía que ser honrada, ¿qué digo yo?, por una sentencia que recordaba al Gobierno autonómico de Vasconia la obligatoriedad del izado de la bandera nacional en todos los edificios oficiales, como manda la Carta Magna.

Al pobre de Gaby Cisneros lo lloraban más los que fueron sus adversarios políticos que sus propios correligionarios en las filas del PP. Es cierto lo del clásico: la muerte nos iguala. Oyendo elogiar la figura de Gaby a los habituales pepiños y demás insultadores profesionales del PSOE contra la derecha, pensé que habíamos vuelto para siempre a los añorados tiempos de concordia y consenso de la transición. ¡Qué respeto el de los socialistas hablando de un señor del PP, qué tributo de la izquierda hacia las ideas de la derecha, qué homenaje de los progresistas a un conservador!

No hay nada como morirse para que se alcance esta perfección. Si el infierno son los demás, la gloria son los demás hablando de quien se fue al otro barrio. Porque en esta España donde los socialistas llaman facha, reaccionario y carca a todo el que no sea de los suyos, a un señor que vistió la camisa azul del Frente de Juventudes en su momento y que luego ocupó escaño en las Cortes Españolas del Caudillo nadie lo llamó franquista, como llaman, ¿qué digo yo?, a todo chaval de 18 años que no conoció la dictadura pero que se atreve a militar, qué pedazo de fascista, en las Nuevas Generaciones del PP, por ejemplo. Nada, en la clásica necrofilia española de los ritos obituarios, si Cisneros estuvo en todo aquello fue precisamente para que pudiéramos conseguir esto. ¿Suárez dice usted? ¡Qué Suárez ni Suárez! El que verdaderamente hizo la transición fue Gabriel Cisneros.

Quien posteriormente militó en un Partido Popular que debió de ser una maravilla. Si el PP de cada día fuese el que presentaron los socialistas cuando doblaban las campanas por Cisneros, esto sería una delicia, tan civilizado como un país nórdico. ¿Pues no que hablaban de Gabriel Cisneros y ninguno de sus oponentes políticos dijo que militaba en el partido que nos metió en la guerra de Irak? ¿Pues no que hablaban de Gabriel Cisneros y nadie dijo que era del partido de la foto de las Azores? ¿Pues no que hablaban de Gabriel Cisneros y nadie dijo que era del partido de los amiguitos de Bush, el demonio con cuernos de la Casa Blanca al que apoya el PP a muerte? Con decir que hablaban del partido de Gabriel Cisneros como si el PP nunca hubiera sido culpable del hundimiento del «Prestige» y del «Titanic» y de la muerte de Manolete en Linares, creo que está dicho todo.

Qué respeto, qué guante blanco, qué lealtad en el trato al adversario, qué forma de exaltar el PSOE las ideas que siempre defendieron la UCD y el PP, que no son otras que las de la Constitución que, verbigracia, ellos mismos convierten en papel mojado para apuntarse el tanto del cuento del Proceso de Paz. ¿Estábamos en España o en Suecia? En España, pero ante los raciales gorigoris. Oído un serio golpe de ataúd en tierra, echada la última paletada sobre el féretro de Cisneros, el PP vuelve a ser lo de siempre: ¡qué pedazos de fachas y franquistas, que no aceptan la modernidad, el progreso, la paz y el por aquí te quiero ver!

Transporte aéreo: competir o morir

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 2:50 pm

EL transporte aéreo es un negocio complejo, sometido a múltiples circunstancias que no dependen de la capacidad o el talento de sus gestores. El precio de los carburantes, la eficacia y calidad de servicio de los aeropuertos, o el ánimo de los controladores aéreos, que suelen ser exigentes funcionarios públicos, afectan poderosamente al negocio, como también los requerimientos de seguridad, multiplicados por las amenazas de los terroristas, que han centrado una parte de sus objetivos en la aviación comercial. Todos son factores críticos que inciden en este sector y ponen en vilo a sus gestores y accionistas. Además, desde hace años, lo que era un negocio en el que incidían compañías nacionales, estatales en su mayor parte, con espacios reservados y mercados protegidos, se ha convertido en un negocio cada día más abierto, con mayor competencia; un negocio pujante, creciente y cada vez más segmentado, pero no exento de dificultades.

Primero fueron las compañías «chárter» dirigidas hacia el negocio turístico, con precios muy ajustados por cuanto el pasaje estaba vendido antes de iniciarse las operaciones. Y luego aparecieron unas nuevas compañías con vuelos regulares con costes mucho más ajustados que las tradicionales, compañías denominadas de «bajo coste», aunque más propiamente habría que denominarlas de bajos precios. Estas nuevas compañías han captado una buena parte del negocio tradicional, que han ampliado extraordinariamente con nuevos segmentos de clientela, para los que es prioritario la regularidad, pero también, y sobre todo, el precio. Algunas de esas compañías, como Vueling, cotizan en Bolsa y ya saben lo que es sufrir en sus carnes los rigores de un mercado complejo en el que, además, buena parte de las líneas aéreas tradicionales han sabido reaccionar a tiempo y defenderse reorientando con rapidez su negocio, incluso mediante la creación de compañías filiales de las mismas características.

Lo evidente en estos momentos es que en un mercado cada vez más competido y adverso por la naturaleza de los costes (carburantes, seguridad…), el transporte aéreo ha crecido de forma espectacular y las ofertas para los clientes viajeros son cada vez más atractivas, aunque no estén exentas de incertidumbres. El desmontaje de obstáculos y barreras a la competencia en este sector, como en otros, ha creado más oportunidades, aunque se han quedado en el camino empresas que no acertaron a enfrentarse a las nuevas realidades y otras que atraviesan por dificultades. El juego de la competencia ha animado nuevas iniciativas y ampliado el perímetro del negocio y la técnica de gestión del mismo. Las compañías de bajo coste, por ejemplo, adaptan los precios para no cobrar lo mismo a un cliente con maletas a facturar que sin ellas, mientras las tradicionales tratan de mejorar la calidad del servicio. Estrategias distintas de una guerra comercial en la que sólo sobreviven los mejor preparados.

De Juana pierde el último favor

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 2:49 pm

EL terrorista De Juana Chaos ya conoce la última de las consecuencias de que ETA revocara el alto el fuego el pasado 6 de junio. El viernes, Instituciones Penitenciarias dejó sin efecto el tratamiento penitenciario especial que concedió a De Juana en marzo y gracias al cual este etarra salió de una cárcel madrileña para ser ingresado en un hospital de San Sebastián. De hecho esta decisión no provoca ninguna alteración de su situación actual, porque De Juana lleva varias semanas encarcelado. Técnicamente supone devolverlo al segundo grado penitenciario, que implica el cumplimiento de la condena en régimen cerrado. De Juana ya está recuperado de sus «dolencias» y no necesita ninguna medida especial. Feliz noticia, aunque toda la polémica ha sido fruto del chantaje que provocó la huelga de hambre de este terrorista. Aquella decisión de excarcelar a De Juana fue una arbitrariedad política y una manipulación legal. A este etarra se le aplicó un artículo del Reglamento Penitenciario que la propia Dirección General de Instituciones Penitenciarias reserva para «tratamientos de especial penosidad», que únicamente reciben los presos que de verdad padecen una enfermedad que requiere atención hospitalaria. El Gobierno nunca concedió a De Juana una «prisión atenuada», aunque esta expresión se haya consolidado, porque esa figura sólo se utiliza para presos preventivos a los que se permite permanecer en su domicilio por razones de salud, y De Juana ya estaba cumpliendo sentencia firme por delito de amenazas -y no estaba enfermo- cuando fue enviado a San Sebastián, donde pudo vérsele dando apacibles paseos.

Tanto la vuelta de De Juana a la cárcel, en junio, como la retirada del privilegio penitenciario, decidida ahora, son las únicas medidas ajustadas plenamente a la ley que ha adoptado el Gobierno en relación con este terrorista, y no por ello están exentas de un claro oportunismo. Aunque De Juana fuera un incordio para la cúpula de ETA, los terroristas utilizaron su huelga de hambre como una oportunidad para ganarle un pulso al Gobierno y, por esto, en la entrevista publicada en el diario «Gara» vendieron su excarcelación como una victoria frente al Estado. El Gobierno sacó a De Juana de prisión cuando le convino para mantener el proceso de negociación con ETA y lo encarceló nuevamente cuando le convino para apaciguar a la opinión pública tras la ruptura del alto el fuego. No es así como se debe funcionar en un Estado de Derecho, en el que rige el principio de legalidad y la prohibición de la arbitrariedad. Las declaraciones de algunos responsables del Gobierno y la Fiscalía sobre la adecuación de la ley a la «realidad del tiempo» en que se aplica pesan ahora como losas, porque dieron carta de naturaleza al retorcimiento de las normas para conseguir un resultado o su contrario, según las necesidades políticas. Lo peor de todo ha sido la infiltración de esta teoría utilitarista de la ley en las decisiones de los tribunales sobre delitos terroristas, como sucedió con la absolución escandalosa de Arnaldo Otegi, forzada por un cambio de criterio de la Fiscalía carente de base jurídica, como puso de manifiesto la sentencia en la que se decía que debió ser acusado por un delito de enaltecimiento del terrorismo.

Bien está que De Juana siga en prisión, porque nunca debió salir de ella. Pero ahí queda el precedente de la cesión -completamente inútil para el objetivo del fin del terrorismo- al chantaje de un asesino. Para ETA, en cambio, la lección es provechosa, porque sabe que el chantaje ha funcionado con este Gobierno, al menos en una ocasión.

UME, fallida prueba de fuego

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 2:48 pm

EL Ejército que le gusta a Rodríguez Zapatero no acaba de cuajar. El incendio que asoló estos últimos días las Islas Canarias ha supuesto el «bautismo de fuego» -en sentido literal- de la Unidad Militar de Emergencias (UME), creada hace menos de dos años a imagen y semejanza de la doctrina presidencial sobre las Fuerzas Armadas. Se trata, en definitiva, de un ejército cooperativo y solidario, ajeno a cualquier misión de tipo bélica, cuyas funciones en materia de protección civil y ayuda en situaciones de crisis se solapan con las de otros cuerpos e instituciones. Por supuesto que los militares prestan un servicio a la sociedad cuando las circunstancias lo requieren. Pueden recordarse al respecto múltiples ejemplos en accidentes, inundaciones y otras catástrofes naturales, incluso en casos recientes como el apagón eléctrico de Barcelona. Sin embargo, la función de las Fuerzas Armadas viene claramente definida en el artículo 8 de la Constitución y no es razonable la creación de unidades permanentes para desarrollar funciones intermitentes y ocasionales puesto que ello supone infrautilizar recursos humanos y materiales, que siempre resultan escasos. Hay otros problemas. Falta por definir con claridad quién toma la iniciativa para que la UME entre en acción. Comunidades autónomas, Interior y Defensa deben actuar con máxima coordinación en un tiempo a veces demasiado breve. De hecho, la impresión general es que en Canarias la llamada de auxilio llegó «tarde y mal». El País Vasco, Cataluña y otras comunidades muestran su malestar ante una posible vulneración de sus competencias sobre Protección Civil. Tampoco es fácil coordinar la actividad de las unidades civiles y militares, cuyos mandos y organización están sujetos a procedimientos muy diferentes. El problema de la dirección sobre unos y otros plantea cuestiones de difícil respuesta: no es lógico que el Ejército, institución de carácter nacional por naturaleza, esté sometido a las órdenes de autoridades de ámbito territorial, regional o incluso local.

Las Fuerzas Armadas prestan servicios, tanto en el territorio nacional como en el extranjero, que son altamente valorados por la inmensa mayoría de los españoles. La dedicación y el esfuerzo de los integrantes de la UME están fuera de discusión, pero es un hecho objetivo que -salvo excepciones- carecen de experiencia para afrontar este tipo de catástrofes. El «efecto llamada» de los altos complementos salariales parece haber agotado ya sus efectos. Hoy informa ABC de que la UME podría sufrir una notable merma de efectivos como consecuencia de la decepción que sufren muchos de sus integrantes. La vocación militar tiene características propias y no es equiparable a un servicio de auxilio civil o a una labor complementaria respecto de otras unidades. Las Fuerzas Armadas tienen perfiles específicos que no pueden ser alterados por la voluntad del gobernante de turno. El pacifismo peculiar que practica el presidente del Gobierno no justifica que se oriente al Ejército hacia actividades más propias de otros profesionales, como es la lucha contra los incendios forestales. La experiencia de Canarias demuestra que es preciso rectificar antes de que sea tarde con el objetivo de reconducir la organización, funcionamiento y competencias de la UME. De lo contrario, el malestar que ya se detecta en muchos ambientes podría crecer hasta convertir en inoperante esta ocurrencia presidencial.

La bandera y los nacionalistas

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 2:47 pm

POR JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS

EL Gobierno vasco no cumplirá la sentencia que le conmina a izar la bandera de España, tanto en la Academia de la Policía Autónoma, como en todos los edificios públicos autonómicos. Y nadie le instará, con advertencia de utilizar la fuerza si preciso fuere, a que ejecute la resolución del Tribunal Supremo porque tampoco nadie le ha requerido en serio durante más de un cuarto de siglo para que cumpla la ley de banderas -que data de 1981- y haga lo propio con otras muchas normas que en la comunidad autónoma vasca carecen de vigor por el simple despotismo nacionalista que las declara inaplicables. Los peneuvistas y asimilados recurren a un argumento tan estúpido como el sentimental para zafarse de cualquier ley que no les conviene o, simplemente, les contraría. Un dirigente del PNV acaba de declarar que los «sentimientos no se imponen» y puesto que la bandera de España en los mástiles del País Vasco es una «imposición sentimental», la enseña no se izará.

Semejante falacia -la sentimental- ha sido comprada como mercancía democrática de cierta calidad desde 1979 por parte de los Gobiernos españoles. La emotividad nacionalista -pura coartada para la impunidad- forma parte del muestrario del victimismo del PNV. Cuando no hay un motivo de apariencia solvente para explicar una tropelía de las muchas que perpetran, acuden a las emociones, los sentimientos o las percepciones. Tal y como hacen los totalitarismos políticos y sociales. De lo que se deduce que en el País Vasco -en Euskadi- existe un régimen nacionalista de corte totalitario que se permite desafiar la ley con la complicidad constante de partidos de obediencia supuestamente nacional -el PSE e IU- y la indolencia mayoritaria de una sociedad que se ha replegado sobre sí misma y que huye de cualquier tipo de conflicto porque sabe de antemano que siempre gana el nacionalismo en su doble versión: la armada y la política.

Como en todos los totalitarismos, el «sentimiento nacional» se convierte en la última razón -e inapelable- para hacer una cosa o su contraria. Desde un supuesto sentimiento mayoritario, se rechaza la bandera de España, obviando que centenares de miles de vascos -que viven allí y, otros, que lo hacen en el exilio interior español- la tienen como suya; desde la emotividad, el señor obispo de San Sebastián se permite la indecorosa simetría de apelar de igual manera a víctimas y victimarios, asimilándolos en su condición moral; desde una simulación inveterada de agraviados, los nacionalistas vascos chantajean con sus «emociones» al Estado y a la sociedad española sobre la que hacen recaer sus fracasos y frustraciones. En definitiva, desde su distorsionado entendimiento de la democracia creen -o dicen creer- que las leyes se cumplen o incumplen en función de sentimientos e impulsos viscerales.

Un sistema democrático no se construye sobre la emoción sino sobre la racionalidad y las leyes que son la expresión de ésta y se sobreponen a aquella. La enseña nacional no es tanto la materialización de un sentimiento, que también, cuanto un elemento de la liturgia del poder del Estado y, más concretamente, un símbolo de su soberanía. La bandera -que a muchos emociona, pero que a otros deja indiferente- no es un elemento superfluo y prescindible del sistema democrático, sino que se constituye en la significación de unos valores y principios cuya relativización conduce al cuestionamiento de las bases de la convivencia en libertad.

Los nacionalistas vascos no aceptan la bandera de España porque no aceptan tampoco su soberanía residenciada en el conjunto del pueblo español y, de la misma forma que se lanzan a la calle para presionar a los jueces y tribunales -y lo hacen encabezados por cargos institucionales-, desafían también la legitimación tanto del legislador como del Poder Judicial, destruyendo de ese modo, lenta pero eficazmente, el propio Estado allí donde ellos gobiernan sin fielatos ni controles. Tal ocurre en el País Vasco donde todos aquellos que no comulgan con el régimen nacionalista se sienten -y aquí el sentimiento sí viene a cuento- como «alemanes en Mallorca» que así preconizaba Arzalluz deberían ser tratados los vascos españoles que no abrazasen la causa separatista en una eventual Euskadi independiente.

Se confunden quienes, como los alcaldes socialistas de Vitoria y San Sebastián, pretenden relegar el cumplimiento de esta sentencia a la categoría de asuntos de menor cuantía. Porque con los asuntos de aparente pequeña entidad -paso a paso, centímetro a centímetro, cesión a cesión- los nacionalistas vascos se han apalancado en el poder, han excitado hasta el paroxismo las contradicciones entre los constitucionalistas -ahí está el Diputado General de Álava, nacionalista, por un descerebrado desencuentro entre el PSE y el PP-, han ocupado terreno social y político de manera irreversible y, en definitiva, han conformado toda una ingeniería de poder que absorbe cualquier expresión espontánea de la sociedad vasca, sea de la naturaleza que sea.

La exclusión de la bandera nacional de España del paisaje vasco se corresponde con una profusión abrumadora de la ikurriña, una enseña que responde a las ensoñaciones mitológicas de Sabino de Arana y que nunca antes de 1936 fue otra cosa que un elemento distintivo del PNV, jamás de la sociedad vasca y, desde luego, en absoluto de ninguno de sus tres territorios históricos que han dispuesto de antiguo de sus pendones y estandartes. Cuando esa bandera se incorporó al Estatuto de Autonomía, se practicó por los no nacionalistas un ejercicio extremo de generosidad que tuvo que ampliarse -unos recogían las nueces mientras otros movían el árbol- a todas las manifestaciones supuestamente emotivas del PNV. El himno de la comunidad autónoma vasca -¿no lo sabían?- lo era antes de 1979 el del PNV, de tal manera que no hay insignia política, símbolo público, alegoría popular que no pertenezca al patrimonio «sentimental» de los nacionalistas. Todo aquello que no forme parte del imaginario idolátrico del nacionalismo es «sentimentalmente» incompatible con una supuesta mayoría de vascos, siempre interpretados por los portavoces del régimen.

Ahora comienzan en los pueblos y las ciudades vascas las fiestas del estío. No habrá «guerra de banderas». Se producirá algo bien distinto: una agresión constante a la enseña nacional de España, porque no se trata sólo de que la bandera española no ondee en Ayuntamientos, Diputaciones y organismos autonómicos; se trata de subrayar, para que no haya dudas, que la única bandera, el único símbolo, la exclusiva enseña que dispone de legitimidad sentimental y política para ser izada, es la ikurriña, siendo la española, extraña y ajena y, a mayor abundamiento, emotivamente hostil a los vascos nacionalistas. Como quiera que el desafío trae causa de la cesión explícita o implícita del Estado español consumada hace ya décadas, de nuevo habrá que estar y pasar por la humillación jurídica, democrática y afectiva de contemplar cómo el nacionalismo vasco desobedece al Tribunal Supremo, obteniendo así, entre el desentendimiento acobardado de quienes debieran responder al órdago, una nueva victoria sobre el Estado. La enésima si el Gobierno tampoco esta vez la evita.

JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS

Directorde ABC

El País vuelve a servir a Felipe González

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 2:44 pm

Navarra sigue siendo el centro informativo de este recién estrenado mes de agosto. No deja de serlo desde el 27-M aunque ahora la atención se centra en la crisis abierta en el seno de los socialistas navarros. La desautorización de Ferraz a Fernando Puras ha provocado una catarata de críticas contra el candidato a la Presidencia. Está tan cuestionado que los críticos ya hablan de convocar antes de que acabe el año un congreso extraordinario para buscar un sustituto. Y lo hacen, con ataques y descalificaciones incluidas, pese a la advertencia de Blanco, que ya ha anunciado que no admitirá críticas a la dirección del PSN.

Todo esto es lo que reflejan este domingo los diarios. La Razón aportada una novedad en este clima de guerra abierta y cuenta que Puras presentará su dimisión “en el momento en que Sanz asuma la Presidencia de Navarra”. Acompaña este dato con dos subtítulos: “El líder de los socialistas navarros ha informado a su equipo que tira la toalla, mientras en su partido crecen las voces de rebelión” y “José Blanco intenta frenar el incontenible malestar en el PSN con firmes llamamientos a la disciplina”.

El Mundo incluye una entrevista con Miguel Sanz. Pese a que el PSN no ha firmado el compromiso que hace sólo dos días era condición indispensable para UPN, el candidato  de la marca electoral del PP en Navarra confirma que optará a la Presidencia. Dice que le valen las declaraciones de José Blanco: “Tiene igual valor el compromiso público de Blanco que uno por escrito”. Esta frase es la que elige el diario que dirige Pedro J. Ramírez para abrir su portada. Añade en subtítulo: “El presidente de Navarra en funciones dice que el secretario del PSOE le ha dado las garantías que pueden ofrecerse en estas circunstancias”. Y avanza una posibilidad nada remota: “Si Navarra es ingobernable, convocaré elecciones”.

En la portada de El País nada hay de la crisis en el PSN. Su apuesta este domingo es Felipe González. Hace de su entrevista el principal asunto del día, con foto incluida. Para titular elige una de las alusiones del ex presidente a Zapatero (“Aplaudo que Zapatero haya afirmado su liderazgo sin mí”) y para el interior deja la rabia que descarga contra el PP, con insultos y descalificaciones. La entrevistadora es su amiga y ex comisaria socialista en TVE María Antonia Iglesias, pero de eso tampoco se sabe nada en la portada.

ABC se centra en los incendios que esta semana han arrasado Canarias. Sofocados ya. Concluye que  ”cuestionan la eficacia de la brigada de Zapatero”. Incluye la queja de los miembros de la Unidad Militar de Emergencias: “Nos han llamado tarde y mal” y añade: “Falta de autoridad sobre el terreno y carencia de experiencia marcan su bautismo de fuego”.


EL MUNDO: “Sanz: ‘Tiene igual valor el compromiso público de Blanco que uno por escrito’”, “Grandes atascos obligan a levantar los peajes en una autopista catalana”, “Alonso, sancionado en Hungría por bloquear a Hamilton pese a que McLaren lo había exculpado” y “El PP pregunta el origen de la Goma 2 entregada por un policía en Leganés”.

En su editorial “Otra investigación bloqueada, otra sombra de duda en el 11-M”, señala que “si fuera cierto que en la Policía se estuvo manejando hace un año la misma dinamita y de la misma partida que la utilizada por los terroristas islamistas en 2004, tendríamos un nuevo indicio de la posible manipulación de los hechos” y opina que “Interior debería contestar con la máxima transparencia a las preguntas concretas” planteadas por el diputado del PP Jaime Ignacio del Burgo.

LA RAZÓN: “Puras dimitirá en el momento en que Sanz asuma la Presidencia de Navarra”, “Joel, novio de Fernanda: ‘Estoy lleno de rabia, pero pudo pasarle a cualquiera’”, ”Cataluña se subleva contra la ministra de Fomento tras el último gran colapso ferroviario”, “El Gobierno se va de vacaciones con tres estatutos y cuarenta proyectos de ley pendientes aún de aprobar”, y “Canarias, cuando toca llorar: ‘Lo miro y no lo creo, todo arrasado, parece el paraíso de Lucifer’”.

En su editorial “El aprobado, ni en septiembre”, señala que “Zapatero cierra el curso con decenas de proyectos pendientes que no tendrá tiempo de tramitar” y que “la única buena noticia de tanta inacción sería que la Ley de Memoria Histórica quedase aparcada”.

EL PAÍS: “El caos en la autopista desborda la indignación ciudadana en Cataluña”, “Felipe González: ‘Aplaudo que Zapatero haya afirmado su liderazgo sin mí’”, “Un litro de leche a precio de gasolina”, “No es la Costa del Sol, es la Costa Nostra”, “Alonso pierde la ‘pole’ por su guerra con Hamilton” y “680 kilómetros en busca de agua en Marte”.

En su editorial “El fantasma del rearme” considera “la reciente gira por Oriente Próximo de la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, no ha hecho más que levantar acta de la inquietante situación a la que condujo justificar la guerra en nombre de la democratización: el viejo fantasma del rearme y de la subsiguiente militarización de las relaciones internacionales y la diplomacia”.

ABC: “Los incendios de Canarias cuestionan la eficacia de la brigada de Zapatero”, “Parla, la ‘playa’ de ZP”, “‘En Cataluña no se ha invertido desde el pacto CIU-PP’” y “Londres sacrifica decenas de vacas y veta la exportación de carne a la UE por un brote de fiebre actosa”.

En su editorial “UME, fallida prueba de fuego” menciona que “el Ejército que le gusta a Rodríguez Zapatero no acaba de cuajar” y resalta que “falta poder definir con claridad quien toma la iniciativa” para que la Unidad Militar de Emergencias (UME) “entre en acción”.

Encubriendo al islam

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 2:43 pm

Robert Spencer

Una mañana de domingo, un taxista de Nashville llamado Ibrahim Ahmed recogió a dos estudiantes universitarios, Andrew Nelson y Jeremy Invus, en un bar de la ciudad y los llevó al campus de la Universidad de Vanderbilt. Durante el trayecto, los tres tuvieron una discusión, que aparentemente dejó enfurecido a Ahmed: después de que Nelson e Invus pagaran la carrera y abandonaran el taxi, intentó atropellarlos. Nelson esquivó el taxi, pero Ahmed se llevó por delante a Invus, que resultó herido de gravedad.

¿Cuál fue el motivo de su discusión? Las únicas informaciones disponibles en general al público sobre el incidente no son muy específicas. La cadena de televisión de Nashville WSMV informó de “una acalorada discusión religiosa”.Newschannel 5, también de Nashville, tuvo poco más que añadir: “La policía afirma que Ibrahim Ahmed persiguió a los estudiantes Jeremy Invus y Andrew Nelson tras una discusión sobre religión”. Associated Press lo explicó así: “La policía dice que atropelló a uno de sus pasajeros tras tener una discusión religiosa”.

¿Qué tipo de discusión religiosa? ¿Una comparación entre la capacidad relativa de las ramas del budismo Mahāyāna y Theravada de transportar a sus fieles al Nirvana? ¿Una discusión sobre si Marcos 16:18 justifica o no la “manipulación de serpientes”? ¿Un examen del judaísmo ortodoxo y el reformista? No se sabe. Ni WSMV ni Newschannel 5 ni AP dan ningún detalle sobre el motivo de la discusión. Y todo lo que sabemos sobre el propio Ibrahim Ahmed es que conducía un taxi de United y que está acusado de asalto y tentativa de homicidio en primer grado además de hurto, porque resultó que su taxi estaba circulando con una matrícula robada. También se nos dice que tenía condenas previas por “huir de un arresto en un vehículo motorizado” y “conducir con un permiso caducado”. Pero no nos dicen nada acerca sobre quién es Ibrahim Ahmed y qué podría haberle llevado a intentar asesinar a dos de sus clientes a causa de una discusión.

Se podría sugerir a los canales de noticias de Nashville, así como a AP, que tanto la religión de Ibrahim Ahmed como la de Andrew Nelson y Jeremy Invus sería relevante en este caso y podría ayudar a los lectores a comprender cómo puede acabar siendo criminal un debate religioso. Después de todo, AP no tuvo reparos en informar de la religión de los autores materiales de otros crímenes en otros casos.

Al mismo tiempo que Ibrahim Ahmed estaba atropellando a Jeremy Invus, un hombre de Chicago presuntamente apuñaló a tres mujeres –una mujer, su madre y su hermanastra– hasta matarlas e intentó suicidarse después. AP no comunicó el nombre del sospechoso, pero sí que, según un vecino y el ex marido de una de las víctimas, “la familia eran cristianos asirios, un grupo minoritario en Irán, Irak, Turquía y Siria”.

¿Tiene la religión un papel en este caso? ¿Asesinó a sus víctimas a causa de algún imperativo que creía derivado de su fe cristiana? Parece improbable: AP también afirma que era “una disputa doméstica”, y observa que “la pareja había estado teniendo problemas maritales”. El Chicago Tribune añadió que el sospechoso, Daryoush Ebrahami, “se sintió ‘ofendido’ por las mujeres, que le habían dicho que ‘no era un hombre’”.

Así que, ¿por qué la religión cristiana de Ebrahami es relevante? El Tribune nos cuenta que recientemente había recibido asilo en Estados Unidos porque al ser cristiano asirio podía sufrir persecución religiosa en Irán. Aunque irrelevante para los crímenes, es un detalle interesante que brilla por su ausencia en el teletipo de AP, que de todos modos menciona el cristianismo de Ebrahami.

Compárese ahora con la información dada inicialmente por Associated Press sobre el tiroteo en el centro comercial de Salt Lake City hace unos meses: “Policía: adolescente dispara al azar a víctimas en centro comercial”, por Jennifer Dobner. Todo lo que cuenta de Suleiman Talovic aparte de su nombre es que era “un adolescente con un abrigo largo de cuero” que vivía con su madre.

Cuando se señala que la religión de asesinos nominalmente cristianos no aparece en las noticias, y que, por tanto, la religión de Talovic tampoco debería aparecer, se asume que en ambos casos la religión no jugó ningún papel en los crímenes y que por lo tanto era un detalle irrelevante. Sin embargo, aunque es extraordinariamente improbable que Ebrahami asesinase a sus víctimas en nombre de Jesucristo, o que intentase justificar sus crímenes aludiendo a las enseñanzas de Jesús, cuando menos existe la posibilidad de que Talovic matase en nombre de Alá y justificase sus acciones en el Corán y la sunna, como hacen tantos en todo el mundo hoy en día y, en concreto, algunos yihadistas que actúan en solitario en Estados Unidos, como Mohammad Reza Taheri-azar. Por eso la religión de Talovic merecía una mención, además de que se investigase.

El FBI ha descartado que el terrorismo islámico fuese la causa de los crímenes de Talovic. Sería de esperar que los agentes hubieran prestado la suficiente consideración a la posibilidad, algo que no parece que hicieran en otros casos de cierto parecido con el de Talovic. Pero después de esto, hay quien se ha apresurado a condenarme tanto a mí como a otros comentaristas que hemos expuesto a la opinión pública la resistencia de los medios de comunicación a identificar a Talovic como musulmán y explorar la posibilidad de que sus crímenes estuvieran vinculados con la yihad.

Esta crítica estaba fuera de lugar, puesto que es renuencia es real pero no se aplica a todas las religiones, como demuestran los casos de Ahmed y Ebrahami. Ibrahim Ahmed probablemente sea, por supuesto, musulmán, y su ira criminal podría haberse visto reforzada por la creencia del islam de que aquellos que lo insultan renuncian a su derecho a vivir. El rechazo de Associated Press a considerar siquiera esa posibilidad, y su inconsistencia al hacerlo, está bastante clara.

Todo esto merece aún más atención a la luz de la reciente revelación de que Alí Abú Kamal, que mató a una persona e hirió a otras seis en el Empire State en 1997 “quería castigar a Estados Unidos por apoyar a Israel”, según el New York Daily News. La explicación que ha prevalecido durante diez años es que Abú Kamal estaba resentido tras perder una gran suma de dinero, pero la hija del asesino ha dicho ahora que los políticos palestinos se inventaron esa excusa con el fin de “no perjudicar el acuerdo de paz con Israel”. Añadió que intentó dar a conocer el motivo real, pero que nadie se interesó por él: “Cuando quisimos aclarar eso a los medios, nadie nos escuchó”.

Los medios deberían empezar a escuchar y dejar de encubrir detalles que pueden ser importantes para los casos sobre los que informan. Aunque ni Suleiman Talovic ni Ibrahim Ahmed fueran yihadistas, la difusión selectiva de los hechos podría acabar maquillando al próximo yihadista.

Latinoamérica es un manicomio

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 2:41 pm

Hana Fischer

La palabra “manicomio” proviene del griego: manía (locura) y komion (lugar). Por lo tanto significa “lugar para los locos”. A su vez, manía se refiere al tipo de locura que se caracteriza por sus signos de agresividad.

Esta patología se manifiesta frecuentemente como una pérdida de control, en la que los sentimientos se muestran sin inhibiciones. La conducta se desplaza fuera de lo racional y no se tienen en cuenta las consecuencias de los actos. Las acciones pueden ser absurdas e inútiles, o completamente instintivas. La diferencia entre lo real y lo irreal puede desaparecer, viéndose perturbada la percepción de la realidad. Una imagen muy común, cuando se pretende caracterizar a un demente, es aquella que muestra cómo estas personas tienen trastornos de personalidad y creen ser personajes famosos. Especialmente recurrente es la identificación con Napoleón Bonaparte.

Las características perceptibles de la locura abarcan un área amplia, que va desde la actividad frenética a la apatía total. A menudo, se observan disfunciones en las capacidades comunicativas, que pueden disminuir la inteligibilidad del discurso y pueden parecerse al habla de un niño pequeño: repetición de porciones de frases, hablar con rimas simples, onomatopeyas.

Sin embargo, son muchos los que consideran que la irracionalidad es algo bueno y consustancial a posturas “humanistas”. Una de las obras más conocidas de Erasmo de Rótterdam (1446- 1536) es “Elogio de la locura”, cuyo título en latín se traduce como “Alabanza de la estupidez”.

En estos tiempos, son muchos los impregnados de ese mal. Lo que está aconteciendo en la región parece propio de una tragicomedia. Uno no sabe si reír o ponerse a llorar.

Vemos personajes que se sienten Napoleón. Como él, son “hijos del pueblo” que quieren llegar a ser emperador y fundar imperios. La palabra “revolución” está a la orden del día; en consecuencia, es necesario arrasar con todos los vestigios del “Antiguo Régimen”. Únicamente, como enseña el Gattopardo, para volver a llenar los lugares de la antigua casta, ahora con parientes y amigos fieles.

Cuando George Bush, el presidente norteamericano, vino a visitar a su homólogo uruguayo Tabaré Vázquez, el mandatario argentino le cedió su país como tribuna al venezolano Hugo Chávez, para que encabezara un acto público en repudio a la visita de Bush. Chávez se consideró anfitrión en la Argentina, e invitó a su vez a otros colegas latinoamericanos, para que lo acompañaran en “su” show.

En el Uruguay, Vázquez recibe a Bush, mientras que ministros de su gabinete y legisladores oficialistas participaban en una manifestación popular de rechazo por esa visita. Y aquí no pasó nada.

La OEA y los mandatarios del Mercosur (Uruguay, Argentina, Brasil y Paraguay) se llaman a silencio con respecto a las violaciones de los derechos humanos en Cuba y Venezuela, a pesar de la cláusula democrática, con el argumento de “no intervención en los asuntos internos” de una nación soberana. Pero el 23 de julio, la dirección del gobernante Frente Amplio del Uruguay aprobó una declaración donde manifiesta “su más fraterna solidaridad con las luchas de los trabajadores y el pueblo peruanos, con la huelga nacional de los días 11 y 12 de julio”. Expresa su “rechazo a la política represiva” del presidente peruano Alan García, “que ha ocasionado muertos y heridos y cientos de detenciones, entre ellas las de dirigentes sindicales, políticos y campesinos”. Y concluye: “los pueblos de América Latina se consustancian con la lucha de los trabajadores y el pueblo del Perú contra el TLC (Tratado de Libre Comercio) con Estados Unidos y por un cambio de rumbo en la vida de ese país”.

Simultáneamente, las autoridades uruguayas establecieron que quienes limpian vidrios o cuidan coches en las calles a cambio de unas monedas deben tributar a Hacienda. Asimismo, las prostitutas tienen que crear una empresa unipersonal y facturar.

Hasta ahora se creía que la locura no era contagiosa, pero los especialistas deberán prestar atención a este fenómeno de delirio continental.

© AIPE

Hana  Fischer es analista política uruguaya

Los gurús del comercio se equivocan

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 2:40 pm

Rigoberto Stewart

La ronda de Doha de la Organización Mundial del Comercio está estancada desde hace años, en parte porque los gobernantes de países subdesarrollados insisten que sus homólogos de países ricos eliminen los subsidios agrícolas, porque estos, al abaratar los bienes, causan perjuicios, aunque no se especifica a quién. Pero ¿son realmente perjudiciales esos subsidios? Todo depende, dice Alfredo Volio, que acaba de dejar el Ministerio de la Producción de Costa Rica para liderar el movimiento del “sí” al DR-CAFTA para al referéndum del próximo 7 de octubre.

En referencia a los bienes baratos europeos, Volio señaló: “Los subsidios no son del todo malos en este tipo de productos que deben ser importados por nosotros al no tener producción nacional; sin embargo, en otros sí existen repercusiones negativas, como por ejemplo en el arroz y algunas hortalizas, que los convierten en mercancías sumamente baratas en el mercado internacional, contra las cuales los productores nacionales no pueden competir”. Esa postura, absolutamente errónea, está basada en la premisa de que la producción nacional de cualquier bien enriquece a la sociedad, aunque dicha producción no constituya la mejor solución para las necesidades de consumo de la población. Veamos.

Todos los seres humanos consumen bienes y servicios para su subsistencia y bienestar. Sus necesidades de consumo pueden resolverse únicamente de dos maneras: en autosuficiencia –cada persona produce, aisladamente, todo lo que necesita para vivir– o en cooperación con otros. El hombre resolvió sus necesidades en autosuficiencia hasta que descubrió el maravilloso principio de especialización e intercambio, donde dos o más individuos pueden resolver mejor sus necesidades de consumo si en lugar de producir todo lo que desean consumir, cada uno dedica sus recursos a los bienes y servicios que produce mejor, y luego los intercambia por aquellos que otros ofrecen en condiciones ventajosas.

De la aplicación generalizada de este principio surge el sistema de especialización e intercambio, una intrincada red de interrelaciones e interdependencias donde cada individuo produce un bien (o muy pocos) y obtiene todos los demás por intercambio. Este sistema es el único capaz de generar riqueza para cientos de millones de personas. No existe otro. Su motor es la satisfacción de necesidades de consumo. De hecho, el sistema genera la máxima cantidad de riqueza cuando cada participante encuentra, donde pueda, la mejor solución (la más barata) para cada una de sus necesidades de consumo.

Aclarémoslo con el ejemplo arrocero. Partamos de un precio de 400 dólares la tonelada para el grano de producción nacional, y analicemos dos escenarios. Escenario uno: se liberaliza el comercio y el arroz entra en el país a 200 dólares la tonelada. ¿Qué sucede? Todos los que consumen arroz (¿4 millones, quizá?) se enriquecen. Pero eso no es todo; hay una segunda ronda. Al pagar menos por el arroz, todos esos consumidores tienen más dinero para consumir otros bienes: frijoles, carne, verduras, libros, zapatos, vestido y un largo etcétera. En todas estas actividades se incrementan la producción, el empleo y los beneficios. Y los productores de todos esos bienes se enriquecen aún más. Los únicos que pierden son los grandes arroceros; pero sus pérdidas palidecen frente a las ganancias de la sociedad. Por esta razón deben incrementar su productividad o utilizar sus recursos para resolver otras necesidades de consumo de la población.

Escenario dos: en lugar de reducirla, el gobierno incrementa la barrera arancelaria y el arroz de producción nacional se vende a 600 dólares la tonelada. ¿Qué sucede? Todos los que consumen arroz se empobrecen. Pero eso no es todo; hay una segunda ronda. Al pagar más por el arroz, todos esos consumidores tienen menos dinero para satisfacer sus necesidades de frijoles, carne, verduras, libros, zapatos, vestido y un largo etcétera. En todas estas actividades se reducen la producción, el empleo y las ganancias. Y los productores de todos esos bienes se empobrecen aun más. Los únicos ganadores son los grandes productores de arroz; pero esas ganancias –tomadas de los consumidores a cambio de nada– palidecen con respecto a las pérdidas de la sociedad.

Como el concepto básico –que la riqueza social se genera a través de mejores soluciones para las necesidades de consumo de la población– elude la capacidad de discernimiento de nuestras “autoridades económicas”, el craso y empobrecedor error de mantener caros los alimentos (mediante elevados aranceles) se volverá a poner sobre la mesa en la negociación con la Unión Europea. Llegado el momento, lo primero que hará el “equipo negociador de lujo” es lo que hace siempre: sacar una inmensa lista de todos los bienes y servicios cuyo ingreso en Costa Rica será vedado por ser excesivamente baratos, por constituir magníficas soluciones para las necesidades de consumo de los costarricenses pobres.

En esta nueva edición de la comedia comercial, donde actuamos como tontos tropicales, se gastarán cientos de millones de dólares para que la sociedad obtenga el 19% o menos de lo que hubiese podido obtener. El subdesarrollo es un problema mental.

© AIPE

Rigoberto Stewart es Director del Instituto para la Libertad y el Análisis de Políticas Públicas

Lukashenko y Elton John, almas gemelas

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 2:39 pm

Daniel Rodríguez Herrera

El autodenominado presidente de Bielorrusia, el último dictador de Europa, Lukashenko, ha asegurado que “es hora de detener la anarquía en Internet” y que “hay más libertad de la necesaria hoy en día”, por lo que ha mostrado su disposición a regular la red. No es que antes no lo hiciera. Internet es para un bielorruso ávido de información una auténtica maravilla, donde puede leer informaciones que los medios tradicionales no pueden publicar. Pero el acceso está controlado por la compañía estatal Beltelekom, que ya en las vísperas de las elecciones de 2001 bloqueó el acceso a las web de los principales diarios independientes y grupos de derechos humanos del país, con la excusa de un error técnico, por lo que se ve, tremendamente selectivo.

Elton John, quizá un poco nervioso por el éxito no excesivamente rutilante que cosecha últimamente, ha afirmado esperar que “el próximo movimiento en el mundo de la música tire abajo a Internet. Salgamos a las calles, marchemos, y hagamos protestas, en lugar de sentarnos en casa y meternos en los blogs”. Su idea es “cerrar por cinco años Internet”. Como ven, le ha dado últimamente por hacer amigos.

La diferencia entre uno y otro es que el primero tiene la capacidad de ejecutar sus designios. Por más que Elton John sea “tecnófobo”, no puede impedirnos a los demás tener un teléfono móvil o un reproductor de MP3, artefactos que aborrece. Tampoco puede cerrar Internet, naturalmente. El cantante sólo puede intentar ejercer su influencia sobre quienes tienen el poder. Sólo los gobiernos pueden censurar Internet, por más que lobbys como la SGAE influyan para lograr que se aprueben leyes de propiedad intelectual draconianas o artículos 17bis que le otorguen la capacidad de cerrar webs y desconectar usuarios de la red. Aun si hubieran tenido éxito en este último caso, la autoridad de la SGAE habría sido delegada por el Estado, que habría sido el verdadero culpable.

Eso sí, la influencia de quienes desean cercenar las libertades en Internet puede tener resultados nefastos si no se la contrarresta. De ahí la importancia de altavoces como la plataforma Todos contra el canon, que obliga a los lobbys a ponerse a la defensiva en lugar de pasar a buscar nuevas fuentes de financiación, como el cobro del canon en las conexiones a Internet, o de control, como sus repetidos intentos de censurar Internet. La opinión pública, aunque muchas veces parezca irrelevante en las democracias liberales, tiene un peso importante y es lo único que puede llegar a impedir que los políticos terminen eventualmente siguiendo los pasos de Lukashenko, vista la escasa solidez de nuestro Estado de Derecho, siempre tan dispuesto a mancharse la toga en el polvo del camino.

Daniel Rodríguez Herrera es editor de Liberalismo.org y Red Liberal y vicepresidente del Instituto Juan de Mariana.
Nota: El autor autoriza a todo aquel que quiera hacerlo, incluidas las empresas de press-clipping, a reproducir este artículo, con la condición de que se cite a Libertad Digital como sitio original de publicación. Además, niega a la FAPE o cualquier otra entidad la autoridad para cobrar a las citadas compañías o cualquier otra persona o entidad por dichas reproducciones.

Losantos, leyenda urbana

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 2:37 pm

José Antonio Martínez-Abarca

Con Federico Jiménez Losantos está ocurriendo como con las leyendas urbanas. Se empieza viendo desaparecer una lagartija por el sumidero del baño y se termina asegurando que las alcantarillas de la metrópoli están infestadas de cocodrilos gigantes que devoran a los sin techo. Realmente, el éxito de Losantos en La Mañana de la COPE va más allá de los que en efecto enchufan el dial, como se demuestra cuando todos dicen haberle escuchado cosas que jamás pronunció siguiendo el curso de sus deseos y temores más íntimos y subrepticios.

No otro es el itinerario que siguen los mitos. A Billy el Niño le atribuían tantos homicidios que se hubiese hecho abuelo contando sólo con el tiempo necesario para apretar tantas veces el gatillo. A Jiménez Losantos muchos juran haberlo visto en cinco callejones oscuros distintos a la misma hora estrangulando a una pobre ancianita. El mito no hace sino adquirir enormes proporciones, y Federico hoy no es un hombre ni un nombre, sino una psicosis colectiva, como la del hombre del Saco o la del tío Saín (quien chupaba el tuétano de los críos que no dormían), que se extiende entre esos lectores de un único periódico que dan crédito a consejas de viejas.

Porque el consejero delegado del grupo Prisa, Juan Luis Cebrián, a quien Jaime Campmany me aseguraba haberlo llamado “Janlí” alguna de las veces en que lo tuvo en sus rodillas, ha pasado de escribir novelas de intriga y destape a recoger testimonios del rico folklore local sobre alguien al que (y hablamos de Jiménez Losantos) no le gustaría que lo condenaran los tribunales por lo que ha dicho, sino por lo que Cebrián ordena que se ha escuchado. Pero no se puede condenar al producto de un miedo cerval basándose en los mitos que corren por ahí.

El derecho a la libertad de expresión no puede ser ilimitado, clama Cebrián desde las páginas de su periódico que, ahora que se ha muerto el “don”, es más suyo que nunca. Si fuera por el consejero delegado, a quien se le ha puesto una cara de millonario que espanta, se debería poder callar a los que no le gustan sólo con la presunción de lo que quisieron decir, de las ancianitas que cuentan que han estrangulado y los callejones oscuros donde han sido vistos. Cebrián se ha tomado demasiado en serio lo que aprende en las sociedades secretas de altos vuelos.

abarca@libertaddigital.tv

Preguntas de economía

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 2:36 pm

José María Marco

Los extranjeros que viven en España suelen comportarse de una forma rara. Aceptan e incluso respaldan acciones políticas que jamás respaldarían en su propio país. Se ve que si se han venido a vivir aquí es para vivir emociones fuertes, de las que en su propio país se prohíben ellos mismos, como muchos ingleses en Benidorm. Los corresponsales de la prensa extranjera unen a este gusto por lo marcadamente extravagante las anteojeras de izquierdas. El resultado es de todos sabido. Los etarras luchan por su libertad, por ejemplo, y el PSOE se esfuerza porque todos progresemos.

Aunque pocas, hay excepciones. Una de ellas son los periodistas del Wall Street Journal. A pesar de que España ha desaparecido del mapa internacional –por voluntad de los propios españoles–, estos periodistas siguen empeñados en sacar adelante una información objetiva. El último ejemplo es un artículo publicado en primera página del periódico, el pasado 2 de agosto, y firmado por Jonathan House. Trata del proceso de descentralización llevado a cabo en España y de sus consecuencias.

La primera virtud del trabajo de House es discernir algo que no suele salir en los análisis de este tipo. Es cierto que la descentralización en España es muy alta. El Estado gestiona aquí el 51 por ciento del presupuesto frente al 54 en Estados Unidos o el 63 en Alemania. Pero lo que está planteando problemas es, más que eso, el aumento en las regulaciones e intervenciones de todo tipo que la descentralización ha propiciado.

El artículo se centra en las que algunos gobiernos autonómicos están imponiendo al libre comercio. Y la paradoja es que, siendo un país tan descentralizado, somos también el tercero en cuanto a regulaciones a la actividad comercial de los países de la OCDE, por detrás de Bélgica y Grecia. Se pierden oportunidades, capacidad de expansión y de ahorro por parte de las empresas, así como puestos de trabajo.

Aumenta, ni que decir tiene, el poder discrecional de los poderes públicos autonómicos. La unidad de mercado es una de las claves del éxito de las naciones, por mucho que les pese a Rodríguez Zapatero y a sus amigos los nacionalistas. Ahora corre el riesgo de fragmentarse, con costes económicos (es decir, humanos) y políticos todavía sin evaluar.

Por una vez, alguien en la prensa extranjera pone el dedo en la llaga. El proceso de descentralización, precisa Jonathan House, es interpretado por muchos como un auténtico proceso de desmantelamiento del Estado constitucional. En cualquier caso, el hecho tiene dos consecuencias. Por un lado, más intervención, y no menos. Por otro, y a consecuencia de ello, un horizonte más inquietante para la prosperidad de todos. Ya están surgiendo las dudas acerca del grado de libertad de lo que una vez fue una de las economías más abiertas de Europa.

Solidarios por decreto-ley

Archivado en: General, Rajoy, Zapatero — África @ 2:35 pm

Pablo Molina

Cuando hay una catástrofe que afecta a un amplio número de ciudadanos, inmediatamente aparece el Gobierno con la bolsa de dinero lista para compensar las pérdidas sufridas. Lo hacen todos los gobiernos, sean del color político que sean, si exceptuamos el caso catalán, cuyos miembros no admiten retrasar las vacaciones así llegue el hedor de los congelados echados a perder por un apagón más allá de Perpiñán.

En el caso de los terribles incendios de Canarias, ZP ha prometido “ayudas sin límites” no sólo para reconstruir las infraestructuras dañadas o repoblar los montes quemados, sino también para subvencionar a quienes hayan perdido su trabajo temporalmente por causa del incendio (¿No está ya para eso el seguro de desempleo?) y, en general, para solucionar los contratiempos económicos que cualquier ciudadano canario haya podido sufrir por causa del fuego. “Será un decreto-ley amplio –ha anunciado ZP–, que contemplará todas las posibilidades de los daños causados, todos los supuestos”, incluidos, por tanto, los casos de aquellos beneficiarios que por su nivel de renta o patrimonio no necesiten ese dinero, aunque evidentemente harán todo lo posible por obtenerlo en competencia con el resto de afectados.

Probablemente las compañías aseguradoras habrán recibido la noticia con alborozo, pues es bastante seguro que muchas intentarán evitar hacer frente a sus responsabilidades en los siniestros gracias al maná presidencial. Y en todo caso, no faltará la picaresca de aquellos que pretendan ser compensados dos veces por el mismo daño. Aunque esto no le suele importar a los políticos. Total, el dinero no sale de su bolsillo sino de quienes pagamos impuestos, y eso por no entrar en la doctrina “calvinista” (por la ex ministra “Calvo”, aclaro innecesariamente), que decía aquello tan bonito de “el dinero público no es de nadie”.

Cuando sucede un hecho trágico como es el caso de un incendio que obliga a las personas a abandonar sus hogares, lo normal es que de forma espontánea se pongan en marcha iniciativas solidarias entre la gente que se considera vinculada a los afectados por razón del territorio o, simplemente, por la empatía natural que las personas tenemos con nuestros semejantes. ¿Por qué sucede cada vez con menos frecuencia? Pues principalmente porque todos pensamos que para eso ya está el Estado, cuyo principal empeño para extender su cuota de poder ha sido siempre expropiar las instituciones naturales de la sociedad civil responsables de activar los mecanismos de solidaridad para con los más necesitados.

Actualmente, el Gobierno de España destina un 53 por ciento de la renta nacional a la llamada “redistribución de riqueza”, esto es, a sacar el dinero del bolsillo de unos para meterlo en el de otros. Con una presión fiscal que, según los tramos, llega a límites confiscatorios, lo más natural es que los ciudadanos se inhiban moralmente ante el sufrimiento ajeno para dejar que sea el Gobierno quien resuelva el problema. Si de cada cien euros que usted paga a hacienda, más de cincuenta se destinan a esa función, nadie puede reprocharle que cuando suceda una catástrofe en la otra punta de España no acuda corriendo a su entidad bancaria para hacer una donación voluntaria.

Aunque sea impopular decirlo, el dinero que ZP va a entregar a los afectados por los incendios canarios es un factor más de corrupción moral. Contribuye a que la gente se despreocupe de asegurar su patrimonio ante ciertas eventualidades, incita a la picaresca para rapiñar ayudas aunque uno no las necesite y, en general, desactiva los mecanismos espontáneos de solidaridad en la sociedad civil. Aunque resulte una obviedad decirlo conviene insistir una vez más: el socialismo nos hace peores personas.

Pablo Molina es miembro del Instituto Juan de Mariana.

Nota: El autor autoriza a todo aquel que quiera hacerlo, incluidas las empresas de press-clipping, a reproducir este artículo, con la condición de que se cite a Libertad Digital como sitio original de publicación. Además, niega a la FAPE o cualquier otra entidad la autoridad para cobrar a las citadas compañías o cualquier otra persona o entidad por dichas reproducciones.

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