España es una merienda de negros

octubre 1, 2007

«El debate sobre Gallardón no se ha planteado en el PP de forma inteligente»

Filed under: General,Rajoy,Zapatero — África @ 7:58 am

Inmaculada G. de Molina
MADRID- ¿Está cuestionada la unidad de España?
   -Estamos entrando en la senda de cargarnos la transición. En democracia gobiernan las mayorías desde el respeto a las minorías. Ahora ocurre lo contrario: gobiernan las minorías desde la absoluta falta de respeto a las mayorías.
   -¿Entonces?
   -Conviene hablar con mucha tranquilidad, pero con firmeza. Un gobierno no puede admitir que se incumpla la ley en su territorio. Y ningún ejecutivo de España ser cómplice de esa situación y justificar lo injustificable.
   -Dice que Zapatero es cómplice…
   -Los nacionalistas sacan todo su bagaje ideológico con un presidente de un Gobierno débil y con ciertos complejos sobre España, que quiere reinventar la transición. La política de Zapatero regresa a planteamientos del siglo XIX, con una vuelta al nacionalismo y a que los derechos son de los territorios y no de las personas.
   -¿Está dando alas a los nacionalismos?
   -Consiente en que las minorías gobiernen en España y en que las mayorías tengan que asumir lo que piensan esas minorías.
   -ERC defiende que el presidente asuma la Jefatura del Estado en lugar del Rey.
   -Los debates sobre la figura del Rey, el Estado, la Nación española, los símbolos… tienen un común denominador: hay partidos nacionalistas radicales que no admiten la Constitución y se declaran soberanistas e independentistas. Los que sí la asumimos, mantenemos un doble papel. Unos, decimos que nos obliga a todos y otros, gobiernan con el apoyo de los que no la quieren. Esto tiene fácil solución.
   -¿Cuál?
   -Que PP y PSOE digan lo mismo: que en España hay que cumplir la Constitución.
   -¿Hay que aplazar su reforma para eliminar la discriminación de sexos en la sucesión al Trono para no echar más leña a la polémica?
   -Quien quiera su reforma que diga los contenidos, los tiempos y objetivos. Uno que se elige para ser garante de la ley no puede ser consentidor de su incumplimiento.
   -En el PSOE y en el PP hay dirigentes de corazón republicano. ¿España está lo suficientemente madura para abrir este debate?
   -No procede. Un presidente autonómico anunció el viernes la fecha de un referéndum de independencia y hace unas semanas un vicepresidente de otra comunidad, otro para dentro de unos años. Los demócratas tienen que estar unidos para decirles a las minorías que no pueden imponer sus criterios. Es hora de cerrar filas en torno a la Monarquía parlamentaria.
   -Por cierto, ¿le preocupa que Rajoy pueda depender del PNV y de CiU para gobernar?
   -Intentaremos ganar las elecciones.
   -¿Pero si no tienen mayoría absoluta?
   -Los pactos tienen que tener límites. Y el límite de uno del PP es la Constitución. Esto funcionó de 1996 a 2000. Desde luego, a nosotros no nos planteaban referéndums con fecha cierta ni porcentajes fijos de inversiones para toda la vida. Discutíamos con ellos, pero no tocaban los pilares fundamentales del Estado. No tocaban la arquitectura institucional de España.
   -Si Rajoy depende del PNV para gobernar, ¿exigirá a Ibarretxe que retire su convocatoria de consulta antes de aceptar su apoyo?
   -Con un presidente del Gobierno del PP, el PNV no iba a plantear un referéndum.
   -¿Pero el PP exigirá su retirada como condición previa a un pacto con el PNV?
   -Esa pregunta hay que hacérsela a Rajoy. Nuestra preocupación es lograr los votos suficientes. Si no tenemos mayoría absoluta, tendremos que hablar de apoyos puntuales. Pero lo cierto es que nunca se planteó un referéndum con fecha cierta hasta que Zapatero fue presidente.
   -¿Alguien del PP ha pedido explicaciones al PNV de lo que está ocurriendo?
   -Este tipo de contactos son innecesarios. Se hacen todos los días en los pasillos del Congreso. El PNV sabe que está aprovechando una situación de gran debilidad del Gobierno y de la estructura del Estado que Zapatero tiene en la cabeza. Pero en marzo hablarán los españoles.
   -¿Habrá que aplicar el artículo 155 de la Constitución para evitar que Ibarretxe convoque su consulta?
   -No quiero anticipar ninguna medida excepcional. El PNV e Ibarretxe rectificarán cuando vean que los españoles quieren mayoritariamente que gobierne un partido que cree en la Constitución y en el Estado de las Autonomías. Ahora entendemos por qué Imaz se tiene que ir.
   -¿Para combatir la consulta, sería necesario más que nunca la unidad de PP y PSOE?
   -Habremos perdido cuatro años, si Zapatero no reflexiona sobre que tiene que dejar la estructura del Estado, al menos, igual de cohesionada de como se la encontró.
   -¿Por qué no cambian la ley para limitar la representación nacionalista al Senado?
   -Conlleva tocar la Constitución. Y, para eso, el PSOE tiene que tener en cuenta su papel en el Estado. Cuando pierda las elecciones, probablemente se planteará un cambio de liderazgo y seguro uno de política territorial.
   -El Gobierno prefiere convencer en lugar de hacer cumplir la ley para que la bandera española ondee en las instituciones públicas.
   -No se da cuenta de que si uno no tiene límites en la convivencia con los nacionalistas, al final, uno pierde el timón del barco. En el Parlamento gallego presentamos una iniciativa para que se cumpliera la ley de símbolos aprobada en 1984 por unanimidad. Me sorprendió que Touriño votase en contra. Es una especie de esquizofrenia política, en la que aprobamos una ley y después votamos que no se aplique.
   -¿Cómo ve al Gobierno y a Zapatero?
   -Tengo una gran confianza en la sociedad. Los votantes del PSOE no confían en su líder. Están muy decepcionados. Por eso muchos no han votado en las municipales. Y muchos votarán al PP o se quedarán en casa en las generales. Para un socialista de verdad es muy difícil votar a favor de la desigualdad…
   -¿Al final, las promesas de Zapatero pesarán en el elector y le darán de nuevo la victoria?
   -Cuantas más promesas haga sobre medidas sociales que no ha realizado en cuatro años, más se retrata y desacredita. Sólo cuando uno está nervioso, se precipita haciendo propuestas no creíbles. De celebrarse ahora las elecciones, sabe que el PP las ganaría y necesita movilizar a un votante teóricamente fiel al PSOE en 2004.
   -Dice que el PP ganaría ahora las generales. ¿Alguna encuesta interna lo avala?
   -Tenemos una potente, realizada para que nos diga la realidad. Trabajaremos hasta la jornada de reflexión para devolver la confianza a la gente. Seguro que nos hemos equivocado, pero en nuestro balance hubo más claros que sombras. España se merece un gobierno más sólido y, sobre todo, uno que esté orgulloso del país que va a gobernar. Juntos somos mucho más fuertes que separados por barrios.
   -¿Rajoy se ha lanzado a recuperar esa confianza? ¿Por eso admitió la semana pasada los errores cometidos en la guerra de Irak?
   -El PP no fue capaz de explicar que no participamos en ninguna acción bélica en Irak ni la foto con Bush y Blair. La sociedad no la entendió. Si Alemania y Francia hubiesen dado el sí a esa actuación, hoy no hablaríamos de esto. Hay que explicar bien a la gente estas cuestiones, sin caer en la demagogia del Gobierno. El PP sigue apoyando la decisión de ser solidarios con la paz internacional con el envío de soldados españoles a un territorio inmerso en plena guerra civil, como Afganistán.
   -Dice que Aznar se equivocó…
   -Nos equivocamos todos al no saber explicar qué queríamos decir, hacer y cuál era nuestro nivel de participación en esa decisión. En política los errores de comunicación se pagan y, sobre todo, si movilizan a la sociedad civil. Y si, además, cuentas con una oposición que no tiene criterio de Estado sino electoralista…
   -¿Sin Irak y el 11-M, el PP gobernaría?
   -Correcto. Incluso con Irak, gobernaríamos.
   -En el 11-M hubo errores de comunicación.
   -Sí.
   -¿Aznar se equivocó con el sucesor? ¿Con Rato la victoria estaría más asegurada?
   -Quien se equivocó o acertó fue la junta directiva nacional. Al final, hay que ver cómo nos ha ido. Salimos con un shock interno evidente. Pensamos ganar y perdimos. Es la primera vez que en un país de la Europa occidental a 24 horas de una jornada de reflexión hay un atentado con más de 1.000 heridos y 200 muertos. Tres años después, sin embargo, nadie discute que el PP puede ganar las elecciones y tampoco que ganó en mayo las municipales. Por tanto, Rajoy fue una elección inteligente para todo el partido.
   -¿A unos meses de las generales, es poco inteligente abrir un debate sobre la figura de Gallardón y la sucesión de Rajoy?
   -Los debates en los partidos son necesarios. Lo que es muy poco inteligente es cómo se ha planteado. Es un grave error que esas opiniones formen parte de foros públicos sin previamente haberlas comentado internamente. En verano sube la temperatura y hay mucha gente que tiene menos que hacer. Pero esa canción ha pasado. Estamos en el otoño y muy centrados en la elaboración del programa electoral.
   -¿Rajoy necesita un sucesor?
   -Me sorprende que el PSOE lo comente. ¿Quién podría suceder a Zapatero? ¿Blanco? No parece. ¿Quién puede suceder a Rajoy? Rajoy. Si quisiera someter a libre votación su candidatura en un congreso, arrasaría. Estamos en el manual de 1995, cuando se criticaba el liderazgo de Aznar.
   -¿Hay políticos que no saben retirarse a tiempo, como Fraga…?
   -Fraga lo supo hacer con Aznar y, desde luego, conmigo. No puedo hacer ni un comentario sobre una intromisión suya. Al contrario. Hasta me consulta cuando participa en un acto. Ha sido ejemplar en la sucesión de Aznar y de Núñez Feijoo. Se ha sabido retirar de una forma clara. Eso no significa que no pueda ostentar un cargo de representación. Para Fraga, la política es su vida. Lo demás es exagerar o poner el foco en una manifestación más o menos acertada.
   -Por cierto, si Rajoy pierde, ¿qué pasará?
   -Analizaremos el resultado electoral y adoptaremos la decisión más oportuna. Pero nuestra preocupación no es qué haremos si perdemos, sino si ganamos. Ahora no es fácil asumir el gobierno de España. Nos preocupa saber gobernar el país. Lo otro es una cuestión de asesoría.
   -¿Si gobiernan, les preocupará mandar al Ejército al País Vasco para evitar la consulta?
   -Una vez que vea en La Moncloa a una persona con una idea de Estado, no seguirá con esa propuesta ilegal. Como presidente de España, Rajoy no aceptará que haya una autoridad local que celebre un referéndum. La pregunta es, ¿por qué este tipo de cuestiones se da ahora?
   -¿Y?
   -Quizás Ibarretxe ha visto que con Zapatero hay menos estabilidad institucional.
   
    «El Bloque moverá ficha tras las elecciones»
    -¿Qué opina del frente nacionalista? ¿Es el turno del BNG?
   -Hay sensibilidades muy distintas en el nacionalismo gallego. Es un bloque de partidos en el que convive alguno marxista en el siglo XXI. El Bloque tiene sus tensiones internas sobre si quiere ser un nacionalismo democrático y constitucional o uno soberanista. En función del resultado de las elecciones, moverá ficha. Si opta por un nacionalismo democrático y constitucional, será la mejor opción para Galicia. Y si lo hace por uno soberanista y fuera de la Carta Magna, supondrá su desaparición como un partido que hable en serio. En las municipales ha retrocedido. Sociológicamente, Galicia es una comunidad claramente constitucional y que apuesta por el Estado de las Autonomías. Los sectores duros del Bloque están viendo que es su momento. No sólo por lo que ocurre con Galeusca, sino porque tienen un presidente socialista dispuesto a ocupar la Presidencia de la Xunta sin ningún límite.
   -¿Es discriminatorio la inversión del Estado que recibirá Galicia en 2008?
   -Es curioso para un gallego que se diga que Cataluña tiene muchos problemas de infraestructuras. Ya me gustaría tener esos problemas. En Cataluña no funciona correctamente el tren de cercanías. A mí me encantaría que en Galicia pasara igual, porque no hay tren de cercanías. Firmaría para que el AVE llegara a alguna ciudad gallega no en 2007, sino en 2012.
   
   Un gallego sin complejos
   No puede ocultar su cuna. La cantinela que imprime a su oratoria le delata. Y es que desde que regresó en 2003 a su tierra natal su acento gallego se ha multiplicado por diez. Incluso hay quien le da matrícula de honor en eso del uso del idioma. A la hora de responder, como no podía ser de otra manera, ejerce de gallego cuando le conviene. Moderado en el verbo, en algunas cuestiones no se sabe si sube o baja la escalera. Aunque, eso sí, si se trata de hacer autocrítica, se coloca a la cabeza de la manifestación. Sin ningún tipo de complejo y prácticamente sin que nadie se lo pida, desgrana los errores que llevaron a su partido a la oposición en 2004. Tampoco oculta las equivocaciones cometidas por algunos de sus compañeros este verano con la apertura del debate sobre la sucesión de Rajoy. Ahora bien, a don Manuel que no se lo toque nadie, al menos, en público. Le reconoce una sucesión ejemplar con Aznar y con él mismo. «Lo demás es exagerar o poner el foco en una manifestación más o menos acertada», dice en alusión a la polémica abierta por el propio ex presidente gallego sobre el relevo de su amigo «Mariano».

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