España es una merienda de negros

octubre 10, 2007

Argentina condena a cadena perpetua a Christian Von Wernich, ‘el cura del diablo’

Filed under: General,Rajoy,Zapatero — África @ 7:03 am

JUAN IGNACIO IRIGARAY

BUENOS AIRES.- Al sacerdote católico argentino Christian Von Wernich le llamaban ‘el cura del Diablo’ en los campos de la muerte de la dictadura militar argentina, de 1976 a 1983. Este martes, 30 años después, fue condenado a cadena perpetua por haber perpetrado delitos de lesa humanidad durante su actuación en la ‘guerra sucia’ junto a los verdugos.

Von Wernich, de 69 años, era por entonces capellán de la policía bonaerense que comandaba el general Ramón Camps -apodado ‘el carnicero de Buenos Aires’ por jactarse de eliminar a 5.000 opositores y guerrilleros-.

El cura recorría los centros de torturas y, bajo apariencias de prestar consuelo espiritual a los detenidos, en verdad les arrancaba delaciones.

El tribunal oral federal uno de la ciudad de La Plata lo juzgó y el martes por la tarde (martes por la noche en España) dictó su fallo condenatorio: cadena perpetua por hallarlo responsable, en calidad de partícipe necesario, de siete casos de homicidios de otros tantos prisioneros políticos, 42 de secuestros y 31 de torturas.

Un juicio oral y público contra un religioso

Por primera vez en América Latina se realizó un juicio oral y público contra un religioso acusado de graves violaciones a los derechos humanos. Y no resulta extraño que sea en Argentina pues aquí la Iglesia católica, imbuida de integrismo fundamentalista en los años 70, bendijo los crímenes del terrorismo de Estado.

Varios sobrevivientes de los campos de concentración ‘Arana’, ‘Puesto Vasco’, ‘Pozo de Quilmes’, ‘Coti Martínez’, ‘Comisaría 5ª’ que aseguraron haber sufrido allí sus interrogatorios, recordaron en las audiencias ante el tribunal que Von Wernich los interrogaba al igual que los militares y policías.

Como si encarnara a un cruzado en la lucha contra el mal, Von Wernich en vez de uniforme vestía sotana dentro de las mazmorras y abroncaba a los prisioneros durante las sesiones de tormentos, sin perder nunca la sonrisa socarrona que hasta ahora suele caracterizar su rostro.

Tienen que pagar por sus actos contra la Patria. Ustedes le han mucho daño al país. El dolor es una forma de redimir el mal que hay en uno. Tienen que abrazar su cruz, así como Jesús, por otros motivos. Porque el mal se cura con castigo“, bramaba el sacerdote, según sus víctimas, a quienes sufrían la laceración de sus cuerpos.

Siete estudiantes de secundaria torturados y asesinados

La matanza por la que todo el peso de la ley recayó sobre el religioso fue la de siete jóvenes estudiantes de secundaria en la Ciudad de La Plata. Ellos eran Domingo Moncalvillo, María del Carmen Morettini, Cecilia Idiart, María Mainer, Pablo Mainer, Liliana Galarza y Nilda Salomone.

Todos estaban en manos de la policía de Camps y, tras ser torturados salvajemente, Von Wernich les ayudó en la conversión mediante su singular asistencia espiritual. A la vez extorsionaba a los padres exigiendo dinero con el ‘cuento’ de que obtendría un salvoconducto hacia el extranjero para sus hijos.

Después de un año de cautiverio, hubo una cena de despedida a los siete jóvenes en la Brigada de Investigaciones y Von Wernich los bendijo. Por la madrugada fueron sacados con la excusa de ir al aeropuerto bonaerense de Ezeiza pero nunca llegaron. En el camino fusilaron al grupo y Von Wernich volvió con la camisa manchada de sangre.

Sin duda este cura es el mayor símbolo de la complicidad entre la Iglesia católica y la dictadura argentina. Pero no es el único caso: los vicarios castrenses designados por el Vaticano Adolfo Tortolo y Victorio Bonamín predicaban que Argentina debía “purificarse en un Jordán de sangre”.

Y la cúpula episcopal consintió como forma ‘cristiana’ de eliminación los ‘vuelos de la muerte’, o sea arrojar a los presos políticos, vivos y dopados, al Atlántico desde aviones militares.

Alegría por la decisión

Por su parte, el gobierno argentino y algunos organismos humanitarios destacaron el “fallo histórico” de los tribunales, informa Efe.

El secretario de Derechos Humanos de Argentina, Eduardo Luis Duhalde, consideró que se trata de “un fallo histórico ajustado a derecho” y dijo que ahora espera “que sigan los demás juicios hasta condenar a todos los responsables” por los crímenes del régimen de facto.

La jerarquía eclesiástica del país austral también se ha pronunciado acerca del veredicto. En un comunicado de la comisión ejecutiva de la Conferencia Episcopal, los obispos reiteraron que “si algún miembro de la Iglesia hubiera avalado con su recomendación o complicidad algunos de estos hechos de represión, habría actuado bajo su responsabilidad personal“. “La Iglesia en Argentina está conmovida por el dolor que nos causa la participación de un sacerdote en delitos gravísimos, según la sentencia del Tribunal Federal Número 1 de la ciudad bonaerense de La Plata”, aseguró.

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