España es una merienda de negros

octubre 1, 2007

Una cotidiana locura

Filed under: General,Rajoy,Zapatero — África @ 7:52 am

Ibarretxe ha anunciado el paso más grave contra la integridad del Estado desde la recuperación de la democracia. Su convocatoria de un referéndum secesionista demuestra el nivel de envalentonamiento en el que se encuentran las formaciones nacionalistas después de casi cuatro años de continuas concesiones. Antes de llegar al plebiscito vasco, los españoles van a tener la oportunidad de decidir qué Gobierno puede frenar esta singular espiral del delirio.
José Alejandro VARA
avara@larazon.es

Ya de buena mañana, el titular del Gobierno de una comunidad autónoma, en el solemne recinto del Parlamento regional, planteaba la celebración de un referéndum (algo no contemplado en la Constitución) para proclamar la independencia de su territorio. El presidente del Gobierno español, ante semejante desafío al Estado, le respondía desde Moscú con un casi trémulo: «Me va a oír». Casi a la misma hora, en una Universidad pública catalana (pagada por todos los españoles), unos activistas llenaban su ocio con la quema de un gigantesco retrato de Su Majestad el Rey, a la sazón Jefe del Estado, entre los bobos aplausos de un grupito de universitarios y la pasividad habitual de las Fuerzas de Seguridad a las que el rector seguramente olvidó convocar. Casi a la misma hora, una bestia criminal, Iñaki Bilbao, cuya carrera profesional se ha desarrollado en las filas de una organización terrorista, coceaba desaforado la cámara blindada de la Audiencia Nacional mientras lanzaba gritos de «asesino» y «torturador» al Tribunal.
   Tres escuetas pinceladas de un día normal en la vida de España. Un día cualquiera seleccionado al albur de la más reciente actualidad. No hay fabulación ni distorsión. España no es más que una ordinaria locura, un desvarío cotidiano. Un monótono paseo al borde del precipicio. Todo esto ocurrió el pasado viernes y ejemplifica, sin necesidad de elevar el tono de los altavoces, la deriva en la que han desembocado tres de las líneas cruciales de actuación del Gobierno de Rodríguez Zapatero: la improvisada reforma del modelo del Estado, la voladura de los pilares levantados en la Transición y el diálogo abortado, pero sospechosamente no enterrado, del «proceso» con ETA.
   Los tres episodios concatenados en una misma jornada tienen su origen en una misma irresponsabilidad: los liliputienses partidos soberanistas están crecidos gracias a los múltiples gestos y concesiones que se les han venido otorgando desde el Gobierno central para recabar sus votos y sus apoyos. Rodríguez Zapatero se adentró en la peligrosa senda de negociar con los nacionalistas el modelo de Estado, el concepto de nación y hasta la intangibilidad de los símbolos nacionales. Ahí está el resultado: el reto de Ibarretxe es la más seria amenaza de quiebra de la unidad de España desde los albores de la transición democrática.
   Los insultos y ataques a la Corona son enormidades de la misma naturaleza. La Monarquía, vértice de la estructura del Estado consagrado por la Constitución, garantía del más prolongado y ejemplar periodo de tranquilidad y progreso que ha vivido nuestro país en los últimos siglos, se ha convertido en objeto de un inconcebible pimpampún durante las últimas semanas. Queman, hostigan e insultan los símbolos de la Corona los militantes y seguidores de un partido que gobierna con los socialistas en Cataluña y secunda a los socialistas en Madrid. Son los mismos que reclaman en el Senado retirar al Rey de la Jefatura de los Ejércitos para investir de esa responsabilidad al presidente del Gobierno.
   Las coces en la Audiencia de un asno asesino nos recordaban el viernes con qué tipo de interlocutores ha pretendido el Gobierno, durante tres años, alcanzar «el fin de la violencia», la inquietante frase que aún repetía el presidente del Gobierno la pasada semana.
   Nada es gratuito, nada es casual. Ni las bravuconadas de Ibarretxe, ni los aquelarres antimonárquicos de las collas independentistas, ni los bramidos amenazantes de los etarras. El modelo de Estado y su cúspide insustituíble y ejemplar, la Corona, han sido despojados de su blindaje constitucional por el Gobierno más inconsistente y desnortado de la democracia. La respuesta a Ibarretxe habrá de darla el Ejecutivo que salga de las urnas en marzo. ¿Sabrán reaccionar los españoles contra quienes pretenden arrebatarles su condición de depositarios de la irrenunciable soberanía nacional?
   
   El estadista Aznar
   A la espera de la aparición de su próximo libro, que ha despertado admiración entre quienes ya lo han leído, bueno es menudear la exclusiva del diario «El País» sobre las actas de las conversaciones de Aznar con Bush en vísperas de la intervención aliada en Irak. Hasta el más radical y furibundo opositor a esa iniciativa militar llegará a la convicción de que el entonces presidente del Gobierno español se mostró como un estadista de fuste, de argumentario sólido, de firmeza ante su interlocutor, de ilustrada paciencia, riguroso en la defensa del ordenamiento jurídico internacional. Unas actas que, por si mismas, borran miles de insidias y de tópicos. Enorme servicio a la figura del ex presidente del Gobierno el prestado con esta exclusiva periodística. ¿Salió el tiro por la culata?

Anuncios

Dejar un comentario »

Aún no hay comentarios.

RSS feed for comments on this post. TrackBack URI

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: