España es una merienda de negros

octubre 10, 2007

ETA cumple la amenaza de HB y atenta contra el escolta de un concejal socialista

Filed under: General,Rajoy,Zapatero — África @ 6:11 am

J. M. Zuloaga / R. L. Vargas
MADRID- ETA no tardó ni 24 horas en cumplir en Bilbao las amenazadas lanzadas el lunes por el portavoz de Batasuna, Pernando Barrena, que anunciaba «un nuevo ciclo de violencia» tras la detención de 23 de los integrantes de la «mesa nacional» de la formación ilegalizada. El «comando Vizcaya», uno de los cinco que la banda mantiene operativos, colocó ayer una bomba lapa en los bajos del coche que utilizaba habitualmente el escolta privado Gabriel Ginés, perteneciente a la empresa Seguriber, que, además, es militante del PP.
   El artefacto, compuesto por un kilo de amonal, estaba colocado en la parte trasera, junto al depósito de la gasolina, y causó heridas y quemaduras al escolta que, sin embargo, pudo salir por su propio pie del automóvil, un Renault Megane, antes de que se incendiara y quedara completamente destruido. Esto le salvó la vida.
   Fuentes antiterroristas consultadas por LA RAZÓN creen que los etarras pudieron tener problemas para adosar la bomba en la parte delantera de los bajos del coche, a la altura del conductor, y por eso tuvieron que hacerlo en la de atrás.
   Objetivo «marcado»
   Las mismas fuentes dan por seguro que los etarras querían asesinar a Ginés, al que informadores de ETA debían haber «marcado» en el barrio, ya que era persona muy conocida, hasta el punto de que algunos pensaban que era miembro de las Fuerzas de Seguridad. En este sentido, Javier Balza, consejero de Interior del Gobierno vasco, afirmó que «si un coche lo maneja el escolta, nunca lo arranca a la entrada de la persona protegida» por lo que, «probablemente», el atentado «se haga más pensando» en atentar contra el guardaespaldas. Antonio Camacho, secretario de Estado para la Seguridad, no quiso ser tan tajante y, a media tarde, declaró que no había «datos suficientes» para saber si la banda quería matar al concejal o a su protector.
   El atentado se produjo en la calle Zamakola, junto a la Campa Ibaizábal, un parque del barrio bilbaíno de La Peña. Alrededor de la una y media de la tarde, Ginés abandonó su domicilio y cogió el coche, de la flota de su empresa, con el que iba a realizar unas gestiones privadas, ya que estaba fuera de servicio. La persona a la que escoltaba habitualmente, el concejal socialista de Galdácano Juan Carlos Domingo, se encontraba desde el lunes de vacaciones en Valencia.
   El artefacto no estalló en el momento en el que Ginés puso en movimiento el automóvil, sino que recorrió unos 400 metros antes de que se produjera la explosión, lo que hace pensar que se trataba de uno de los que están preparados para activarse con el movimiento. Estos artefactos llevan unas ampollas de mercurio, material conductor de la electricidad, que cierran el circuito para su activación cuando el vehículo sube o baja una pendiente.
   La explosión, que calcinó también otros dos coches, pudo oírse en todo el barrio. No obstante, y pese a la violencia de la misma, Ginés pudo salir del coche antes de que se incendiase por su propio pie y refugiarse en el cercano bar «Txalos». Después, cuando llegó la ambulancia, también entró en la misma por sus propios medios, lo que hacía pensar que sus heridas no serían de gran consideración. Sin embargo, una vez llegado al Hospital de Cruces, fue ingresado en la Unidad de Grandes Quemados con pronóstico grave, aunque sólo tiene afectado el 4 por ciento de la superficie de su cuerpo. El escolta sufre quemaduras de segundo grado en la cara (región frontal, nasal y malar) y de tercer grado en el dorso de la mano derecha. Asimismo, presenta una herida incisa no penetrante a nivel escapular derecho.
   Tres viandantes que paseaban por la zona resultaron también heridos al ser alcanzados por la onda expansiva. Los afectados, con daños en los oídos, fueron atendidos por el personal médico desplazado hasta el lugar del atentado, sin que fuese necesario su traslado a ningún centro hospitalario.
   Mientras esto ocurría, los bomberos se afanaban en sofocar el fuego declarado en los tres coches afectados. Tardaron pocos minutos en lograrlo, pero los tres vehículos quedaron totalmente calcinados.
   Agentes de la Policía Municipal y la Ertzaintza acordonaron toda la zona del atentado, y, con posterioridad, agrandaron el perímetro de seguridad, ya que se habían congregado numerosos vecinos y curiosos.
   El atentado se produjo en la zona más concurrida y céntrica del barrio de la Peña, en la calle colindante a la plaza principal y a escasos metros de unos columpios para niños. La fortuna hizo, sin embargo, que no hubiese mucha gente en los alrededores en el momento de la explosión. No en vano, en ese instante el coche pasaba junto al colegio Ibaizabal, donde los alumnos daban su última hora de clase antes de salir a comer.

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