España es una merienda de negros

octubre 5, 2007

Educandos

Filed under: General,Rajoy,Zapatero — África @ 8:26 am

Arcadi Espada

Como suele sucederme con sus producciones, me ha interesado mucho el último vídeo de los jóvenes socialistas. Su objetivo, como sintetizaba ayer este diario en su portada, es describir a los jóvenes de derechas como «pijos», «tontos» y «machistas», adjetivos a los que tal vez podrían añadirse los de «homófobos» y «beatos». Obviamente, todos los adjetivos podrían aplicarse sin mayor problema a algunas personas de izquierdas. Hasta el punto de que cualquier experto sabe que, puestos a señalar, el grado de pijería del presidente del Gobierno (la deliciosa pijería provinciana le llamaba papes al presidente, por su parecido visual con el pijísimo perrillo de los Hush Puppies) es bastante superior al del líder de la oposición. Entre otras cosas (Rajoy es mucho menos ágil), porque el pijo perfecto e irrebatible siempre ha sido de izquierdas. No me puedo entretener, aunque bien querría, en demostraciones; pero basta con que los ciegos de ver comparen Victor Laszlo y Rick Blaine (los dos auténticos y profundos rivales de Casablanca) para tener una idea exaltante de lo que quiero decir.

Sin embargo, la cuestión adjetiva más interesante afecta al tonto. Los socialistas presentan al joven de derechas como un auténtico subnormal. Le llamarían, digo, si fuera palabra entre sus posibilidades; que no lo es, ni ésa ni «deficiente mental», que también rechazan, hasta el punto de que, quedándose sin palabras, acabarán por no distinguir conceptos, lo que supongo era donde querían llegar en su finura. Bien: los jóvenes socialistas se atreven a llamar subnormales a los jóvenes de derechas, y esto me ha dado qué pensar por varias razones. Primero, por la probabilidad: el que se meta en el juego socialista convendrá que subnormal, es, entre todos los otros, el adjetivo más incierto para un joven de derechas. Pero, segundo, por el atrevimiento. Me fascina el confort con que la izquierda puede llamar subnormal a la derecha. La fascinación es analógica y proviene de la certeza de que la derecha no podría hacer lo mismo con el adjetivo transversal y con la izquierda. Llamar tonto a un joven sinecdótico de izquierdas se volvería rápidamente en contra del diagnosticador, que sería acusado de aplastar con su despiadado neoliberalismo (ese eufemismo de liberalismo abominable) el derecho a la igualdad de oportunidades: «¡Si somos tontos es por culpa tuya!», le espetarían entre lagrimones de furia. Un tonto de derechas, en cambio, no tiene más consecuencias que las de llamar a las cosas por su nombre.

La impune invisibilidad del subnormal de izquierdas se observa claramente en este vídeo/logse que incluyendo la completa performance de dos subnormales sólo permite que identifiquemos la del actor y no la del guionista.

(Coda: «Palabras clave: igualdad, maricona, catecismo, Ghandi. Vídeo de las Juventudes Socialistas en favor de la campaña de la asignatura Educación para la Ciudadanía.)

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