España es una merienda de negros

julio 2, 2007

Miguel Ángel Blanco Garrido

Filed under: General,Rajoy,Zapatero — África @ 4:02 pm

Nunca protagonizó enfrentamiento alguno con radicales vascos, nunca existió una carta o llamada amenazante… Nada hacía presagiar que la banda terrorista lo tuviera en su punto de mira. Durante los dos años que estuvo en el Consistorio de Ermua (Vizcaya), Miguel Ángel Blanco no tuvo escolta, no revisaba su coche ni cambiaba sus rutas, era lo que muchos políticos, empresarios y periodistas definieron en su momento como un «blanco fácil». Razón por la que este joven concejal del PP de 29 años pudo ser elegido ‘al azar’ para ser secuestrado y posteriormente asesinado. A lo largo de 48 agonizantes horas de espera, la sociedad española salió masivamente a la calle para mostrar su rechazo y para gritar que iba «a por ellos con la paz y la palabra» —frase que pronunció Victoria Prego en la lectura de un comunicado en la manifestación del día 14 de julio en Madrid

Un joven normal 

Alegre, extrovertido, puntual… Miguel Ángel Blanco era un joven normal que trabajaba con su padre en la construcción hasta que vio cumplido uno de sus grandes objetivos al encontrar empleo en una empresa de la localidad de Eibar —sólo unos meses antes de su asesinato—. En ese momento pudo poner en práctica los estudios de Economía que había cursado en la Universidad de Sarriko. Su tiempo libre lo repartía entre dos grandes aficiones: el deporte y la música —tocaba la batería en un grupo llamado Póker (imagen)— y la política. Miguel Ángel se afilió a las nuevas generaciones del PP de la mano de su amigo y entonces presidente de esta formación Iñaki Ortega, durante una campaña de captación de candidatos. La falta de efectivos lo colocó en tercer lugar en las listas municipales y las elecciones lo situaron en el Ayuntamiento, donde el Partido Popular se convirtió en la segunda fuerza tras los comicios de 1995. (Fotos: ‘Diario Vasco’ y ‘El Correo’)

El secuestro

10 de julio de 1997. Tras comer con sus padres como un día más, Miguel Ángel Blanco salió de su casa dirección a Eibar, donde le esperaba un cliente a las 15:30 horas. El joven concejal no llegó a la cita y sus compañeros de trabajo comenzaron temer que algo puediera haberle pasado —la puntualidad era una de sus grandes virtudes—. Tres horas más tarde, la emisora ‘Egin Irratia’ recibía una llamada telefónica de la banda terrorista en la que informaba del secuestro de un concejal del PP de Ermua y daba un ultimatúm al Gobierno: si en 48 horas no anunciaba el traslado de todos los presos vascos a Euskadi, Miguel Ángel Blanco moriría. Los peores augurios se confirmaban, el joven fue visto por última vez a las 15:30 horas, antes de tomar el tranvía para reincorporarse al trabajo. Nueve días después del rescate del funcionario de prisiones Ortega Lara por la Guardia Civil, ETA aparecía de nuevo.

«No cederemos al chantaje»

El Gobierno lo tuvo claro desde un principio y aseguró que no cedería al chantaje de ETA. Todos los partidos políticos apoyaron sin reservas la decisión del Ejecutivo, a excepción de Herri Batasuna. El entonces ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, fue el encargado de dar la noticia a la madre de la víctima, mientras que el padre, ajeno a todo lo que estaba ocurriendo, fue informado por los periodistas que se agolpaban a las puertas de su casa. En Ermua, localidad natal de Blanco, las reacciones populares para exigir la libertad del concejal no se hicieron esperar.

La espera

La fotografía de Migel Ángel Blanco se difundió con urgencia y fue mostrada reiteradamente en las distintas cadenas de televisión. De forma paralela, se habilitaron teléfonos para que los ciudadanos aportaran cualquier pista. Por primera vez, se constituyó un centro de coordinación entre Policía, Guardia Civil y Ertzaintza y más de 5.000 agentes de los tres Cuerpos de Seguridad ‘peinaron’ toda Vizcaya. Las horas pasaban y el miedo y la impotencia se apoderaban de la sociedad. En la imagen, un control de carretera en la zona de Ermua; un vecino del municipio y Carlos Iturgaiz, el entonces presidente del PP vasco, a la espera de noticias frente a la casa del concejal.

«Te esperamos»

11 de julio de 1997. Faltaba menos de día para que expirara el plazo y ETA cumpliera su amenaza. En Ermua, su hermana Marimar —recién llegada de Escocia— y su novia Maria del Mar —con la que iba a casarse ese septiembre— encabezaron una de las concentraciones más emotivas que se recuerdan. En ella participaron más de 10.000 personas que recorrieron las calles del municipio en silencio y con carteles en los que se podía leer «Te esperamos Miguel Ángel». Tras agradecer su solidaridad y colaboración a todos los ciudadanos, Marimar se dirigió a su hermano: «Hola Miguel Ángel, estés donde estés, estamos contigo. Te esperamos. No has hecho nada para recibir el trato que estás recibiendo, y entre todos vamos a conseguir que vuelvas pronto a casa».

Movilizaciones

No sólo los vecinos de Ermua, localidad natal de Miguel Ángel, salieron a la calle. Las manifestaciones exigiendo la libertad del concejal del PP se repitieron en Madrid, Barcelona, San Sebastián y otras muchas ciudades españolas. Los partidos que formaban en ese momento la Mesa de Ajuria Enea —convocada con motivo del secuestro— suplicaron a Herri Batasuna y a ETA que no traspasaran «el último límite», e hicieron un llamamiento a la sociedad vasca para que se movilizase la mañana del día 12 de julio en Bibao. En la Imagen, miles de manifestantes se concentran en la Puerta del Sol madrileña el 11 de julio.

La noche de la velas

El movimiento cívico no cesó esa tarde. Al caer la noche numerosas personas encendieron velas dando forma al deseo expresado por Marimar, la hermana de Miguel Ángel, durante la lectura de su comunicado: «Acudan con velas a sus plazas para dar luz a la oscuridad que estamos viviendo». Durante estos días nació el Espíritu de Ermua, una expresión de solidaridad ante el secuestro y posterior asesinato de Miguel Ángel. Con el tiempo, este sentimiento se ha extendido hacia todas las víctimas de la banda. El Foro Ermua también nació como consecuencia del atentado y tiene como principal objetivo fomentar «la regeneración política, social y cultural, promoviendo valores universales y recuperando los principios básicos de la convivencia».

El lazo azul

Fue uno de los símbolos presentes en todas las manifestaciones y actos de repulsa al secuestro y posterior asesinato del concejal. Encabezó periódicos y sustituyó al logo de todas las cadenas de televisión desde el primer momento. Todos los canales interrumpieron su programación durante un minuto el día 12 —de 15:59 a 16:00, hora a la que expiraba el plazo—, manteniendo como única imagen un lazo azul (signo que ya entonces simboliza la petición de libertad para los rehenes) y la frase «Miguel te esperamos». Tras el asesinato, el lazo azul se tiñó de negro.

ETA cumple su amenaza otra vez

12 de julio de 1997. Horas antes de que expirara el plazo, más de medio millón de personas exigieron la liberación de Miguel Ángel Blanco en Bilbao; fue la mayor manifestación de la historia de la ciudad vasca. A pesar de todo, la banda terrorista cumplió su amenaza y disparó dos tiros en la cabeza al joven concejal. Su asesinato fue el tercero cometido por ETA tras un secuestro en el que se establecía un plazo concreto de tiempo y una serie de condiciones para salvar la vida del rehén. El primero fue José María Ryan, jefe de la central nuclear de Lemóniz (1981): la organización, que exigía la demolición de la central en un plazo de siete días, mató al ingeniero y consiguió que la central no operara. Dos años después, el capitán de Farmacia Alberto Martín Barrios fue secuestrado y posteriormente hallado muerto: la banda pidió a TVE que retransmitiera un reportaje sobre unos asaltantes que habían sido procesados Y la cadena pública no lo emitió en su totalidad—. En la imagen, el lugar donde dos ciudadanos que paseaban a sus perros encontraron el cuerpo casi sin vida de Miguel Ángel Blanco.

Coma neurológico profundo

Tras ser localizado en una zona rural del término de Lasarte maniatado y con dos tiros en la cabeza, Miguel Ángel Blanco fue trasladado de urgencia al hospital donostiarra de Nuestra Señora de Aranzazu, donde le diagnosticaron un coma neurológico profundo. Muerte cerebral. El consejero del hospital no dismuló su pesimismo ante el estado y el futuro de Miguel Ángel, durante su comparecencia ante los medios. Sólo quedaba esperar. Al conocer la noticia, las manifestaciones de repulsa y actuaciones espontáneas se sucedieron en toda España —en Ermua se prendió fuego a la sede de HB—. Ante la delicada situación, Jaime Mayor Oreja declaró: «nosotros no somos como ellos, debemos estar orgullosos de no ser como ellos».

Condena internacional

La noticia del asesinato de Miguel Ángel Blanco cruzó fronteras y fue condenado duramente por gobiernos europeos e instituciones comunitarias. Gran parte de la prensa internacional se hizo eco del atentado. Bajo el título de «Basta» y la imagen de la novia de Miguel Ángel llevándose las manos a la cabeza, el diario francés ‘Liberation’ denunció lo ocurrido. Por su parte, el ‘International Herald Tribune’, al igual que ‘Il Corriere della Sera’ y ‘The Guardian’ destacaron la furia, el rechazo y la unión de la sociedad española ante el asesinato del concejal a manos de ETA.

«Todos somos Miguel Ángel»

14 de julio de 1997. Lazos azules, manos blancas, carteles con la cara de Miguel Ángel… Más de tres millones de personas salieron a la calle de todas las ciudades españolas para condenar el asesinato del concejal del PP de Ermua. «Sin pistolas os vamos a ganar», «ETA, dispara, aquí tienes mi nuca», «Aquí estamos, nosotros no matamos», «Todos somos Miguel Ángel»… fueron algunos de los cánticos que se repitieron una y otra vez durante la manifestación celebrada en Madrid, la mayor celebrada en España —acudieron cerca de 1.500.000 de personas, según fuentes oficiales— hasta ese momento. La condena de la sociedad española ante el atentado contra la vida de Miguel Ángel marcó un antes y un después en la postura social ante el terrorismo.

El juicio

Nueve años después de la muerte de Miguel Ángel Blanco, sus asesinos, ‘Txapote’ e Irantzu Gallastegi, alias ‘Amaia’, fueron juzgados en la Audiencia Nacional y posteriormente condenados a 50 años de cárcel por los delitos de secuestro y asesinato terroristas. Cuando sean excarcelados, ninguno de los dos podrán acercarse a la localidad de Ermua en cinco años. El fallo subrayaba la «absoluta indiferencia y desprecio» de los dos terroristas durante el proceso. El fiscal llegó a solicitar que tanto ‘Txapote’ como su compañera ‘Amaia’ cumplieran íntegramente 30 años de cárcel por su actitud «desafiante y chulesca».

Diez años después

El recuerdo de Miguel Ángel Blanco continúa presente en la sociedad española, más aún tras los acontecimientos sucedidos en los últimos meses. La tregua declarada por ETA el día 22 de marzo de 2006, la posterior negociación del Gobierno con la banda y el traslado del etarra De Juana Chaos a un hospital donostiarra han provocado la indignación de muchas víctimas y sus familiares. Manifestaciones como la covocada por el PP en marzo de 2007, bajo el lema «España por la libertad. No más cesiones a ETA», son el reflejo del malestar que existe en parte de la sociedad. En la imagen, una de las fotografías de Miguel Ángel que recorrieron las calles de Madrid durante dicha movilización.

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