España es una merienda de negros

octubre 3, 2007

«Educación para la Ciudadanía impone una visión del hombre donde Dios no cuenta»

Filed under: EDUCACION,General,Rajoy,Zapatero — África @ 7:12 am

Tras su intervención inicial, el cardenal Cañizares respondió a las preguntas de Gloria Lomana, directora de informativos de Antena 3; Javier González Ferrari, presidente de Onda Cero; Albert Montagut, director del diario ADN; y José Alejandro Vara, director del diario LA RAZÓN.
   -GLORIA LOMANA: Es inevitable comenzar por Educación para la Ciudadanía. ¿Por qué es preocupante para la Iglesia esta asignatura? ¿Quizá porque la Iglesia, como dicen algunos, tiene algunos derechos adquiridos en las escuelas?
   -CARDENAL CAÑIZARES: No, en absoluto. Es preocupante para la Iglesia porque preocupa para el futuro del hombre y de la sociedad. Una Educación para la Ciudadanía, tal y como se desarrolla en los Reales Decretos es obligatoria para todos los centros y todos los alumnos. Esto es algo que traspasa las competencias del Estado, puesto que comporta una formación moral de las conciencias que no es competencia del propio Estado, sino que conforme a los derechos fundamentales garantizados en nuestra Constitución, corresponde a los padres. Los padres son quienes han de elegir la formación moral y religiosa que quieran para sus hijos. Aunque fuese una moral católica la que se impusiera, los obispos estaríamos en contra, porque confronta con los derechos fundamentales. Y eso creo que es básico. Pero es que, además, los contenidos de esta materia implantan un relativismo moral, suponen una visión del hombre donde Dios no cuenta, supone también una visión del hombre desde la perspectiva de la ideología de género que es destructiva. Además se contrapone en muchos de sus aspectos a lo que van a recibir los alumnos que,en un 80 por ciento, han pedido Religión y moral católica.
   -G. L.: ¿Cree que la implantación de EpC forma parte de una ofensiva general de «republicanismo laico» desde el Gobierno? ¿Y es éste es el Gobierno con el que peor se ha llevado la Iglesia de toda la democracia, cardenal?
   -C. C.: Yo creo que la Iglesia no se lleva mal con niguno. Es normal que la Iglesia defienda unos derechos -que no son sólo derechos de la Iglesia-, como el derecho de libertad religiosa, el derecho a la vida, que defienda la verdad del matrimonio. No es que esté en contra de nadie, sencillamente está afirmando lo que debe de ser afirmado, que son las libertades básicas del hombre. Por lo que respecta a esta materia, supone una visión del hombre que entra claramente dentro de un proyecto que tiene que ver con ese laicismo al que me he referido en mi exposición anterior. Es un proyecto que cambia por completo nuestra identidad personal, incluso nuestra identidad como pueblo. Creo que debemos ser lúcidos y decirlo claramente. La gente después hará lo que quiera, es libre, pero hay que decirlo. Si no, estaríamos en contra de lo que es la Iglesia y la defensa del hombre.
   – JAVIER GONZÁLEZ FERRARI: Supongo que no es ajeno a una campaña que no es sólo que unos gamberros estén quemando la foto del Rey, sino que va mucho más allá, como que se pida reiteradamente la abdicación de Su Majestad el Rey en la figura de su hijo. ¿Cuál es la postura de la Iglesia ante este fenómeno?
   – C. C.: En primer lugar, brindo el honor que se debe al Rey como titular de la Corona, en la que se contempla una historia milenaria de servicio a España. En el Rey tenemos la garantía y el símbolo de la unidad de España y de su permanencia. Yo también agradezco la respetuosa consideración y cercanía que el Rey ha manifestado a los últimos Papas y a los obispos. Agradezco también lo que ha contribuido Don Juan Carlos a la convivencia en paz y al entendimiento entre los españoles; a la consolidación de la democracia; a una sociedad que pueda ser verdaderamente libre y esperanzada. Tengo también la certeza de que estos sentimientos personales son compartidos por mis hermanos obispos. Ante los hechos que usted acaba de mencionar, no puedo menos que rechazar por completo cuantos ataques e injurias están tan injustamente recibiendo en estos días los Reyes. Si toda injuria o ataque a la dignidad de cualquier ser humano debe ser reprobada, cobra especial importancia en los Reyes, por cuanto representan. Los ataques al Rey de estos días lo son contra la Corona, a la que la Constitución reconoce como garantía de unidad y permanencia de España. Si queremos salvar y mantener la unidad; si queremos mantener el orden constitucional, dar estabilidad económica, política y social a España, todos deberíamos apoyarle. Creo que cuenta además con el respaldo mayoritario de todos. Ése es mi caso y el de los obispos, clarísimamente.
   – J. G. F.: Todos sabemos que el lendakari Ibarretxe no es muy aficionado a lo español. Sin embargo, le gusta un juego muy español, como es el mus, y va de órdago en órdago. ¿No le parece un poco sorprendente el silencio de sus hermanos obispos vascos sobre este tema, o es mejor que no digan nada?
   – C. C.: Los obispos sí hemos hablado, no en este momento, pero sí cuando publicamos la Instrucción Pastoral sobre el terrorismo. En ella se dice que «España es fruto de un complejo proceso histórico. Poner en peligro la convivencia de los españoles negando unilateralmente la soberanía de España sin valorar las graves consecuencias que esta decisión podría acarrear, no sería prudente ni moralmente aceptable. La Constitución es hoy el marco ineludible de referencia». España es una unidad. Hemos de recordar aquella expresión tan vigorosa -que necesitaríamos decir también con mucho vigor los obispos españoles- del Papa Juan Pablo II ante aquel movimiento secesionista de la Padania: «La unidad de Italia no se toca». Yo diría: «La unidad de España no se puede tocar».
   – ALBERT MONTAGUT: La Conferencia Episcopal nos informa de que en el año 2003 sólo se ordenaron en este país 228 sacerdotes, en 2004, 203, y en 2005, 196. Una vez comprobada la falta de nuevos sacerdotes, ¿se hace impensable, en este proceso de modernidad y regeneración social, que los sacerdotes puedan casarse o que las mujeres puedan ejercer el sacerdocio?
   – C. C.: No es cuestión de modernidad: la Iglesia se debe a unos datos, a una revelación y a un acontecimiento histórico que nosotros no hemos inventado, que es la persona de Jesucristo, que instituyó sacerdotes (los apóstoles -hombres- ) y que estaba en una cultura que Él transgredió en muchos aspectos, incluso en la valoración de la mujer. Ateniéndonos a esto, no creemos que la crisis esté en la ordenación de casados o de mujeres. El problema está en que la familia cristiana necesita ser revitalizada, revigorizada, deben surgir ámbitos donde se dé una experiencia cristiana verdadera, porque allí donde eso ocurre, donde existe una fuerza de fe, experiencia de Dios, ahí están dándose abundantes vocaciones. También pienso que si no hay sacerdotes, no habrá laicos que se impliquen verdaderamente en la vida social, familiar o cultural.
   – A. M.: ¿Por qué es tan poco habitual ver al Papa hablando públicamente de temas que realmente preocupan a la gente ?
   – C. C.: El Papa está apelando constantemente a la realidad que vivimos, y nos habla de realidades fundamentales, no de las realidades que refieren como noticia los medios de comunicación, aunque también es muy sensible a las noticias, sobre todo cuando afectan a la paz, a la violación de derechos humanos, al futuro del hombre. Una de ellas es la ecología, uno de los temas en los que es muy reiterativo Benedicto XVI. Creo que los obispos, los sacerdotes, deberíamos referirnos mucho más a la realidad como están haciendo los Papas, llegaríamos mucho más a la gente.
   – JOSÉ ALEJANDRO VARA: La Generalitat de Cataluña ha obligado a una escuela a que admita en sus aulas a una niña marroquí que va con velo a clase. ¿Cree usted que los símbolos religiosos deberían desterrarse de todas las aulas, o los inmigrantes deberían adaptarse al país que los recibe?
   – C. C.: Los inmigrantes deben aceptar nuestra cultura, pero también nosotros hemos de ser respestuosos con la libertad religiosa, en la que hay ritos, símbolos, comportamientos externos que, mientras no dañen al bien común, deben ser aceptados. Es verdad: aquí se ataca al Papa. Se ataca a las realidades más vivas de la fe cristiana y pasa muy poco, o no pasa nada. Esto hay que denunciarlo. Es más grave perpetrar profanaciones, como está ocurriendo en Toledo, que atentar contra expresiones gráficas, porque para nosotros eso es la realidad misma, y nadie se mueve por esto. Yo no pido castigos, simplemente exijo que haya un respeto a la libertad religiosa, y lo mismo que no puede haber una islamofobia o una judeofobia, tampoco debe darse en absoluto una cristianofobia, que está dándose. Y mientras no superemos esta cristianofobia, mientras no respetemos con todas las exigencias la fe cristiana, los símbolos, las personas, no estaremos en una sociedad libre y democrática.
   – J. A. V.: Un católico como nuestro común amigo Bono, ¿puede votar abierta, libre y tranquilamente al PSOE del matrimonio entre homosexuales, el laicismo radical y el hostigamiento a la Iglesia? ?
   – C. C.: La Iglesia afirma que el derecho a la vida no es algo solamente de la confesión cristiana, sino que pertenece a la razón. La familia asentada sobre el matrimonio entre un hombre y una mujer, conforme a la razón, está en todas las culturas. Esto, para la conciencia cristiana, debe llevar no a imponerlo a nadie, pero sí a hacer todo lo posible, máxime cuando es conforme a la razón, para que se respete y se legisle conforme a esa recta razón humana, que no es obra de ningún credo religioso. Los cristianos, en la vida pública, debemos ser conscientes de lo que exige la coherencia con esa fe. El cardenal Ratzinger publicó un documento espléndido sobre los católicos en la política, ante decisiones concretas, como éstas. Sobre los católicos parlamentarios, concretamente, decía que trabajarán para que esto se pueda legislar conforme a todo ello, y en todo caso trabajarán para que las leyes sean mínimamente contrarias a esos principios. Creo que hay que tener esa coherencia. Y sobre lo que diga mi amigo José Bono, ésas son cosas que le digo privadamente, no las digo en público…
   – J. A. V.: Una última pregunta: ¿Qué piensa cuando escucha decir que usted se mete demasiado en política?
   -C. C.: La fe afecta a todo el hombre, y si no afecta a todo el hombre, no afecta a nada, y entonces mejor dejarla de lado. Una de las realidades de la vida es la realidad social: ahí tenemos la doctrina social de la Iglesia, que no es una vía política, no es una intromisión abusiva en el ámbito político. Es, sencillamente, decir lo que sucede, cuando algo afecta a la fe cristiana en las distintas esferas de la vida: la familia, la economía, el trabajo, las relaciones sindicales, el deporte, etc. Yo quiero ser coherente con mi fe: lo que hago es, sencillamente, hablar a mi comunidad, transmitir mis cartas pastorales y predicar en mi comunidad, que es donde digo las cosas. Después los medios de comunicación me lo difunden todo, pero de verdad que no es mi actuación política en absoluto, yo respeto a todos. Mi actuación es desde el campo moral, y desde la responsabilidad que tengo de iluminar desde la fe y la doctrina de la Iglesia la conciencia de los fieles. Quiero defender también contra desviaciones que pueda haber en este terreno. Si no lo hiciera, sería un mal pastor y un mal obispo.

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